

MATTEO MESSINA DENARO
EL CAPO DI TUTTI I CAPI, DE LA COSA NOSTRA
Ricardo Veisaga


El 24 de noviembre de 2017, escribí un artículo sobre la mafia con motivo de la muerte del Capo de la Cosa Nostra, Salvatore Riina. En ella me refería a Matteo Messina Denaro como sucesor de Riina. Hay una leyenda que se cuenta sobre los capos de la Cosa Nostra que están prófugos de la justicia, y ella señala que, siempre los encuentran cerca de su casa.
El hombre es un animal de costumbres y una vez que marcan territorio por su poder, no quieren o no les conviene alejarse demasiado de la misma. Con la detención de Matteo Messina Denaro, el mafioso mas buscado de Italia, y líder de la Cosa Nostra, se ha vuelto a confirmar la leyenda. Denaro de 60 años, llevaba 30 años prófugo de la justicia y estaba catalogado como el último eslabón de una organización que, en los ochenta del pasado siglo, cometió los atentados mas sangrientos.
El lunes 16 de enero a las 09.18 de la mañana fue arrestado en una clínica privada de Palermo especializada en oncología donde se trataba desde hacía un año. Messina Denaro se dirigía en ese momento a una cafetería frente a la clínica privada. Matteo notó la presencia policial e hizo un ademán de darse la vuelta, pero vio más policías cerrando la calle. No corrió, sabía que era solo cuestión de tiempo.
Según la versión oficial que repiten todos los medios nos relata que hasta ese momento los agentes no estaban seguros de que aquel hombre fuera realmente «el jefe de todos los jefes» de la mafia, a quien perseguían desde hace tres décadas.
Uno de los agentes, el coronel Lucio Arcidiácono, declaró a la prensa que había perseguido a Messina Denaro durante ocho años y que «sintió una ola de emoción» cuando lo vio en persona. «Era él, el hombre de las fotografías que había visto tantas veces».
Viéndolo con su aspecto frágil, envejecido, bajo un gorro blanco de lana, una cazadora marrón y unas gafas de sol, pocos dirían que ese hombre que los Carabinieri sacaron esposado de la clínica «La Maddalena» de Palermo e introdujeron en un vehículo policial, era el capi di tutti i capi de la Cosa Nostra.
En el momento de su detención, cuando un policía se le acercó y le preguntó su nombre, Messina Denaro no mintió, solo miró hacia arriba y dijo: «Ya sabes quién soy. Soy Matteo Messina Denaro». Ese «ya sabes quién soy…», dice a las claras que se trató de un soplo o un chivatazo. La organización probablemente había decidido que el jefe enfermo ya no les era útil.
Muchas personas, con sentido común, se preguntan qué es lo que llevó finalmente a las autoridades hasta él. En la conferencia de prensa brindada por la policía, descartaron la teoría de un chivatazo. En su lugar lo disfrazaron con la combinación de métodos de investigación de la vieja escuela con tecnología moderna para reducir el número de sospechosos.
Por más de una década la policía tomó duras medidas contra todo sospechoso de proteger o ayudar a Messina Denaro. Detuvieron a más de cien personas, incluidos los hermanos de Denaro, y se incautaron negocios por valor de más de 150 millones de euros (161 millones de dólares). «Esto debilitó gradualmente su red y al final lo hizo más vulnerable», declaró el general Teo Luzzi.
«A lo largo de los años se formó una especie de cortina de humo en torno a Messina Denaro, compuesta por una red de personas leales a él», indicó Mitja Gialuz, abogada y profesora de procedimiento penal en la Universidad LUISS de Roma. Durante mucho tiempo el mafioso más buscado de Italia se había sentido lo suficientemente seguro como «para caminar libremente por las calles de Palermo, la capital moral de la Cosa Nostra», afirmó el periodista italiano Andrea Purgatori.
Al final lo «encontraron» en el centro de una ciudad concurrida, no estaba en un sitio escondido. Durante treinta años siguió viviendo cerca de su casa en Castelvetrano (Trapani). Pronto, curiosos y viandantes se congregaron en torno a la puerta de la clínica. Hay un dicho siciliano que dice, que las noticias en Palermo vuelan, lo que hace más meritorio el hecho de que la operación se mantuviera en un estricto secreto.
Matteo Denaro se había registrado en la clínica «La Maddalena» bajo el nombre falso de Andrea Bonafede. Padecía cáncer de colon y tenía una metástasis en el hígado por la que se sometía a ciclos periódicos de tratamientos de quimioterapia. Ese día tenía una cita en la clínica, su cáncer, fue la clave para encontrarlo dice la policía. Tras años de minuciosa investigación, y con solo un retrato robot de su cara, los Carabinieri por fin supieron que él era a quien buscaban.
Las casas de los familiares de Messina Denaro fueron intervenidas con micrófonos, pero es muy probable que ellos supieran que sus conversaciones estaban siendo grabadas, por lo que solo hablaban de «personas con cáncer» y «cirugías de cáncer» en términos genéricos. Teniendo en cuenta los continuos rumores de que Messina Denaro estaba enfermo, junto con el seguimiento de las búsquedas en internet sobre la enfermedad de Crohn y el cáncer de hígado de los socios de Messina Denaro, llevaron a los Carabinieri a suponer que el jefe de la mafia buscaba tratamiento.
Siguiendo esta versión, la policía reunió información de todos los pacientes masculinos con cáncer nacidos en 1962 cerca de Trapani, en el oeste de Sicilia. Tras estudiar sus vidas, los investigadores redujeron la búsqueda a diez sospechosos y luego a cinco. Un nombre se destacaba, Andrea Bonafede, sobrino del difunto jefe de la mafia Leonardo Bonafede.
Andrea Bonafede se había sometido a dos operaciones quirúrgicas en Palermo en 2020 y 2021. Pero el rastreo situabael teléfono del verdadero Bonafede lejos de la capital siciliana en uno de los dos días, en los que aparentemente pasó por el quirófano. Cuando se reservó una nueva sesión de quimioterapia a su nombre, los Carabinieri supieron que era su oportunidad. El lunes 16 por la mañana más de cien efectivos de las fuerzas de seguridad rodeaban la clínica «La Maddalena».
Durante treinta años los investigadores solo tenían un retrato hecho por ordenador y fragmentos cortos de grabaciones de voz. No se poseían ni huellas dactilares ni fotografías. Los supuestos avistamientos que recibía la policía lo ubicaban en todas partes, desde Venezuela hasta Países Bajos. Pero fue en Palermo, en el corazón de su tierra natal de Sicilia, donde lo atraparon.
El periodista italiano Andrea Purgatori, le dijo a la BBC, «Tardaron tanto en arrestarlo porque, como sucedió con otros jefes de la mafia, estaba protegido por una red muydensa de cómplices, profundamente arraigada y extremadamente poderosa en Sicilia y más allá». El jefe de la mafia, supuestamente «educado y de voz suave», fue llevado a un aeropuerto cercano y trasladado por la noche en un avión militar a una cárcel de alta seguridad de L’Aquila, en la región central de Abruzzo.
La policía cree que Andrea Bonafede era uno de los más estrechos colaboradores de Matteo Messina Denaro durante sus años de prófugo de la Justicia. Las autoridades arrestaron el mismo lunes a Andrea Bonafede, el hombre que cedió su identidad al jefe Matteo Messina Denaro.
Messina Denarovivió al menos el último año haciéndose pasar por Andrea Bonafede, de 59 años y natural de Campobello di Mazara, donde el criminal estuvo viviendo en los últimos tiempos hasta su detención el 16 de enero cuando acudía a una clínica de la capital siciliana, Palermo (sur), a tratarse un cáncer de colon.
El arresto de Bonafedefue ordenado por el fiscal de Palermo, Maurizio Lucia, y su adjunto Paolo Guido, que coordinan las pesquisas y que han pedido a los agentes del cuerpo de Carabineros no dar más detalles de la operación hasta nueva orden. Los investigadores creen que Bonafede, geómetra de profesión, era uno de los más estrechos colaboradores de Messina Denaro durante sus años de prófugo, hasta el punto de cederle su carné de identidad, su tarjeta sanitaria y de hacerse con las casas en las que se ocultó.
El coche con el que el jefe de Cosa Nostrase movía por el municipio de Campobello di Mazara, localizado este fin de semana y analizado ahora por los fiscales, estaba a nombre de la madre de Bonafede, vinculado a una conocida dinastía mafiosa siciliana. La semana pasada también se ordenó la detención del conductor del coche con el que el capo fue a Palermo, Giovanni Luppino. Messina Denaro, junto al chófer que le acompañaba, fue trasladado al aeropuerto militar de Boccadifalco (Palermo) y conducido a un lugar secreto.


El presidente de la República Italiana, Sergio Mattarella, cuyo hermano fue asesinado por la Cosa Nostra, fue uno de los primeros en celebrar la noticia. La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, voló directamente a Palermo para felicitar a las fuerzas de seguridad. «Es una gran victoria del Estado, que demuestra que no hay que rendirse ante la Mafia. Al día siguiente del aniversario del arresto de Totò Riina, otro capo del crimen organizado ha sido entregado a la justicia», señaló.
«La lucha contra la mafia continúa sin tregua», aseguró la presidente del consejo de ministros italiano, Giorgia Meloni. Sin embargo, tras tres décadas como criminal más buscado en Italia, el alivio es máximo por su detención, mientras llegaban elogios de todos los lados del espectro político italiano.
«Hemos detenido a un criminal peligroso, sin violencia (…), como se pretende en un país democrático», aseguró en una conferencia de prensa Maurizio de Lucia, fiscal jefe de Palermo. Cientos de agentes participaron en la operación. «Para capturarlo usamos el método tradicional (…), cruzando datos, hablando con informantes, consultando bancos de datos de enfermos. Un trabajo muy duro de agentes de los Carabinieri y de la policía», afirmó el general Teo Luzzi.
En el momento del arresto, el mafioso «vestía ropa de lujo», un abrigo marrón y un reloj valorado en 35.000 euros. Su captura se había convertido en una cuestión de Estado y una prioridad absoluta para las fiscalías antimafia de todo el país. La historia de este mafioso fugitivo era una herida abierta para todo el país. Un fracaso del Estado y una tortura emocional para las víctimas y sus familiares.
Matteo Messina Denaro, también apodado U’Siccu (El Seco) o Diabolik, era un fantasma desde que en 1993 se esfumó tras unas vacaciones en Forte dei Marmi (Toscana) cuando ya pesaban sobre él acusaciones y condenas por delitos de asociación mafiosa, atentados, robos, tenencia de explosivos o una cincuentena de homicidios. La prensa italiana lo había bautizado con el nombre de «el padrino de Castelvetrano», pero a él le gustaba que lo conocieran con el nombre de Diabolik.
La imagen que apareció hoy en los medios es la primera que trasciende del capo desde que «desapareció» en 1993. «Escucharás hablar de mí, me describirán como a un diablo», le dejó escrito a su novia. Según los informes, era el protegido de Salvatore Totò Riina, el jefe del clan Corleone que tras 23 años prófugo fue arrestado en 1993. Ese fue también el año en el que desapareció Messina Denaro.
Su «huida» duró 30 años, y las comillas en «huida» están bien puestas porque, aunque las autoridades judiciales italianas dicen que lo buscaron por todo el mundo, Denaro, nunca abandonó su Sicilia natal, más allá de viajes esporádicos. La ley de la omertà y la red de intereses tejida durante décadas por los clanes de la Cosa Nostra permitió a Messina Denaro vivir en una relativa «clandestinidad» sin que las autoridades judiciales le echaran el guante.
Matteo Messina Denaro era el último de los tres grandes capos responsables de aquella oleada terrorista de la Cosa Nostra, una estrategia que fue el peor error cometido por la mafia siciliana. Los otros dos, los jefes del clan de Corleone, los «Corleonesi», Totò Riina, y su sucesor Bernardo Provenzano, fueron detenidos en 1993 y 2006 también tras largas décadas esquivando a la justicia.
Matteo Messina Denaro no era un capo de la Cosa Nostra como los demás. Desde los tiempos de Totò Riina, el clan de los Corleonesi asumió el poder interno en la estructura piramidal de la Cosa Nostra. Una ley escrita a fuego regía en la nueva pirámide de la mafia siciliana: su líder, el Capo dei capi debía ser de Corleone. Los líderes de la vieja guardia, de costumbres más aristocráticas y discretas, dieron lugar a una nueva generación de capos más brutales, menos refinados y más crueles.
Esa antigua ley se rompió con Matteo Messina Denaro, él era trapanese de la localidad de Castelvetrano, no de Corleone. Sin embargo, pronto se ganó su espacio, Totò Riina ordenaba las masacres y él, tranquilamente, las ejecutaba, como se ve en el asesinato de Giovanni Falcone en Capaci, o el de la otra gran herida en la tierra siciliana, el asesinato del pequeño Giuseppe Matteo, hijo de un pentito.
Ese es Messina Denaro, una persona sin corazón que no dudó en ordenar el asesinato de un niño. Giuseppe Di Matteo era el hijo de un mafioso arrepentido que estaba dispuesto a colaborar con la justicia, Santino Di Matteo. Giuseppe tenía 13 años cuando lo secuestraron para evitar que su padre colaborarse con la justicia. Lo retuvieron varios meses, 779 días y, al final, lo estrangularon y disolvieron su cuerpo en ácido nítrico para evitar que la familia lo enterrara.
El capo pertenece al clan y a la época en la que la Cosa Nostra comenzó una escalada de atentados en los que fueron asesinados, entre otros, los jueces Giovanni Falcone y Paolo Borsellino en 1992, o el general Carlo Alberto dalla Chiesa. Su imperio se construyó sobre un mar de sangre y una montaña de cadáveres. Fue uno de los cerebros de la campaña de terror que asoló Italia y que regó de cadáveres Roma, Florencia y Milán en 1993.
Messina Denaro fue el último padrino de la generación de mafiosos más dura. Tras pasar a la clandestinidad, la Cosa Nostra cambió por completo su actitud, y se tuvo que convertir en una organización oculta, más silenciosa y casi invisible. Denaro dijo en una ocasión: «Con la gente que he matado podría hacer un cementerio», llegó a presumir. Denaro perpetró algunos de los crímenes más violentos y crueles que Italia pueda recordar, en la década de 1990 se cometían asesinatos a diario.
Las cosas empezaron a cambiar cuando el «pentito»(arrepentido que acepta colaborar con la justicia) Tommaso Buscetta aceptó colaborar con los jueces antimafia Giovanni Falcone y Paolo Borsellino. Con Buscetta se empezó a conocer mejor las estructuras de la Cosa Nostra, fue cuando comenzó a retirarse el velo y a comprender a qué se estaba enfrentando Italia.
A las órdenes del histórico capo de la Cosa Nostra, Salvatore Totò Riina, Matteo Messina Denaro organizó y ejecutó el atentado contra el juez antimafia Giovanni Falcone en la localidad siciliana de Capaci, donde también murieron su mujer y sus escoltas en 1992. Había recibido las armas de Totò Riina. Debía viajar a Roma para matar a Giovanni Falcone, porque inicialmente el plan era matar a Falcone mientras estuviera en Roma.
Lo tenían preparado todo, las armas, los fusiles, los proyectiles, pero el atentado nunca se llevó a cabo porque Salvatore Totò Riina llamó a Messina Denaro y le dijo: «’No, debéis asesinarlo aquí. Debe morir en Sicilia’. Porque simbólicamente hablando, era un mensaje muy fuerte: ‘Aquí mandamos nosotros. Esta es nuestra casa. No podéis hacer nada’».
Sus crímenes incluyen, entre otros, el asesinato en 1992 de los fiscales antimafia Giovanni Falcone y Paolo Borsellino. El asesinato de Antonella Bonanno, la novia embarazada de un capo mafioso rival. Los atentados con bomba de 1993 en Milán, Florencia y Roma, en los que murieron diez personas. En 2002 fue juzgado en rebeldía y condenado en ausencia a cadena perpetua, por una serie de asesinatos como la de los jueces antimafia. Su historial criminal es más amplio y, desde su primer asesinato con 18 años, habría matado al menos a 50 personas.
El modo en que esquivó a la justicia durante estas décadas es una pregunta que se están haciendo todos los italianos en estos días y que, de hecho, se la han hecho durante todos estos treinta años. Matteo Messina Denaro, protegido por unos pocos leales y por la extendida cultura siciliana de la «omertà» la conocida ley del silencio. Con seguridad podemos decir que la omertà ha contribuido. Es algo claro a los ojos de todos, la regla de oro: «El silencio, saber, ver y no hablar».
El último gran capo de la Cosa Nostra vivió a sus anchas desde 1993 prófugo de la justicia. Pese a estar catalogado como el criminal más buscado por la Policía italiana, logró esquivar a los jueces y continuar con su actividad criminal en la clandestinidad. ¿Quién lo protegió? La gran diferencia entre el arresto de Messina Denaro y los otros grandes capos de la Cosa Nostra es que mientras que los demás se habían escondido en búnkeres o se habían recluido en apartamentos discretos, Denaro siguió haciendo vida normal.


Los detalles de cómo vivía Matteo Messina Denaro antes de su arresto comienzan ahora a salir a la luz. Matteo Denaro estaba viviendo en una casa sin demasiadas pretensiones en Campobello di Mazara, a 116 km de Palermo y a solo 8 km de su lugar de nacimiento, Castelvetrano. Un vecino aseguró a la televisión italiana que veía al hombre con frecuencia y que se saludaban regularmente.
La policía no encontró armas en su escondite, donde sí había perfumes de lujo, muebles caros y ropa de diseñador, según los informes iniciales. El gusto de Messina Denaro por los artículos de alta gama era bien conocido. Cuando lo arrestaron, según los informes, llevaba un reloj valorado en 35.000 euros (37.000 dólares). La policía reveló que no parecía un «hombre destruido», sino «bien arreglado y en buenas condiciones económicas».
Messina Denaro, se vio obligado a vivir con extrema cautela y tuvo que calcular cada movimiento a la perfección. Aunque las búsquedas en internet de sus socios pueden haber contribuido al arresto de Messina Denaro, es poco probable que el propio jefe usara alguna vez tecnología por el riesgo de dejar rastros digitales. Un capo de la mafia, para seguir operando en la clandestinidad, debe alejarse de la tecnología y volver a la comunicación verbal y crear un código secreto de comunicación.
Una vez entre rejas en una prisión de alta seguridad en l’Aquila, en la región de continental de Abruzzo, los policías no dejan de hacer descubrimientos. Mientras, trabajan a destajo para buscar datos que revelen la red de colaboradores que encubrieron durante todos estos años al criminal más buscado de Italia que, pese a esta condición, hacía una vida bastante normal.
El primero de ellos un apartamento, aunque sencillo, su escondite principal, estaba dotado de toda clase de objetos de lujo, como si de una alcoba –término con que en Italia se refieren a los apartamentos de lujo– se tratara. Los distintos artículos de lujo contrastaban con la sencillez del apartamento. Este apartamento está ubicado en Campobello diMazara donde vivía desde hacía seis meses a la vista de todo el mundo.
Pero las sorpresas empezaron a llegar cuando se localizó un segundo apartamento con acceso a unbúnker. Aquí se encontraron joyas, piedras preciosas, artículos de plata y oro. Un auténtico tesoro, pero aún había más sorpresas. El viernes, los Carabinieri encontraron un tercer escondite lleno de documentos. ¿Son estos los documentos secretos de la Cosa Nostra protegidos durante años por el gran capo Totò Riina? Habrá que esperar al resultado de su análisis para saberlo.
Los tres escondites hallados hasta ahora se encuentran todos en Campobello diMazara, un pueblo de unos 11.000 habitantes y a menos de diez kilómetros del pueblo natal de Messina Denaro, Castelvetrano. Este a su vez es cercano a Corleone, la capital de la Cosa Nostra, Campobello di Mazara era la plaza perfecta para seguir controlando el entramado criminal de la Cosa Nostra sin ser detectado por la Policía.
En el interior de los apartamentos se ha encontrado ropa y zapatos de marca, joyas, piedras preciosas, numerosas facturas de restaurantes, preservativos, viagra y, según los medios, billetes de avión a Reino Unido y Sudamérica (la Fiscalía prefiere no especificar todavía los destinos a los que viajaba).
Además, Messina Denaro tenía entre otras cosas una amplia colección de objetos de la saga de «El Padrino» de Francis Ford Coppola y Mario Puzo, lo más llamativo era un gran cuadro que representaba a Marlon Brando caracterizado como Don Vito Corleone en la película. El Capo di tutti i capi de la Cosa Nostra, también tenía libros de historia, entre estos una biografía del presidente ruso, Vladímir Putin.
Como líder del sindicato mafioso Cosa Nostra, Denaro dirigió actividades de crimen organizado, como el vertido ilegal de desechos, lavado de dinero y tráfico de drogas. Vivir en la clandestinidad no le impidió seguir construyendo un imperio delictivo con impunidad y amasar una fortuna de 4.000 millones de euros gracias al tráfico de drogas, la extorsión y el blanqueo de dinero. La red tejida por Denaro llegaba también a Venezuela, donde hizo alianzas con los cárteles del narcotráfico.
En la clandestinidad continuó con sus negocios de tráfico de drogas, extorsión y blanqueo de dinero, para lo cual empleó un entramado empresarial dedicado a las energías renovables con varios parques eólicos y al negocio turístico. También llegó a establecer provechosos contactos con las redes del narcotráfico de los clanes mafiosos de Calabria la «‘Ndrangheta».
Matteo Messina Denaro, nació el 26 de abril de 1962 en Castelvetrano. Hijo del histórico capo de Castelvetrano, Francesco Messina Denaro, «Don Ciccio», Matteo Messina fue aliado de Totò Riina, y Bernardo Provenzano. Cuando su padre murió en la clandestinidad, consciente de que era el único modo de que tuviera el funeral que se merecía, dejó el cadáver en una carretera impolutamente vestido de blanco, listo para el entierro.
Desde entonces, todos los años aparece en Il Giornale di Siclilia una esquela firmada por «i tuoi cari». El responsable, todos sabían quién era: su hijo Matteo. El último capo de la Cosa Nostra logró hacer que su fortuna pasase desapercibida mediante empresas pantalla dedicadas al sector de las energías renovables y el turismo, sectores por medio de los cuales logró evadir millones.
En 2019, la justicia de la región siciliana de Trapani embargó propiedades de Matteo Messina por valor de 1.500 millones de euros: hoteles, un yate de 21 metros de eslora, un campo de golf, terrenos, más de 200 propiedades inmobiliarias y 25 sociedades. Solo la punta del iceberg.
Matteo Messina Denaro y sus mujeres
La Policía italiana se encuentra investigando a varias mujeres por supuesta relación con Matteo Denaro. Entre ellas figura una antigua amante llamada María Mesi, esta mujer ya había sido condenada en el 2000 por brindar ayuda al mafioso. A María Mesi se la había condenado por prestar su nombre en un contrato de alquiler de un piso, lugar donde se habría ocultado Denaro.
Posteriormente el Tribunal Supremo anuló el agravante de colaboración, al considerar que su móvil fue el vínculo romántico que existía entre ambos. Se cree que María habría retomado contacto con Denaro, a quien conoció en la década de los noventa cuando comenzó su fuga de la justicia.
Al realizar el registro en el domicilio de María Mesi en la localidad de Bagheria, se encontraron cartas de amor que hacen presumir un romance apasionado. También encontraron perfumes y productos de lujo, con mensajes que decían que era la «mujer más bella del mundo».
En sus primeros años como prófugo, se supone que Messina Denaro, pasó la mayor parte del tiempo en Bagheria, una ciudad muy próxima a Palermo, lugar donde la Policía estuvo a punto de capturarlo. Desde allí habría huido fuera de Italia hasta su regreso a la isla de Sicilia. Su nuevo y último destino fue Campobello di Mazara, donde vivía cuando fue detenido el pasado día 16 de enero.
Una segunda mujer
Otra mujer se presentó espontáneamente a la comisaria de Campobello di Mazara, y les confesó a los carabineros que mantenía una relación con Messina Denaro, aunque dijo que no sabía quién era realmente. Esta mujer cuya identidad no ha sido revelada comentó que se enteró por los medios de comunicación, que la persona con la cual mantenía una relación amorosa, era el padrino de la Cosa Nostra.
La mujer les aseguró a los investigadores que Matteo Messina Denaro le había dado un nombre falso y que era una persona muy amable y atento, a quien había visitado en una de las tres viviendas unos días antes de su detención.
Una tercera mujer
Según informa la prensa local, al menos habría una tercera mujer interrogada. En este caso se trata de una empresaria, reconocida por los vecinos de Campobello di Mazara por conducir un coche de lujo valorado en 70.000 euros. Esta mujer habría declarado por petición de las autoridades y, según varios vecinos, frecuentaba las inmediaciones de la vivienda del capo, pero ninguno la vinculaba con el mafioso.
Se supo que, además de estas supuestas amantes, habría una gran cantidad de personas que han querido adelantarse a los investigadores y decidieron acudir a prestar declaración de manera voluntaria, para comentar que habían conocido a Matteo Denaro, pero sin saber quién era realmente. Estas personas con miedo a sufrir consecuencias judiciales por sus vínculos con Messina Denaro, son comerciantes, restauradores y pacientes de la clínica donde fue arrestado, tanto de Campobello como de Palermo y Trapani.
El alcalde de Castelvetrano, Enzo Alfano, expresó el sentir de una sociedad castigada demasiado tiempo por la violencia y la omertà: «Se ha terminado una pesadilla». Se cree que con la detención deMatteo Messina Denaro, la isla del sur de Italia tiene la sensación de vivir un fin de época, el fin de la extorsión de la Cosa Nostra. En realidad, con el arresto de Messina Denaro no se acaba la Cosa Nostra, lo que se puede decir es que se ha acabado la vieja Cosa Nostra.
Pasaron 30 años desde que la comisión provincial de la Cosa Nostra se reunió por última vez para elegir al jefe supremo de la mafia siciliana. El arresto de Totò Riina y, unos años más tarde, el de su mano derecha, Bernardo Provenzano, había dejado descabezada la organización criminal. Matteo Messina Denaro, el alumno más aventajado se había convertido en el heredero natural de los padrinos de Corleone.
Matteo Messina Denaro es considerado el último gran capo de la mafia siciliana, y su caída, después de casi tres décadas de vivir en la clandestinidad, tanto es así, que tiene una hija nacida en 1996 a la que jamás ha visitado y que ha preferido alejarse de su familia para no comprometerlos. Su detención abre en la Cosa Nostra un periodo de incertidumbre.
Su arresto supone un vacío de poder dentro de la Cosa Nostra, que ahora tendrá que ser ocupado nuevamente. Su prolongación o indefinición podría poner en riesgo y ser aprovechado por la «’Ndrangheta», la cada vez más poderosa mafia calabresa que ya controla el negocio del narcotráfico, el pulmón financiero de las mafias.
Algunos expertos en las mafias y crimen organizado sostienen que Totò Riina siguió mandando desde la prisión, hasta que murió en noviembre de 2017, con 87 años y después de vivir entre rejas desde que, en 1993, fue ingresado en un centro de máxima seguridad, acusado de haber matado a más de un centenar de personas, la mitad de ellas con sus propias manos.
Unos pocos meses después, ya entrados en 2018, los padrinos más importantes de Palermo se reunieron en un encuentro secreto para decidir el heredero, a la sombra, de Totò Riina. En la asamblea estuvieron presentes los líderes de todos los clanes de la capital siciliana. Poco después, la policía italiana descubrió que en aquella reunión la Cosa Nostra había elegido a un nuevo capo: Settimio Mineo, el más anciano.
Según estas fuentes, Matteo Messina Denaro no era tan Capo y que debía esperar algún tiempo mas para ocupar el lugar. Settimio Mineo, entonces con 80 años acabados de cumplir, oficialmente propietario de una joyería en el centro de Palermo, no era ningún desconocido para la justicia italiana. Ya había sido condenado por asociación mafiosa en el histórico macroproceso con el que los jueces Giovanni Falcone y Paolo Borsellino, sentaron en el banquillo de los acusados a más de 400 mafiosos.
Entonces, la Policía de Palermo, Sicilia, había detenido a 46 personas acusadas de asociación mafiosa. Entre ellos se encontraba Settimio Mineo, de 80 años, jefe del «mandamento» de Pagliarelli (los diferentes distritos en los que se organiza Cosa Nostra) y considerado por los investigadores el nuevo «jefe de jefes» de la mafia siciliana, quien había tomado las riendas de la organización tras la muerte de Toto Riina. La operación denominada «Cupola 2.0» permitió documentar la constitución de la nueva organización de Cosa Nostra en Palermo.
Pero poco después de salir de la prisión volvió a activarse, pero sabía que tenía que extremar las precauciones. El anciano Settimio Mineo tenía terror de que la policía pudiera interceptar sus conversaciones, por eso no utilizaba teléfonos móviles. Todo un padrino a la vieja usanza a quien la corona le duró poco: una redada de las fuerzas de seguridad lo devolvió a la prisión solo unos meses después de que saliera.
Con Settimo Mineo en prisión, ahora si le llegaba el turno a Matteo Messina Denaro como Capo de la Cosa Nostra. Pero con la detención de Denaro existe una urgencia de reorganizarse. «La Cosa Nostra tendrá que encontrar ahora un sustituto como punto de referencia para los grandes negocios», dijo hace unos días el fiscal de Palermo, Maurizio de Lucia. «Quién se hará cargo, o si alguien puede hacerlo, aún está por ver», afirmó.
Candidatos no faltan, aunque casi nadie se atreve a señalar públicamente ningún nombre como el legítimo heredero. Su sucesor natural, en opinión del mafioso arrepentido Gaspare Mutolo, es Settimio Mineo, que ahora tiene 84 años y está encarcelado desde 2018. Por ahora la Cosa Nostra ha quedado descabezada.


Aunque el golpe a la mafia siciliana con la detención de Messina Denaro ha sido muy fuerte, no acaba con la Cosa Nostra. ¿Desaparece la Cosa Nostra con la caída de Messina? Ni mucho menos, pero queda gravemente herida, aunque parece que esta detención es el principio del fin, la Cosa Nostra continúa porque, como sucede siempre, algún otro asumirá su puesto (de Messina). Siempre hay un vice. Siempre habrá un sucesor que trate de levantar el imperio.
Algunos dicen que la lista de sucesores la encabeza Giovanni Motisi, de 61 años y capo del clan de Pagliarelli, en busca y captura desde 1998. Conocido entre sus secuaces como el Pacchione (el gordo, en siciliano), las autoridades lo definen como el «sicario de confianza» del difunto Totò Riina, gracias a un currículum nada despreciable de crímenes a sus espaldas.
Entre los capos históricos también está Stefano Fidanzati, de 70 años y padrino de una histórica familia perteneciente a la aristocracia mafiosa de Palermo, que cuenta con más miembros dentro de la prisión que fuera. Fidanzati tiene el dudoso mérito de haber creado un imperio económico invirtiendo, a través de una red de testaferros, en los sectores más rentables de la región de Lombardía, al norte del país.
Otro nombre en carrera es el de Giuseppe Auteri, mucho más joven que los anteriores, y que desde el verano pasado no da señales de vida: las autoridades italianas le han perdido la pista. Aun así, es considerado uno de los hombres de confianza de Calogero Lo Presti, uno de los nombres relevantes de la mafia italiana que en 2017 fue condenado a más de 20 años de prisión.
De cualquier manera, el traspaso de poder dentro de la mafia siciliana no será automático, entre otras cosas porque la organización criminal hoy es más débil que nunca. No hay que pensar en el jefe de la Cosa Nostra como si fuera un monarca absoluto, y muerto un rey se elige otro con la misma autoridad. Además, ahora mismo la Cosa Nostra no necesita ningún supremo, necesita reorganizarse.
Como decían en tiempos de las monarquías, ¡muerto el rey, viva el rey! En la bella isla de Sicilia los miembros y seguidores de la mafia, al fin y al cabo, podrán decir: ¡Muerto o detenido el Capo, viva el capo!
Detenido Settimio Mineo, el considerado nuevo jefe de la mafia siciliana
Su designación como «jefe de jefes» se produjo tras una nueva reunión de la llamada «comisión provincial» de Cosa Nostra, que no se reunía desde hace años debido a las detenciones de los diferentes jefes.
Sobre el resto de detenidos pesan las acusaciones de asociación mafiosa, extorsión, ficticia posesión de bienes y posesión ilegal de armas, entre otras.