

EL VIRUS DE WUHAN
Ricardo Veisaga
El poeta chino Li Bai, considerado como «El Dios de la Poesía» de la dinastía Tang, escribió este poema: «Con mi viejo amigo nos despedimos en la Torre de la Grulla Amarilla, partió hacia Yangzhou en el floreciente y próspero marzo. La sombra de la vela solitaria desapareció en el cielo azul, solo vi el río Yangtzé fluir hacia el lejano horizonte». Con este poema, la ciudad de Wuhan se convirtió en una celebridad durante toda la historia china.
Wuhan, capital de la provincia de Hubei, tiene más de 11 millones de habitantes. Está situada en el centro del país, donde cruza el Río Madre de China -el río Yangtzé-, que divide la ciudad en tres distritos. Su ubicación geográfica sirve como nexo para el tráfico con otras partes de China. Tiene una historia de más de 3500 años, fue la cuna de la civilización de Chu, uno de los principales Estados durante los períodos de la Primavera y el Otoño, y de los Estados Combatientes (desde el 770 a. de C. hasta el 221 a. de C).
Es celebre por la Universidad de Wuhan, es líder en la industria farmacéutica, el sector automotriz, la fibra óptica, ingeniería ferroviaria y la construcción de puentes. Pero desde finales del 2019 su nombre fue conocido por el virus en todo el mundo. Decenas de miles habían contraído el virus y varios miles habían muerto (52 veces más que las cifras oficiales), y desde allí se dispersaron por el mundo.
Quienes me conocen saben que estoy totalmente en contra de las teorías conspirativas, de la conspiranoia, ya que estas teorías son respuestas psicológicas ante la imposibilidad de entender la complejidad de la Política y de la Historia. Se diferenciar entre las teorías conspirativas y la conspiración, ya que esta última es explicable y responde a planes y programas de gobiernos concretos o grupos privados.
Hace varias semanas había recibido cierta información de un amigo, él es corresponsal de noticias y está destacado en China desde hace una década. Esta información tenía que ver con las sospechas de ciertos sectores chinos sobre el origen del virus. Sospechas que no provienen desde el resto del mundo sino del mismo lugar donde se dio el brote.
Ante todo, creo que cualquier persona que se dedica a la política, sabe o debería saber, que la historia avanza por la lucha o dialéctica de imperios o estados. Y en ese despliegue todo vale, en las últimas décadas se ha sumado a ese arsenal disponible por los estados la cibernética y las armas químicas. La muerte de Li Wenliang, el médico chino que intentó advertir sobre el brote de coronavirus, desató una indignación pública en Wuhan y luego en el resto del mundo.
En diciembre de 2019, el doctor Li, mientras trabajaba en el hospital de Wuhan, detectó siete casos de un virus que se asemejaba al SARS (de la epidemia global en 2003). Al principio mientras los pacientes eran ingresados en cuarentena se sospechó que el origen estaba en el mercado de pescados y mariscos. El 30 de diciembre, Li, les envió un mensaje a sus colegas, en ella les advertía del brote y recomendó usar ropa protectora para evitar el contagio.
Li no sabía que lo que acababa de identificar era un coronavirus completamente nuevo. Días después, recibió la visita de funcionarios de la Oficina de Seguridad Pública, quienes le hicieron firmar una carta. En la misma lo acusaban de hacer comentarios falsos que había «perturbado severamente el orden social». Una semana después, Li, publicó en la red social Weibo, que el 10 de enero empezó a toser, que al día siguiente tuvo fiebre, y dos días más tarde estaba en el hospital.
Le hicieron varias pruebas para ver si se trataba de coronavirus, y le dijeron que en todas daba negativo. El 20 de enero, China declaró la emergencia a raíz del brote, el 3 de febrero fallecía Li Wenliang y la sospecha de que la causa de su muerte no fuera un virus llegado del mercado, sino de un laboratorio, se disparó.
Ai Fen, directora del Hospital Central de Wuhan, donde trabajó Wenliang, habló para la revista china, Renwu. La entrevista trató de ser censurada y bloqueada por al aparato del Partido Comunista Chino (PCC) con suerte dispar. En la misma, Ai Fen, reveló que sufrió la misma persecución que su colega Wenliang. «Si hubiera sabido lo que iba a pasar, no me habría importado la reprimenda. Hubiera hablado de eso con quien sea, donde sea que pudiera», dijo Fen.
Cuando la nota fue publicada inmediatamente fue suprimida por el régimen, la revista Renwu sacó el artículo de circulación de su web, por orden de Beijing. Los usuarios en prevención se anticiparon y circularon la historia por las redes sociales multiplicando la entrevista. Los usuarios para eludir los bloqueos usaron diversas alternativas, las nuevas versiones están acompañadas de emojis, en código morse, y en pinyin, el sistema de romanización para mandarín.
El 30 de diciembre, Fen, había recibido un informe de laboratorio sobre un paciente que presentaba síntomas de una gripe pero que no respondía a los tratamientos usuales. La palabra «SARS Coronavirus» estaba presente en los exámenes. Hizo un círculo sobre la palabra SARS, tomó una foto con su Smartphone y la envió a un ex compañero de universidad. La imagen circuló por todo el ámbito médico y llegó a las manos de Wenliang.
Dos días después, Ai Fen, fue sancionada por «esparcir rumores» y «dañar la estabilidad». Sobre el resto del staff del hospital cayó una orden: prohibido compartir fotos o cualquier otro mensaje sobre el nuevo virus. Incluso les impidieron vestir mamelucos especiales para evitar el contagio.
El aparato propagandístico del PCC y de la administración central, utilizan tanto la censura como la persecución policial y judicial. La información que se dirige a la población es controlada y solo se emite una vez que la información filtrada responda a los intereses de Beijing. El estado chino no puede aparecer débil y vulnerable ante el mundo.
«Vimos a más y más pacientes entrar a medida que el radio de propagación de la infección se hizo más grande», reveló a Renwu. Y agregó que al mismo tiempo que ella sabía que la transmisión era «de humano a humano» el régimen lo negaba. El 21 de enero, tres semanas después, ingresaron al centro médico 1.523 pacientes en un sólo día, tres veces de lo usual, según Fen.
Al comienzo del brote ocho médicos habían sido sancionados por las autoridades por «esparcir rumores». «No soy una soplona. Yo fui quien dio el silbato», dijo Fen, de acuerdo a un artículo publicado por The Guardian. Sólo que el silbato no fue atendido y pretendió ser silenciado.
Luego de la muerte de Wenliang, como era de esperar las teorías conspirativas echaron a volar. Se decía que el virus podría haber sido creado en un laboratorio, bien modificando de un virus existente o creándolo artificialmente desde cero. Son básicamente tres las teorías que circulan por las redes.
Teoría 1. Una de las primeras fue que el SARS-CoV-2 surgió de un laboratorio de Wuhan en el que se estaba trabajando con un coronavirus de murciélago llamado RaTG13. Este virus, presente en una especie muy común en el sudeste asiático (Rhinolophus affinis) tiene una similitud del 96% con el protagonista del brote. ¿Cuál es el problema? Que hasta el propio virus SARS que circuló en 2003 es mucho más homologable al virus actual, con un 99,8% de parecido genético.
También el coronavirus que suele afectar a la civeta —se cree que fue este animal el huésped intermedio donde se gestó el SARS— comparte con el microorganismo detrás del Covid-19 apenas 202 diferencias en los nucleótidos, las moléculas orgánicas que conforman el genoma del virus. Por tanto, ¿qué sentido tendría para alguien que quisiera crear el SARS-CoV-2 utilizar como modelo un coronavirus tan diferente?
Entre el virus actual y el citado RaTG13, hay más de 1.100 diferencias en los nucleótidos, muchas, teniendo en cuenta que el genoma del coronavirus contiene casi 30.000 nucleótidos. «Es altamente improbable que el RaTG13 sea la fuente inmediata del SARS-CoV-2», explicaba un trabajo publicado hace unos días en «Emerging Microbes and Infections».
Por ahora no se identificó el reservorio animal desde donde el virus de murciélago mutó hasta adquirir la capacidad de infectar a los humanos. Esta información es clave para tirar por tierra todas las teorías alternativas. Otro animal sospechado es el pangolín, pero a día de hoy aún se desconoce.
Teoría 2. En las redes sociales chinas, aludieron a un estudio publicado en 2015 por la revista «Nature Medicine». En él, se detallaba que una cepa de coronavirus de murciélago similar al SARS estaba circulando por ahí y mostraba potencial para saltar al ser humano. Para probarlo, los investigadores de la Universidad de Carolina del Norte, crearon un coronavirus quimérico mezclando el gen SHC014 de murciélago con la base de un SARS adaptado para infectar ratones.
Pero no caminó esta teoría, que un virus de ratones fuese capaz de infectar a humanos no tiene base científica. Primero, porque cuenta con una divergencia de más de 5.000 nucleótidos con el SARS-CoV-2. Cuando el virus se «especializa» para ser capaz de replicarse mejor en ratones, pierde indefectiblemente esta capacidad para hacerlo en seres humanos.
Es verdad se realizaron muchos experimentos para tratar de encontrar receptores que permitieran que un virus animal fuese capaz de acceder a las células humanas, se pensó en el receptor ACE2. Pero el temor a que pudiera encontrarse un patógeno capaz de saltar directamente de murciélagos a humanos generó bastante resquemor, y fue determinante para que durante años la financiación para este tipo de experimentos fuera congelado por el Gobierno estadounidense.
El candidato más ideal y sobre todo eficaz que pudo crearse, un virus murino con capacidad teórica de infectar a humanos llamado SL-SCH014-MA15, se diferencia del actual SARS-CoV-2 en más de 6.000 nucleótidos.
Teoría 3. Es el llamado coronavirus de Wuhan que sería un invento absolutamente artificial, ni siquiera una modificación de un virus existente. En un «preprint» —artículo previo a su publicación y no revisado— aparecido este mes en el repositorio BioRvix, declaraba que el SARS-CoV-2 tiene en su genoma una secuencia del VIH, y que por tanto no podía ser otra cosa que una fabricación deliberada.
Muchos científicos reanalizaron esos datos y los resultados han tirado por tierra la especulación. Si hay partes del genoma similares al VIH-1, no es sino por aleatoriedad. Los autores del preprint original decidieron finalmente retirar el informe ante las preocupaciones generadas en la comunidad científica.
«Un análisis incorrecto y parcial puede llevar a conclusiones peligrosas que alimenten conspiraciones y dañen el proceso de los verdaderos descubrimientos científicos y el esfuerzo por controlar el daño a la salud pública», escribía en su reanálisis, Feng Gao, de la Universidad de Duke. Los análisis que han estudiado el genoma del coronavirus coinciden en señalar a los murciélagos como la fuente más «probable» de la epidemia.
Todo lo demás es científicamente infundado, aunque narrativamente sea mucho más atractivo. Cuando los virólogos y expertos médicos de todo el mundo discutieron la naturaleza sospechosa del nuevo coronavirus y señalaron al laboratorio P4 de Wuhan como una fuente probable, los internautas chinos permanecieron expectantes.
Un erudito chino desafió recientemente al laboratorio P4 de Wuhan a que explicara cómo las proteínas del nuevo coronavirus parecen haber sido diseñadas con precisión para permitir que el virus se una a las células humanas. También reveló las prácticas poco éticas y poco profesionales que había observado anteriormente en los laboratorios de bioinvestigación de China.
Según el Yangtzé Daily de Wuhan, Shi Zhengli, subdirectora del laboratorio P4 de Wuhan, publicó una declaración el 2 de febrero diciendo: «Juro por mi vida que el nuevo coronavirus de 2019 no tiene nada que ver con nuestro laboratorio. Este virus es un castigo impuesto a la humanidad por la naturaleza, para condenar la forma incivilizada de vivir de la humanidad. Aquellos de ustedes que creen en los rumores o en los llamados análisis científicos de investigadores no cualificados, ¡les aconsejo que cierren sus malditas bocas!»
Otra que adhiere al mito de la Madre Naturaleza. Típico de aquellos que se salen de su campo científico y comienzan a filosofar de manera vulgar o mundana. Cuantas veces se oye a los presentadores del tiempo hablar de la madre Tierra o de la madre Naturaleza, este mito ya estaba presente en los pre-socráticos.
Esto irritó a los internautas chinos. «Para una calamidad tan grande que puede tomar incontables vidas, danos hechos y evidencia, no declaraciones pretenciosas como jurarlo por tu vida», comentó un internauta. El usuario llamado Wu Xiaohua, con un doctorado en campos relacionados con la biología según su perfil de WeChat (red social), desafió a Shi y pidió que respondiera a preguntas clave sobre las sospechosas mutaciones genéticas encontradas en el nuevo virus.
Wu Xiaohua señaló que no hay manera de que estas mutaciones sean el resultado de una recombinación natural.
«Ahora, muchos científicos, incluyendo a la propia Shi, creen que este virus debe haberse originado en murciélagos, e implicaría [la existencia] de uno o dos huéspedes del virus para explicar las mutaciones del gen. Basándose en las publicaciones científicas actuales, el virus debe saltar de las ratas a los primates antes de poder infectar a los humanos. Entonces, ¿cómo se logra este paso, de ratas a primates, normalmente? Solo pueden hacerlo los científicos en un laboratorio de investigación insertando una cierta proteína de los primates en las ratas», escribió Wu.
«He realizado personalmente el mismo tipo de experimentos de ingeniería genética. No puedes evadirte siendo arrogante. ¿Te atreves a aceptar el reto y darnos una explicación?», preguntó. Wu también reveló que algunos laboratorios biológicos en China están muy mal regulados.
«Por ejemplo, algunos investigadores de estos laboratorios mantenían a los perros de laboratorio como mascotas; algunos se deshacían de los cadáveres de animales de manera informal porque seguir las reglas de bioseguridad y cremarlos cuesta mucho dinero. Algunos abrieron en canal a los cerdos del laboratorio y se llevaron la carne a casa para comerla. Sé que esto ocurrió en el laboratorio de cirugía de columna vertebral del Hospital 301 de Beijing. Lo peor de todo es que algunos animales de laboratorio fueron vendidos en mercadillos como animales salvajes con fines de lucro», escribió.
Xu Bo, un conocido multimillonario y magnate de las tecnologías de la información en China, citó informes y artículos para apoyar las declaraciones de Wu. En su blog, Xu citó una noticia sobre una demanda contra el biólogo Li Ning. Li fue sentenciado a 12 años de prisión por malversación.
Li Ning es un académico de la Academia de Ingeniería de China y ex profesor de la Universidad Agrícola de China. La sentencia en el caso de Li, que salió a la luz el 2 de enero de este año, declaró que entre 2008 y 2012, el laboratorio de Li vendió cerdos, vacas y leche experimental a los mercados locales. Estos animales y productos de animales fueron comprados usando fondos de investigación; pero Li y sus colegas se embolsaron el dinero —un total de 10.179.201 yuanes (1.460.304 dólares)— de la venta de estos animales y productos de animales.
Según un informe de 2016 de la Red de Información de Animales Experimentales de China, los investigadores chinos utilizan decenas de millones de animales de laboratorio cada año. Solo el Centro de Investigación de Animales Experimentales de la Provincia de Hubei maneja unos 300.000 animales al año, ya sea para experimentos de bioinvestigación dentro del centro o para ser vendidos y distribuidos a otros laboratorios en la Provincia de Hubei.
Xu y muchos otros ciudadanos chinos dicen que sospechan que el nuevo coronavirus es un virus genético que de alguna manera escapó del laboratorio de Bioseguridad de Wuhan P4. Un laboratorio P4 maneja patógenos de bioseguridad de nivel 4, el nivel más alto y más peligroso, que tienen altas tasas de mortalidad y ningún tratamiento conocido, como los virus del ébola y el SARS.
El laboratorio P4 de Wuhan no solo es el primero de su tipo en China, sino también el primero en Asia. Cuando se inauguró en 2017, los científicos estadounidenses expresaron su preocupación de que, teniendo en cuenta la opaca estructura administrativa de China, si uno de esos virus asesinos «escapaba» del laboratorio, podría causar un desastre fatal.
El viernes 21 de febrero, en una reunión de emergencia en Beijing, el presidente Xi Jinping dijo que el tema era «un asunto de seguridad nacional». El sábado 22, el Ministerio de Ciencia y Tecnología de China publicó un documento titulado «Instrucciones para fortalecer la gestión de bioseguridad en los laboratorios de microbiología que trabajan con virus avanzados como el nuevo coronavirus».
Steven W. Mosher, presidente del Instituto para la Investigación de la Población, dijo al The New York Post, que aunque parece algo general, no lo es. «¿Cuántos ‘laboratorios de microbiología’ que trabajan con ‘virus avanzados como el nuevo coronavirus’ hay en China? Resulta que en todo el país hay solo uno. Y ese laboratorio singular se encuentra en la ciudad china de Wuhan, que precisamente es… el epicentro de la epidemia».
Y subrayó: «Correcto. El único laboratorio de microbiología de Nivel 4, que está equipado para trabajar con coronavirus mortales, llamado el Laboratorio Nacional de Bioseguridad, es parte del Instituto de Virología de Wuhan». Mosher, agregó que «el mayor experto en guerra biológica del Ejército Popular, el general de división Chen Wei, fue enviado a fines de enero a Wuhan para colaborar en el esfuerzo de contener el brote».
En su opinión, ese gesto desbarata la presunción oficial: «¿Acaso eso les sugiere a ustedes que el nuevo coronavirus podría haber escapado de ese mismo laboratorio, y que el trabajo de Chen es intentar meter al genio de nuevo en su botella, digamos? A mí, sí».
El lunes 24 de febrero el subsecretario interino del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de los Estados Unidos, Ken Cuccinelli, dijo a Fox News que no era serio descartar la posibilidad de que el origen del Sars-CoV2 haya sido un laboratorio. En diálogo con el corresponsal médico Marc Siegel, explicó que por ahora se lo desconoce:
«Nuestros colegas en el Centro para el Control y la Prevención de las Enfermedades (local, CDC) y el Instituto Nacional de Salud (NIH) que participan en el equipo especial, han dejado en claro que no sabemos todavía cuál ha sido el origen de este virus en particular».
Richard Ebright, profesor de biología en la Universidad de Rutgers, dijo a la edición china de BBC que la secuencia del genoma del Sars-CoV2 no reveló evidencia de que hubiera sido modificado artificialmente, aunque no podía eliminar con certeza la posibilidad de que la pandemia pudiera ser el resultado de «un incidente en un laboratorio», tradujo Asia Times.
«Ebright dijo que este coronavirus era familia de uno hallado en murciélagos que el instituto de Wuhan capturó en la provincia sudoeste de Yunnan en 2003, y que las muestras se habían guardado en el laboratorio desde 2013».
En el Post de New York, Mosher escribió que China tiene «un historial de incidentes similares». Incluso el mortal virus del síndrome respiratorio agudo grave (SARS) ha escapado —y dos veces— del laboratorio de Beijing donde se lo usaba, y probablemente se lo usa, en experimentos.
Y además «existe un hecho poco conocido», agregó. «Algunos investigadores chinos tienen el hábito de vender sus animales de laboratorio a los vendedores ambulantes una vez que han terminado de experimentar con ellos». Como prueba contó: «Un investigador de Beijing, actualmente en la cárcel, ganó USD 1 millón vendiendo sus monos y sus ratas en el mercado de animales vivos, donde finalmente pasaron al estómago de alguien».
La otra historia que se refiere a la guerra bacteriológica, también apunta a Wuhan, pero con epicentro en Boston, Massachusetts. Según la Oficina de Asuntos Públicos, del Departamento de Justicia, el Profesor de la Universidad de Harvard y dos ciudadanos chinos fueron acusados en tres casos relacionados con China. El 28 de enero, el FBI arrestó al profesor Charles Lieber de la Universidad de Harvard, presidente del Departamento de Química y Biología Química.
El Dr. Charles Lieber, de 60 años, fue acusado por denuncia penal de un cargo por hacer una declaración materialmente falsa, ficticia y fraudulenta. Charles Lieber compareció ante la jueza magistrada Marianne B. Bowler en un tribunal federal en Boston, Massachusetts.
Según documentos judiciales, desde 2008, el Dr. Charles Lieber, quien se desempeñó como investigador principal de «The Lieber Research Group» en Harvard estaba investigando en el área de la nanociencia para los Institutos Nacionales de Salud (NIH) y el Departamento de Defensa (DoD). La nanociencia es el estudio de cosas pequeñas increíblemente difíciles de percibir. Un ejemplo sería que una hoja de papel tiene un grosor de aproximadamente 100.000 nanómetros.
Desde 2008, el Dr. Charles Lieber recibió más de 15 millones de dólares en fondos de subvención financiadas por el gobierno federal, la mayoría de las cuales está altamente clasificada. Estas subvenciones requieren la divulgación de conflictos de intereses financieros extranjeros importantes, incluido el apoyo financiero de gobiernos extranjeros o entidades extranjeras.
Sin el conocimiento de la Universidad de Harvard, a partir de 2011, Lieber se convirtió en un «Científico Estratégico» en la Universidad Tecnológica de Wuhan (WUT) en China y fue un participante contractual en el Plan de los Mil Talentos de China desde 2012 hasta 2017. El Plan de los Mil Talentos de China es un programa de reclutamiento de talentos en China y en el extranjero, para que aporten su conocimiento y experiencia a China y recompensen a las personas por robar información patentada.
Según los términos del contrato de tres años, WUT le pagó a Lieber 50.000 dólares por mes, gastos de subsistencia de hasta 1.000.000 Yuan chino (aproximadamente 158.000 dólares en ese momento) y le otorgó más de 1.500.000 dólares para establecer un laboratorio de investigación en WUT.
A cambio, Lieber se vio obligado a trabajar para WUT «no menos de nueve meses al año» al «declarar proyectos de cooperación internacional, cultivar maestros jóvenes y PhD. estudiantes, organizando conferencias internacionales, solicitando patentes y publicando artículos en nombre de WUT.
En 2018 y 2019, Lieber mintió sobre su participación en el Plan de los Mil Talentos y su afiliación con WUT. El 24 de abril de 2018, aproximadamente, durante una entrevista con los investigadores, Lieber declaró que nunca se le pidió que participara en el Programa de los Mil Talentos, pero que «no estaba seguro» de cómo China lo categorizaba.
En noviembre de 2018, los Institutos Nacionales de Salud (NIH) le preguntaron a la Universidad de Harvard si Lieber no había revelado su supuesta relación con WUT y el Plan de los Mil Talentos de China. Lieber hizo que Harvard le dijera falsamente a NIH que Lieber «no tenía una asociación formal con WUT» después de 2012, que «WUT continuó exagerando falsamente» su participación en WUT en los años siguientes, y que Lieber «no es y nunca ha participado» en el Plan de los Mil Talentos de China.
Lieber es acusado de un cargo por hacer una declaración materialmente falsa, ficticia y fraudulenta a agentes federales. El tema de sus mentiras es muy preocupante. Según la declaración del Departamento de Justicia, Lieber todavía estaba trabajando para la Universidad Tecnológica de Wuhan (WUT) en el momento de su arresto, como «científico estratégico», sin que la Universidad de Harvard lo supiera. Esto es lo que era para el gobierno chino.
Yanqing Ye, de 29 años, es un teniente del Ejército Popular de Liberación (EPL), las fuerzas armadas de la República Popular de China y miembro del Partido Comunista Chino (PCCh). En su solicitud de visa J-1, Ye, se identificó falsamente como una «estudiante» y mintió, actualmente está sirviendo en el ejército en la Universidad Nacional de Tecnología de Defensa (NUDT), una academia militar superior dirigida por el PCCh.
Se alega además que mientras estudiaba en el Departamento de Física, Química e Ingeniería Biomédica de la Universidad de Boston (BU) desde octubre de 2017 hasta abril de 2019, Ye continuó trabajando como teniente de (PLA) completando numerosas tareas de oficiales de (PLA), como realizar investigaciones, evaluar a militares estadounidenses. Sitios web y envío de documentos e información de Estados Unidos a China.
El 20 de abril de 2019, oficiales federales entrevistaron a Ye en el Aeropuerto Internacional Logan de Boston. Durante la entrevista, se alega que Ye afirmó falsamente que tenía un contacto mínimo con dos profesores (NUDT) que eran oficiales de alto rango del (EPL).
Sin embargo, una búsqueda de los dispositivos electrónicos de Ye demostró que, bajo la dirección de un profesor del (NUDT), que era coronel del (EPL), Ye había accedido a sitios web militares de Estados Unidos. Investigó proyectos militares y recopiló información para el (EPL) sobre dos científicos estadounidenses con experiencia en robótica y Ciencias de la Computación.
Además, una revisión de una conversación de WeChat reveló que Ye y el otro funcionario de (PLA) del (NUDT) estaban colaborando en un trabajo de investigación sobre un modelo de evaluación de riesgos diseñado para descifrar datos para aplicaciones militares. Durante la entrevista, Ye admitió que tenía el rango de teniente en el (PLA) y admitió que era miembro del PCCh.
Zaosong Zheng, de 30 años, ciudadano chino, ingresó a los Estados Unidos con una visa J-1 en agosto de 2018. Fue arrestado el 10 de diciembre de 2019 en el Aeropuerto Internacional Logan de Boston y acusado penalmente de intentar contrabandear 21 viales de investigación biológica a Wuhan, China y al WUT, aparentemente del laboratorio de investigación de Lieber. El 21 de enero de 2020, Zheng fue acusado de un cargo de contrabando de bienes de los Estados Unidos y un cargo por hacer declaraciones falsas, ficticias o fraudulentas. Estuvo detenido desde el 30 de diciembre de 2019.
Zheng realizó una investigación de células cancerosas en el Centro Médico Beth Israel Deaconess en Boston del 4 de septiembre de 2018 al 9 de diciembre de 2019. Se alega que el 9 de diciembre, Zheng robó 21 viales de investigación biológica e intentó sacarlos de contrabando de los Estados Unidos a bordo de un vuelo destinado a China.
Los oficiales federales en el aeropuerto de Logan descubrieron los viales escondidos en un calcetín dentro de una de las bolsas de Zheng, y no estaban debidamente embalados. Se alega que inicialmente, Zheng mintió a los oficiales sobre el contenido de su equipaje, pero luego admitió que había robado los viales de un laboratorio en Beth Israel.
Zheng declaró que tenía la intención de llevar los viales a China para usarlos para realizar investigaciones en su propio laboratorio y publicar los resultados bajo su propio nombre. El cargo por hacer declaraciones falsas y fraudulentas prevé una sentencia de hasta cinco años de prisión, tres años de libertad supervisada y una multa de 250.000 dólares. El cargo de fraude de visas una sentencia de hasta 10 años de prisión, tres años de libertad supervisada y una multa de 250.000.
El cargo de actuar como agente de un gobierno extranjero prevé una sentencia de hasta 10 años de prisión, tres años de libertad supervisada y una multa de 250.000. El cargo de conspiración prevé una sentencia de hasta cinco años de prisión, tres años de libertad supervisada y una multa de 250.000.
El cargo de contrabando de bienes de los Estados Unidos prevé una sentencia de hasta 10 años de prisión, tres años de libertad supervisada y una multa de 250.000 dólares. Las sentencias son impuestas por un juez de un tribunal de distrito federal con base en las Pautas de Sentencia de los Estados Unidos y otros factores legales.
Los dos casos relatados tienen naturaleza biológica y biopeligrosa y están conectados con la misma ciudad china, Wuhan, al mismo tiempo. Estos casos son parte de la «Iniciativa China» del Departamento de Justicia, que refleja la prioridad estratégica de contrarrestar las amenazas a la seguridad nacional por parte de los chinos y refuerza la estrategia general de seguridad nacional del Presidente.
No solo se trata de identificar y enjuiciar a los involucrados en el robo de secretos comerciales, piratería y espionaje económico. Se busca aumentar los esfuerzos para proteger la infraestructura crítica contra amenazas externas, incluidas la inversión extranjera directa, las amenazas de la cadena de suministro y los agentes extranjeros que buscan influir en el público estadounidense y formuladores de políticas sin el registro adecuado.
Tal vez nunca se sepa con certeza si esto fue estructurado por China para desestabilizar las principales economías del mundo, en especial la de Estados Unidos, o de países como Japón, Arabia Saudita, Reino Unido, Alemania, Italia, España, Canadá. O fue un brote que intentaron controlar en silencio y se convirtió en la gran pesadilla del siglo XXI.
Ignoramos cual será el informe final que llegue a la mesa de trabajo de Trump, lo que sabemos es que por ahora lo que se prioriza es reducir el daño de la pandemia.
Mientras tanto, el abogado estadounidense Larry Klayman y su grupo de defensa Freedom Watch junto con la empresa de Texas Buzz Photos, presentó una demanda contra el gobierno chino, el ejército chino, el Instituto de Virología de Wuhan, el director del Instituto de Virología de Wuhan, Shi Zhengli, y el general de división del ejército chino Chen Wei, por el brote de COVID-19.
Los demandantes piden 20 billones de dólares, que es una cantidad mayor que el PIB de China, alegando que el coronavirus es el resultado de un arma biológica desarrollada por las autoridades chinas. Acusan a China de ayudar e instigar a la muerte, proporcionar apoyo material a los terroristas, conspirar para causar lesiones y la muerte de ciudadanos estadounidenses, negligencia, muerte por negligencia y agresión con lesiones.
Las armas biológicas fueron prohibidas en 1925 y, según la demanda, dicha arma biológica es un arma de destrucción masiva en relación con el terrorismo. Los demandantes alegan que para encubrirlo China vinculó las declaraciones sobre el coronavirus con los protocolos de seguridad nacional. También alegan que todos los acusados estaban trabajando juntos para perpetuar el «terrorismo internacional».
Añaden que era tal la desesperación del General de División Chen por salvarse del virus que se inyectó, y a seis miembros de su equipo, una posible vacuna que aún no había sido probada. Klayman y los demandantes también alegan que los médicos e investigadores chinos que alertaron sobre el brote del nuevo coronavirus y «dieron la alarma al mundo exterior a nivel internacional» fueron «silenciados». Los demandantes americanos piden un juicio con jurado contra los acusados chinos.
La cuestión es de existir un responsable, es si este podría ser juzgado por un tribunal de los Estados Unidos. Esa fue la intención de una firma de abogados de Florida que, en representación de cuatro clientes locales, alega que «China no informó, ni contuvo el virus, ni reveló el número real de casos a tiempo y lo que hizo fue esconder todo lo que sucedió dentro de Wuhan, el tristemente célebre epicentro de la pandemia de coronavirus».
Con esos argumentos, la firma de abogados The Berman Law Group interpuso una demanda en el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos, en Miami, para el sur de Florida contra la República Popular China y contra todos quienes conocían que el COVID-19 era peligroso y capaz de convertirse en una pandemia.
Sostienen los letrados que «el Gobierno chino metió la cabeza en la arena o actuó teniendo en cuenta únicamente sus propios intereses económicos. Dicha conducta ha causado y seguirá causando muerte, lesiones personales y enormes daños económicos en EE.UU. y alrededor del mundo». The Berman Law Group desarrolla una teoría que explica cómo el COVID-19 se salió de control, según la cual «el Gobierno chino opera un laboratorio de investigación de armas biológicas en Wuhan. Es allí donde se encontraba el virus mortal».
Los demandantes sostienen que «es sabido que muchos empleados de laboratorios chinos, debido a los laxos controles de estos centros de investigación, en vez de incinerar los animales desechados por los laboratorios, como requiere la ley china, los venden en mercados locales, tal y como sucedió en este caso».
En el ámbito legal, en Estados Unidos existe desde 1976 la Ley de Inmunidad Soberana Extranjera (FSIA, por sus siglas en inglés), que establece inmunidad a las naciones soberanas y sus agencias de ser demandadas en las cortes estatales o federales de los Estados Unidos. Para que ella prospere, los abogados citan excepciones de la FSIA. Una de ellas señala que un gobierno extranjero no está cubierto por la inmunidad si el acto realizado fuera de los Estados Unidos. tiene conexión con la actividad comercial de dicho gobierno y el hecho tiene efectos directos en los Estados Unidos.
El problema de estas demandas radica en los límites del Derecho Internacional y los pactos que puedan existir entre China y Estados Unidos, ya que tal Derecho Internacional, no es otra cosa que un derecho privado entre partes (países). Y la diligencia o el hecho fortuito ocurrieron en otra jurisdicción y en otro país. Los demandantes deberían regirse por los estándares y las costumbres del país donde ocurrió el hecho. Y en países como China no existe ese nivel de querellas tan habitual en Estados Unidos.
Es posible demandar a un país soberano, un ejemplo, es la demanda contra el régimen de Cuba por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate. Pero aquel hecho ocurrió en aguas internacionales, a diferencia de este, que sucede en una ciudad en el interior de China. En el caso hipotético que prosperara, el otro problema sería como cobrarle a China, embargar propiedades de china crearía un problema internacional.
La inmunidad de jurisdicción significa la imposibilidad de ser demandado en las cortes de los Estados Unidos. Una entidad extranjera, con exención jurisdiccional, no puede ser forzada a defenderse en un juicio en las cortes de este país. Inmunidad en la ejecución significa que los activos del Estado extranjero en Estados Unidos no pueden ser utilizados para satisfacer un mandato judicial.
Lo que sí es posible, pero para ello se necesita la voluntad política de una coalición de países, que le cobren un impuesto extra por cada transacción comercial a China. Pero en el frente interno, el partido Demócrata, con su acostumbrada acción distáxica, siempre yendo contra los intereses de este país. Dio la nota durante la negociación del paquete de ayuda económica.
El proyecto de ley de ayuda económica propuesto por los demócratas de la Cámara de Representantes habría ordenado que «cualquier corporación que reciba ayuda federal relacionada» con el virus haga un balance de la «identidad de género, raza y etnia» de todos sus empleados, sus proveedores de material y sus miembros de la junta directiva.
El propósito, naturalmente, sería asegurar que las corporaciones que acepten la financiación «mantengan funcionarios y presupuestos dedicados a iniciativas de diversidad e inclusión…». Siguiendo las referencias que el presidente Trump hacía de la procedencia del Covid-19, como chino.
El representante demócrata de California, Ted Lieu, escribió en el Washington Post que:
«la repetida insistencia en llamar al coronavirus el ‘virus chino’ es más que xenófoba; causa daño tanto a los asiático-americanos como a la respuesta de la Casa Blanca a esta pandemia que amenaza la vida».
La gente merece saber dónde se originó el virus porque, con suerte, entonces el gobierno chino se sentirá presionado a tomar en serio la prevención de que sus ciudadanos comercien y coman animales salvajes, que sigan despiezando los animales en el piso sin un mínimo de higiene. Prefiero ser xenófobo a ser idiota, sino le gusta a Ted Lieu que se vaya a China.
2 de abril de 2020.