

Cuadernos de Eutaxia— 47
REGIMIENTO DE INFANTERÍA DE MONTE 29. (2)




ataque al Regimiento de Infantería de Monte 29, fue el segundo en poder de fuego de todo el país en esos años. Los montoneros estaban seguros de que los soldados de guardia, que cumplían con el servicio militar obligatorio, entregarían las armas sin combatir, pero nada de eso sucedió. En media hora de combate, se contabilizaron veinticuatro muertos, doce guerrilleros y doce defensores del cuartel, entre ellos diez conscriptos o «colimbas» como popularmente se llamaba a los soldados conscriptos. También murió el soldado traidor, entregador, el judas que abrió las puertas del cuartel, Roberto Mayol, un santafesino estudiante de abogacía y era «oficial segundo» de Montoneros.
Ahora, con el diario del lunes, se puede afirmar que la Operación Primicia de Montoneros fracasa por la resistencia de estos soldados. Fracasaron por sostener prejuicios ideológicos, un prejuicio propio de las izquierdas. Irónicamente todos los muertos eran peronistas, sin importar el bando. Con un botín en fusiles que no era el esperado, los guerrilleros escaparon hacia el aeropuerto local desde donde escaparon en el Boeing 737 que ya había sido secuestrado, en el lugar hubo un breve enfrentamiento en la que murió un policía,
El Boeing aterrizó en una pista improvisada en una estancia cerca de Rafaela, provincia de Santa Fe, a 700 km de Formosa. El avión solo pudo ser removido al cabo de veinte días. Según el parte de guerra de Montoneros dice que sus fuerzas habían causado 40 bajas al enemigo y 11 bajas propias entre muertos y heridos, afirmando que los heridos fueron finalmente rematados. Los guerrilleros montoneros muertos fueron enterrados en el cementerio municipal en fosas comunes.
Un día después del criminal ataque guerrillero marxista, el entonces presidente provisional Ítalo Argentino Luder, a cargo de la presidencia por licencia de la titular, la viuda de Perón, de acuerdo con los ministros, firmó tres recordados decretos que delegaron en las Fuerzas Armada la lucha contra las guerrillas. Estos fueron llamados «decretos de aniquilamiento», 2770, 2771/75 y 2772/75, extendiendo la represión a todo el territorio nacional con la orden de «aniquilar el accionar de los elementos subversivos», que ya estaba establecida en el Operativo Independencia en la provincia de Tucumán.
Una vez rechazado el ataque guerrillero, el coronel Oliva dispuso un amplio operativo de búsqueda, rastrillando los alrededores de la unidad, un área boscosa que se extendía sobre la margen meridional del río Paraguay. Es ahí donde las fuerzas argentinas encontraron a Jorge Liviere Banks, de 19 años, a quien había buscado refugio en la vegetación. Jorge Livieres se había ingeniado para salir del cuartel e internarse en la espesura próxima al río. Numerosas patrullas salieron a dar con los subversivos en fuga, apoyadas por fuerzas de Gendarmería y la policía provincial.
En tanto, los primeros heridos comenzaban a llegar al Hospital Central, siendo recibidos por el cuerpo de médicos y enfermeros encabezado por el Dr. Miguel Ángel Espínola. Las salas y centros asistenciales de la ciudad fueron sometidas a estricto control, a través de las radios, ya sea de Formosa como de la vecina Chaco, se solicitaba dadores de sangre, así como el concurso de todos profesionales para la atención de los heridos.
Al llegar al aeropuerto, los Montoneros abandonaron los vehículos y corrieron hacia el avión que aguardaba en la cabecera sur, listo para despegar. Llevaron algunos heridos y una vez a bordo, le ordenaron a la tripulación proceder el despegue. El avión se elevó en dirección este, simulando dirigirse a Puerto Iguazú, provincia de Misiones, pero en pleno vuelo hizo un amplio giro hacia el sur y continuó hasta un punto del territorio santafesino, situado entre las localidades de Angélica y Susana, un campo propiedad del empresario viñatero Próspero Pángaro, llamado «Hermanos Ball», el cual había sido señalizado por una sección de Montoneros, desplegando grandes paños blancos e improvisados banderines sobre el terreno.
Los lugareños cuando vieron pasar el Boeing casi sobre sus cabezas, corrieron a dar aviso a la policía, pensando que se trataba de contrabandistas. En tanto, en la cabina, el jefe Montonero le indicó al comandante aterrizar de panza, sin desplegar el tren de aterrizaje. El piloto, le hizo entender que se trataba de una maniobra en extremo riesgosa. Ante la insistencia, Vaca le explicó que, de hacerlo así, el impacto podía poner en peligro sus vidas. Lo convenció de proceder según su criterio y a metros de tocar tierra, oprimió los comandos para bajar las ruedas.
El reloj señalaba las 18:30 horas, momento en que varios móviles policiales se acercaban a gran velocidad. Los guerrilleros saltaron fuera del avión y se desplegaron en línea de batalla, abriendo fuego contra los guardias del orden. Luego echaron a correr en dirección a los automóviles que tenían preparados el grupo de apoyo, cargando con los heridos y entre ellos una mujer, que según testigos se movía accionando una ametralladora. Abordaron los vehículos y desaparecieron con rumbo desconocido. En cuanto al Cessna, aterrizó en una plantación de arroz próxima a Nueva Valencia, provincia de Corrientes, donde se apoderaron de un automotor y también desaparecieron llevándose como rehén al piloto.
En La Plata, efectivos del Regimiento de Infantería 7, apoyados por agentes del Comando Radioeléctrico allanaron una finca ubicada en la Calle 21 Nº 1344, donde se presumía se hallaban escondidos combatientes que habían tomado parte en el ataque, así como armas y municiones. Tras irrumpir en el interior del inmueble, pudieron comprobar que la versión era falsa. En el Boeing 737 de Aerolíneas Argentinas secuestrado, la policía halló mapas de la región, un plano del campo utilizado para el aterrizaje y los puntos donde se encontraban apostadas las secciones de apoyo con sus correspondientes vehículos.
******
PARTE DE GUERRA de MONTONEROS.
Formosa, 6 de octubre de 1975.
«El día 5 de octubre nuestra Organización lleva a cabo la acción militar más importante realizada en nuestra patria para lograr su definitiva Liberación Nacional y social. La misma consistía en la ocupación militar de la ciudad de Formosa, con centro en el Regimiento 29º de Infantería de Monte, a los efectos de recuperar armamento y mejorar el pertrechamiento del Ejército Popular».
Luego de detallar los pormenores de la operación, concluye: «Con esta acción, nuestra Organización comienza a desarrollar un Ejército regular que junto al conjunto del accionar militar y paramilitar que ya se ha efectuado y que se seguirá haciendo, perfilan claramente las sólidas bases de un Ejército que, nutriéndose del Pueblo, se irá desarrollando progresivamente como una de las fuerzas decisivas que permitirán la toma del poder del (sic) Pueblo en la Patria. Hemos demostrado nuevamente, a pesar del éxito sólo parcial de la Operación y de las bajas sufridas, la debilidad enemiga. No hay lugar del país, ni siquiera sus cuarteles más alejados, donde las fuerzas militares de la reacción puedan sentirse seguras. Su debilidad lo muestra esta operación. El enemigo ha elegido la guerra para seguir dominando al Pueblo; el Pueblo seguirá construyendo su ejército y los derrotará».
Fuente: Evita Montonera Nº 8, octubre, 1975.
Este impresentable parte Montoneros, llamado «Parte de Guerra montonero» resulta realmente patético, ya que su «Operación Primicia» fracasó militar y políticamente. La derrota guerrillera se debe a que: No lograron copar el Regimiento, no pudieron cumplir con el principal objetivo, apoderarse de su arsenal: en su fuga se llevaron 18 fusiles FAL a cambio de 12 atacantes muertos. Su derrota política e ideológica se ve en la feroz resistencia de soldados conscriptos y algunos suboficiales, quienes eran hijos de familias campesinas muy pobres y por ello, casi con seguridad eran peronistas ideológicamente. En la ya citada Evita Montonera reconocen los montos que ningún soldado de las distintas compañías aceptó la orden de rendirse, y siguieron disparando con sus FAL hasta conseguir cercarlos y ponerlos en fuga.
En el citado informe de Evita Montonera no reconocen haber asesinados a los soldados, sino «matado en combate», aunque confirman haberles lanzado dos granadas, añadiendo: «En el ataque al Retén se vio la eficacia de las granadas en el combate a corta distancia y en lugares cerrados. La utilización de las granadas desequilibró a nuestro favor un combate de tres contra más de treinta». Jefe de la Escuadra de Asalto fue el: oficial 1º Miguel Ángel Bustos, el jefe de Ataques Secundarios: oficial 1º Vicente Carlos Ayala. El total de efectivos utilizados en el Regimiento, Contención y Aeropuerto, fueron 39.
Según la Inteligencia militar de entonces, Ana María Isabel Testa remató en el aeropuerto al policía Nori Argentino Alegre, Reinaldo Ramón Briggiler Mazzei fue uno de los que asesinaron a los soldados dormidos (en 1972 participó en el asesinato del teniente general Juan Carlos Sánchez), y José Niveyro quien arrojó las granadas en las duchas. Con la cabeza apoyada sobre una consola telefónica, había un soldado muerto, quedó con el enchufe en la mano. Lo habían matado por la espalda, con tres tiros. Sus ojos abiertos eran de sorpresa.
Otro soldado estaba desnudo, con el jabón en la mano, también muerto. Lo mataron mientras se bañaba. El cuerpo del subteniente Ricardo Massaferro estaba destrozado, lo sorprendieron dentro de un baño haciendo sus necesidades fisiológicas, le dispararon con una escopeta y le tiraron una granada de mano. En el parte «Formosa: Victoria del Ejército Montonero», el mentiroso título del informe que difundió la revista Evita Montonera en su número de octubre. En el artículo revela que los subversivos habían utilizado 11 fusiles FAL, 18 pistolas ametralladoras Halcón, 5 fusiles FN, un fusil ametralladora Madsen, dos escopetas, cinco minas, 51 granadas y un arma corta por persona. «La utilización de las granadas desequilibró a nuestro favor un combate de tres contra más de treinta», destacó. Las granadas habían salido de la «Fábrica Militar José Sabino Navarro», una fábrica guerrillera.
Luis Roberto Mayol, el soldado traidor.
«Lorenzo». «Ricardo», de la provincia de Santa Fe. Realizó su educación primaria en un colegio católico. Se formó intelectual y espiritualmente con los jesuitas en el colegio de la Inmaculada de Santa Fe (colegio secundario). Fue un lector de la revista marxista «Cristianismo y Revolución», que editaban Juan García Elorrio y luego Casiana Ahumada. Quien era una especie de cura laico de la militancia. Luis Mayol, durante su paso por el secundario, fundó en Santa Fe con otros compañeros, el «Movimiento de Acción Secundaria» (MAS), que luego abrevaría de lleno en la «Unión de Estudiantes Secundarios» (UES).
Fue estudiante de Derecho en la (UNL) de Santa Fe. Mayol, fue un agitador con capacidad para crear conciencia y transmitir fuerza detrás de un ideal. Fue militante peronista y participó activamente del «Operativo Dorrego» organizado por la Juventud Peronista y un sector izquierdista del Ejército, supuestamente para ayudar al pueblo. Su desempeño como Montonero de la Regional Litoral participó en los ataques al Club del Orden y a Télam (agencia de noticias) en Santa Fe. Su padre, era un reconocido abogado y socio de ese aristocrático club, había sido Presidente de la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe durante el gobierno de facto de la Revolución Libertadora.
Luis Mayol Alcalá era soldado conscripto en el Regimiento 29 de Infantería de Monte, Formosa. Estaba considerado como el mejor soldado de su unidad y había sido ascendido a Dragoneante. Al Regimiento de Formosa había llegado luego de ser castigado en el Batallón de Arsenales 121 de Fray Luis Beltrán, Rosario. Mayol, fue quien pasó la información necesaria a sus compañeros para la toma del cuartel y colaborando con el robo de numerosas armas de guerra que pasaron a engrosar el arsenal guerrillero. Murió como un perro ese mismo día adentro del Regimiento 29. Sus restos fueron retirados por su padre.
Casi todos los guerrilleros que participaron en ese criminal ataque murieron en enfrentamientos armados con fuerzas del Estado o fueron ejecutados. Luego del ataque al cuartel de Formosa, comenzó una intensa represión. Esa misma tarde, patrullas militares salieron de batida por toda la ciudad, matando a tres civiles, cuyas muertes no fueron esclarecidas. Las fuerzas militares y policiales también detuvieron a varios formoseños que estaban relacionados con el ataque. Según fuentes periodísticas 22 personas presas sospechados de participar en el ataque al Regimiento, fueron asesinadas o desaparecidas por el Ejército, antes o después del golpe de Estado militar contra la viuda de Perón.
Muertos del Ejército relacionados con el ataque fueron (12): subteniente Ricardo Massaferro, sargento Víctor Sanabria, soldados Antonio Arrieta, Heriberto Davalos, José Coronel, Dante Salvatierra, Ismael Sánchez, Tomás Sánchez, Edmundo Sosa, Marcelino Torales, Alberto Villalba y Hermindo Luna. Un policía, Pedro Alegre. En tanto de Montoneros (9): Luis Roberto Mayol (muerto), Reinaldo Brigglier (muerto), Alfredo Rubén Velázquez (desaparecido), Juan Sebastián Hernández (muerto), Saúl Mario Kobrinsky (muerto), Jorge Alberto Livieres Banks (muerto y enterrado en una fosa común), Luis Carlos Morero (muerto y enterrado en una fosa común), Oscar Ramón Boero (muerto y enterrado en una fosa común), José Daniel Graziano (muerto y enterrado en una fosa común). Los vecinos asesinados por montoneros: policía Felipe Ibáñez, Celso Pérez y Mamerto Cáceres.
En el Registro de Desaparecidos y Fallecidos (REDEFA) se incorporaron a nueve de los quince guerrilleros, seis de ellos dentro de la categoría de «víctimas de ejecución sumaria» y otros tres en la categoría de «detenidos desaparecidos». A partir de la inclusión en el REDEFA, fueron incluidos también en la lista actualizada del informe izquierdista Nunca Mas, y por eso aparecen sus nombres en el monumento a las víctimas del terrorismo de estado que fue levantado en la Costanera Norte de la ciudad de Buenos Aires, por los gobiernos izquierdistas que llegaron al poder por medio del voto. Una verdadera vergüenza que esperamos sea demolida en un futuro cercano.
La participación de Gendarmería Nacional.
La tarde del 5 de octubre de 1975, el alférez Horacio Domato, a cargo del escuadrón de Gendarmería «Bajo Paraguay», dormitaba en un sillón. El sargento Sosa se acercó donde dormitaba Domato para pedirle que atienda una llamada telefónica urgente. La persona que llamaba era uno de los custodios del aeropuerto, cuya seguridad estaba a cargo de Gendarmería. Le informaron que en esos momentos en el aeropuerto estaban soportando un ataque de subversivos.
El tiroteo se escuchaba a través del teléfono, en ese mismo instante aterrizaba el avión que los terroristas habían capturado en pleno vuelo. Los pasajeros fueron bajados del avión. Los guerrilleros cargaron más combustible en el avión y lo ubicaron en la cabecera, con los pilotos dentro y listos para despegar. Los gendarmes Domato, Sosa, Ibáñez y el chofer Gom, partieron a toda velocidad hacia el aeropuerto en un patrullero. Desconocían que otros subversivos estaban atacando el Regimiento 29 de Infantería, ubicado en otro sector de la ciudad.
Cuando estaban a unos 150 metros del aeropuerto, varios vehículos les cerraron el paso. El conductor frenó el freno, y segundos después recibirían fuego graneado de los subversivos apostados detrás de esos vehículos. Los Montoneros atacaban con fusiles automáticos livianos (FAL), la misma arma que tenían tres de los cuatro gendarmes. El parabrisas del patrullero voló en pedazos debido a la explosión de una granada. Respondiendo con ráfagas de FAL, abrieron la puerta y se alejaron del auto.
El gendarme Domato rodó sobre la banquina derecha y advirtió que estaba empapado de sangre. No eran heridas de bala, sino que de la nariz para abajo estaba lleno de esquirlas de vidrio. Ibáñez y Sosa, detrás del baúl del patrullero, continuaban respondiendo el fuego enemigo. Domato ordenó a Sosa e Ibáñez abandonar su posición y desplazarse hacia una alcantarilla, con lo cual abrieron el abanico de fuego. En cierto momento, vieron un «blanco rentable», un gordo de barba y anteojos negros. Abrieron fuego contra él y vieron cómo se desparramaba por el suelo.
Ante esa baja los otros guerrilleros se replegaron. El patrullero estaba inutilizado, había sido acribillado a balazos, por lo que tuvieron que avanzar a pie, siempre disparando. Así lograron tomar esa primera posición, constituida por los vehículos desde donde habían sido atacados a tiros. Un gendarme gritó y señalando hacia adelante. Un patrullero policial venía perseguido por una camioneta. Ambos vehículos venían a gran velocidad. Una persona, medio cuerpo afuera, tiraba granadas contra los de la camioneta policial.
Domato se tiró detrás de una alcantarilla y disparó contra la camioneta de los subversivos, cuando pasó a su frente. El que tiraba las granadas se metió adentro, cayéndosele la que tenía en ese momento en la mano, que estalló unos metros atrás. Los gendarmes vieron que venía hacia ellos un auto rojo con dos hombres delante y otro detrás. Le dispararon, y las balas atravesaron el parabrisas y la luneta trasera. El vehículo frenó y fue rodeado, armas en mano. Domato tiró al suelo al que venía detrás. Descubrieron que era el gobernador Juan Carlos Taparelli, quien venía de un acto en el interior, y su avioneta había aterrizado justo en medio del tiroteo.
Sobre un pequeño puente que entonces unía la Ruta 11 con el aeropuerto vieron a uno que manipulaba un artefacto. El chofer Gom lo abatió con su pistola, el guerrillero abatido estaba armando una bomba tipo vietnamita. Otro Montonero apareció en la playa de estacionamiento de una empresa de ómnibus. Corrió hacia donde estaban otros compañeros suyos, disparando su FAL. Pero fue abatido por los gendarmes con tiros de FAL en el pecho.
Los heroicos soldados que defendieron el Regimiento de Infantería de Monte 29 fueron ignorados durante 45 años, no solo eso, los sucesivos gobiernos izquierdistas los trataron de «genocidas», una palabra muy propia de la basura izquierdista perdedora. Para ellos no hubo indemnizaciones, ni películas, ni homenajes. Jovina Luna cumplió 11 años el día que asesinaron a su hermano. Pasó su vida tratando de que el Estado reconociese a su hermano y al resto de sus compañeros, no pudo lograrlo en vida, falleció víctima del Covid-19 el 11 de junio de 2021. Dos años antes había hecho una denuncia porque varios familiares de los asesinos muertos cobraron indemnizaciones, como si los guerrilleros hubiesen estado al servicio de la patria cumpliendo con su deber.
Jovina Luna siempre recordó con pesar cuando tres días después del ataque a la unidad, llegó a su casa el cuerpo de su hermano, asesinado el día de su cumpleaños Nº 11. Debieron velarlo a cajón cerrado porque estaba prácticamente cercenado, ni siquiera ese derecho tuvieron, ni ella, ni sus once hermanos ni su padre albañil, ni su madre, cocinera de panadería: verlo por última vez.
Las familias de los terroristas muertos en el ataque de Formosa fueron indemnizadas por el Gobierno de Carlos Menem, como «desaparecidos», ese mismo que en su juventud andaba metido con los Montoneros y que lamentablemente reivindica Javier Milei, Menem pagó 224.000 dólares cada uno, y luego la vieja zurda y ladrona de Cristina Fernández de Kirchner indemnizó a otros diez. A los padres de los militares asesinados les concedió una humillante pensión mensual de 962 pesos (60 dólares).
El asesino guerrillero Rodolfo Walsh, planificador de atentados y operaciones militares que asesinaron a centenares de personas, es homenajeado desde 1984, con calles con su nombre y plazas. Los familiares de los miserables guerrilleros fueron indemnizados con 224.000 dólares. Los guerrilleros fueron: Miguel Ángel Bustos, oficial 1º. Huyó del Regimiento, pero dos días después fue abatido por la Policía en Corrientes. Oscar Ramón Boero, oficial 1º, muerto en el cuartel. José Daniel Graziano, oficial 1º, muerto en el cuartel. Alfredo Rubén Velázquez, oficial 2º, muerto en el cuartel. Felipe S. Ibáñez Cabrera, oficial 2º, muerto en el cuartel. Reinaldo R. José Briggiler, oficial 2º, muerto en el cuartel. Jorge Alberto Livieres, oficial 2º, muerto en el cuartel.
Juan S. Hernández, aspirante, Saúl Mario Kobrinsky, aspirante, y Luis Carlos Moreno, aspirante, todos ellos muertos en el Regimiento. Horacio Miguel Pietragalla, oficial 1º. Ejecutado el 11.1975, Eduardo Jensen, oficial 1º. Ejecutado el 11.1975, Vicente Víctor Carlos Ayala, oficial 1º. Ejecutado el 02.1976, Orlando Diego Romero, oficial 1º. Ejecutado el 02.1976, Jorge A. Saravia Acuña, oficial 1º. Ejecutado el 04.1976, Sergio Rodolfo Puiggrós, abatido el 06.76 resistiendo captura. Hermano de la oficial 1ª y luego diputada Adriana Puiggrós. Mario Lorenzo Koncurat, oficial mayor. Ejecutado el 12.1976, Reynaldo A. Zapata Soñez, oficial 1º. Ejecutado el 12.1976, Alcides Bosch, oficial 2º. Ejecutado el 12.1976, Fernando Gabriel Piérola, oficial 2º. Ejecutado el 12.1976, Carlos Alberto Duarte, oficial 2º. Ejecutado el 12.1976.
Mario Cuevas, oficial 2º. Ejecutado el 12.1976, Rómulo Gregorio Artieda, oficial 2º. Ejecutado el 04.1977, Horacio Amadeo Bertolotti, oficial 1º. Ejecutado el 10.1977, Alfredo González Gómez, oficial 2º. Ejecutado en 1978. Juan Carlos Silva, teniente. Ejecutado el 06.1980, marido de Ana María Isabel Testa. Raúl Yaguer, oficial superior y miembro de la Conducción Nacional de MONTONEROS. Abatido en 1983 en Córdoba durante enfrentamiento armado en un control policial de carreteras. Rodolfo Walsh se suicidó en 1977 tragando una pastilla de cianuro tras agotar su munición en enfrentamiento con personal de la Armada. Su hija María Victoria se había suicidado el año anterior durante la «batalla de la calle Corro», a pesar de lo cual la Conadep consideró a ambos como «desaparecidos». Su otra hija, Patricia, fue diputada por el Frente Izquierda Unida, integró el comando que secuestró a los empresarios y hermanos Born. Al interceptar su automóvil, el pelotón de Patricia Walsh abrió fuego matando al chofer Juan Carlos Pérez y al gerente de Molinos Río de la Plata, Alberto Luis Bosch.
Otros integrantes de la fuerza de asalto al Regimiento 29, fueron: Martín Tomás Gras, oficial 2º del Ejército Montonero. Capturado en 1977 y llevado a la ESMA-Mini Staff, colaboró delatando e interrogando compañeros. En 1978 la Inteligencia naval lo recluto como agente en la SIDE y lo envió con oficiales de la ESMA a Bolivia para una operación política funcional al almirante Massera, a quien posteriormente acompañó en una gira europea destinada a promocionar su Partido para la Democracia Social. Gras, posteriormente fue secretario ejecutivo del Plan Nacional de Derechos Humanos de la Nación, integrado en el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos del Gobierno presidido por activista montonera Cristina Fernández de Kirchner.
Andrés Ramón Castillo, oficial 2º del Ejército Montonero. Capturado en 1977 (ESMA-Mini Staff), colaboró delatando compañeros, y más tarde integró junto con Gras el equipo de la SIDE que operó en Bolivia. En 1979 la Armada le liberó proporcionándole un billete de avión con destino a Venezuela y el correspondiente visado. Pablo González Langarica, liberado de la ESMA-Mini Staff tras colaborar como delator e interrogador de guerrilleros. José Pedro Almirón, oficial 2º y jefe de la Unidad Básica de Combate de Corrientes. Fue acusado de quedarse con 250.000 dólares de la Columna Noroeste de Montoneros, pero antes de que le aplicaran la Justicia Revolucionaria fue capturado por el Ejército en 1976. Tras colaborar ampliamente con sus captores, fue liberado en 1979 y se radicó en Alemania.
Mirta Susana Loyudice de Salas. Tras ser capturada el 09.10.1975, delató a unos 30 compañeros guerrilleros y realizó varias misiones de Inteligencia contra estructuras de Montoneros. Néstor Carlos Salas, secretario de Organización de la Regional Nordeste. Capturado junto con la anterior, colaboró delatando a ex compañeros que fueron ejecutados. Ana María Isabel Testa, capturada 13.11.1979, integró el Maxi Staff de la ESMA (prisioneros colaboracionistas) hasta que fue liberada a petición del teniente de corbeta Ricardo Cavallo, en marzo de 1980. No confundir con María Ana Catalina Testa, montonera ejecutada en Córdoba el 08.01.1976.
******
Los soldados que sobrevivieron continuaron en su mayoría tan pobres como antes, sus solicitudes del cobro de un subsidio, fue negado por el Ejército y el gobierno nacional. Los familiares de los guerrilleros marxistas, hasta el 2006, solicitaron indemnización ocho de los doce guerrilleros muertos en el combate, pero los familiares de los soldados no, incluso algunos heridos no lograron el porcentaje de invalidez que pide la ley para cobrar una miserable pensión.
En el 2006 el gobierno izquierdista y corrupto de Néstor Kirchner dio a conocer los nuevos anexos al «Nunca Más», con una lista nueva donde fueron incluidas 526 personas muertas antes del golpe cívico-militar de 1976, con la creación de una nueva figura que es la de la «víctima de una ejecución sumaria». La categoría de «ejecución sumaria» fue creada por la Secretaría en 2006 e incluye muertos por grupos paramilitares como la Triple A, caídos en ataques a comisarías y cuarteles como el de Formosa, y a fusilados por Montoneros acusados de traidores y delatores.
En esta nueva figura creada para incrementar el negocio guerrillero, porque el tema de esos miserables guerrilleros se convirtió en un gran negocio, decíamos que en esta lista se agregaron los muertos adjudicados a la «Triple A», pero también muertos por asaltos a cuarteles, tiroteos con policías, o el caso del militante izquierdista Fernando Haymal que fue ejecutado por los mismos Montoneros, por supuestamente, haber dado información que llevó a la captura de otro guerrillero Marcos Osatinsky.
En consecuencia, sus nombres se incluyeron tanto en la «actualización» de los listados de la Conadep, que fueron presentados en la nueva edición durante la Feria del Libro de 2006. Todos los guerrilleros marxistas que atacaban Regimientos, policías, militares, instituciones legales del estado argentino, pasaron a ser héroes.
Al gobierno peronista izquierdista no le bastó reivindicar a los guerrilleros, sino que aplicó la Ley N.º 24 411, en 1994, estableciendo indemnizaciones, por medio de sus causahabientes, para aquellas personas hubiesen sufrido desaparición forzada o hubiesen fallecido como consecuencia del accionar de las fuerzas armadas, de seguridad, o de cualquier grupo paramilitar con anterioridad al 10 de diciembre de 1983. En el caso del ataque Regimiento de Infantería de Monte 29, el beneficio correspondió a diez guerrilleros muertos esa ocasión, sin precisar la identidad de los mismos ni las fuentes utilizadas.
Para que la gente que no conoce esa historia desgraciada de Argentina, es como si los familiares de los que planificaron el ataque contra las Torres Gemelas y otros objetivos, apoyados por el Partido Demócrata ¿Quién más? reciban indemnizaciones y reconocimientos por parte del Gobierno estadounidense. Los familiares de nueve de los trece guerrilleros muertos cobraron unos 81,3 millones a valores actualizados por inflación, desglosados así: Ramón José Briggiler Reinaldo (por $16,7 millones a valores actuales), José Daniel Graziano ($14,3 millones), Alfredo Rubén Velázquez ($10,8 millones), Arturo Inocencio Mariani ($9,6 millones), Juan Sebastián Hernández ($9 millones), Luis Carlos Morero ($6 millones), Víctor Higo Iribarren ($5,2 millones), Saúl Mario Kobrinsky ($4,7 millones) y Carlos Lorenzo Livieres Banks ($4,6 millones).
Los nuevos gobiernos argentinos infectados de ideología izquierdista indemnizaron a los familiares de los guerrilleros muertos, como si esta mierda hubiera sido víctimas del terrorismo de Estado, fueron recompensados con el equivalente a cien veces el sueldo más alto de la administración pública nacional. Pero los padres de los soldados muertos cobraron una pensión muy baja, en el año 2010, ascendía a 842 pesos argentinos por mes. En tanto que, ese mismo año, la indemnización para las supuestas «Víctimas del Terrorismo de Estado» ascendía a 620.919 pesos.
Para que puedan entender mejor, la madre del soldado Sosa, asesinado por los guerrilleros, tendría que cobrar esa pensión de 842 pesos todos los meses durante 61 años y medio de su vida para alcanzar el dinero que ya fue percibida por los familiares de cada uno de los guerrilleros marxistas, sin que mediara inflación. Increíblemente, los guerrilleros muertos son recordados como héroes y mártires en sus pueblos y ciudades, y figuran en esa porquería llamada el «Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado» ubicado en la Costanera de la ciudad de Buenos Aires, espero que en algún momento dinamiten esa mierda.
En la provincia de Formosa desde el año 2002, a partir de la sanción de la ley provincial Nº 1395, los días 5 de octubre de cada año se conmemora el «Día del Soldado Formoseño». En esa fecha se realiza un acto homenaje en la plaza de armas «De la Victoria» del Regimiento de Infantería de Monte 29, en la misma participan el gobernador de la provincia y las autoridades de las fuerzas armadas, y los sectores políticos y sociales.
Sin embargo, en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional del Literal (UNL), una placa en el Aula Alberdi recuerda al guerrillero, al soldado traidor Luis Roberto Mayol como el «estudiante que dio su vida por la Patria al ser asesinado por el terrorismo de Estado». ¿Qué patria, si el proletariado internacional no tiene patria? En el año 2019, por primera vez en 44 años, se realizó en el Regimiento de Infantería 1 «Patricios» un acto de homenaje a los soldados y oficiales del Ejército caídos en este ataque. Participó el entonces presidente Macri, el jefe del Estado Mayor General del Ejército, y Jovina Luna, hermana del soldado Hermindo Luna.
En el 2012, el diputado formoseño Ricardo Buryaile, presentó un proyecto de ley para equiparar los subsidios, pero el proyecto no fue aprobado por la oposición de los diputados kirchneristas. La Cámara de Diputados aprobó el 29 de noviembre de 2012 un proyecto de ley de dos diputados formoseños, Ricardo Buryaile y Juan Carlos Díaz Roig, que establecía que las familias de los 16 conscriptos percibirían por única vez, una indemnización de un millón de pesos. El proyecto fue aprobado con 135 votos a favor, 18 en contra y 43 abstenciones.
La iniciativa obtuvo el repudio y el rechazo de la agrupación guerrillera «HIJOS», de …, de la «Liga Argentina por los Derechos del Hombre» (izquierdista) que criticó el intento e hizo un llamado a las fuerzas políticas populares a redoblar sus esfuerzos para impedir que el proyecto se convierta finalmente en ley en el Senado, también la Asociación de abogados por los Derechos Humanos que argumentó que los soldados afectados, en la mayoría de los casos, habían percibido indemnizaciones en su ámbito administrativo en los tiempos inmediatamente posteriores como ocurriera con los afectados militares en otros hechos similares.
Esto es una mentira, los deudos y familiares de los integrantes del Ejército Argentino, que fueron asesinados por Montoneros aquel día, no recibieron ni siquiera una pensión por parte del Estado. Finalmente, tras la polémica, en esos tiempos donde la corrupta izquierda tenía un fuerte consenso, consiguieron que el Senado no lograra dar quorum para la sesión en la que debía tratarse el tema. Al no ser tratado tampoco en 2014 perdió valor la decisión de los diputados y se archivó el proyecto.
El actual ministro de Defensa, Luis Petri, anunció en forma oficial que se pagará un decreto del ex presidente Mauricio Macri para abonar una compensación económica a familiares de los 9 conscriptos muertos y otros tantos heridos en 1974. El kirchnerismo se había negado al pago por razones ideológicas. La decisión había sido tomada por el ex presidente Mauricio Macri, a final de su mandato, a través del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 829 del 2019 pero el gobierno izquierdista peronista del golpeador Alberto Fernández y la yegua Cristina Fernández de Kirchner, por cuestiones ideológicas no lo pagaron durante cuatro años.
En Twitter, Petri dijo que en vísperas del 49° aniversario del ataque al Regimiento de Infantería de Monte N°29 «CR Ignacio Warnes» de Formosa «anunciamos que las familias de los fallecidos y los heridos en combate el 5 de octubre de 1975 podrán acceder finalmente a la compensación económica del DNU 829/19». El entonces ministro de Defensa, Agustín Rossi, del gobierno peronista izquierdista de Alberto Fernández, había dicho que estudiaba «la forma de aplicación» del DNU del ex presidente Macri que dispuso el pago de una indemnización a familiares de los 12 militares muertos en el ataque de los Montoneros al regimiento de Infantería 29 de Formosa el 5 de octubre de 1975 durante el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón. Pero no lo hicieron.
En esos años de peronismo, el gobierno obligó al Ejército a retirar un tuit de homenaje a los soldados caídos en Formosa. El 6 de septiembre el Ejército decidió «retirarlos» con este mensaje: «El Ejército Argentino ha decidido retirar un tweet que ha ofendido a ciudadanos argentinos. La única intención del mismo fue recordar a dos soldados muertos». Una vergüenza, esos malnacidos ofendidos nunca fueron argentinos, son unos putos izquierdistas internacionalistas perdedores en la Historia.
El 17 de diciembre de 2019, familiares de los militares muertos enviaron una carta al peronista ministro de Defensa Rossi que decía: «en nuestro carácter de familiares y sobrevivientes de quienes participaron en la defensa del Regimiento de Monte 29 y el orden constitucional a raíz del atentado del 5 de octubre de 1975, nos dirigimos a usted a los fines de que tenga a bien arbitrar los medios necesarios para reglamentar el Decreto de Necesidad y Urgencia N° 82912019 que fuera firmado el día 6/12/2019 y publicado en el boletín oficial en fecha 09/12/2019».
«Las razones de nuestro pedido se deben a que siendo el organismo a su cargo la Autoridad de Aplicación del acto administrativo mencionado, se deben hacerlas aclaraciones y dictar las normas complementarias para hacer efectivo el pago a los beneficiarios conforme al Art. 5 del decreto correspondiente», agregaba la carta de los familiares. Hasta ahora los sucesivos gobiernos democráticos pagaron indemnizaciones a desaparecidos y otras víctimas de la represión, pero no a militares o policías muertos por acción de la guerrilla en democracia.
En 1975, la Organización MONTONEROS formada por nacionalistas católicos progres de izquierda, devenidos e peronistas, influenciados por la «Teología de la Liberación» y por la «Revolución Cubana», habían dado un definitivo giro ideológico hacia el marxismo-leninismo tras fusionarse con las «Fuerzas Armadas Revolucionarias» (FAR), fundadas en 1967 en La Habana para abrir un «foco» guerrillero en la frontera norte argentina en apoyo a la guerrilla del Che Guevara que entonces operaba en el sur de Bolivia. La fusión se anunció el 12 de octubre de 1973, en el día en que Perón asumía por tercera vez la presidencia.
El anuncio fue una declaración pública de desafío al fundador del peronismo que habían infiltrado para coparlo y dirigirlo cuando muriera su anciano y enfermo líder, lo que sucedería poco después, el 1 de julio de 1974. El cruento ataque de Montoneros fue durante un gobierno democrático y durante un gobierno peronista.
27 de mayo de 2025.
