

TURQUÍA. EL ENEMIGO DE LA OTAN
EL OBSTÁCULO DE SUECIA Y FINLANDIA
Ricardo Veisaga


El día 26 de enero nos llegaba una alarmante noticia desde Turquía, el gobierno del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, tomaba la decisión de congelar con «fecha indefinida» las negociaciones de adhesión de Suecia y Finlandia, para considerar el ingreso de ambos países en la OTAN.
En las protestas realizadas en Estocolmo, participó un grupo ultraderechista del político danés-sueco Rasmus Paludan, un agitador abiertamente racista especializado en quemar coranes en público, que actúa siempre bajo protección policial, y que se presentó sin éxito tanto en las elecciones danesas de 2019, como en las suecas de 2022.
En su último número Rasmus Paludan, quemó un ejemplar del Corán, el libro sagrado de los musulmanes. Así como también la aparición a principios de este mes, en un puente de la capital sueca, de un muñeco colgado por los pies que representaba a Recep Erdogan, lo que ha colmado su paciencia. Erdogan dijo que, la quema del Corán, que se llevó a cabo al frente de la embajada turca en Estocolmo, constituye un insulto para los musulmanes.
«Está claro que quienes permitieron que se cometiera semejante vileza frente a nuestra embajada ya no pueden esperar de nosotros ninguna caridad en relación con su solicitud de ingreso en la OTAN», dijo el presidente turco. La quema del libro sagrado musulmán fue duramente criticada por Turquía, así como por otros países islámicos y el propio Ejecutivo sueco. «Suecia tiene una libertad de expresión de gran alcance, pero eso no significa que el Gobierno sueco o yo mismo apoyemos las opiniones expresadas», dijo el jefe de la diplomacia sueca, Tobias Billström.
Recep Tayyip Erdogan, advirtió a Suecia que no espere apoyo en su candidatura para entrar a la Organización del Tratado del Atlántico Norte, OTAN. «No esperen ese apoyo de nosotros. Si tanto aman, defienden y protegen a los miembros de organizaciones terroristas y enemigos del islam… Entonces les aconsejamos que dejen la defensa de su país a esa gente», afirmó en una intervención televisiva.
El presidente de Turquía arremetió contra el gobierno sueco por permitir las protestas de los ultraderechistas y dijo:
«En las democracias modernas, los derechos humanos y las libertades tienen una definición muy simple. Los derechos y libertades del individuo, que constituyen la columna vertebral de la democracia, se limitan al punto donde comienzan los derechos y libertades de otras personas».
Erdogan agregó que, «según esta concepción, ningún individuo tiene el derecho o la libertad de insultar o acosar los valores sagrados de los musulmanes o de personas de otras religiones y confesiones».
En respuesta a lo sucedido en Estocolmo, manifestantes quemaron una bandera sueca cerca de la embajada de Suecia en Ammán, Jordania, el 23 de enero de 2023. Los jordanos protestaron por la quema del Corán, libro sagrado musulmán, por parte de un activista sueco-danés frente a la embajada turca en Estocolmo.
Además de Turquía y Jordania, varios países árabes, entre ellos Arabia Saudita y Kuwait, denunciaron el acto. Turquía, tras saber de las manifestaciones ya había convocado al embajador de Suecia en su territorio y posteriormente canceló una visita prevista del ministro de Defensa sueco a la capital turca, que se iba a llevar a cabo el 27 de enero.
También el gobierno turco criticó a Suecia por permitir protestas pro-kurdas en la que los manifestantes ondearon banderas del «Partido de los Trabajadores de Kurdistán» (PKK), que llevan por décadas una lucha contra el Estado turco. El PKK es considerado como grupo terrorista en Turquía, la Unión Europea y Estados Unidos, pero sus símbolos no están prohibidos en Suecia.
«Así que van a dejar que las organizaciones terroristas campen a sus anchas por sus avenidas y calles y luego esperan nuestro apoyo para entrar en la OTAN. Eso no va a ocurrir», dijo Erdogan, y luego agregó que, si Suecia no muestra respeto a Turquía, miembro de la OTAN, o a los musulmanes, entonces «no verán ningún apoyo en el tema de la OTAN».
Las autoridades suecas afirman que la libertad de expresión está garantizada por la Constitución de su país y otorga a las personas amplios derechos a expresar públicamente sus opiniones, aunque aclara que no está permitida la incitación a la violencia o la incitación al odio. La quema del Corán enfureció a todo el espectro político en Turquía, justo cuando Suecia y Finlandia abandonaron su política de no alineamiento militar debido a la guerra en Ucrania y buscan ingresar en la OTAN.
A Turquía no le parece suficiente el esfuerzo de suecos y finlandeses, no se conforma con las modificaciones en la legislación terrorista, entre otros. El ejecutivo de Ankara quiere más concesiones. Turquía está enfocado en la extradición de decenas de ciudadanos turcos refugiados en los dos países nórdicos, que Recep Erdogan considera terroristas por su supuesta vinculación al grupo armado Kurdo (PKK), y a la sociedad político-religioso del clérigo islamista Fethullah Gülen.
Las esperanzas de suecos y finlandeses de ingresar en la OTAN tienen por delante un gran obstáculo, las objeciones de Turquía, que tiene el derecho de veto sobre el ingreso a la alianza militar. En el mes de junio de 2022, los tres países habían llegado a un acuerdo sobre cómo proceder en Madrid, pero el presidente Erdogan dijo que Suecia, en particular, no estaba cumpliendo su parte del trato.
El gobierno turco, quiere que Estocolmo y Helsinki adopten una línea más dura contra el (PKK), acusando a Suecia de albergar a militantes del proscrito Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), y otro grupo, al que culpa de un intento de golpe de Estado en 2016.
Desde el mes de agosto del pasado año, Suecia y Finlandia negocian el levantamiento del veto de Turquía, último país de los 30 miembros de la OTAN, que falta por aprobar la entrada de ambos países en la Alianza Atlántica, junto a Hungría, cuyo Parlamento tiene previsto ratificar la adhesión en febrero.
Suecia y Finlandia, están sumamente preocupados por su seguridad tras la invasión rusa a Ucrania. En Madrid, Finlandia y Suecia acordaron trabajar más en la lucha contra el terrorismo, incluida la intensificación de la extradición y deportación de presuntos militantes kurdos. Pero los tribunales suecos han bloqueado algunas de las expulsiones.
Las tensiones entre Suecia y Turquía también han aumentado por las protestas en Estocolmo que, según el gobierno de Ankara, son delitos de odio, pero están amparadas por las leyes suecas de libertad de expresión. «Suecia ha abordado muchas de las preocupaciones de Turquía y seguirá aplicando el memorando trilateral… pero está claro que ahora mismo no es suficiente», declaró Paul Levin, director del Instituto de Estudios Turcos de la Universidad de Estocolmo.
Turquía tiene otros objetivos al bloquear la adhesión de Suecia y Finlandia. Erdogan se enfrenta a un año crucial con el adelanto electoral que podría poner en peligro su permanencia en el cargo. A menos de cuatro meses para las elecciones presidenciales y legislativas del 14 de mayo, al presidente turco le interesa aprovechar al máximo la tensión con Suecia para fortalecer su imagen de piadoso padre de la patria que vela por los intereses de la nación y del islam, desviando así la atención de los problemas políticos y económicos que atraviesa Turquía en la actualidad.
Algunos consideran que la postura de Recep Erdogan respecto a Suecia y Finlandia, es un intento de desviar la atención de los votantes de la crisis del coste de la vida y proyectar una imagen de estadista internacional. Otros creen que Erdogan puede querer utilizar la ratificación de las adhesiones a la OTAN, como parte de un acuerdo con Estados Unidos.
Se puede agregar que los lazos entre Washington y Ankara, se han tensado bastante debido al conflicto de Turquía con los militantes kurdos sirios, que tienen el apoyo de los Estados Unidos en su lucha contra el terrorismo islámico. Turquía también quiere comprar aviones de combate F-16 a Estados Unidos, pero se enfrenta a las objeciones de algunos miembros del Congreso.
Las tensiones entre ambos países llevan ya muchos años, pero aumentaron después de que Turquía fuera expulsada del programa Lockheed Martin F-35 Joint Strike Fighter, tras seguir adelante con la adquisición del sistema de defensa antiaérea de fabricación rusa S-400 “Triumf”. Los funcionarios de la OTAN argumentaron que las dos plataformas no son compatibles y que el hecho de que Turquía opere ambas podría comprometer la seguridad del caza de quinta generación.
Recientemente, las conversaciones entabladas para que Turquía adquiera varios aviones avanzados F-16 Fighting Falcon, junto con kits de modernización para su flota actual de aviones de combate, se estancaron. Los legisladores estadounidenses en el Congreso se han mostrado cautelosos ante la retórica hostil de Turquía contra Grecia, mientras que la negativa de Turquía a apoyar el ingreso de Finlandia y Suecia en la OTAN no va a ayudar a resolver las cosas.
Tampoco se debe olvidar el papel de Turquía durante la guerra en Ucrania, entre su aliada OTAN y su amigo Vladímir Putin. Durante la guerra se pudo ver un dron turco Bayraktar TB2, destruyendo tanques rusos BMD-3. Es posible que Turquía no haya atraído la atención de la gente, como el Estado Islámico, Estados Unidos, Rusia o la China, pese a ser un actor internacional.
Pero sí ha concitado la atención de aquellos que nos dedicamos al análisis de la política internacional. Turquía es un país que ha cambiado en las últimas décadas tanto en lo interno, como en su política internacional de alianzas. En el plano internacional es muy difícil ser Estado miembro de la OTAN, candidato a ingresar a la Unión Europea y ser amigo de Putin.
Turquía, a todas luces, no es un Estado confiable y mucho menos se lo puede considerar neutral. En la cultura política del antiguo Oriente era una práctica habitual que los gobernantes anunciaran desde la puerta principal de sus palacios las decisiones que tomaban, dando así a conocer los edictos que se elaboraban en el interior del recinto. El término «Gran Puerta» pasó a ser sinónimo de Palacio y, por extensión, de las decisiones del gobierno, en este caso del sultán.
La expresión «Sublime Puerta» se difundió entre las cortes europeas tras la alianza franco-otomana alcanzada en 1536 entre el rey Francisco I de Francia, enemigo jurado de Carlos I de España y V de Alemania, y el sultán Solimán el Magnífico. Las decisiones políticas que toma el presidente Erdogan son de tal pragmatismo, que muchas veces se hace posible conjugar posiciones que son contradictorias y a veces excluyentes.
El sultán Recep Erdogan es acusado de autócrata y de violador de derechos humanos, pero no solo con los kurdos, y, por otro lado, es socio de la Comunidad Económica Europea (CEE), desde 1963 y se le mantiene como candidato a ser miembro de la Unión Europea (UE), el más longevo, desde 1999. Al mismo tiempo es miembro de la Alianza Atlántica (OTAN), desde febrero de 1952, mientras es un firme aliado de Vladímir Putin.
Desde la llegada de Vladímir Putin al poder en Rusia, Turquía cambió de rumbo en su política exterior. La presidencia de Abdullah Gül (2007-2014) y la de Recep Tayyip Erdogan, primer ministro entre 2003 y 2014 y presidente de la República desde 2014, pasó de una postura claramente pro-europea y pro-occidental a otra menos clara respecto a los valores de la Unión Europea (UE), posiblemente cansado de no ser admitido como miembro de pleno derecho de la Unión Europea.
Una muestra de ello es el Tratado de Lisboa, mientras Bruselas estaba abocada a crear una unión política, Erdogan dio pasos en contrario a los valores europeos. Erdogan se dice admirador del Padre de la Patria turca, laica y moderna, Kemal Atatürk, sin embargo, día a día, trabaja para islamizar el Estado turco y acabar con la modernidad y la laicidad.
Erdogan se muestra como líder de un partido islámico, opuesto a los valores laicos y seculares de la Unión Europea, además, protagonizó un autogolpe de Estado en 2016, para aprovechar la situación y aplicar una durísima represión de miles de jueces, periodistas, abogados, militares, para eliminar la oposición a su política angular.
En la guerra de Siria, iniciada en 2011, estuvo alejado de la seguridad regional, en cambio estuvo favoreciendo al Estado Islámico, y en medio de acusaciones de compra de petróleo al Estado Islámico. Tengo escrito un artículo en su momento, desarrollado minuciosamente con toda la implicancia de la familia de Erdogan en los negociados.
Las guerras, entre muchas cosas, ofrecen ocasiones únicas para que se descubran las verdaderas intenciones de los Estados, para que aparezcan los verdaderos aliados, que tomen partido por uno u otro bando. Rara vez los Estados pueden permanecer ajenos de esa toma de decisiones.
Es cierto que Turquía posee el segundo ejército más numeroso de la OTAN, después de los Estados Unidos, con cerca de medio millón de soldados, pero también es cierto que Turquía nunca va a entrar en una confrontación bélica directa con Rusia. Ni siquiera toma medidas diplomáticas para cerrar el cerco contra Rusia. Mientras los países aliados contra Rusia tomaban medidas contra los oligarcas rusos, Turquía les abría la puerta para evadir las sanciones económicas.
Entre los días 11 y 13 de marzo del año pasado se celebró en la ciudad turca de Antalya un foro diplomático de muy alto nivel, en el que participó el presidente ucraniano Zelensky y el secretario general de la OTAN. De momento, esta es el aporte turco, como también sobre la salida de granos de Ucrania. Lo que busca Turquía es quedar bien parado cuando termine la guerra.
Esta guerra, más allá de Ucrania, es una guerra imperial, se trata rediseñar el sistema internacional del poder. Según los rusos, el poder que surgió luego de la Segunda Guerra Mundial con clara hegemonía de los Estados Unidos, debe caer. Rusia se cree poseedor de valores verdaderos enfrentados a la decadencia de Occidente. Lo que quieren imponer son sus reglas de juego. En esta etapa China será la principal potencia y Rusia su aliado. Solo falta que Turquía diga de qué lado quiere estar.
Suecia y Finlandia han seguido durante muchos años políticas de no alineamiento militar formal, pero la invasión rusa de Ucrania ha provocado un replanteo. Finlandia tiene 1.300 km de frontera con Rusia, y la isla sueca de Gotland se encuentra a sólo 300 km de la sede de la Flota rusa del Báltico, en el enclave ruso de Kaliningrado.
Estos dos países consideran que la OTAN, con su cláusula de defensa colectiva, es la mejor forma de garantizar su seguridad. Ambos tienen ejércitos relativamente fuertes. Finlandia tiene capacidad para movilizar 285.000 efectivos y 650 carros de combate. Finlandia posee una sofisticada industria de defensa, cuenta con el mayor arsenal de artillería de Europa, mantiene un sistema de servicio militar obligatorio y puede tener hasta un millón de reservistas listos para el combate en pocas semanas.
Suecia tiene una potente fuerza aérea y una flota de submarinos adaptada a las condiciones del Mar Báltico. Estratégicamente, los dos países tapan un agujero en la línea de frente de la OTAN contra Rusia, al tiempo que permiten a la alianza proyectar su poder en la zona del Báltico.
Suecia y Finlandia quieren avanzar juntas en su ingreso a la OTAN, pero con la ira turca dirigida principalmente contra Suecia, Finlandia podría acabar perdiendo la paciencia con el proceso. El ministro de Asuntos Exteriores finlandés y el primer ministro sueco han declarado que la prioridad es la adhesión conjunta y que Finlandia sólo consideraría una vía diferente si la adhesión de Suecia fuera bloqueada de manera permanente por Turkiye.
«Türkiye», es así como se llama en la actualidad, ya que oficialmente abandonó la denominación de «Turkey» (Pavo, en inglés), porque el gobierno turco lo considera ofensivo. Podría Finlandia unirse a la OTAN sin Suecia, técnicamente lo puede hacer. El problema sería para la OTAN, ya que le resultaría mucho más difícil defender a Finlandia, sin un acceso terrestre estratégico a través de Suecia.
Muchas voces se están levantando para pedir la expulsión de Turquía de la OTAN, por ahora no existe ningún mecanismo formal para la suspensión o expulsión de miembros en el documento fundacional de la OTAN, y consideran a Turquía un aliado estratégico vital. Pero sobre eso ya hablaremos más adelante.
Los analistas internacionales piensan que el proceso de adhesión permanecerá en stand by al menos hasta que se celebren las elecciones en Turquía. Pero aún pasadas las elecciones los avances podrían ser muy lentas. La plena aplicación del acuerdo de Madrid podría llevar años, y Suecia dijo que algunas de las exigencias de Turquía son imposibles de cumplir.
Pero Suecia, Finlandia, la OTAN y el mundo libre, quieren evitar un interminable proceso. Por ahora, las acciones de Turquía benefician a Vladímir Putin y eso es muy problemático para la Alianza Occidental en su conjunto. El ministro de Exteriores, Pekka Haavisto, de Finlandia, considera que el veto turco puede paralizar durante mucho tiempo el proceso de adhesión conjunta.
Por lo tanto, Finlandia, no descarta entrar en la Alianza Atlántica sin la compañía de su vecino occidental Suecia. Finlandia siempre había condicionado su adhesión a la OTAN a que se llevase a cabo al mismo tiempo que la de Suecia, pero la ira de Erdogan le obliga ahora a plantearse una entrada en solitario. Eso es lo que ha admitido el ministro de Asuntos Exteriores, Pekka Haavisto, del partido verde, al canal de televisión Yle.
«Por supuesto, evaluaremos la situación si resulta que el proceso de solicitud de Suecia se paraliza durante mucho tiempo», declaró Haavisto. «No obstante, es todavía demasiado pronto para adoptar una postura sobre cómo debemos proceder en todo este asunto», añadió. «Lo mejor sería que sigamos discutiendo juntos, con Suecia y con Turquía, el ingreso en la Alianza, pero ahora mismo es necesaria una pausa de unas semanas en las negociaciones hasta que se aclare la situación».
El ministro de Exteriores finlandés, Haavisto, no ha ocultado su irritación por los problemas que están causando los episodios con los coranes y los muñecos: «Estos manifestantes están jugando con la seguridad de Finlandia y Suecia». El deseo de su gobierno, y de la dirección de la OTAN, sigue siendo un ingreso al mismo ritmo, tanto en lo que se refiere a la planificación de la defensa común del norte de Europa, como a la seguridad del abastecimiento.
La posición geográfica de Suecia (geopolítica, en este caso estaría bien empleado el término) la convertiría en un miembro clave de la Alianza. A través de su territorio pueden transportarse tropas, equipos y suministros para proteger, a los países bálticos de una eventual agresión rusa. Por eso, según indica el canal público sueco SVT, el Secretario General de la OTAN, el noruego Jens Stoltenberg, no le cayeron bien las palabras de Haavisto.
Pero como bien dicen muchos analistas políticos nórdicos, la paciencia finlandesa no puede ser infinita, y este es el debate que el ministro finlandés pone en la mesa ahora. Una adhesión en solitario no sería necesariamente una falta de solidaridad con Suecia, sino más bien un intento de encontrar la solución más pragmática en caso de que la negativa turca persista dentro de seis o nueve meses.
Aunque las declaraciones de Haavisto no sean políticamente correctas, es la primera vez que un político de alto nivel se aparta de la línea de que Suecia y Finlandia van de la mano. Es así como señala la corresponsal de SVT en Helsinki, Liselott Lindström:
«Suponen un giro significativo e introducen un nuevo tono respecto a la adhesión a la OTAN. Reflejan, además, el hecho de que Suecia y Finlandia solicitaron el ingreso por razones fundamentalmente diferentes. Para Finlandia es una cuestión existencial, mientras que para Suecia es más ideológica».
El portavoz del Departamento de Estado estadounidense, Ned Price, sostuvo que Finlandia y Suecia están dispuestas a unirse a la alianza, pero declinó comentar si los Estados Unidos pensaban que los comentarios de Recep Erdogan significan un «no» definitivo. Con el ingreso de los dos países, aumentaría el poder de respuesta de la OTAN, principalmente en el Mar Báltico. Además, con la integración de Suecia y Finlandia, quedarían incluidos todos los países nórdicos a la OTAN, al sumarse a Noruega, Dinamarca e Islandia.
De entrar en la OTAN, Suecia y Finlandia podrían levantar una restricción que existe actualmente para la venta de armas a Turquía. Pero eso no es lo más importante, la pregunta más importante es si Turquía o Turkiye se iría antes de la OTAN o si sería expulsada antes. Algunos funcionarios turcos habían sugerido que podría abandonar la OTAN, a la que se unió oficialmente el 18 de febrero de 1952. El protocolo relativo a su adhesión se firmó en octubre de 1951. Turquía y su rival regional, Grecia, fueron las primeras incorporaciones a la alianza.
Turquía canceló la visita a Ankara del ministro de Defensa sueco, Pal Jonson, la semana pasada. El líder adjunto del «Partido Patriótico (Vatan Partisi) de Turquía», Ethem Sancak, sugirió que los acontecimientos podrían impulsar a su país a tomar medidas aún más drásticas. «La OTAN nos está obligando a hacerlo con sus provocaciones», «Turquía abandonará la OTAN en cinco o seis meses», declaró Ethem Sancak al periódico Aydinlik.
«Ellos [la OTAN] han estado intentando que quedemos atrapados en el fuego cruzado de Oriente Próximo. Por fin se pueden ver campañas contra el Corán en Suecia y Holanda», concluyó Sancak. El ministro también afirmó que más del 80% de la población turca está en contra de pertenecer a la alianza militar, y sugirió que el Partido Patriótico de Turquía ha lanzado una campaña para salir totalmente de la OTAN y cerrar todas las bases militares que albergan tropas estadounidenses.
Por lo que tengo entendido, ninguna nación ha salido completamente de la OTAN, ni ninguna ha sido expulsada. Ese fue el caso de Francia, Turquía podría ser la primera, ahora es cuestión de si sale de la alianza o se la expulsa formalmente. Pero cada vez más parece que están contados los días de Turquía como miembro.
A finales del 2022, el ex asesor de seguridad estadounidense John Bolton se refirió a Recep Erdogan y al papel de Turquía en la OTAN: «Desgraciadamente, esto incluye a Türkiye, cuyo ingreso en la OTAN debería ponerse en duda en 2023 si el presidente Recep Erdogan -probablemente mediante fraude- es reelegido en las elecciones previstas para junio».
El analista político y autor de «Mundo Unido Internacional» Onur Sinan Güzaltan, se refirió a las declaraciones de John Bolton en el canal de televisión Russia Today, el día 3 de enero. Le preguntaron a Güzaltan:
–Me gustaría conocer su opinión. ¿Qué opina de este comentario del ex asesor de seguridad estadounidense?
-En primer lugar, tengo que decir que no es una gran sorpresa para mí y creo que tampoco para el público turco. Porque cada vez más el gobierno y el Estado turco están estableciendo buenas relaciones con sus vecinos como Rusia, Irán y también recientemente Siria. Por lo tanto, la presión de Estados Unidos sobre el gobierno turco es cada vez mayor. Por eso el Sr. Bolton hizo este tipo de declaraciones sobre la política interior turca, las elecciones y la pertenencia de Turquía a la OTAN. Cuando evaluamos el interés nacional turco y la estrategia de la OTAN, es obvio que ya no hay terreno común.
-¿Cree que es remotamente posible que Turquía quede excluida de la OTAN y cómo podría ocurrir?
-Creo que hoy en día Turquía ya no tiene intereses comunes con la OTAN. Los países miembros de la OTAN están apoyando a organizaciones terroristas como el PKK/YPG, la Organización del Terrorismo de Fethullah Gülen (FETÖ), que actúan contra la seguridad nacional de Turquía. Entonces, ¿por qué tiene que seguir siendo miembro de la OTAN?
-Entonces, ¿cree que Türkiye podría abandonar voluntariamente la OTAN y orientarse hacia otras alianzas?
-Hay dos ideas diferentes dentro de Türkiye. Algunos defienden la idea de permanecer dentro de la OTAN alegando que Türkiye puede mantener su derecho de veto, por ejemplo, en casos como la adhesión de Suecia y Finlandia. Pero debido al proceso de normalización de Türkiye con Siria y las muy buenas relaciones con Rusia e Irán, la presión de Occidente seguirá aumentando en el próximo período. En este sentido, es posible que Turquía abandone voluntariamente la OTAN.
-También podría decirse que el papel de Turquía en la alianza de la OTAN ha sido aún más importante este año, ya que ha actuado como facilitador de un acuerdo vital sobre cereales y ha impulsado la diplomacia para resolver el conflicto en Ucrania. ¿Qué importancia tiene el papel de Turquía en la OTAN?
-El gobierno turco ha seguido una política de equilibrio entre Occidente y Oriente. Turquía mantiene conversaciones con Ucrania, pero al mismo tiempo es un buen socio de Rusia. Sin embargo, las condiciones están evolucionando, incluso para Turquía, hasta el punto de que ya no es posible seguir una política de equilibrio entre la OTAN y Rusia. El jefe de la OTAN, Estados Unidos, está empleando más y más presión sobre Turquía en la economía, la política e incluso en la esfera militar insistiendo en su apoyo a las organizaciones terroristas en el norte de Siria.
-Hablando de organizaciones terroristas… Es posible que la OTAN se amplíe en un futuro próximo con Suecia y Finlandia, pero Ankara pide a esos dos países que envíen sospechosos de terrorismo a Türkiye. ¿Cree que la OTAN se ha hecho demasiado grande para ser manejable y que es probable que estas divisiones aumenten a medida que se expanda?
-El caso de Suecia y Finlandia no es una excepción. Los miembros de la OTAN (Estados Unidos, Francia, Alemania, Holanda) apoyan a organizaciones terroristas de forma estratégica desde hace más de 30 años. Finlandia y Suecia no son más que dos muestras de esta estrategia, que saltó a la palestra por su solicitud de ingreso en la OTAN. Cuando evaluamos el interés nacional turco y la estrategia de la OTAN, es obvio que ya no hay terreno común.
Onur Sinan Güzaltan, repite el libreto del gobierno turco, cuando se refiere a los miembros de la OTAN no incluye a Türkiye, parecería que es algo aparte, por eso actúa a la libre y no como un miembro de la OTAN. La seguridad de Europa cambió totalmente desde la invasión rusa a Ucrania. La tan mencionada neutralidad ya no garantiza la seguridad de las naciones frente a la agresión rusa.
La invasión de Rusia, fue un punto de inflexión histórico para Finlandia y para Suecia, la realidad política puso fin al idealismo político. El ingreso de ambas naciones en la OTAN contribuiría a disuadir la agresión rusa y reforzaría la seguridad de la OTAN. Pero Recep Erdogan continúa desestabilizando la Alianza Atlántica, sobre todo, en momentos que mas necesaria es su unión.
Si Recep Erdogan continúa bloqueando la entrada de Finlandia y Suecia en la OTAN, valiéndose de excusas que bien podrían haberse evitado, es porque la actitud de Turquía, ex profeso, trata de dinamitar a la Alianza, una vez más, el Mundo Libre debería expulsar a Turquía de la OTAN. Türkiye ya no está más con la OTAN, esto debe entenderse. El cáncer debe extirparse antes de que haga metástasis.
Hay que definirse, repetía Gustavo Bueno. Pero esa definición va direccionada a la Alianza ya que Turquía ya hace décadas que se definió. Hay una larga lista de violaciones que realiza Turquía a la OTAN. La Alianza, se supone, que es una comunidad de Estados con intereses comunes y valores compartidos.
El artículo 2, de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) establece que los miembros deben fortalecer sus instituciones democráticas, promover condiciones de estabilidad y bienestar y eliminar los conflictos en sus políticas económicas internacionales. En estos años de mandato, Erdogan hizo caso omiso del artículo 2.
Permanentemente está debilitando las instituciones democráticas de Turquía, su política económica internacional ha sido conflictiva y realiza actos desestabilizadores dentro del seno de la OTAN. Lo que realiza Turquía sobre Suecia y Finlandia es chantaje puro, el régimen turco ha encarcelado más periodistas que la Rusia de Putin. Da refugio a miembros de organizaciones terroristas como Hamás y los Hermanos Musulmanes.
Turquía ha puesto en peligro a soldados estadounidenses en Siria, amenaza con invadir Grecia, socio de la OTAN, ha violado el embargo de armas del Consejo de Seguridad de la ONU contra Libia, ha comprado material militar ruso y comprometido así el programa del caza furtivo F-35, ayudó a militantes del ISIS a cruzar la frontera de Turquía con Siria, atendió a sus heridos en Turquía, para devolverlos al frente de combate.
Turquía ha patrocinado la limpieza étnica de armenios en Nagorno Karabaj por parte de su aliado Azerbaiyán y está ayudando a Rusia e Irán a eludir las sanciones. Su continua ocupación de Chipre y sus permanentes amenazas a Grecia, su negativa a aceptar el genocidio turco contra los armenios, y la lista podría seguir.
Turquía es miembro de la OTAN desde 1952 y candidato a la Unión Europea (UE) desde 1999, pero no ha cumplido los criterios de adhesión. Lo cual hace casi imposible que sea admitido en la UE, pero los turcos lo saben, y no les importa ya que forma parte de sus cálculos estratégicos. La permanencia en la OTAN le sirve para aumentar su influencia, para conseguir sus ambiciones hegemónicas.
Es cierto que la expulsión de Turquía de la OTAN reduciría la capacidad de la Alianza para proyectar su poder en el Mar Negro, sobre el Cáucaso y Oriente Medio. También se vería restringido el acceso a los estrechos turcos y al Mar Negro. Se acabaría el intercambio de inteligencia entre la Agencia Central de Inteligencia y la Organización Nacional de Inteligencia de Turquía.
Se perdería al segundo mayor ejército de la OTAN, pero sobre el papel, ya que en una guerra real no creo que Turquía entre en combate contra Rusia, así que da igual que esté o no. Lo mismo con las informaciones de inteligencia que podrían terminar en manos enemigas. Es posible que aumenten las amenazas sobre Grecia, pero en caso de una guerra, lo estaría haciendo con un miembro de la OTAN.
Por otro lado, la OTAN mantiene el acceso al Mar Negro a través de sus miembros Rumanía y Bulgaria. Los envíos podrían sortear los estrechos turcos pasando por el puerto rumano de Constanza o el búlgaro de Burgas, y después por ferrocarril al puerto griego de Alexandroupoli para su salida a los mercados internacionales.
Los acuerdos de base con Nicosia (Chipre) podrían sustituir a la base aérea de Incirlik (Turquía) y permitir a la Alianza proyectar su poder en Oriente Medio. Con el posible ingreso de Ucrania, Georgia o Armenia (este último dependiente de Rusia) todos estos países son signatarios de la «Asociación para la Paz de la OTAN», podría permitir la presencia de la Alianza en el Mar Negro y el Cáucaso.
El mas perjudicado en una hipotética expulsión sería Turquía, ya que vería debilitada su posición internacional. Turquía ambiciona en convertirse en una potencia mundial en el siglo XXI, quiere ser la llave entre Europa y Asia, pertenecer a la OTAN le otorga influencia para lograr el objetivo, incluso, actuando en contra de sus aliados.
Finlandia ha permanecido neutral desde el final de la Segunda Guerra Mundial. A pesar de los territorios cedidos a la Unión Soviética en la posguerra, Finlandia mantuvo esta neutralidad durante toda la Guerra Fría. En la actualidad, Finlandia comparte con Rusia una frontera de 1.340 kilómetros de longitud. Esto aumenta el peligro para Rusia y también el riesgo de ser invadida por Moscú.
Si Finlandia ingresa en la OTAN pondría a tiro de misil a San Petersburgo, la segunda ciudad más grande de Rusia, que se encuentra a menos de 200 km de las fronteras de la OTAN desde un segundo punto, el primero es Narva, Estonia. Lo que aumentaría las posibilidades de disuasión a las agresiones rusas.
En cuanto a Suecia, su neutralidad remonta a las guerras napoleónicas. Durante siglos, Suecia se apoyó en Finlandia como estado tapón entre Rusia y ellos. Lo que le permitió a Suecia mantener una política exterior más neutral y pudo evitar entrar en la Segunda Guerra Mundial. Posee una sofisticada industria de defensa y cuenta con la quinta armada más fuerte del mundo, y mantiene un sistema de servicio militar obligatorio.
El ingreso de Suecia a la OTAN le permitiría contar con una presencia permanente en la isla de Gotland. Esta isla ubicada en medio del mar Báltico, posee una situación estratégica vital, la existencia de la isla es crucial para los cables de comunicación submarinos regionales, la vigilancia del transporte marítimo, la instalación de sistemas de defensa antiaérea y la proyección de poder sobre el enclave ruso de Kaliningrado. El mar Báltico pasaría a ser un lago más de la OTAN en Europa.
¿Es posible el ingreso de Ucrania a la OTAN?
Durante el ultimo Foro Económico Mundial de Davos, en una comunicación por medio de una videoconferencia, el experto político Henry Kissinger, afirmó que el ingreso de Ucrania en la alianza sería un «resultado apropiado» de la guerra. La invasión rusa a Ucrania fue realizada bajo el pretexto de que la expansión de la OTAN constituía una grave amenaza para la seguridad nacional de la Federación Rusa.
Algunos opinologos sostienen que, si Vladímir Putin no se aparta de este punto de vista, no es posible que la OTAN quiera hacer realidad ese punto de vista ruso. Si los occidentales quieren una paz estable con Rusia, el ingreso de Ucrania a la OTAN no puede ser una medida prudente. Lo único que no es prudente son estas opiniones, lo que hay es miedo, y el miedo paraliza la inteligencia.
No se dan cuenta estos opinologos, que Ucrania de facto ya está en la OTAN y lo mismo la Alianza está metida en Ucrania. Si Rusia quería evitar que Ucrania ingresara en la OTAN, con la invasión lo ha logrado. La OTAN está en Ucrania con armamento, asesores militares y miles de millones que se van actualizando de manera constante y permanente.
Los presidentes o ministros de defensa de los países mas importantes de la OTAN se dirigen a Ucrania, y el presidente ucraniano invitado a foros internacionales. Si la OTAN es una alianza defensiva que existe para mantener a salvo a sus Estados miembros, Ucrania constituye el ejemplo, doloroso, de lo que es la defensa de sus miembros.
Rusia ha tratado de evitar producir ataques en suelos de la OTAN, mientras la Alianza sigue siendo un elemento disuasorio frente a las pretensiones rusas, y se erige como garante último de la seguridad y supervivencia de sus miembros. Aquellos que pensaban que Ucrania y su incorporación a la Alianza, no aumentaría la seguridad global, se equivocaron.
Antes de la invasión rusa a Ucrania, la OTAN se encontraba sin rumbo y sin sentido, prácticamente al borde de su desaparición. A partir de la invasión rusa, han vuelto a encontrar un sentido, la unión ha sido total, con la excepción de Turquía. No solo en el terreno militar sino también en el bloqueo económico, y la reducción gradual de la dependencia energética y que Moscú ha usado permanentemente como arma politica.
Tampoco el miedo a un ataque nuclear puede ser excusa para permitirle a Putin a obrar como su real gana le cante. El Secretario General de la OTAN ya le respondió a Rusia en su momento, que la Alianza también posee armamento nuclear y están dispuestos a responder. Si quieren optar por ese camino la destrucción mutua está asegurada. Sostener que el ingreso en la OTAN no está en el horizonte de Ucrania, es otro error, no está en el horizonte porque ya está en el lugar.
Si el final del conflicto termina en una derrota para Rusia o en un empate, es argumento suficiente para que su ingreso sea de iure. Eso sería posible también ante un cambio en el poder en Rusia, que podría darse por el reemplazo o por la muerte de Putin, lo que sumiría al país en una crisis política-económica.
La expansión de la OTAN podría parecer lógica e incluso inevitable si al final de la guerra tanto Rusia como Occidente se dieran cuenta de que la supervivencia de Ucrania como Estado independiente es de interés fundamental para la seguridad de Occidente. Lo que también debe quedar claro, es que la OTAN no le puede garantizar a Rusia que no va a admitir a Ucrania como miembro, eso en política no se puede ofrecer.
El mundo Occidental ha llegado tan lejos por apoyar a Ucrania, y es razonable concluir que Ucrania importa mucho más a la OTAN, de lo que importaba anteriormente a febrero de 2022, y Vladímir Putin importa menos, alea jacta est, la suerte ya está echada. Si es necesario expulsar a Turquía de la OTAN, no hay que dudarlo.
En el caso de que Rusia termine la guerra en una posición negociadora mucho más fuerte respecto a Ucrania, importa poco, es un hecho que Rusia saldrá de este conflicto como una potencia muy reducida respecto a Occidente. Como dije en un artículo publicado al comienzo de la invasión rusa, que haga lo que haga Rusia solo tenía dos opciones, una, salir mal de la guerra y la otra, salir mucho peor de la guerra.
En cualquier escenario, la neutralidad armada sigue siendo el camino más seguro para garantizar la seguridad de Ucrania frente a otra invasión rusa. Esta negativa de Erdogan para el ingreso de Finlandia y Suecia en la OTAN, debe servir de lección para todos los progres del mundo, para aquellos que creen en mundo ideal que solo existe en sus mentes, y no en el mundo real.
Finlandia y Suecia ante el peligro real de la invasión del imperio ruso, abandonaron de manera realista su neutralidad, porque se trata de la existencia concreta como Estado. Pero Suecia, en especial, no pude permitirse albergar a extremistas extranjeros de izquierda o derecha en su territorio, y que antes que los «Derechos humanos» están los derechos políticos del Estado, de su eutaxia, de su permanencia en el tiempo.
No es posible que un simple Juez, que pertenece a una de sus capas, la capa conjuntiva del Estado, se crea mas importante que el Estado sueco, sobre todo en un momento tan difícil. Toda persona que haya sido beneficiada con el asilo, no puede estar realizando manifestaciones políticas en el país de acogida y poniendo en peligro su ingreso a la OTAN, nunca pueden estar los derechos individuales sobre la eutaxia del Estado.