

EL REINO QATARÍ
De la danza del vientre a la danza de las espadas
Ricardo Veisaga
Arabia Saudita, Bahréin, Egipto, Yemen, Libia y los Emiratos Árabes Unidos, las Maldivas y Mauritania rompieron relaciones diplomáticas con Qatar. También hay que sumar a Jordania, tradicionalmente moderada, que reduce su representación diplomática en Doha, la capital de Qatar. La crisis estalló el 4 de junio bajo el liderazgo de Arabia Saudita y Egipto, los principales aliados de Estados Unidos.
El motivo esgrimido hasta ahora es el apoyo qatarí al terrorismo islamista. En los medios de comunicaciones se preguntan que cómo es posible que los aliados de los Estados Unidos en Oriente Próximo denuncien a Qatar que aloja la principal base militar norteamericana en la región. La base de Al Udeid (que también utiliza Gran Bretaña) sigue en el mismo lugar, y el Pentágono, por medio del mayor Adrian J.T. Rankine-Galloway, dijo que no recibió instrucciones para sacar los aviones de la base, y que continuarán con los vuelos a Afganistán, Irak y Siria desde Qatar.
La Fuerza Aérea estadounidense no puede reemplazar sus instalaciones en Qatar de manera repentina, además ¿Qatar expulsaría a los Estados Unidos? Arabia Saudita llenó de mezquitas salafistas por todo el mundo y apoyó a grupos terroristas, eso es absolutamente cierto. Qatar también financia a grupos terroristas eso consta en documentos públicos desde 2004.
Para no faltar a la verdad, hay que decir, que esos mismos documentos también implican a otros países del Consejo de Cooperación del Golfo, o sea, los mismos que ahora acusan a Qatar. ¿No es incongruente? Sí lo es. El Departamento del Tesoro de los Estados Unidos publicó el 28 de julio de 2011 las conexiones de Irán con Al-Qaeda, y allí se afirma que algunos de los facilitadores o intermediarios de esas conexiones residen en Qatar.
Irán detiene a presos relevantes de Al-Qaeda, acepta los pagos de los facilitadores y excarcela a esos presos para que vayan a… Paquistán, el aliado tramposo de los Estados Unidos. El mismo que presta bases a los Estados Unidos y daba refugio a Osama Ben Laden. Ezedin Abdel Aziz Khalil, conocido como Yasin al-Suri, tiene su base operativa y está en Irán desde 2005, además de facilitador recaudando fondos en los países del Golfo, es reclutador para los grupos terroristas, Estados Unidos ofrece 10 millones de dólares por su cabeza.
El informe del Tesoro norteamericano sirvió entre otras cosas, para imponer las sanciones de Washington contra Irán y el embargo económico. Por si fuera poco, Omán, filtra una información o un chivatazo que ha pasado desapercibido. Ese chivatazo dice que Estados Unidos durante la gestión de Barack Obama, realizó conversaciones secretas con Irán y el facilitador fue Qatar. Esto constituye una prueba concreta de la convivencia entre los ayatolás y Qatar.
La lucha por el poder entre estados es sumamente compleja y no existen aliados permanentes, en el escenario del Oriente Próximo no existen bloques aliados, son socios y enemigos al mismo tiempo y los grupos terroristas son una pieza a mover en el tablero. Son para decirlo en términos políticos «la continuación de la política por otros medios».
Los reinos o estados toleran a estos grupos de la misma manera que lo hacían Obama-Clinton-Kerry con el Estado Islámico frente al régimen sirio. No se trata de armar un ranking para ver quién o qué países apoyan a grupos terroristas, ni asumir posturas moralistas en un escenario tan caótico donde sunitas y chiitas se vienen matando desde el mismo momento de la muerte de Mahoma.
Hay que dejarse de tópicos para poder entender lo que pasa en un escenario donde todas las partes pelean por sus intereses, realizando alianzas que antes de un año están terminadas, para redibujar nuevas alianzas. Basta como ejemplo Turquía, que en menos de dos años pasó de amigo a enemigo, y viceversa para volver a distanciarse de Rusia. No hay otra manera de entender la urdimbre entretejida por suníes y chiíes, árabes y persas.
Los Hermanos Musulmanes y los Wahabitas, jeques y riquísimos emires del Golfo, grupos inversores internacionales, kurdos, grupos terroristas de todo calibre y pelaje. Estados Unidos, Rusia, Egipto, Paquistán, Turquía, Israel, etc. Sobre cuya alfombra todos estos actores pactan, facilitan, negocian, se engañan y se matan en la dura lucha por el poder.
La danza de las espadas.
El tuit del jeque qatarí Sheikh Tamim, que insta a una línea suave hacia Irán (en contra del espíritu de la cumbre de Riad), probablemente sea auténtico o tal vez se trate de un engaño deliberado. Luego de estallar la crisis, el lunes 5, alguien supuestamente hackeó los informativos de la cadena Al Jazeera, la televisión qatarí, mostrando un inesperado vídeo del emir de Qatar en persona.
En ella se ve a Tamim bin Hamad Al Thani, diciendo que no es sabio alentar las hostilidades contra Irán, que es un peso pesado regional islámico que no se puede ignorar, que las relaciones con Israel son buenas, y en lo que concierne a la «OTAN árabe», nadie debe preocuparse porque Donald Trump va a durar muy poco en el cargo. ¿Qué quiere decir que Trump «va a durar muy poco»? ¿Es la revelación de un complot para asesinarle? ¿Es la conclusión de un análisis político?
El emir lo denuncia como falso el tuit. Dice que se trata de un montaje perpetrado por hackers. ¿Y este hacker, en caso de que exista, para quién trabaja? A pedido del Emir los Estados Unidos envía al FBI a investigar al supuesto hacker. Lo mismo que en el Rusiagate contra Trump, señalan a los rusos. Una vez más los rusos niegan su participación y esperan el fin de la investigación.
Al analizar las relaciones entre rusos y qataríes es evidente que es excelente, prueba de ello es el Fondo de Riqueza Soberana de Qatar que acordó invertir 2.700 millones de dólares en la empresa estatal petrolera rusa Rosneft. Pero, ¿cuál fue el desencadenante específico que llevó a actuar de manera más agresiva que en 2014? Ese año obligaron a la familia gobernante de Al Thani a cesar con el continuo hostigamiento al régimen de al-Sisi en Egipto y moderar el ataque de Al Jazeera.
Donald Trump al realizar su primer viaje al Oriente Próximo se propuso alcanzar algunos objetivos. Primero, reubicar la alianza con el mundo sunita que Obama había deslizado errónea y peligrosamente en favor de los chiitas, del régimen de los ayatolas y de los Hermanos Musulmanes, cosa que Obama no pudo ocultar al no reconocer el gobierno de al-Sisi.
Donald Trump fue muy claro en Arabia Saudita en su alocución. El 6 de junio, Trump dice en Twitter: «Durante mi viaje reciente a Medio Oriente declaré que no podía seguir habiendo financiación para ideologías radicales. Los líderes señalaron a Qatar. ¡Miren!» Y también:
«Es bueno ver que la visita a Arabia Saudita con el rey y (otros) 50 países ya está dando resultados. Dijeron que asumirían una línea dura sobre la financiación, y todas las referencias apuntaban a Qatar. Quizá esto será el principio del fin del horror del terrorismo.»
El segundo objetivo es que estos países árabes organicen una estructura de defensa. Algo asi como una OTAN árabe, esa propuesta fue realizada por Trump el 20 de mayo. El papel político protagónico del mundo árabe lo tiene Arabia Saudita, y Qatar que alberga en su territorio la mayor base estadounidense cree que ese rol le corresponde. Pero Arabia Saudita y los demás países árabes no lo aceptan.
El cerco tendido sobre Qatar indica que no se trata solo de un castigo diplomático, los vecinos se cansaron de los juegos subversivos y quieren desalojar del poder al jeque Tamim al bin Hamad Thani. Según Smadar Perry, del diario Yediot Ajronot, el detonante de la crisis fue la filtración de información secreta.
Unas cuantas fotografías llegaron a los ojos del rey saudita, del presidente egipcio y de líderes de los Emiratos Árabes. Esas fotos mostraban valijas llenas de dinero que partieron rumbo a Sudán y Libia para reclutar terroristas islámicos en la península del Sinaí, para combatir al gobierno egipcio. Qatar también está acusado de promover el derrocamiento del rey de Bahréin.
El Emir Tamim bin Hamad al Thani, jefe del reino de Qatar
El régimen de Qatar creyendo el mito de que el dinero lo compra y logra todo, cosa que la historia lo desmiente (el hierro puede con el oro). Aquellos que tienen experiencia en la política agonal, recomiendan no poner todos los huevos en una sola canasta, hay que repartir. Pero poner los huevos en todas las canastas y pretender ganar en todas es imposible, en el camino muchos huevos se rompen.
No se puede estar bien con dios y con el diablo. Y las acciones imprudentes de Qatar en materia política ha llegado a agitar el avispero, muy cerca de este tablero los enemigos de Arabia Saudita aprovechan para hacer sus movimientos. Turquía envía tropas a Qatar, no para proteger a los inmigrantes turcos (mano de obra barata), sino para proteger al emirato. Irán se pone de lado de Qatar, mientras Paquistán envía alimentos a Qatar.
Irán es enemiga de Estados Unidos, Turquía miembro de la OTAN y Paquistán potencia nuclear supuestamente aliada de Estados Unidos. Qatar, es una pequeña península, con una población de 2,7 millones de habitantes, pero riquísima en hidrocarburos con reservas de petróleo para 37 años y la tercera mayor reserva mundial de gas.
Su ubicación en el Golfo Pérsico le da una privilegiada ubicación estratégica, una de las razones para que Estados Unidos emplace en ese país su mayor base, la de Al Udeid, con capacidad para 10.000 efectivos y 100 aeronaves. La anterior mayor base norteamericana la Príncipe Sultán, estaba ubicada en Arabia Saudita.
Arabia Saudita reclama la primacía del mundo suní, Qatar gobernado por una familia wahabita igual que los saudíes, intenta marcar su propio espacio. Qatar ha centrado esa lucha en lo financiero y en lo diplomático. En 2005, Qatar creó un fondo soberano, «Qatar Investment Authority», para optimizar los ingresos por hidrocarburos. Hoy es el décimo mayor fondo soberano del mundo, con activos por valor de 270.000 millones de euros.
Qatar por este medio penetra en muchos países del mundo, por ejemplo, durante el gobierno de Zapatero en España, en las que siete de las diez mayores operaciones de los fondos de inversión soberanos entre 2011-2014 correspondieron a dos fondos de Qatar, con compras por valor de 5.815 millones de euros.
Qatar está presente en Iberdrola, desde 2015 se convirtió en socio de Juan Luis Cebrián del Grupo Prisa, del diario El País, de Madrid. El Corte Inglés, la famosa cadena de tiendas, el grupo de comunicación Mediapro. Son patrocinadores del F.C. Barcelona, Sandro Rosell el ex presidente del club Barcelona preso por supuesto blanqueo de capitales, mantuvo lucrativos negocios con Qatar por medio de la empresa «Bonus Sports Marketing», para el que había desarrollado el programa «Football Dreams».
También tienen participación en la filial brasileña del Banco de Santander, la sociedad de Ferrovial en el aeropuerto de Heathrow (Londres), la inmobiliaria Colonial (del grupo Villar Mir), la filial alemana de la constructora ACS (Hotchief), el puerto deportivo de Tarragona o el Hotel Renaissance de Barcelona, por citar algunos casos.
Qatar tiene intereses directos en Energías de Portugal, el Credit Suisse, el Barclays Bank, Siemens (21%), el Grupo Volkswagen (17%), Glencore (la primera empresa mundial de compraventa de materias primas y alimentación, la joyera Tiffany Co. (un 13%), las petroleras Rosneft y Shell, la inmobiliaria internacional Brookfield, la red de tuberías de gas de la National Grid en el Reino Unido, enormes propiedades inmobiliarias en Londres (los almacenes Harrods y el rascacielos Shard), en New York y en Francia.
El emir Tamim en 2016 invirtió 2.500 millones de dólares en Rusia para conseguir influencia política sobre Moscú. Invirtió mucho dinero en el aeropuerto Pulkovo de San Petersburgo. Y firmó el mayor acuerdo de inversión extranjera directa en el sector energético a nivel mundial, quedándose con el 40% de Rosneft y de otras compañías energéticas privadas rusas.
Mientras Arabia Saudita financiaba el levantamiento de mezquitas en Alemania, los países del Golfo se negaron a acoger refugiados. El fiscal general de Qatar y la Universidad Sorbona de París (Francia) firmaron un acuerdo por el que los árabes donarán 1,8 millones de euros durante tres años a la institución educativa, por las matrículas y el alojamiento de cientos de estudiantes refugiados en la capital francesa.
El sindicato francés «Unión Nacional Interuniversitario», se quejó de la acogida de los refugiados sirios en las aulas mientras otros estudiantes franceses «con méritos se han quedado sin plaza por falta de espacio». Las universidades de Oxford y Cambridge también recibieron dinero de Arabia Saudita, la mayoría de estos fondos están destinados al estudio del islam, Oriente Medio y la literatura árabe.
También Hillary Clinton tuvo que admitir que había aceptado un millón de dólares procedentes de Qatar mientras fue secretaria de Estado, sin informar al Departamento de Estado, pese a que prometió que permitiría al organismo revisar las donaciones de gobiernos extranjeros. Resulta paradójico que los Clinton aceptaran donaciones para su fundación de países que ellos mismo admitían que estaban detrás de las acciones terroristas en Oriente Medio.
Por ahora su inmensa riqueza no ha librado a Qatar del aislamiento que llevan a cabo sus hermanos árabes. Qatar creyó que el camino político consistía en acercarse a los enemigos de Arabia Saudita, como por ejemplo a Irán, a Turquía, a los Hermanos Musulmanes, a Hamás en Palestina. Qatar además de construir mezquitas, creó una cadena de televisión, «Al Jazeera», para ser el portavoz del islam en el mundo de la comunicación global.
Qatar hace años que le venía ganando la partida a Arabia Saudita, en especial desde el 11-S cuando los norteamericanos llevaron su base a Qatar. El emirato no ejerce una diplomacia de bloques, se presta para ser el apoyo de aquellos países que tienen cuentas pendientes con Arabia, como Turquía, Paquistán, Irán o Israel.
Comparte la mesa simultáneamente con Israel y con Hamás, en el video hackeado decía el Emir «las relaciones con Israel son buenas», y eso es cierto. En ambos países existen delegaciones comerciales desde 1996. Pero en 2006, Qatar envió a unos ingenieros para realizar estudios en los pueblos fronterizos del Líbano con Israel, que habían sido devastados durante los enfrentamientos de Hezbolláh con el ejército israelí durante la Segunda Guerra del Líbano.
Hezbolláh es la milicia chií libanesa apoyada por Irán y considerada terrorista por Estados Unidos, Israel, la Unión Europea y el bloque árabe del Golfo. Una vez que los ingenieros pasaron el informe, Hezbolláh, proporcionó al emir una sala donde recibió a los antiguos pobladores. Allí el emir Tamim bin Hamad presentó su proyecto de reconstrucción de la zona y entregó a los vecinos cheques de hasta 80.000 dólares. ¿Qué buscaba el Emir?
Comprar la fidelidad de Hezbolláh, y tender puentes con la Guardia Revolucionaria iraní, prueba de ello son las numerosas reuniones con el jefe de la Fuerza Quds, el comandante Qasem Soleimani. El Emir quiere mostrarse como el mayor defensor de la causa islámica. Desde ese contacto con Hezbolláh y de su gente en la frontera israelí-libanesa, Qatar pasa a ser una pieza de información fundamental para Irán, pero también para Israel, con quien sigue manteniendo relaciones, y con Estados Unidos, que tiene en Qatar su base principal operacional en la región. Jugar de esta manera es peligroso y se paga por ella.
Donald Trump quiere que los países árabes construyan su propia OTAN. Turquía, que es de confesión islámica, pero no es árabe, quedaría fuera de esa alianza de defensa y por lo tanto se ve amenazado por la misma. Hay que recordar que los Estados Unidos y Alemania retiraron sus misiles de la base turca de Incirlik. Algunos países de la región prefieren mantener relaciones con Qatar.
Turquía, que por ahora continúa en la OTAN, encargó a la Asamblea de Exportadores Turcos que se preparen para atender las demandas de Qatar y consiguió que el parlamento turco autorizara el envío de 5.000 soldados a su base militar en Qatar. Turquía un supuesto aliado estadounidense toma partido por Qatar, y Paquistán que firmó un acuerdo comercial con Qatar por quince años de duración, para la compra de gas líquido, dijeron que no piensan romperlo.
La república islámica de Irán y Qatar comparten la mayor falla subacuática de gas líquido, el yacimiento North Field. En cuanto se conoció el veto a Qatar, Irán se ofreció para cubrir las necesidades de agua y proporcionar productos agrícolas para cubrir la demanda qatarí, que importa el 90% de su consumo. Irán acusa a Arabia Saudita de activar un comando terrorista del Estado Islámico (IS) para atentar en el Parlamento y en el mausoleo de Jomeini. Señalando directamente al hijo del rey Salman, Mohammed bin Salman.
Israel se desvinculó de Qatar y se alineó con los jeques del Golfo. El ministro de Defensa israelí, Avigdor Lieberman, dijo que el veto a Qatar «abre muchas posibilidades a la cooperación en la lucha contra el terrorismo». Lieberman se refiere a Hamás, la fuerza palestina islamista nacida de los Hermanos Musulmanes. La inclusión de Hamás como grupo terrorista por los saudíes y sus socios, ellos lo ven como una traición a la solidaridad árabe y musulmana.
El conflicto de Qatar, va mucho más allá de una cuestión regional. En la que está en juego el proyecto estadounidense de una OTAN árabe, la guerra en Siria, las luchas por la hegemonía en el mundo islámico, el terrorismo islámico con sus diversos rostros, el conflicto en Palestina, la amenaza iraní. Qatar apoyó el acuerdo nuclear entre Irán y los 5+1, y en el año 2013, Qatar fue el único miembro del Consejo de Seguridad de la ONU que votó en contra de la Resolución 1696 que exigía a Irán suspender el enriquecimiento de uranio de su programa nuclear.
Qatar había firmado previamente con Irán un acuerdo de seguridad y lucha antiterrorista y había abierto su mercado a las inversiones iraníes. Qatar tomó contacto con Ghasem Soleimani, comandante iraní de las Fuerzas de Quds, que lucha en Siria e Iraq contra los yihadistas sunitas. Uno de los interlocutores principales con Al-Qaeda es precisamente Qatar.
En diciembre de 2015 unas 26 personas, entre las que había miembros de la familia real qatarí, fueron secuestradas mientras estaban de caza en Irak. El misterioso secuestro, duró casi 18 meses, este caso tuvo la participación de «Kataeb Hezbolláh» (milicia iraquí chií afín al grupo terrorista libio del mismo nombre) y «Tahrir Al-Sham», filial de Al-Qaeda en Siria que se publicita como una escisión, pero que seguiría formando parte del grupo yihadista de base suní, según aseguran observadores internacionales.
Según el Financial Times fue Kataeb Hezbolláh quien llevó a cabo el secuestro. El objetivo era utilizar a los rehenes para liberar a miembros de Kataeb Hezbolá secuestrados en Siria por Tahrir al-Sham. En las negociaciones habrían entrado la evacuación de cuatro aldeas sirias (dos suníes y dos chiíes) y la cesión de más territorio a Hezbolláh. Se cree que los rehenes estuvieron en Irán y que esta negociación habría sido una tapadera para encubrir la financiación del terrorismo.
Se calcula que de los 1.000 millones unos 700 millones de dólares fueron pagados a Irán, que a su vez se habría quedado con 400 millones, dejando el resto a las milicias chiíes que operan en Irak. Los otros 300 se destinaron a grupos yihadistas, siendo la mayoría el propio «Tahrir al-Sham». Una práctica que ha venido repitiendo el emirato desde el inicio de la guerra en Siria.
El movimiento de tal cantidad de dinero no pudo quedar oculto, Qatar argumentó que se trataba de un pago a Irak por los esfuerzos destinados a ayudar a la liberación. Pero el mismo gobierno iraquí señaló que no les constaba que el dinero fuera para ellos, dejando en el aire la posibilidad de que estuviese destinado a grupos terroristas. En abril, Irak anunció la incautación de «cientos de millones de dólares» que llegaron «ilegalmente» en aviones de Qatar.
Arabia Saudita y sus aliados vieron en esto una manera de financiar a su rival que es Irán. Los saudíes también acusan a Qatar de respaldar a Irán en su apoyo a los «grupos terroristas» en la provincia saudí de Qatif de mayoría chií, y en Bahréin, además de apoyar a los rebeldes hutíes del Yemen.
Egipto, acusa a Qatar de «apoyar las operaciones terroristas en el Sinaí (noreste) y de intervenir en los asuntos internos de Egipto y los países de la región de manera que amenaza la seguridad nacional árabe y favorece las diferencias dentro de las sociedades árabes».
Se puede decir que mucho dinero proveniente de Qatar abasteció las arcas de los enemigos de Iran en la guerra de Siria, y durante el levantamiento de los hutíes promovido por Iran en Yemen, se alineo con los líderes del Golfo. Pero su tono de voz contra el régimen iraní fue imperceptible, lo que es innegable es su fuerte afiliación con los Hermanos Musulmanes y su filial palestina Hamás.
Los millones de Qatar financiaron la construcción de miles de mezquitas por el mundo, y a los imanes con una prédica similar a la suya para difundir su particular visión del islam. Michael Stephens, director del Royal United Services Institute de Qatar, dijo que hubo donantes anónimos que apoyaron financieramente a los extremistas de Siria, porque veían bien la implantación de un Califato Islámico.
«Arabia Saudí y Qatar, convencidos de la pronta caída del presidente sirio Bashar al-Assad y de que un Gobierno sunita sería positivo para ellos, apoyaron a grupos radicales», en referencia a grupos como «Liwa al-Tawhid», «Ahrar al-Sham» o «Jais al-Islam», todos relacionados con los peligrosos miembros de Al Nusra, filial de Al- Qaeda en Siria.
Ya sea mezcla de una política chapucera y de una buena dosis de ingenuidad, las cuentas del (IS) multiplicaron sus ingresos. Los medios de la izquierda internacional coinciden en culpar por la crisis qatarí, al intento de Qatar de socavar la política de Trump-Salman-Netanyahu (que quieren contener a Irán) y de oponerse al frente árabe anti iraní, negándose a ser parte de una OTAN sunita contra los chiitas (Iran- Siria) y negar la financiación de los Hermanos Musulmanes contra el wahabismo. O por la negativa del canal Al Jazeera a las críticas a los reyes y presidentes árabes (salvo el emir de Qatar) y legitimar a Hezbolá y no llamarle «partido de Satanás».
Negociar una base militar con Turquía, país resentido con Estados Unidos por armar a los kurdos sirios. Sostienen que Qatar fue la única monarquía del Golfo que condenó la ley de inmigración de Trump. Estados Unidos incluyendo a los Hermanos Musulmanes en la lista de terroristas, Hermandad que antes apoyaba Barack Obama, Washington se realinea con Arabia Saudita y Egipto, mientras que debilita a Turquía y a Qatar.
Los qataríes culpan a Estados Unidos de una campaña de prensa contra Qatar acusándolo de financiar el terrorismo. Ventilar la mano de obra esclava de los inmigrantes, desacreditar su nominación como sede del Mundial 2022, acusándolo de pagar sobornos. El Departamento del Tesoro norteamericano en 2011 acusó a Qatar de financiar a grupos terroristas, el trato esclavo que reciben los trabajadores fue divulgado por medios de todo el mundo. Y cualquier aficionado al futbol sabe que la única manera de obtener la sede del mundial 2022, un país sin pergaminos y sin tradición futbolística, es por medio del soborno.
Qatar teme ser una víctima de la lucha entre Irán y Arabia Saudita, pero Qatar es responsable de la crisis por la ambición desmedida y su falta de prudencia política. Un medio de prensa de izquierdas recomienda a Qatar el martirio, no retroceder en su política hacia Irán, seguir siendo parte de la coalición Irán-Iraq-Siria y no acatar la tutela de los Al-Saud y arriesgarse a morir como Saddam o Gadafi.
Los presidentes de Turquía y de la India intentan mediar en el conflicto. La India teme por el corte en el suministro de petróleo y la situación de miles de trabajadores indios que desde Qatar envían remesas por 60 mil millones de dólares. Esta situación puede dañar la economía de Qatar y espantar las inversiones extranjeras. Por cierto, Moody’s Investor Service redujo la calificación crediticia de Qatar a la cuarta categoría de inversión.
La aparición de un bloque de estados árabes sunitas con apoyo estadounidense, tiene como objetivo debilitar la influencia y el avance de Irán en la región. El 21 de mayo en la reunión de Riad, 55 países de mayoría musulmana se comprometieron a establecer una «fuerza de reserva de 34.000 efectivos para apoyar las operaciones contra las organizaciones terroristas en Irak y Siria cuando sea necesario».
La firma de la «Declaración de Riad» se efectuó tras la visita de Trump, en dicha reunión, danza de espadas de por medio, Trump acusó a Irán de «difundir la destrucción y el caos en toda la región». Los líderes de la alianza en el comunicado final de la cumbre «confirmaron su absoluto rechazo a las prácticas del régimen iraní diseñadas para desestabilizar la seguridad y la estabilidad de la región y del mundo en general y por su continuo apoyo al terrorismo y el extremismo».
Lo acusan de mantener un «peligroso programa de misiles balísticos» y de «interferencia continua en los asuntos internos de otros países». En la tercera parte del documento se critica las actividades regionales iraníes. Qatar, se encargó de avivar el fuego durante la primavera árabe junto a movimientos asociados a los Hermanos Musulmanes, utilizando su canal satelital Al Jazeera socavando la estabilidad de las fuerzas moderadas.
Mientras agitaba a las masas en Siria, Egipto y los territorios palestinos, glorificaba a Hamás y justificaba los actos de violencia mientras reprimía cualquier reclamo por parte de su propia población no ciudadana. Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos fueron los primeros en reconocer al general Abdel Fattah al-Sisi tras el golpe de Estado del 3 de julio de 2013. El apoyo económico de estos países evitó el desastre económico en Egipto.
Estos dos países fueron el motor en las intervenciones en Bahréin en 2011 y Yemen en 2015, cuyo objetivo fue frenar el avance de los intereses iraníes. A pesar de la baja del precio del petróleo estos países incrementaron su gasto militar, en especial en el poder aéreo y en fuerzas de operaciones especiales.
La primera incursión real de un poder militar árabe del Golfo Pérsico, fue para frenar el avance de la milicia «Ansar Allah» apoyada por Irán hacia el Estrecho de Bab el Mandeb, a través del cual pasa todo el transporte marítimo entre el Golfo de Adén y el Mar Rojo. En Libia, los emiratos construyeron una base aérea de avanzada, al Khadim, a 100 km. de Bengasi. Aviones ligeros de contrainsurgencia AT-802 y helicópteros Blackhawk UH-60 operan desde la base en apoyo del Ejército Nacional Libio del Mariscal Khalifa Haftar, en la lucha contra los islamistas.
Ante la probable caída del (IS) en Mosul y Raqqa, es importante asegurar que los Hermanos Musulmanes y sus aliados regionales no se beneficien en el lugar. En Libia los grupos afiliados a los Hermanos dominan el gobierno internacionalmente reconocido en Tripolitana (oeste) y están siendo expulsados en el centro de Libia por el Ejército Nacional Libio bajo el mando del Mariscal Khalifa Haftar.
La visita de Donald Trump fue el oxígeno que necesitaban y ha llegado el momento de usar el recambio de aire para desplazar a Qatar, brutalmente si es necesario, del campo de la Hermandad y forzarlo a formar parte de la línea pro-saudita. El apoyo a grupos terroristas en momentos de los ataques permanentes en Europa, el nivel de tolerancia ante los brutales ataques está cambiando, regional y globalmente para los terroristas.
La postura de Trump en Riad y en Belén, donde reprendió en público a la Autoridad Palestina por su incitación a los terroristas. Informes no confirmados, dicen que los terroristas de Hamás fueron enviados por Qatar a Malasia, lo que indicaría que la presión está funcionando.
El canciller de Qatar, el jeque Mohammed bin Abdulrahman al Thani, en su reciente visita a Moscú, en una entrevista sostuvo que el trasfondo de la crisis «no debe de ser profundo», ya que los países miembros del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo tenían relaciones amistosas hasta dos días antes de la escalada.
Subrayando que durante esos eventos «no fue presentada ninguna demanda por parte de los Estados que posteriormente introdujeron medidas contra Qatar». Y agregó «De momento solo hemos escuchado acusaciones infundadas. Hasta ahora no hay nada concreto sobre qué quieren de Qatar esos países».
Sin embargo, noticias de último momento, según informa el Financial Time, Kuwait ha entregado a Qatar una lista de exigencias por parte de los países árabes. El documento especifica que los puntos requeridos deben ser cumplidos en los próximos diez días por el emirato si este desea que se levante el bloqueo económico y político que le han impuesto.
La lista, titulada «Requerimientos conjuntos para Qatar», comprende 13 exigencias, entre las cuales destacan las siguientes: Disolver las relaciones diplomáticas con Irán. Detener la cooperación militar con Turquía y cerrar inmediatamente la base militar que ese país tiene en Qatar. Cerrar la cadena de televisión Al Jazeera y sus canales afiliados, además de otros medios como Arabi21 y Middle East Eye.
Detener el financiamiento a entidades designadas como grupos terroristas por Estados Unidos. Cortar lazos con extremistas terroristas como los Hermanos Musulmanes, prohibida en otros países árabes. Lo mismo con el denominado Estado Islámico, Al-Qaeda y el grupo chiita libanés Hezbolláh, y divulgar esta acción públicamente. La lista incluiría que Qatar elimine sus puestos diplomáticos en Irán, expulse a los miembros de la Guarda Revolucionaria iraní y solo lleve a cabo comercio con Irán que cumpla con las sanciones de Estados Unidos.
Rechazar naturalizar a ciudadanos de esos cuatro países y expulsar a los que están actualmente en su territorio, en lo que los países describen como un esfuerzo para evitar que Qatar se meta en sus asuntos internos. Alinearse políticamente, y económicamente y en otras áreas con el Consejo de Cooperación del Golfo.
Entregar información detallada sobre figuras de la oposición financiadas por Qatar, en Arabia Saudita y en otros países. Pagar una suma sin especificar en compensación. Y finalmente entregar terroristas según una lista determinada por los cuatro países que iniciaron el boicot contra Qatar: Arabia Saudita, Egipto, Bahréin y los Emiratos Árabes Unidos. De ser cierto esta noticia, contiene exigencias que Qatar no creo que esté dispuesto a cumplir.
Estas exigencias nos recuerdan al Tratado de Versalles, luego de la Primera Guerra Mundial difícil de cumplir. La lista se anunció después de que el secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, pidiera a los vecinos de Qatar que sus demandas sean «razonables y ejecutables». Qatar aún no ha respondido, pero el ministro de Exteriores Sheikh Mohammed bin Abdulrahman al-Thani aseguró con anterioridad que no negociaría hasta que se levantaran las sanciones. Según el diario The Guardian, Qatar debe aceptar evaluaciones mensuales durante el primer año después de aceptar las exigencias. Y sería sometido a un monitoreo anual para los siguientes 10 años.
23 de junio de 2017.