

LA CAÍDA DE LA SIRIA DE AL-ASSAD
GANADORES Y PERDEDORES
Abu Mohammed al-Jolani irrumpió en Damasco encabezando al ejército de Hayat Tahrir al-Sham «Organización para la Liberación del Levante», que es apoyado por el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan. Erdogan estaba enfrentado con Al-Assad y es un aliado circunstancial de Irán, Erdogan apoya la agenda de Hamas en Gaza y es uno de los mayores enemigos de Israel, y fue uno de los críticos de la respuesta militar de Israel, después del ataque terrorista del 7 de octubre de 2023.
Al-Jolani, en 2003, se embarcó en un micro en Damasco, atravesó el desierto y llegó hasta Bagdad, Irak, para enfrentar a las tropas de Estados Unidos que había desplegado George W. Bush. Ocho años después, Al-Jolani regresó a Siria para liderar el Estado Islámico, que intentó fundar un califato fundamentalista en Medio Oriente. Este terrorista islámico, simpatizante de los talibanes de Afganistán y los palestinos de Hamas, derrocó ayer al dictador sirio Bashar al-Assad.
La victoria de las brigadas yihadistas sobre la dictadura de Bashar al-Assad, implica un cambio de la política, no solo nacional, sino internacional en Medio Oriente con consecuencias globales. Irán y Rusia no pudieron sostener a su aliado alauita y los ayatolás amenazaban con una revolución chiíta en Medio Oriente, por medio de Hezbolláh, Hamas, la Yihad Islámica y los Hutíes. Ese proyecto se fue al demonio, Rusia trata de salvar las bases que tiene en territorio sirio, Putin no puede ejecutar una retirada táctica como lo hace el ayatolá chiíta Alí Khamenei, no puede hacer más. A Irán no le queda más que negociar con los vencedores o avanzar en el desarrollo nuclear para tener una protección atómica. El nuevo presidente Donald Trump considera a Siria una trampa política-militar, y no quiere un nuevo Vietnam o Afganistán. En 2019, Trump había dicho de Siria: «No estamos hablando de grandes riquezas, estamos hablando de arena y muerte».
En su reciente viaje a París, antes de su reunión con Emmanuel Macron y Zelensky, sostuvo: «Siria es un desastre, pero no es nuestro amigo, y ESTADOS UNIDOS NO DEBERÍA TENER NADA QUE VER CON ELLO. ESTA NO ES NUESTRA LUCHA. DEJEN QUE SE DESARROLLE. ¡NO SE INVOLUCREN!». Luego de la caída de Al-Assad, Donald Trump publicó un mensaje con alusiones al presidente ruso Vladimir Putin, que, como Irán, ha perdido a un aliado clave en la región: «Assad se ha ido. Ha huido de su país. Su protector, Rusia, Rusia, Rusia, liderado por Vladimir Putin, no estaba interesado en seguir protegiéndolo», aseguró en Truth Social.
«No había ninguna razón para que Rusia estuviera allí. Perdieron todo interés en Siria a causa de Ucrania, donde cerca de 600.000 soldados rusos yacían heridos o muertos, en una guerra que nunca debería haber comenzado, y que podría durar para siempre». Y añadió: «Rusia e Irán están debilitados, uno debido a Ucrania y a una mala economía, el otro debido a Israel y a su éxito en la batalla».
Mantenerse al margen de la situación en Siria no significa aislacionismo, como opinan los politólogos, la dialéctica de imperios obliga a las potencias mundiales a obrar con prudencia y sentido común. Se puede decir lo mismo a esas propuestas estúpidas que ya se comienzan a oír en el The New York Times, que el deber de Estados Unidos es reconstruir Siria. No se puede hacer nada con gente que no comparten los valores occidentales. Trump está demostrado ser capaz de entender que la política exterior estadounidense debe mezclar fuerza y disposición para atacar a los enemigos, sin quedar atrapado en conflictos y proyectos destinados al fracaso.
No escuchar a aquellos, supuestos, expertos que le dijeron que no trasladara la embajada de Estados Unidos de Tel Aviv a Jerusalén, o que no construyera el muro con México, un bien absolutamente necesario. Trump debe mantenerse lejos de los miembros del establishment, cuyos objetivos no tienen nada que ver con la eutaxia del imperio estadounidense. Estados Unidos mantendrá, al menos hasta el fin de la administración de Joe Biden, una presencia militar en el este de Siria. Esta fuerza está conformada por unos 900 soldados, y se tomará «las medidas necesarias», en palabras de Biden, para evitar un resurgimiento del Estado Islámico (IS).
Así lo confirmó el aún presidente en un mensaje dirigido a la nación desde la Casa Blanca, en el que celebró la caída de Bashar al-Assad. «Por fin, el régimen de Assad ha caído. Este régimen ha brutalizado, torturado y asesinado a cientos de miles de sirios inocentes. La caída del régimen es una cuestión fundamental de justicia. Supone una oportunidad histórica para que el pueblo sirio construya un futuro mejor para su orgulloso país. También es un momento de riesgo e incertidumbre mientras todos nos preguntamos qué vendrá después. Estados Unidos trabajará con sus socios y las partes interesadas en Siria para ayudarles a gestionar los riesgos».
Joe Biden dijo: «Me asegurare de que el Estado Islámico nunca pueda establecer un refugio seguro en Siria», también dejó claro que: «por primera vez», ninguno de los tres principales partidarios de Al-Assad, Irán, Hezbolláh y Rusia, haya podido defender a su aliado, pues hoy «son mucho más débiles que cuando asumí el cargo». Además, anunció que seguirán en pie las sanciones contra Bashar al-Assad «como responsable de las atrocidades contra el pueblo sirio».
Daniel Shapiro, subsecretario del Pentágono para Oriente Medio, dijo en la conferencia de seguridad Diálogo de Manama, en la capital de Bahréin: «Somos conscientes de que las circunstancias caóticas y dinámicas sobre el terreno en Siria podrían dar espacio al Estado Islámico para reactivarse y planificar operaciones externas, y estamos decididos a trabajar con nuestros socios para seguir degradando sus capacidades», y añadió «Estamos decididos a garantizar la derrota permanente del Estado Islámico, la detención segura de sus combatientes y la repatriación de las personas desplazadas».
El gobierno estadounidense tiene fundadas reservas respecto a Hayat Tahrir al-Sham, creado en el 2017 con la unión del Frente Al-Nusra, una filial de Al-Qaeda, con otras facciones rebeldes, el antiguo líder del Estado Islámico, Abu Bakr al-Baghdadi participó directamente en su formación. La presencia militar de Estados Unidos en Siria dependerá de lo que decida Donald Trump, cuando regrese a la Casa Blanca. Trump fue claro ahora durante su campaña electoral y antes también, que America First, es la prioridad, pero que no se confunda eso con aislacionismo.
Nadie puede pretender ser primero e ignorar la dialéctica de imperios, y Estados Unidos seguirá siendo grande en tanto y en cuanto, haga valer su potencia. Trump ya estaba al tanto de los acontecimientos por la acción directa de Marco Rubio, futuro secretario de Estado, Mike Waltz, próximo consejero de Seguridad Nacional y Massad Boulos, que fue designado enviado especial a Medio Oriente. El aparente vacío de poder, no se debe convertir en un efecto dominó en la región que afecte los intereses estadounidenses.
El régimen ruso en pocos meses ha sufrido duros reveses, tanto en Moldavia, Rumania y ahora en Siria, más allá de lo que digan los seguidores de Putin, Rusia ha abandonado a al-Asad en un momento de intensa actividad militar en Ucrania que no le permitía una intervención más decisiva en defensa de su aliado sirio. Como se esperaba una ayuda militar rusa en Siria, cuando Rusia está recibiendo ayuda militar en hombres, y no solo de armamento, de Corea del Norte. Es obvio, que Putin está pasando uno de sus peores momentos y sus horas más bajas.
Si Vladimir Putin cree que Donald Trump lo va a respaldar en su aventura en Ucrania, que siga esperando, sobre todo en estos momentos que la economía rusa está en sus peores momentos, y peor en lo militar. Lo ideal es dejar que la guerra dure un tiempo más y que Rusia salga debilitada, hundida y mutilada tras años de gastos, sacrificios y pérdidas humanas nunca imaginadas. Se trata de derrotarla hasta la humillación sin poner un solo hombre estadounidense sobre el terreno, la ayuda a Ucrania debe continuar.
El mito del gran Ejército ruso ya se desplomó, no hay tal cuco, Rusia es un tigre de cartón, y sus aliados como la Siria de Al-Assad, saben que no pueden contar con Rusia. Solo le queda la amenaza nuclear y veremos si eso funciona con Trump. El gran perdedor del conflicto sirio es Rusia, la misma Rusia que intervino activamente en 2015 y, al hacerlo, inclinó la balanza a favor de Al-Assad.
Con la ayuda de Rusia e Irán, aplastaron a los rebeldes y sobrevivió Bashar al-Assad. Rusia utilizó su entonces formidable fuerza aérea mientras que Irán enviaba asesores militares a Siria. También utilizaba su franquicia libanesa Hezbolláh, la milicia a la que apoya en el vecino El Líbano, desplegando a sus entrenados combatientes. La intervención de Moscú se debió a sus intereses que era tan importantes, como lo son ahora. Siria era muy importante para Rusia, no solo por la larga alianza entre el padre de Bashar con la URSS, sino porque a través de Siria, Rusia podía proyectar poder en la región y combatir la influencia de Estados Unidos.
Rusia tiene bases militares que son estratégicas para sus planes en Medio Oriente y África. Al-Assad le dio a Rusia un puerto codiciado en el Mediterráneo en Tartús, así como una base aérea cerca de Latakia. Los acuerdos con Al-Assad permitían a Rusia operar el puerto y la base aérea durante las próximas cinco décadas, o más. Pero ahora esos acuerdos quedan en el aire. Todo eso explica por qué, en medio de su guerra con Ucrania, llevó a cabo ataques aéreos contra los rebeldes en el norte de Siria, tratando de detener su avance.
Rusia llevaba a cabo algunos ataques aéreos dispersos en el norte de Siria, mientras que Irán enviaba misiles y drones. Mientras los rebeldes avanzaban sobre Damasco, los funcionarios de Irán, Rusia y Turquía se reunieron en el marco de una conferencia en Qatar para analizar el futuro de Siria. Pero no lograron alcanzar acuerdos concretos. Sergei Lavrov, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, pidió un diálogo entre el régimen y la oposición, pero el desarrollo sobre el terreno puede hacer que el diálogo sea innecesario.
Pero Bashar al-Assad necesitaba mucho más que palabras o declaraciones para detener la ofensiva rebelde. Pero Rusia ni Irán estaban en condiciones de ayudar militarmente. Además, Rusia estaba forzado a mostrar a otros aliados que acudirá en su ayuda y los mantendría a salvo de la aniquilación, pero la rápida derrota de las fuerzas de Al-Assad alrededor de Alepo fue tan embarazosa para el Kremlin. La mala actuación de Rusia en la región, desacredita la percepción que Rusia quiere proyectar, que, a diferencia de Estados Unidos, es una superpotencia en la que sus aliados pueden confiar para evitar su caída.
Otro mito más evaporado, y Siria se encontró con la cruda realidad, y sus aliados votaron con los pies, es decir, se rajaron. El 6 de diciembre, la embajada rusa en Damasco dijo a sus ciudadanos que abandonaran Siria mientras aún pudieran. Irán también habría evacuado a parte de su personal militar. Una de las críticas que recibió Hitler, durante la Segunda Guerra Mundial, fue el haber abierto varios frentes al mismo tiempo, para vencer a los aliados, 40 años después, mientras la economía soviética se desplomaba, la URSS invadió Afganistán, y Ronald Reagan encontró el camino allanado y en bandeja.
La historia, como decía Marx, se repite como farsa, ahora, Irán y Rusia cometieron el mismo error estratégico, abrieron varios frentes, y su aparato militar con una economía en franco retroceso no puede soportar otro esfuerzo bélico. Irán retrocedió en El Líbano, y se fue de Siria sin apoyar a Al-Assad, mientras que Vladimir Putin, acorralado en su invasión a Ucrania, no tuvo más opción que abandonar a su aliado histórico en Medio Oriente.
Los aliados sirios, preocupados por sus propios problemas, le abandonaron. Sin su ayuda, sus tropas no pudieron combatir y se rendían ante el avance de los rebeldes, y en muchos lugares no quisieron detener a los rebeldes. La urgencia o prioridad de Rusia, ahora, es mantener su base naval en Tartús, su único puerto en el Mar Mediterráneo, gobierne quien gobierne Siria de ahora en más. Putin tiene abierto el frente con Ucrania, y se aproxima una negociación por un cese del fuego que plantea Donald Trump, mientras Volodímir Zelensky resiste.
En mayo de 2018, el Departamento de Estado calificó a Hayat Tahrir al-Sham como Organización Terrorista Extranjera, y ofreció 10 millones de dólares por la cabeza Al-Jolani, que desde entonces intentó convencer a Washington de su alineamiento con Occidente. Donald Trump, que ocupaba la Casa Blanca, nunca le creyó. Mientras Turquía controla a las milicias que derrocaron a Al-Assad. Estados Unidos apoya a la guerrilla kurda que enfrenta al presidente turco Erdogan.
Mientras tanto, en el noreste, las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), una milicia principalmente kurda, también avanzaron y expulsando al régimen de Deir ez-Zor, la ciudad más grande del este. Las (FDS) también se apoderaron de Al-Bukamal, un cruce fronterizo que fue vital para el contrabando de armas y drogas. El alcalde de Al-Qaim, una ciudad fronteriza en Irak, dice que miles de tropas sirias han buscado refugio allí.
El régimen iraní se replegó, pero cientos de terroristas de Hezbolláh aún están en el terreno. Israel y algunos países árabes que son aliados de la Casa Blanca, pueden sufrir consecuencias políticas y sociales, si no se encuentra un ordenamiento en la región a corto plazo. Esa solución solo puede partir de Estados Unidos e Israel. Abu Mohammed al-Jolani no es confiable por su pasado y su presente subordinado a Turquía no lo favorece. Turquía tiene sus propios planes y puede usar a Siria para avanzar sobre El Líbano, Israel e influir sobre Arabia Saudita, Bahréin y Jordania.
Turquía fue fundamental para que los rebeldes llevaran a cabo su ofensiva, ellos necesitaban el visto bueno de Turquía, que Recep Erdogan le dio a pesar de que su apoyo a los rebeldes lo pone en desacuerdo con Irán, Rusia y, en la medida en que su gran objetivo es aplastar a los kurdos, se las tendrá que ver con Estados Unidos. El plan de Erdogan es reasentar en el norte de Siria a los 3.5 millones de refugiados sirios que llegaron a su país desde el inicio de la guerra civil, y tirar abajo todos los esfuerzos kurdos en la región.
Turquía y Siria, estuvieron hablando sobre la cuestión de los refugiados y de lograr una reconciliación durante meses, pero estas conversaciones no avanzaron, ya que Bashar al-Assad le exigió a Turquía que retire sus tropas de una zona de seguridad que Turquía, junto con el (SNA), crearon en el norte de Siria. Es claro el respaldo de Turquía de manera rápida a los rebeldes cuando comenzó la guerra.
El triunfo rebelde le da una gran ventaja a Erdogan y fortalece su posición en la configuración del futuro de Siria. El problema de los refugiados sirios se ha convertido cada vez más en un tema interno en Turquía, donde, en medio de una crisis económica, hubo reacciones contra los refugiados, algo que perjudicó al partido de Recep Erdogan en las elecciones locales y parlamentarias. Él turco Erdogan quiere que regresen precisamente a la zona de amortiguamiento en el norte.
Turquía, es otro de los mayores enemigos de Israel en la región, y su intromisión en los asuntos sirios fue un factor de inestabilidad. Los kurdos levantados en armas contra Siria, ahora ven consolidada su base territorial luego de la victoria de los rebeldes. Los kurdos controlan ya casi un tercio del territorio sirio y tendrán un papel fundamental en el futuro gobierno de este país. Los intentos del turco Erdogan por aniquilar a los resistentes kurdos de Siria e Irak han sido fallidos.
Estados Unidos y especialmente Donald Trump, no va a permitir que el antisemita Recep Tayyip Erdogan, intente intervenir en Gaza, por mucho tiempo Erdogan estuvo coqueteando con Vladimir Putin, mirando para otro lado ante las sanciones a Rusia, no solo lo estuvo ayudando a evadir las sanciones y apoyándolo económicamente, y en los ataques contra las milicias kurdas pro occidentales.
Con la caída de Siria, Netanyahu gana y Erdogan pierde. La recomposición política de Oriente Medio, comenzó el 7 de octubre de 2023 tras el ataque de Hamás a Israel, y este crimen tuvo un efecto negativo para quienes comenzaron la guerra y azuzaban a los terroristas, como lo hizo el turco Erdogan. No hay que olvidar que tan solo hace unos meses recibía a Ismail Haniyeh, líder máximo de esta organización terrorista, felizmente liquidado.
Bashar al-Assad solicitó ayuda a varios estados árabes, llamó personalmente a Muhammad bin Zayed, el presidente de los Emiratos Árabes Unidos, que odia a los grupos islamistas como (HTS), también solicitó ayuda a Egipto, Jordania, pero nadie estaba dispuesto a ayudar a un régimen que estaba liquidado. El (HTS) querrá tener un papel importante en el gobierno de una Siria post-Assad. Ya dirige un gobierno bastante competente en Idlib, en el noroeste de Siria.
El grupo rebelde (HTS) no tiene los recursos suficientes para gobernar un país diverso como Siria. Lejos de Idlib necesitará trabajar con otros grupos. Los rebeldes del sur querrán un cierto grado de autonomía, lo mismo las (SDF) en el noreste. En estos días la «Administración Autónoma del Norte y Este de Siria» (AANES), liderada por los kurdos y que gobiernan de facto esa región de Siria, izaron la bandera de la independencia en todas sus instituciones para afirmar «la unidad de Siria y su identidad nacional».
Esto se produce en momentos en que se están desarrollando intensos combates entre la alianza liderada por kurdosirios «Fuerzas de Siria Democrática» (SDF) y la facción proturca armada el «Ejército Nacional Sirio» (SNA) en el norte del país árabe. El (SNA) es una de las facciones que forma parte de la coalición insurgente, subordinada a (HTS), ambas con dependencia de Turquía. Mientras el (HTS) está centrado en consolidar y controlar Damasco.
El hecho de que las facciones proturca emprendan operaciones contra los kurdosirios del norte de Siria, es llamativo ya que pretenden romper las líneas de suministro de las (SDF), aliadas de Estados Unidos. Pese a que las (SDF) en estos días a tendido las manos a Turquía con el fin de resolver de forma pacífica sus diferencias, pero Erdogan es lo más ruin y un experto traidor. Los enfrentamientos entre la (SDF) y la (SNA) proturca, se sucedieron cerca de la localidad de Manbech, en el norte de Siria, donde los bandos acordaron un alto el fuego.
El portavoz de la (SDF) Farhad Shami, escribió en su cuenta de X: «Nuestras fuerzas están repeliendo actualmente un ataque de los mercenarios de ocupación turcos contra la presa de Tishrín, que utilizan tanques y vehículos aéreos no tripulados turcos, al sureste de la ciudad de Manbech». El portavoz dijo que los enfrentamientos se desarrollan en medio de «temores por la seguridad de la presa como resultado de los intensos bombardeos de los aviones de guerra, tanques y mercenarios turcos».
El Observatorio sirio de Derechos Humanos, con sede en Londres, dijo que los enfrentamientos entre las (SDF) y el (SNA) se están produciendo «en la línea de frente de la presa Tishrín», que separa de oeste a este del río Éufrates las localidades de Manbech y Al Raqqa. El principal componente de las FSD son las «Unidades de Protección del Pueblo Kurdo» (YPG), y que Turquía considera filial de la guerrilla «Partido de los Trabajadores del Kurdistán» (PKK), considerado terrorista por Recep Tayyip Erdogan.
La teocracia iraní, una vez más, su influencia al igual que la rusa se fue al piso. La Siria de Al-Assad formaba parte de la conexión entre los iraníes y Hezbolláh, y era sumamente importante para la transferencia de municiones y armas al grupo. El grupo Hezbolláh quedó muy debilitado tras su guerra con Israel y su futuro es incierto. Los hutíes de Yemen, apoyada por Irán, en estas semanas fue blanco de repetidos ataques aéreos. Todas estas facciones, más las milicias en Irak y Hamás en Gaza, formaban lo que Irán describe como el «Eje de la Resistencia», que ahora se ha visto seriamente dañado.
La suerte de Hezbolláh en El Líbano, fue la suerte de Irán, primero con los beepers que dejaron heridos a 3.500 combatientes y eliminaron a varias docenas, y la cúpula fue decapitada mediante ejecuciones selectivas, tanto a militares como a políticos. La presencia de Hezbolláh en Siria, permitió a Israel identificar a sus miembros y hacer un seguimiento, para luego ser eliminados en El Líbano. El grupo Hamás, está acorralado y sus máximos líderes fueron eliminados, mientras que el primer ministro, Benjamín Netanyahu, se prepara para una guerra prolongada que se acabará cuando el grupo sea exterminado totalmente.
Los líderes de esta organización e Irán no pudieron medir las consecuencias que podría ocasionar el ataque del 7 de octubre de 2023 contra el Estado Judío. A Irán, le queda muy poco tiempo, ya que el 20 de enero llegará Trump a la Casa Blanca, y Trump es el presidente más proisraelí de la historia de los Estados Unidos. Trump dijo que si los rehenes israelíes siguen en manos de Hamás cuando ocupe la presidencia, Oriente Medio se convertirá en un Infierno con mayúsculas, toda una advertencia al régimen teocrático iraní y sus aliados en la región.
Las Fuerzas de Defensa Israelí (FDI) y la comunidad de inteligencia se preparan para distintos escenarios a lo largo de la frontera siria y más allá. Estos están apuntando a la actividad de los rebeldes muy próximos a la cerca, hasta los intentos de los rebeldes por apoderarse de los arsenales de armas no convencionales en manos del ejército sirio. Y también preparativos para contrarrestar los intentos de Irán y Hezbolláh de obtener armas estratégicas como el P-800 Oniks, misiles balísticos, helicópteros, aviones y extensos almacenes de armas.
Israel con sus acciones en El Líbano y Siria debilitaron significativamente a dos de los principales partidarios de Al-Assad, Hezbolláh e Irán, y esto fue lo que motivó a los rebeldes a atacar al régimen sirio. Pero Israel no está directamente involucrado en la guerra de Siria. Obviamente, que sus intereses son muy claros, en especial debilitar el eje Irán-Siria-Hezbolláh e impedir que Irán use a Siria, como lo hizo en el pasado, para rearmar y fortalecer a Hezbolláh. Pero, a Israel le convenia un Al-Assad debilitado, pero no sé si derrocado.
Lo que quiero decir es que, a Israel no le interesaba tener en su frontera con Siria, yihadistas chiítas respaldados por Irán, pero tampoco le gustaría tener en su frontera yihadistas suníes respaldados por Turquía. Siria ya no representaba una amenaza creíble para Israel. En la guerra actual de Israel contra Hamas y Hezbolláh, Al-Assad no abrió un frente adicional contra el estado judío, no quería dar ningún pretexto para ser atacado por Israel.
Las (FDI) atacaron unos 70 objetivos en Siria en el último año, pero estos fueron activos iraníes y de Hezbolláh, no pertenecientes al ejército sirio. Israel quería que Siria se alejara de Irán y se acercara a los países sunitas como los Emiratos Árabes Unidos. En los últimos meses existió un movimiento en esa dirección. En el pasado se le ofreció a Al-Assad ayuda económica de los países del Golfo a cambio de salir fuera del círculo de influencia de Irán.
Por ahora, más allá de sus bombardeos, será mantenerse al margen mientras sus intereses de seguridad no estén directa o indirectamente amenazados. Hace tiempo leí una cita atribuida a Yitzhak Shamir durante la guerra entre Irán e Irak en la década de 1980, cuando dos de los enemigos más feroces del estado judío se estaban debilitando mutuamente, Israel puede «desear éxito a ambos lados».
A los iranies en estos momentos el único activo que les queda, luego de los duros golpes infligidos por las (FDI) a Hezbolláh y el fin del régimen de Al-Assad es el programa nuclear. Irán tiene dos opciones, seguir adelante con el proyecto nuclear como medio de protección o encontrar un acuerdo con el nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para tener tranquilidad por los próximos cuatro años y evitar ataques de Israel.
Además de Al-Assad, Rusia, Irán es el otro perdedor, el gobierno de Teherán ha invertido miles de millones en Siria desde el inicio de la guerra civil. Irán veía a Siria como básico en sus esfuerzos por rodear a Israel con un «anillo de fuego» de aliados para hacer su voluntad. Siria era el conducto de armas hacia Hezbolláh y una plataforma desde la cual producir armas para el grupo terrorista libanés. Pero los recursos de Irán no son ilimitados y luego de la derrota en El Líbano, los recursos para Siria ya no eran los mismos que los de antes.
Irán tiene milicias formadas por iraquíes, paquistaníes y afganos que puede disponer, pero no son iguales a las de Hezbolláh, que están mejor preparadas y entrenadas para el combate. Pero en estos momentos tampoco son iguales. Hezbolláh, aún tiene fuerzas especiales escondidas en algún lugar de Siria, y están tratando de salvar los depósitos de armas en el sur de El Líbano.
La capacidad de Hezbolláh para luchar contra las (FDI) va a ir decreciendo de manera significativa mientras pase el tiempo. La organización terrorista debe estudiar la nueva situación en la región para entender qué futuro les depara como grupo terrorista. El rey Abdullah II de Jordania, está leyendo informes de los medios del exterior, y recibe informes de inteligencia de sus operativos, y teme que los rebeldes puedan avanzar hacia Jordania, algo que no creo posible en estos momentos.
Abdullah debe mantener mucha atención a lo que sucede en su propio país, ya que hay numerosos grupos internos que podrían aprovechar la situación en la región para intentar alterar la realidad política de Jordania, Hezbolláh sigue teniendo muchos seguidores.
Arabia Saudita estaba a punto de firmar un acuerdo de reconciliación con Israel, avalado por Estados Unidos, y que el ataque de Hamas tiró por el piso, no tenía dudas que los iranies no se quedarían al margen, ya que ese acuerdo cambiaba la política internacional en Medio Oriente, así lo escribí en un artículo previo al ataque de Hamas a Israel, cuyo link dejo aquí: https://revistaeutaxia.com/el-acuerdo-entre-arabia-saudita-e-israel/.
El colapso del régimen en Siria y sus aliados, deja a Israel como la única potencia militar de Medio oriente, es muy favorable para que Arabia Saudita y el eje sunita se sienten en la mesa israelí. Por ahora, Arabia Saudita no está realmente en posición de tomar una postura o influir en el desmantelamiento del «eje del mal». Pero entablar relaciones formales con Israel sería un golpe mortal para un Irán chiita que se encuentra en su peor momento.
Estados Unidos mantiene tropas en Al-Tanf, el área de tres fronteras entre Jordania, Siria e Iraq. Y los estadounidenses no quieren ver a sus soldados luchando contra los rebeldes o los del estado islámico. Ya antes de la caída del régimen de Al-Assad, altos cargos estadounidenses habían propuesto retirar las fuerzas y enviarlos de regreso a Estados Unidos. Pero en estos momentos una retirada sería entendida como una señal de debilidad. Lo que debe hacer Estados Unidos es apoyar con todos los medios posibles a los aliados que están derramando su sangre, enfrentándose a los enemigos de Estados Unidos como Rusia e Irán.
Si no quieren ver sangre de los soldados de Estados Unidos, bueno, ayuda para quienes están luchando contra los enemigos de Occidente. En la segunda semana del mes de diciembre, centenares de vehículos y personal militar ruso abandonaron la zona de Hasiya al sur de la provincia siria de Homs y de Damasco, con rumbo a la base de Hmeimim, en la zona rural de Latakia. Un convoy de unos 250 vehículos que transportaba a personas de diferentes nacionalidades, entre ellas rusas, bielorrusas y norcoreanas, y miembros de algunas embajadas, con rumbo a la base ubicada en el noroeste de Siria.
El convoy pudo desplazarse bajo la protección de Hayat Tahrir al-Sham (HTS). El vice ministro de Exteriores ruso, Mijaíl Bogdánov, dijo que había entrado en contacto con el (HTS): «Hemos establecido contacto, por supuesto. Con el comité político que trabaja ahora en uno de los hoteles de Damasco. Allí se reúnen con representantes de la comunidad diplomática», e indicó que «estos contactos tienen lugar en una atmósfera constructiva».
En cuanto a las bases militares rusas en Siria, Bogdánov aseguró que «se quedan allí donde están, en territorio sirio». Rusia desde la caída de Al-Assad se ha mostrado prudente y no habló mal de los grupos que participaron en la caída del régimen, esta prudencia tiene como objetivo llegar a un acuerdo con las nuevas autoridades sirias sobre el futuro de su base naval en Tartús y el aeródromo en Latakia. Cuando suceda eso, las cartas estarán más claras respecto al grupo de Al-Jolani.
La caída de Al-Assad expuso los límites de la diplomacia china en Medio Oriente, más allá del creciente interés de China en la región, la toma de poder de los rebeldes sirios mostró debilidades en la estrategia diplomática del régimen de Xi Jinping. Hace poco más de un año, China dio una calurosa bienvenida a Bashar al-Assad y su esposa durante su visita de seis días al país. Xi Jinping se comprometió apoyar a Al-Assad en su «oposición a la injerencia externa» y en la reconstrucción de Siria.
El final del régimen sirio, es un duro golpe a las ambiciones diplomáticas de China en Oriente Próximo. Los expertos internacionales y los propios chinos, exageraron la capacidad de China para influir en los resultados políticos de la región. Gran parte de lo que China estuvo haciendo a nivel internacional dependía del apoyo con esos países, y su incapacidad para sostener a su mayor socio en Medio Oriente, no habla bien sobre su capacidad.
En 2023 China había mediado para que se lograra un acuerdo entre antiguos rivales, Arabia Saudita e Irán, entonces los medios de comunicación chinos elogiaron el creciente perfil de Beijing en una zona dominada durante mucho tiempo por Estados Unidos. Wang Yi, jefe de la diplomacia china, afirmó que el país desempeñaría un papel constructivo en la gestión de los puntos conflictivos mundiales. También negoció una tregua entre Al-Fatah, Hamas y otras facciones palestinas rivales a principios de año y realizó repetidos llamamientos al alto al fuego en Gaza.
Pero China, más allá de llevar a los lideres de Oriente Medio de visita a China, y de que su diplomacia itinerante de su enviado para la región, Zhai Jun, los palestinos no lograron formar un gobierno de unidad y el conflicto en Gaza continúa. La caída de Al-Assad no es bueno para China, un escenario inestable no le conviene, prefiere un Oriente Medio más estable e independiente, y sería fatal un reordenamiento con influencia estadounidense en la región.
El gobierno chino no reconoció aun al nuevo gobierno, seguramente tardara un tiempo. China podría utilizar su capacidad financiera para apoyar la reconstrucción, pero no lo hará con una economía en baja y, además, China siempre trata de minimizar los riesgos financieros en el extranjero. China en 2024 tiene mucho menos dinero que en 2013-2014, cuando se lanzó la BRI. Proyecto al que Siria se unió en 2022, pero desde entonces no ha habido inversiones significativas por parte de empresas chinas, en parte debido a las sanciones.
China no es realmente capaz de sustituir a Occidente como socio económico, militar o diplomático en la región. Como hemos repetido muchas veces que el colapso del régimen de Al-Assad reducía la influencia en el mundo árabe de sus principales aliados, Irán y Rusia, también fue un golpe para las ambiciones globales de China.
Los líderes palestinos, que se aliaron con todas las tiranías regionales, como la siria, son también los grandes perdedores en Oriente Medio. Los palestinos se habían convertido en las marionetas de Irán y con Hamás o Hezbolláh, actuando en Gaza y El Líbano, ven espantados como se derrumba el castillo de naipes construido por la teocracia iraní. El festejo por los crímenes y las atrocidades cometidas contra los israelíes el 7 de octubre, se ha vuelto para estos terroristas una soledad frente a una guerra perdida.
Ricardo Veisaga
11 de diciembre de 2024