

LOS MILLONARIOS CHINOS
ESPECIE EN PELIGRO DE DESAPARICION FORZADA
Ricardo Veisaga


Hace un siglo los millonarios del mundo eran personajes como Rockefeller, Ford, o Carnegie, personajes propios de un tipo de economía que ahora ha cedido su lugar a otra distinta. La China alcanzó a Estados Unidos como mayor economía del mundo, y los nuevos millonarios en Estados Unidos ya no son los antes nombrados. En China los nuevos millonarios son Zong, Liu, Jack, Dai….
Los jefes de gobierno y el Partido Comunista Chino (PCCh) son quienes manejan la sociedad política, pero hay millonarios que surgieron de las clases medias o pobres que han desatado un diluvio de nuevos ricos, y el Estado junto a los supermillonarios han abultado las cuentas de la economía china y han provocado un gran impacto en el comercio mundial.
Son estos millonarios los que mueven la economía del país, los que están liderando la transformación de la sociedad controlada por el Estado. Son ellos los que están construyendo empresas líderes en el mundo, impulsando el éxito de la exportación China y creando por millones nuevos puestos de trabajo.
Sin embargo, hasta hace unas tres décadas no era así, el Partido Comunista calificaba a los empresarios como «comerciantes autónomos y vendedores ambulantes que hacen trampa, malversan, sobornan y evaden impuestos». Pero todo eso cambió cuando Deng Xiaoping, quien tuvo que dejar de lado el comunismo maoísta que los había sumido en la miseria, para impulsar con gran fuerza un movimiento hacia el capitalismo después de la muerte de Mao, pronunció la célebre frase: «hacerse rico es glorioso».
El gran motor económico global chino no es suficiente para los multimillonarios en el país. Según ciertos datos, en los últimos 14 años, unos 91.000 millonarios chinos se radicaron en el extranjero. Una investigación de Barclays y Ledbury de hace más de una década sobre millonarios en todo el mundo, halló que entre los chinos un 47% planeaba emigrar en los próximos cinco años. Con la desaceleración económica de los dos últimos años esta tendencia se ha intensificado.
En el 2015 la economía china creció un 6,9%, frente al 7,3% de 2014, cuando empezó a hacerse clara la desaceleración del gigante asiático. Una organización con sede en Shanghái, Hurun, dedicada al estudio de la conducta de este segmento social chino, halló en una encuesta realizada en 2016, que más de las dos terceras partes de los encuestados planeaban dejar el país.
Rupert Hoogewerf, también conocido por su nombre chino, Hu Run, es el director ejecutivo de la compañía y explicó las principales razones de este éxodo. «Estamos ante una tendencia universal, sea en América Latina, Londres o China. En China responde a un intento de diversificar los riesgos. La escolaridad de los hijos, la contaminación y la alimentación son factores muy importantes. También la seguridad financiera», indicó Hoogewerf.
Hay más de un millón de millonarios que acumulan una riqueza conjunta superior a los 20.000 millones de dólares. En lo más alto de la pirámide están los billonarios que, según un informe del banco UBS y PricewaterhouseCoopers la consultora internacional, surgen a un ritmo de uno por semana.
«Hay una percepción en China de que la calidad educativa está muy por debajo de la que ofrecen países como Estados Unidos o el Reino Unido. La movilidad del dinero soluciona este tema con la emigración», sostiene Hoogewerf. Estos hijos de los multimillonarios tienen un sustantivo propio en chino.
Los llaman «fuerdai» (la segunda generación de millonarios) y se mueven con soltura en las universidades estadounidenses o británicas (Harvard, Oxford y Cambridge son las favoritas). El Reino Unido es el destino más popular seguido muy de cerca por Estados Unidos. En otro destino muy popular, Vancouver, las universitarias chinas no solo exhiben coches de lujo y gigantescas casas en barrios exclusivos, sino que tenían un reality show llamado, «The Ultra Rich Asian Girls of Vancouver».
China sigue teniendo más mega multimillonarios que Estados Unidos y la India juntos. Una de las chicas de «The Ultra Rich Asian Girls of Vancouver», Pam, pintó ante el «The New Yorker» una película más complicada. «No sé si encajaré en China ahora. No tengo el know-how de mis padres para hacer negocios allá. Los occidentales son directos. Cuando uno negocia en China es todo medio implícito, al mismo tiempo se oculta y se muestra lo que uno quiere. En China muchos me perciben como ingenua y yo misma me siento una extranjera», comentó Pam.
Las fotos de un Beijing envuelto por el smog no es nada agradable, pero no es lo mismo que experimentar la asfixia en sus calles. A finales de 2015, la capital declaró la primera alerta rojo que llevó a limitar el uso de los vehículos y suspender el trabajo de algunas fábricas. Pero es difícil sostener una lucha permanente entre crecimiento económico y contaminación ambiental.
La alarmante población china exige el funcionamiento pleno de las industrias, un problema que seguirá aumentando dramáticamente a medida en que China no deje de ser la fábrica del mundo, casi una tercera parte de la mano de obra laboral del mundo está en China, la economía, es el pilar de la paz social y sigue teniendo prioridad.
«En ciudades de las dimensiones de China es un factor muy importante en términos de calidad de vida y contribuye a que los multimillonarios se inclinen por otros destinos», indicaba Hoogewerf. La alimentación es otro tema que tiene especial significación en una cultura como la china tan obsesionada por la comida.
En el 2008 se dio un enorme caso de adulteración de leche para bebés, eso es un símbolo de los problemas que tiene China en la producción, la distribución y la regulación alimentaria. Como consecuencia de ese escándalo dos personas fueron ejecutadas, una recibió una pena de muerte en suspenso, tres resultaron condenados a cadena perpetua, dos a 15 años y hubo un número de renuncias gubernamentales, pero los escándalos siguieron ocurriendo.
Unos once países dejaron de importar productos lácteos de china a raíz de este escándalo. Según la revista científica Nature, hubo para 2015, 1.4 millones de muertes prematuras en China debido a la contaminación, que de acuerdo al tamaño de su población es irrelevante. Desde la producción de cerdos hasta el aceite de cocina, la carne que vendían subsidiarias de McDonald’s hasta la sopa adulterada, las denuncias redujeron al mínimo la confianza pública en la seguridad alimentaria del país y estimularon el consumo de productos provenientes del extranjero.
Pero existe un enorme problema con los millonarios, ya en el 2015, comenzó a darse la detención de millonarios por parte del gobierno. En 2015 Guo Guangchang, titular de Fosun, el más importante conglomerado nacional, desapareció de los «lugares que solía frecuentar». Los rumores de un arresto llevaron a que Fosun suspendiera sus operaciones en la bolsa y emitiera un escueto comunicado diciendo que Guo «estaba asistiendo a las autoridades judiciales en ciertas investigaciones».
Guo reapareció unos días más tarde, su detención fue calificada por Hoogewerf de terremoto «Por primera vez se investigaba a un empresario muy influyente y respetado». La detención del llamado «Warren Buffet chino», se dio en medio de la campaña anticorrupción que el presidente Xi Jinping lanzó al asumir la presidencia en 2013. Junto al crecimiento económico, la campaña anticorrupción es considerada esencial para la legitimidad gubernamental.
La campaña se centró en un principio en el gobierno y alcanzó a 1.500 funcionarios entre los llamados «tigres» (funcionarios de alto rango) y «moscas» (camaradas de bajo rango). Pero el creciente problema de la fuga de capitales a través de paraísos fiscales, ha puesto el foco en las grandes fortunas. Según el Instituto Internacional de Finanzas, en el 2015 se fugaron de China casi 700.000 millones, más del 90% de toda la fuga de capitales de los países emergentes.
China no está dando la espalda a los millonarios o abandonando la consigna atribuida a Deng Xiao Ping que marcó el cambio del comunismo maoísta a un capitalismo de estado «hacerse rico es glorioso». Pero la luna de miel entre millonarios y el Estado se volvió un poco más complicada. La desaceleración económica de los últimos años y el viraje de una economía basada en la exportación e inversión a otra más centrada en el consumo y cierta redistribución ha tensado bastante la cuerda.
El gobierno quiere controlar un exceso de internacionalización del capital chino. Pero también es posible que este capital regrese a China, sobre todo el capital que se encuentra en el sudeste asiático. A corto plazo hay preocupación y a largo plazo nadie lo sabe.
La mayoría de los nuevos multimillonarios provienen de la total pobreza. Ellos conocieron la pobreza en la que no había suficiente ni para comer y cada día debían dejarse la vida en el trabajo. Ahora que son millonarios y que poseen enormes fortunas, de acuerdo a la actitud que asumen frente al lujo y al dinero, se podría decir, que unos son más tradicionalistas como Zong Qinghou, uno de los hombres más ricos de China, pero que dice que vive con 20 dólares por día.
Zong Qinghou, es el jefe de bebidas y ropa de la firma Wahaha, y atiende a sus visitas en una modesta oficina, Qinghou dice que el dinero que había hecho era para la sociedad, no para sí mismo y afirma que se abstiene de lujos. Otro es Liu Qian Yi, quién nació en una familia de clase trabajadora en Shanghái, es ahora el mayor coleccionista de arte de China.
Pero hay otro tipo de millonarios como Dai Zhikang, un promotor inmobiliario, que pertenece a la nueva aristocracia china, Dai Zhikang pasó los primeros años de su vida cuidando cerdos y vacas en la provincia de Jiangsu. Ellos se sienten más a gusto con su nueva riqueza, pero a diferencia de los oligarcas rusos, tienden a evitar las vulgares exhibiciones de opulencia, y de alguna manera usan su riqueza a la manera de los ricos tradicionales, prefieren comprar arte, viajar, comprar propiedades y enviar a sus hijos a escuelas privadas y universidades en el Reino Unido o Estados Unidos.
Estos dos tipos de millonarios son conscientes de que supieron aprovechar la oportunidad y que no volverá a presentársele al pueblo chino. Hay algo que los analistas políticos prefieren ignorar y es que, el crecimiento chino y el papel asignado de fábrica del mundo, se debe al neoliberalismo globalista. Era fácil comenzar un negocio en la transición del comunismo al capitalismo, durante la apertura, era mucho más fácil que ahora. La otra diferencia entre los tradicionalistas y la nueva aristocracia es su actitud hacia las marcas de lujo.
Los nuevos ricos suelen mostrar orgullosos sus relojes marca Patek Phillipe de 50.000 dólares. En cambio, los millonarios tradicionalistas, suelen llevar un reloj como cualquier humilde ciudadano con el mismo orgullo. Los tradicionalistas llevan trajes hechos en China, los aristócratas lucen ropa casual de alta costura.
Pero los dos tipos de millonarios tienen planificado el papel que sus hijos tendrán que asumir cuando hereden su fortuna. Los tradicionalistas se reservan el derecho de legarle su riqueza a la siguiente generación, aunque sólo si pueden confiar en que los herederos la incrementarán en vez de desperdiciarla.
Karl Marx tenía una debilidad por los empresarios, en «El Capital» afirmó que los trabajadores eran explotados por los capitalistas que se beneficiaron del valor añadido de su trabajo. Sin embargo, Marx, sostuvo que los empresarios, aun siendo capitalistas, eran valiosos pues contribuían con ideas frescas y la capacidad de aprovechar las oportunidades. Los empresarios, por lo menos los buenos, eran capitalistas benignos, según Marx.
Algo que no pudo entender Mao Tse-Tung, pero más allá de estos tipos de millonarios está sucediendo gradualmente un fenómeno nuevo y peligroso, para los ricos, y es la desaparición de millonarios. En febrero de este año desapareció Bao Fan, banquero e inversor de la industria tecnológica, y ha reavivado el interés en un fenómeno chino reciente. Bao Fan, el fundador del grupo empresarial China Renaissance, con una lista de clientes que incluye a los gigantes de internet Tencent, Alibaba y Baidu, es considerado un gigante del sector tecnológico del país.
En el caso de Bao Fan se ha repetido el mismo esquema, desapareció durante días antes que su empresa anunciara que estaba «cooperando en una investigación que estaban llevando a cabo ciertas autoridades de la República Popular China». Y como es también rutinario, no se sabe por el momento qué organismo gubernamental está llevando a cabo la investigación, de qué se trata o cuál es el paradero de la persona.
Desde hace unos quince años, a raíz de un correo que recibí de un amigo corresponsal desde Beijing, estuve siguiendo la desaparición sistemática de militantes maoístas o nostálgicos del comunismo chino, opositores al gobierno o militantes de campañas de derechos humanos. Agentes sin identificación bajaban de coches sin ningún tipo de identificación y los manifestantes eran forzados a subir por la fuerza a los vehículos y desaparecer, lo hacían a la luz del día y en lugares públicos.
Varios financistas chinos han desaparecido en las últimas semanas, y se especula que es parte de una campaña anticorrupción iniciada por Beijing y que ahora llega al sector financiero. La desaparición de Bao Fan una vez más es la confirmación de que esta es una de las formas en que el presidente Xi Jinping está aumentando su control sobre la política y la economía de China.
Esta última ocurrió en el período previo a la Asamblea Popular Nacional (APN), un parlamento anual donde se formalizan las políticas y reformas, y en la que esta semana se dieron a conocerlos planes para la mayor revisión en años del sistema de regulación financiera de China.
De acuerdo a estos lineamientos se pondrá en marcha un nuevo organismo de regulación financiera para vigilar la mayoría de los sectores de finanzas. Las autoridades creen que esta medida cerrará las lagunas actuales causadas por múltiples agencias que monitorean diferentes aspectos de la industria de servicios financieros de China, avaluada en billones de dólares.
Guo Guangchang fundó Fosun con un grupo de estudiantes amigos en 1992, su sede está en Shanghái, inicialmente tuvo éxito en inversiones en el sector farmacéutico y de propiedad o bienes raíces. Hoy sus propiedades se extienden desde el edificio Chase Manhattan en New York hasta la marca griega de moda Folli Follie.
El año pasado, Guo le comentó a la BBC acerca de algunas dificultades de la empresa privada para llevar a cabo negocios en China. Alegaba que cuando los bancos chinos eran todos de propiedad estatal, era difícil obtener préstamos de largo plazo. Los observadores han estado siguiendo los esfuerzos del gobierno chino por reprimir la corrupción en esa sociedad.
Guo Guangchang, más conocido por ser el dueño del club de fútbol de la Liga Premier inglesa, Wolverhampton Wanderers, desapareció en el 2015. Ese mismo año cinco grandes ejecutivos desaparecieron, incluido Guo Guangchang, presidente del grupo Fosun International. Guo Guangchang tiene una de las fortunas más grandes del mundo, dueño de uno de los conglomerados más grandes del gigante asiático.
Guo desapareció en diciembre de 2015 y nadie daba razón de su paradero. Hasta que se confirmó que había sido detenido por las autoridades, por razones aún no establecidas oficialmente. Su empresa, Fosun International, anunció luego de su reaparición que había estado ayudando a las autoridades en una investigación.
Las acciones de Fosun dejaron de transarse en el mercado de Hong Kong después de conocerse las versiones de la desaparición de Guo, la revista financiera Caixin citó en ese momento mensajes en redes sociales diciendo que la última vez que lo vieron estaba con policías en la ciudad de Shanghái. Guo fue asociado con un caso judicial por corrupción.
El imperio del magnate chino incluye al grupo hotelero francés Club Med, la revista Forbes estima que su fortuna llega a los 7.000 millones de dólares. El grupo Fosun tiene intereses en los medios, la industria de los seguros, el comercio y las propiedades.
Guo Guangchang no es el primero, en 2015, cinco libreros de Hong Kong también desaparecieron para luego salir a la luz pública otra vez en China continental, en manos de las autoridades de ese país. Los cinco libreros eran: Lui Bo, Cheung Jiping, Gui Minhai, Lam Wing Kee, y Lee Bo. Entre octubre y diciembre de 2015, estos cinco hombres vinculados a la casa editorial de Hong Kong «Mighty House», conocidos por vender libros críticos de los líderes de China, desaparecieron.
Luego se supo que eran retenidos por las autoridades en China continental. Lui Bo, Cheung Jiping, Gui Minhai y Lam Wing Kee luego aparecieron por televisión en la que reconocieron haber vendido «libros no autorizados». Gui Minhai también confesó una vieja condena por conducir en estado de ebriedad. Lee Bo apareció luego en una entrevista negando que lo habían secuestrado y afirmando que estaba colaborando con las investigaciones.
Todos, con la excepción de Gui, han regresado a Hong Kong. La mayoría de los libreros ha mantenido un bajo perfil, excepto Lam Wing Kee, que un año después afirmó haber sido secuestrado y forzado a hacer la confesión. Dos años después, el empresario chino-canadiense Xiao Jianhua fue secuestrado en un hotel de lujo en Hong Kong.
Jianhua era una de las personas más ricas de China, las noticias o los primeros rumores de su secuestro surgieron en el extranjero. «Mingjing News», un diario de New York que se especializa en política china, informaba que la policía y agentes de la seguridad del Estado chino arrestaron a un anónimo multimillonario chino en Hong Kong y lo llevaron a China continental.
El día siguiente, la policía de Hong Kong recibió una solicitud para investigar el paradero del empresario desaparecido. Las autoridades de Hong Kong iniciaron su investigación y encontraron que, el individuo había reingresado a China continental, el mismo día de su arresto. Sin embargo, al día siguiente (el 29 de enero) un miembro de la familia le solicitó a la policía de Hong Kong que cerrara el caso, afirmando que la persona buscada se había comunicado y se encontraba «segura».
La desaparición de Xiao acaparó los titulares de los diarios de Hong Kong, todos en Hong Kong se preguntaban: ¿Quién era ese multimillonario? ¿Qué crimen cometió? ¿Dónde se encuentra? ¿Y habrá agentes chinos operando con impunidad en territorio de Hong Kong?
En 2014, el magnate nacido en China negó haberse mudado a Hong Kong para evadir una investigación del gobierno chino sobre corrupción. La última vez que lo vieron fue en el Hotel Four Seasons de Hong Kong, donde se cree que vivía. El misterio se profundizó cuando la compañía de Xiao «Tomorrow Holdings», con sede en la capital china, aparentemente emitió un comunicado en su cuenta oficial en la aplicación de mensajería WeChat:
«Yo, Xiao Jianhua, me encuentro en el exterior recibiendo atención médica», decía el anuncio, según los medios de comunicación de Hong Kong. «Todo está bien. Las cosas siguen igual en Tomorrow». Este comunicado contradecía el informe de la policía de Hong Kongde que Xiao había regresado a China. Días después, la compañía emitió otra declaración afirmando que Xiao «es un patriota» y un «fiel simpatizante del Partido Comunista».
El mensaje también sostenía que no fue secuestrado, y el comunicado especificaba que Xiao también tiene nacionalidad canadiense, es residente permanente en Hong Kong y gozaba de la protección legal de ambos lugares. Y promete que Xiao terminará su tratamiento médico y hará declaraciones a los medios «muy pronto». Pero pronto, todos esos comunicados se esfumaron. Y la cuenta en WeChat de la empresa fue dada de baja, y fue imposible acceder al sitio internet de la firma.
El gobierno de Canadá dijo a la prensa que tenía conocimiento de la noticia y que los funcionarios consulares estaban recogiendo más información. Sin embargo, corrían rumores de que la desaparición de Xiao Jianhua tuvo algo que ver con la campaña anticorrupción que lleva adelante China. Algunos creen que Xiao Jianhua estuvo involucrado con una facción dentro del gobierno chino que se oponía a Xi Jinping.
También hubo informes de que el magnate fungía como una suerte de banquero para la élite china. Cabe mencionar que en uno de los comunicados borrados él dijo que se sintió obligado a aclarar: «Nunca apoyé a ninguna organización o fuerza de oposición». Su secuestro fue una violación de la política de «dos naciones, dos sistemas» que se implementó para mantener el territorio legalmente separado de China hasta 2047.
El sitio noticioso Bowen Press, con sede en Estados Unidos, identificó al magnate como Xiao Jianhua, uno de los hombres más ricos de China, con una fortuna de 6.000 millones de dólares, según la publicación que hace la lista de los ricos en China, Hurun Report. Xiao Jianhua, que tenía entonces 40 años, había sido un líder estudiantil de la prestigiosa Universidad de Beijing. Sus empresas operan mayoritariamente al sector de servicios financieros.
En marzo de 2020, el magnate inmobiliario multimillonario Ren Zhiqiang desapareció luego de llamar a Xi Jinping «payaso» por su manejo de la pandemia. Ese mismo año, después de un juicio de un día, Ren fue sentenciado a 18 años de prisión por cargos de corrupción.
Pero el multimillonario desaparecido de más alto perfil es el fundador de Alibaba, Jack Ma. Jack Ma desapareció a fines de 2020, hasta ese momento estaba por convertirse en el hombre más rico de China. En noviembre de 2020, la noche anterior a cerrar otro de sus exitosos negocios, el multimillonario desapareció de repente. Esto se produjo después de criticar a los reguladores financieros del país.
Jack Ma, el fundador del portal de ventas por internet Alibaba, su compañía, había comenzado a funcionar en su apartamento y se había convertido en una de las marcas tecnológicas más reconocidas en el mundo. En 2020, su portal tenía unos 800 millones de usuarios y sus servicios van desde compras y almacenamiento de datos hasta inteligencia artificial. Jack Ma organizaba fiestas para sus miles de empleados, con números musicales especiales interpretados por él mismo.
Su último éxito comercial, el Ant Group, lidera el mercado del pago digital en China a través de la aplicación Alipay de transacciones financieras. La compañía tenía la intención de revolucionar la banca en China, cambiando de manos el poder de las instituciones tradicionales. El 24 de octubre de 2020 en Shanghái, el Ant Group estaba listo para lanzar lo que sería la salida a la bolsa de valores más grande de la historia. Pero la planeada mega cotización de acciones del gigante de tecnología financiera Ant Group fue archivada.
Jack Ma, previo a ese evento se dirigió en una reunión de personas de alto perfil en el país con un discurso bastante controversial en el que criticaba el sistema financiero chino. Luego de ese discurso, al empresario no se lo volvió a ver públicamente por tres meses. Se decía que Ma había estado bajo arresto domiciliario o detenido por las autoridades chinas, y muchos dudaban que siguiera vivo.
Jack Ma había sido muy generoso y a pesar de haber donado casi 10.000 millones de dólares al fondo «Prosperidad Común», no se le vio en China desde hace unos dos años. Tampoco ha sido acusado de ningún delito y el paradero de Jack Ma estuvo sin conocerse por mucho tiempo, aunque hubo informes de que lo habían visto en Japón, Tailandia y Australia.
En el mencionado discurso, el fundador de Alibaba había acusado a los bancos chinos de operar con una mentalidad de «casa de empeño». También había señalado que las autoridades chinas estaban tratando de «gestionar un aeropuerto como si fuera una estación de trenes» en referencia a las regulaciones en el tema de finanzas digitales. Estas afirmaciones molestaron al establishment bancario y los reportes sugieren que también captó la atención del presidente Xi Jinping.
De inmediato Jack Ma y sus colegas más cercanos fueron convocados a una reunión con los reguladores y se detuvo la salida a la bolsa del Ant Group. Las acciones en las compañías propiedad de Jack Ma se desplomaron en más de 76.000 millones de dólares respecto de su valor inicial. Ese día cruzó la línea roja invisible de lo que se puede decir y hacer en la China de Xi Jinping. Fue una gran sorpresa para él, nunca habría cruzado esa línea si hubiera sabido no habría abierto la boca.
Después de tres meses, el 20 de enero de 2021, Jack Ma volvió a aparecer en un corto video para un evento de caridad. Al mes siguiente apareció jugando golf en la isla de Hainan. El fundador de Alibaba Group, hizo su primera aparición desde que los reguladores chinos tomaron medidas enérgicas contra su imperio empresarial.
El «Tianmu News», que cuenta con el respaldo del gobierno provincial de Zhejiang, informó por primera vez que Jack Ma se había reunido con los maestros como parte de una de las iniciativas de su fundación benéfica. El multimillonario se reunió con cien maestros en la convención de maestros rurales en China en 2018 a través de internet, según medios del gobierno local.
En el video se ve a Jack Ma, que es uno de los hombres más ricos de China, estaba vestido con un jersey azul y hablaba directamente a la cámara desde una habitación con paredes de mármol gris y una alfombra a rayas. Ni por las imágenes ni por el artículo de Tianmu News se pudo saber el lugar en el que estaba. Las acciones de Alibaba, la plataforma de comercio digital, subieron un 5% en la bolsa de valores de Hong Kong tras la noticia.
Aparentemente, Jack Ma mantuvo un perfil muy bajo, que fue realmente lo mejor que pudo hacer, ahora que está conociendo lo que es el poder político. El gobierno chino está reexaminando su estrategia para regular a los gigantes tecnológicos y ha lanzado una investigación antimonopolio contra Alibaba. Un ente regulador señaló que habían multado a 12 compañías -incluidas Tencent y Baidu- debido a que habían violado el código antimonopolio chino.
China está siendo cuestionada por Estados Unidos y otros países por sus políticas de Derechos Humanos en Hong Kong y la provincia de Xinjiang. Algunos ven el movimiento para controlar a las superpotencias tecnológicas como un esfuerzo por priorizar la estabilidad y el control sobre el éxito comercial. Y esto puede indicar una escalada en todo el sector tecnológico.
Para eso están los comités del partido (Comunista) allí para recordarles a las empresas que, en última instancia, el partido tiene el poder, incluso sobre individuos poderosos como Jack Ma. Este control se extiende hasta el secretismo de Estado, y una empresa no solo es responsable de hacer lo que exige el partido, sino que tampoco puede admitir que está haciendo lo que dice el partido si se lo piden.
El gobierno chino insiste en que las acciones tomadas contra algunas de las personas más ricas del país tienen un fundamento puramente legal y se ha comprometido a erradicar la corrupción. Hay quienes sugieren que Alibaba y otros gigantes tecnológicos chinos no deben ser vistos en Occidente solo a través del lente político, ya que, según dicen, China todavía es un país en desarrollo. Creen que no son justos al juzgar a un país en desarrollo con los mismos parámetros que aplican a un país desarrollado.
Estas personas deberían entender que las acciones de China se producen en el contexto de décadas de liberalización de la que ahora es la segunda economía más grande del mundo. Y esa liberalización ayudó a crear un grupo de multimillonarios que, con su inmensa riqueza, tienen el potencial de ejercer un poder considerable.
En estos tiempos bajo la tutela de Xi Jinping, el Partido Comunista Chino quiere recuperar ese poder y está llevando a cabo la tarea de manera que a veces parecen estar rodeado de misterio. Las grandes empresas, sobre todo la industria de la tecnología, acrecentaron su poder bajo las políticas de gobiernos anteriores a Xi Jinping, como Jiang Zemin y Hu Jintao.
En esos periodos el gobierno estaba enfocado en los centros de poder tradicionales, entre ellos el ejército, la industria pesada y los gobiernos locales. Si bien es cierto que aún se mantiene un control estricto sobre esas áreas, ahora se está ampliando sobre la economía. La política denominada de «Prosperidad Común» está aplicando medidas severas en gran parte de la economía, y la industria tecnológica es objeto de un cuidado particular.
El gobierno chino sigue enfocado en garantizar que las grandes plataformas tecnológicas y los operadores no desarrollen sus propias influencias que los haga difíciles de controlar y se vean tentados a ir en contra de los objetivos del Estado. Y la política de Prosperidad Común tiene como eje el estado de derecho y que las reglas se apliquen tanto a los ricos como a los pobres. Para el gobierno esta política está destinada a reducir la creciente brecha de riqueza, y que si no se aborda podría socavar la posición del Partido Comunista.
La gran desigualdad económica existente en China hace que exista mucha presión de la población más desfavorecida y de los grupos nostálgicos del pasado maoísta, que pretenden revitalizar las raíces socialistas del partido, y eso es algo que Xi Jinping no quiere. Desde este punto de vista es como se entiende la desaparición, tanto de militantes izquierdistas y de los multimillonarios.
También existe el riesgo que este tipo de medidas, que al convertir en objetivos a los multimillonarios tecnológicos pueda disuadir a muchos talentos empresariales, que temen ser el próximo Jack Ma. Es posible que el gobierno sea consiente sobre este riesgo, ya que el presidente Xi Jinping, en un discurso ante los delegados de la APN, enfatizó la importancia del sector privado para China.
Pero también llamó a las empresas y a los empresarios privados a «ser ricos y responsables, ricos y justos, ricos y amorosos». No hace mucho el nuevo organismo de control financiero advirtió a los banqueros que no sigan el ejemplo de sus contrapartes occidentales «hedonistas».
En los últimos meses, se han visto indicios en la agenda de «Prosperidad Común» en los servicios financieros, particularmente en lo que respecta a la remuneración y los esquemas de bonificación para los altos ejecutivos, así como las brechas salariales entre la gerencia y el personal subalterno. Lo cierto es que, lo que está en riesgo es la confianza en los mercados financieros, las empresas y, en última instancia, en la economía de China en su conjunto.
Aquellos que comulgan con las teorías conspiracionistas suelen afirmar, sin ningún argumento serio, que lo que manda es el dinero, quien posee el dinero maneja el poder político e impone su control a todo el mundo, es lo que sostienen. El Estado está compuesto por tres capas de poder, la capa conjuntiva, que se compone de los tres poderes, un poder descendente y uno ascendente.
La capa cortical, que tiene que ver con la defensa de la integridad territorial, con sus fronteras, y la capacidad de hacer la guerra y su diplomacia para realizar alianzas. La capa basal, es todo lo referente a la riqueza que se está explotando, una riqueza actual y no en planes futuros, la agricultura, la minería, la energía, sus recursos, en definitiva, su economía, de ahí es de donde surgen estos multimillonarios.
Pero esta capa basal no puede manejar las otras dos capas, a menos que el jefe de la capa conjuntiva y cortical lo consienta. Por eso las grandes fortunas dan dinero a los candidatos para poder tener un control sobre planes que los favorezcan. Más allá de todo el montaje que hagan estas fortunas durante décadas, todo se puede derrumbar cuando aparece un presidente y tira abajo esos planes económicos.
Léase, Donald Trump y su enfrentamiento con el neoliberalismo y sus planes globales, y, por otro lado, tenemos a George Soros entre muchos otros, que tratan de imponer gobernadores, senadores, jueces y presidentes que sirvan a sus planes. Porque estos millonarios que surgen de la capa basal, no tienen tanques ni misiles.
En Rusia, Vladímir Putin citó a todos los oligarcas rusos y les dijo claramente, que él no iba a impedir que hagan negocios, pero el único negocio que les estaba prohibido o vedado era la política. Y en China, Xi Jinping no necesita llegar a ningún acuerdo, cuando lo cree necesario manda la policía para detener y «desaparecer» a los multimillonarios y les recuerda cuál es su lugar en el mundo.
Así es la política, donde manda, al menos en países serios y especialmente en los imperios, la política de poder político, la fuerza, los fierros. ¿Y el dinero? Si el estado cree necesario lo incauta.