

NORD STREAM 1 y 2
NUEVA GUERRA FRÍA ENTRE ORIENTE Y OCCIDENTE
Ricardo Veisaga


Nord Stream, los nombres antiguos eran North Transgas y Gasoducto europeo del Norte, también conocido como el Gasoducto Ruso-Alemán, Gasoducto del Mar Báltico, se trata de un gasoducto de gas natural construido en alta mar desde Víborg en Rusia hasta Greifswald en Alemania.
Este gasoducto fue y es, objeto de controversia política, medioambiental y de problemas de seguridad en varios países como Suecia, Polonia y los Estados bálticos, que favorecen las alternativas terrestres. Estos proyectos de Nord Stream tuvieron la fuerte oposición de países como Estados Unidos y Ucrania. Lo mismo de otros países de Europa central y oriental.
También esta preocupación la compartíamos quienes tenemos una visión de la política distinta a la progre o buenista. El avance de la historia se hace por la pugna entre grandes imperios, y en este sentido, los gasoductos iban a aumentar la influencia y la dependencia de Europa hacia Rusia. Pero a Alemania le importaba poco esta cuestión.
En las últimas décadas, el crecimiento de Alemania estaba asentada en tres patas. Productos chinos debido a la mano de obra barata asiática, energía constante de Rusia y la seguridad de las tropas estadounidenses. Por tal motivo, Alemania, que controla y maneja la Unión Europea, se negaba a tomar alguna medida contraria a China y a Rusia. Pero eso se terminó con la invasión rusa a Ucrania. Europa (Alemania) veía con malos ojos a Donald Trump porque se enfrentaba a estos países.
El proyecto del gasoducto incluye dos ramales paralelos, cada uno con 1.224 km de longitud, 1.220 mm (48 pulgadas) de diámetro, 22 MPa (220 bares) de presión y 27.500 millones de m³ anuales de capacidad. El primer ramal empezó a construirse en abril de 2010, fue completado en junio de 2011 e inaugurado el 8 de noviembre de 2011 por la canciller alemana Angela Merkel y el presidente ruso Dmitri Medvédev.
El segundo ramal empezó a construirse en mayo de 2011 y se terminó en abril de 2012, el transporte de gas a través de la segunda línea se inició en octubre de 2012. Nord Stream 1, tiene una capacidad anual total de 55 mil millones de m³ (1,9 billones de pies cúbicos) de gas. El consorcio encargado de la construcción y operación es «Nord Stream AG», aunque el proyecto ha sido promovido por los gobiernos de Alemania y Rusia.
La principal fuente de gas natural para el gasoducto Nord Stream es del Campo de Yuzhno-Rússkoye. Nord Stream será también alimentado de los campos en la península de Yamal, Golfo de Gobi – estuario del taz. Gazprom indicó que la mayoría del gas producido en el yacimiento del campo de Shtokman se venderá a Europa a través de Nord Stream. Para ello, el gigante ruso Gazprom dijo que construirá, sin participación internacional, el yacimiento de gas mar adentro más grande del mundo.
El negocio ruso-alemán
El 13 de octubre del 2005, el brazo de exportaciones de Gazprom, «Gazprom Export», firmó un contrato con la empresa alemana de gas Wingas, una operación conjunta de Gazprom y Wintershall (filial de BASF), para suministrar 9 millones de m³ de gas natural al año durante 25 años.
El 16 de junio de 2006 Gazprom y la danesa DONG Energy firmaron un contrato por 20 años para el suministro de 1 bcm de gas ruso al año a Dinamarca, mientras que DONG Energy suministrará 0,6 millones de m³ de gas natural por año para la filial de Gazprom, Gazprom Marketing and Trading, en el Reino Unido. El 1 de octubre de 2009 las empresas firmaron un contrato para doblar la entrega a Dinamarca.
Según Gazprom, los costos de las tuberías terrestres en el territorio ruso y en el alemán estaba calculado en alrededor de €6 mil millones. La parte marítima del proyecto unos €7.400 millones. Según el alemán, Gerhard Schröder, presidente de Nord Stream AG, el gasoducto de alta mar su costo es €8 mil millones, mientras que BASF espera que la cifra pueda elevarse a €9 mil millones.
Sin embargo, en el 2022, se detectaron fugas de gas en Nord Stream, consistieron en una serie de explosiones y fugas de gas que sucedieron en los gasoductos de gas natural Nord Stream 1 y Nord Stream 2, el 26 de septiembre del pasado año. Las fugas ocurrieron cuando se estaba abriendo el Baltic Pipe para que el gas natural ingresara desde el Mar del Norte a Polonia a través de Dinamarca. Se cree que las fugas fueron causadas por un sabotaje, pero no se sabe nada sobre la autoría.
Los gasoductos no habían estado operativos debido a las disputas entre Rusia y la Unión Europea, pero estas estaban llenas de gas natural. El 26 de septiembre a las 02:03 hora local, se detectó una explosión con origen en Nord Stream 2, se informó de una caída de presión en la tubería y comenzó a escaparse gas natural a la superficie al sureste de la isla danesa de Bornholm.
Diecisiete horas después, ocurrió lo mismo con Nord Stream 1, se detectaron tres fugas separadas al noreste de Bornholm. Las tres tuberías se encuentran inoperables. Estas sucedieron un día después de que Polonia y Noruega abrieran el Baltic Pipe que atraviesa Dinamarca, trayendo gas del Mar del Norte en lugar de Rusia como lo hacen los gasoductos Nord Stream.
Las fugas están ubicadas en aguas internacionales, pero dentro de las zonas económicas de Dinamarca y Suecia. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, dijo que las fugas fueron causadas por una acción deliberada, no por accidentes, y precisó que se habían registrado explosiones. La primera ministra de Suecia, Magdalena Andersson, dijo que es posible que se trate de un sabotaje.
El 29 de septiembre de 2022, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, desestimó las acusaciones de sabotaje ruso como «predecibles, estúpidas y absurdas». El mismo día, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, calificó el incidente en Nord Stream como «un acto de terrorismo internacional sin precedentes».
Nord Stream 2
El tendido de Nord Stream 2 se llevó a cabo en 2018-2021. La primera línea de Nord Stream 2 se completó en junio de 2021 y la segunda línea se completó en septiembre de 2021. Nord Stream 2 tiene una capacidad anual total de 55 mil millones de m³ (1,9 billones de pies cúbicos) de gas. El consorcio encargado de la construcción y operación es Nord Stream 2 AG, aunque el proyecto ha sido promovido por los gobiernos de Alemania y Rusia.
En mayo del 2021, la administración de Joe Biden, retiró las sanciones a la empresa Nord Stream 2 AG y a su gerente general Matthias Warning. En el mes de febrero de 2022, el canciller de Alemania Olaf Scholz, manifestó que la aprobación del proyecto Nord Stream 2, se detiene por la crisis ruso-ucraniana.
El 8 de febrero de 2023, el periodista Seymour Hersh, publicó una noticia exclusiva señalando a los Estados Unidos como autor de la voladura de los gasoductos de gas natural Nord Stream el 26 de septiembre de 2022. El artículo titulado «How America Took Out The Nord Stream Pipeline» se basa en una fuente anónima con conocimiento directo del proceso. El objetivo según el periodista sería «eliminar la dependencia europea de la energía rusa» y favorecer así la venta de gas de Estados Unidos al continente europeo.
«Un grupo de buzos de la Armada de los Estados Unidos aprovechó unas maniobras de la OTAN en el Mar Báltico para colocar explosivos en el Nord Stream que la Armada Real de Noruega hizo detonar tres meses después de forma remota. El 26 de septiembre de 2022, un avión de vigilancia P8 de la Marina noruega realizó un vuelo aparentemente rutinario y lanzó una boya de sonar».
«La señal se propagó bajo el agua, inicialmente al Nord Stream 2 y luego al Nord Stream 1. Pocas horas después, se activaron los explosivos C-4 de alta potencia y tres de las cuatro tuberías quedaron fuera de servicio. A los pocos minutos, los charcos de gas Metano que quedaban en los gasoductos destruidos podían verse esparciéndose por la superficie del agua, y el mundo se enteró de que había ocurrido algo irreversible».


El periodista estadounidense Seymour Hersh afirmó que Biden decidió sabotear el Nord Stream después de más de nueve meses de discusiones secretas con el equipo de seguridad nacional de Washington. Según Hersh, Estados Unidos saboteó y explotó los gasoductos Nord Stream como medida para presionar a Rusia.
Según el periodista ganador del Premio Pulitzer, buzos de la Marina estadounidense colocaron los explosivos bajo los gasoductos Nord Stream en junio de 2022 en el curso de la «Operación Baltops 22» de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Los explosivos habrían sido activados por fuerzas noruegas el 26 de septiembre al arrojar una boya desde un avión que los hizo explotar.
De acuerdo al periodista Seymour Hersh, la operación de sabotaje estuvo dirigida por el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, el asesor de Seguridad Nacional, Jacob Sullivan y la subsecretaria de Estado para Asuntos Políticos, Victoria Nuland. El sabotaje a los gasoductos Nord Stream es el acto más grave perpetrado desde la Segunda Guerra Mundial.
Los que fueron perjudicados por la operación son la empresa ruso-alemana-neerlandesa-francesa, domiciliada en Suiza, Nord Stream AG. Las consecuencias de este sabotaje han devastado la economía de la Unión Europea, provocando un aumento asombroso en los precios de la energía y una serie de quiebras.
Seymour Hersh, de manera permanente se ha lanzado contra las acciones de los presidentes de Estados Unidos, desde la década de 1960. Alguna vez fue descrito por el Partido Republicano como «la cosa más cercana que tiene el periodismo estadounidense al terrorismo».
A lo largo de su carrera periodística, Hersh, estuvo publicando notas sobre el gobierno estadounidense en tiempos de guerra, fue el primero en informar de los bombardeos de Estados Unidos sobre Camboya. También acusó a la CIA de espionaje en el territorio de Estados Unidos contra los activistas que se oponían a la guerra y al golpe de Estado contra Salvador Allende en Chile.
La Casa Blanca, por su parte, ha negado estas acusaciones. Si bien es cierto que el propio presidente Joe Biden, había prometido el 7 de febrero de 2022 «poner fin al gasoducto Nord Stream 2 si Rusia invade Ucrania». Biden veía en los gasoductos como un medio que permitiría al mandatario ruso Vladímir Putin usar «el gas natural como arma para sus ambiciones políticas y territoriales».
El portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, dijo que Washington está «apoyando los esfuerzos de los países europeos para investigarlo» y también ofreció ayuda para «mitigar cualquier impacto ambiental» provocado por esas fugas. Estados Unidos tachó este miércoles de «absurdo» que se le señale de estar detrás del «aparente sabotaje» a los gasoductos Nord Stream 1 y 2, que ha causado fugas en el mar Báltico, y dijo que esta teoría forma parte de la «desinformación rusa».
«La idea de que Estados Unidos está involucrado de alguna manera en el aparente sabotaje de los gasoductos es absurda. Es desinformación rusa y debe ser tratada como tal», expresó el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, en una rueda de prensa. El funcionario aseguró que Estados Unidos está «apoyando los esfuerzos de los países europeos para investigarlo» y también ofreció ayuda para «mitigar cualquier impacto ambiental» provocado por esas fugas.
Ned Price dijo que hubo un «aparente sabotaje» contra los gasoductos, pero avisó de que la investigación para conocer exactamente lo ocurrido «llevará tiempo». El portavoz de la diplomacia estadounidense explicó que el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, ya habló por teléfono sobre este asunto con su homólogo danés, Jeppe Kofod, y que tiene previsto llamar a otros socios europeos en las próximas horas.
El gasoducto Nord Stream 1, cuyo tendido recorre 1.200 kilómetros por debajo del MarBáltico entre Víborg, en Rusia, y Lubmin, en Alemania, ya era considerada por Estados Unidos como una mala idea desde que comenzaron las obras en 1997. Decían que el «gas barato» ruso que iba a solucionar los problemas de la industria europea y calentar las casas del norte del continente durante los duros inviernos, terminaría siendo «muy caro».
Pero a Alemania le importaba muy poco, o le traía sin cuidados que eso daría mayor fuerza a Rusia. Alemania necesitaba el gas imperiosamente y la canciller Angela Merkel impulsó el proyecto hasta inaugurarlo en noviembre de 2011, junto al entonces presidente ruso, Dmitri Medvedev, el primer ministro francés, François Fillon, y el primer ministro de Países Bajos, Mark Rutte, en una ceremonia en el desapacible puerto de Lubmin.
Cuando se inició el tendido de la otra tubería paralela, el Nord Stream 2, un año más tarde, las críticas se habían acallado. Todo el norte europeo estaba disfrutando de las bajas tarifas de gas para sus industrias y las facturas de la calefacción. Pero las advertencias comenzaron a materializarse en 2014, cuando Vladímir Putin ordenó la primera invasión de Ucrania, se anexionó la península de Crimea y abrió dos enclaves en la rica región del Donbáss, el de Donetsk y el de Luhansk, mientras intentaba avanzar por el resto del territorio ucraniano.
El Nord Stream 2 estuvo finalizado en septiembre de 2021. Para entonces, Vladímir Putin ya tenía más de 100.000 soldados en la frontera con Ucrania y esperaba el momento para dar el zarpazo e invadir Ucrania. Cuando las tropas rusas, finalmente, iniciaron el asalto el 24 de febrero de 2022, el canciller alemán Olaf Scholz, tuvo que parar el proyecto. No se inauguró y además tuvo que cerrar el que ya estaba funcionando, el Nord Stream 1.
Ya no se trataba solo de Estados Unidos, o de gente sensata, todo el resto de Europa había entendido finalmente que el gas ruso era demasiado caro. Los gasoductos eran un vehículo para que Vladímir Putin utilizara el gas natural como arma política para sus ambiciones territoriales.
Para entonces, el presidente Joe Biden y su equipo de política exterior, integrado por el secretario de Estado, Anthony Blinken, el consejero de Seguridad Nacional, Jake Sullivan, y la subsecretaria de Estado para Política Exterior, Victoria Nuland, habían manifestado públicamente su beneplácito por el cierre de los gasoductos y reafirmaron que nunca debieron haber existido.
Suecia, Dinamarca, Alemania, la Unión Europea (UE) y la OTAN afirmaron que las fugas son causa de un «acto intencionado» y de un «sabotaje». La Guardia Costera sueca descubrió una nueva fuga de gas en los gasoductos Nord Stream 1 y 2, elevando la cifra total de filtraciones a cuatro, según informó el Canal 4 de la televisión de Suecia.
Seymour Hersh, dijo que la Administración Biden tenía tomada la decisión de destruir los gasoductos. Algo que, efectivamente, ocurrió el 26 de septiembre de 2022. La teoría más difundida fue que se había tratado de un «autosabotaje» por parte de Rusia para castigar a Alemania y el resto de los países europeos que estaban ayudando a Ucrania a repeler la invasión. Una versión difícil de admitir.
Seymour Hersh asegura, en cambio, que se trató de un trabajo muy bien planificado y ejecutado entre las marinas de Estados Unidos y Noruega con lacomplicidad de todos los países bálticos y escandinavos que fueron informados. Para la operaciónse habría recurrido a los buzos tácticos de aguas profundas de la escuela desubmarinistas de Panamá City, en el norte del estado de Florida.
Era necesario llegar a las profundidades del Mar Báltico, por donde pasan las tuberías que se encuentran separadas, la Nord Stream 1 de la 2, por alrededor de un kilómetro de distancia. Los marinos noruegos que son expertos en el tema, habían sido consultados. Estos dijeron que el lugar ideal para atentar contra los gasoductos era uno que estaba a la menor profundidad posible de 79,2 metros, ubicado frente a la isla danesa deBornholm.
El plan había sido presentado al presidente Biden y sus asesores, estos dijeron que era imposible de realizar. Un atentado frontal de este tipo, además, iba a ser considerado por Rusia como «un ataque de guerra». Por tanto, era necesario ocultar a toda costa la participación estadounidense y de sus aliados. También fue necesario involucrar a la (CIA), la central de inteligencia, que está especializada en operaciones encubiertas.
Desde la sede de Langley, Virginia, sugirieron implantar cargas de explosivo C4 en los tubos con temporizadores que dieran un margen de 48 horas desde la actuación de los buzos hasta que se produjera la explosión. Encontraron una excusa perfecta para encubrir la actividad de los comandos. Se podría realizar la operación durante los ejercicios militares que realiza cada año, en el mes de junio, la OTAN en el Báltico.
Esta vez se programó que participara la Sexta Flota de la marina estadounidense en los denominados Baltops 22. Durante los ejercicios, se realizarían maniobras en las que unas unidades colocaban minas y otras tenían que descubrirlas y destruirlas. Una cobertura perfecta, pero demasiado arriesgada. Los gasoductos iban a explotar dos días después de terminados los ejercicios.
Según Seymour Hersh, el presidente Joe Biden dio la luz verde para la colocación de los explosivos con la condición de que se buscara una manera de hacerlos detonar más adelante, cuando él lo creyera conveniente desde el punto de vista político y sin que se sospechara de la participación estadounidense.
Fueron los noruegos los que hallaron la solución. Había que detonar las cargas de C4 con una boya de sonar lanzada de un avión, para eso se necesitaba una precisión extraordinaria. Los rusos tienen muy bien controlados los movimientos en el Báltico, que a su vez es uno de los estrechos navegables de mayor tráfico en el planeta. La operación requería la tecnología más avanzada de procesamiento de señales.


Una vez instalados los dispositivos de temporización retardada fijados a cualquiera de los cuatro oleoductos, podrían activarse accidentalmente por la compleja mezcla de ruidos del fondo del mar Báltico, como se sabe muy transitado, procedentes de barcos cercanos y lejanos, ya sea perforaciones submarinas, fenómenos sísmicos, olas e incluso criaturas marinas.
Para evitar estos accidentes, la boya de sonar, una vez en su lugar, emitiría una secuencia de sonidos tonales de baja frecuencia únicos –muy parecidos a los emitidos por una flauta o un piano– que serían reconocidos por el temporizador y, tras unas horas de retardo preestablecidas, activarían los explosivos. En ese tramo, el gasoducto tiene cuatro cañerías paralelas separadas por un kilómetro.
Había que hacer explotar los caños recubiertos por hormigón con explosivos adosados a temporizadores muy sensibles en un ambiente en el que cualquier sonido podría ser confundido. Una vez colocados los explosivos, estos podrían ser detonados por sonidos similares en situaciones imposibles de prever.
Para el mes de septiembre, la invasión rusa se había estancado en Ucrania, pero Vladímir Putin no había dado ninguna señal de que estaba dispuesto a retirarse. Todo lo contrario. Hizo un nuevo llamado para movilizar a medio millón de nuevos reclutas y permitió a su amigo Yevgeny Prigozhin, que sacara asesinos convictos de lascárceles con la promesa de ser liberados de sus penas si combatían en Ucrania en la compañía de mercenarios del «Grupo Wagner».
Ante este panorama fue cuando Biden dio la orden de ejecutar el atentado. El 26 de septiembre de 2022, un avión de vigilancia P8 de la Marina noruega realizó un vuelo aparentemente rutinario y lanzó una boya de sonar. La señal se propagó bajo el agua, inicialmente al Nord Stream 2 y luego al Nord Stream 1. Pocas horas después, se activaron los explosivos C4 de alta potencia y tres de las cuatro tuberías quedaron fuera de servicio.
«A los pocos minutos, los charcos de gas metano que quedaban en los gasoductos destruidos podían verse esparciéndose por la superficie del agua, y el mundo seenteró de que había ocurrido algo irreversible», escribe Seymour Hersh en su nota publicada originalmente en inglés en «Substack» y luego en español en «CTXT».
Hasta ahora, más allá de Hersh, la explosión no ha tenido responsables. Aunque el secretario de Estado, Blinken, se mostró complacido por el resultado cuando le preguntaron sobre el incidente en una conferencia de prensa pocos días después del hecho:
«Es una oportunidad única para eliminar de una vez por todas la dependencia de la energíarusa y, por lo tanto, quitarle a Vladímir Putin el arma de la energía como medio paraavanzar en sus designios imperiales. Eso es muy importante y ofrece una tremenda oportunidad estratégica para los años venideros, pero mientras tanto estamos decididos a hacer todo lo posible para asegurarnos de que las consecuencias de todo esto no las sufran los ciudadanos de nuestros países ni, para el caso, de todo el mundo».
La subsecretaria de Política Exterior, Victoria Nuland, expresó su satisfacción por la desaparición del oleoducto en una comparecencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado a finales de enero. Le dijo al senador Ted Cruz: «Al igual que usted, me complace mucho, y creo que a la Administración también, saber que el Nord Stream 2 es ahora, como a usted le gusta decir, un trozo de metal en el fondodel mar».
Sin embargo, cuando se dio a conocer la investigación de Seymour Hersh, la Casa Blanca fue categórica en la desmentida. «Esto es totalmente falso, una completaficción», dijo Adrienne Watson, vocera del Consejo de Seguridad Nacional, al ser consultada por la prensa. Lo mismo dijo el Pentágono. Quizás en el algún momento se sepa toda la verdad. O nunca, los secretos de Estado no deben democratizarse, hay cierta información que no debe saber el vulgo.
Me reconforta saber la actitud del gobierno y van mis felicitaciones. Estamos en medio de una dialéctica de imperios, y ya no se trata solamente de los Estados unidos, sino de Oriente frente a Occidente. Una vez será contra Rusia, otra contra China o, con ambos a la vez. Desde el enfrentamiento de Donald Trump contra China, estuve planteando la necesidad de una Guerra Fría, pues bien, ya estamos dentro de ella.