

EL PERONISMO Y SUS DISTINTAS GENERACIONES
SUS VERSIONES HISTÓRICAS
El presidente Juan Domingo Perón, el día de su asunción presidencial
Desde hace algunos meses, pude observar en programas políticos o en segmentos de noticias, la discusión o, mejor dicho, los intentos de separar o distinguir «el peronismo», de otras expresiones diacrónicas de la misma, como si el peronismo se tratase de una especie de arquetipo platónico perteneciente al mundo ideal como ideas absolutas y generadoras, independientes y aisladas de su creación, que encausarían las cosas en el mundo sensible. Un arquetipo es un modelo o ejemplo de ideas o conocimiento del cual se derivan otros tantos para modelar las actitudes y pensamientos propios de cada individuo, de cada conjunto, de cada sociedad, e incluso de cada sistema.
Pero estas discusiones suceden no solo con el peronismo, sino también con otros movimientos o partidos políticos de larga duración, en las décadas pasadas lo escuché sobre el Partido Revolucionario Institucional (PRI) de México, cuyo nombre es una especie de contradictio in terminis, un oxímoron, una contradicción, no sé cómo se puede ser revolucionario e institucional al mismo tiempo. En el pasado escuchaba discusiones donde se negaba rotundamente que la Unión Cívica Radical (UCR) de entonces, no era la UCR de siempre.
Pero el personaje presente en estas últimas situaciones previamente comentadas, era el mismo de siempre, Carlos Federico Ruckauf, al que un periodista de izquierdas, lo llamó «El hombre que ríe», Ruckauf es un veterano político y en su largo recorrido, y que aún no termina, ocupó cuanto puesto político estuvo o se puso a tiro. No llegó a ser primera dama, por ser hombre y no ser la esposa o pareja del presidente peronista de turno, pero en estos tiempos de la nueva izquierda, que ha abandonado la hoz y el martillo, la lucha de clases y la tontera de la plusvalía, con auto percibirse mujer le hubiera bastado.
Abogado de profesión, afiliado al Partido Justicialista, uno de los tantos nombres que sobrevolaban y que aun vuelan en torno al peronismo, en todo caso el «Partido» era, según Perón, un instrumento para la democracia liberal, que era necesario 24 horas antes y 24 horas después de las elecciones. Fue dactilográfico en una compañía aseguradora, ahí le vio la madre al borrego, y empezó su carrera sindical hasta llegar a ser secretario del Sindicato del Seguro. Juez de Trabajo entre 1973–1975, su amistad con el histórico sindicalista Lorenzo Miguel, le permitiría llegar a ser Ministro de Trabajo del gobierno de María Estela Martínez de Perón, alias Isabelita, hasta el golpe militar del 24 de marzo de 1976.
Diputado Nacional por la provincia de Buenos Aires, 1987–1989, embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República Argentina en Italia, Malta y FAO, entre 1989–1991, Diputado Nacional, 1991–1993, Ministro del Interior de la Nación, entre 1993–1995, en 1994, Presidente del Partido Justicialista de Capital Federal. Y vicepresidente de la Nación, en el gobierno de Carlos Menem, 1995–1999. Cuando se produjo la renuncia del presidente Fernando de la Rúa, fue nombrado Ministro de Relaciones Exteriores entre 2002-2003 por el nuevo gobierno de Eduardo Duhalde, para asumir este cargo dejó la gobernación de la provincia de Buenos Aires. Fue Diputado nacional entre 2003-2007.
No se puede negar que Carlos Federico Ruckauf tuvo una larga carrera política, gracias al peronismo, por tanto, el hecho de hacer defensa y apología por el peronismo es lógico. Los años de vida de la política práctica lo ayudaron a tener un conocimiento de la política agonal, pero eso, per se, no implica un conocimiento de la filosofía política o teórica, y para ser justos debemos decir, que eso sucede con casi todos los políticos, sin importar el partido o el país que sea, lo digo desde Estados Unidos. Y ya no hablemos de los periodistas o youtuberos que se dedican a parlotear de cuestiones políticas.
Por eso, confunden «Estado» con «Gobierno», creen que el «Poder» es solo poder político y no entienden que el poder político es solo una especie, de las muchas especies de poder. Lamentablemente, en pleno siglo XXI, las nuevas generaciones a pesar del enorme desarrollo tecnológico, parecen que hubiesen retrocedido a las sociedades ágrafas, a sociedades sin escritura y ya no leen, y si leen, se limitan a los contenidos de las redes sociales y punto.
En esta revista, tratamos, de analizar las cuestiones políticas, apoyados en la filosofía política, y de eso se trata este artículo. El filósofo español Gustavo Bueno Martínez, creador del sistema filosófico «El Materialismo Filosófico» al escribir el libro: El mito de la izquierda. Las izquierdas y la derecha. En esta obra al oponerse a que hubiera una unidad univoca en las izquierdas, Bueno, sostenía que no se puede hablar de «la izquierda» en singular, ya que estas son diversas y muchas veces están en conflicto, por tanto, no es posible hablar de una unidad de fondo entre las izquierdas, porque su unidad es analógica, ya que estas son diversas.
Por tanto, quienes se expresan de una izquierda en singular, son víctimas de un mito oscurantista y confusionario, es innegable que existen las izquierdas en plural. Pero vayamos aproximándonos al problema. Gustavo Bueno, para establecer una idea de izquierda definida, pero «por partes», parte de la izquierda prístina surgida a finales del siglo XVIII, a raíz de la Asamblea Revolucionaria de 1789, que tiene que ver con la oposición entre el Antiguo Régimen (trono y altar) y el Nuevo Régimen, y es donde aparecen la izquierda y derecha en el contexto de la revolución francesa.
Es decir, que se parte del primer género generador, o primera generación de izquierda hasta llegar a la sexta generación de izquierda, según el desarrollo de Gustavo Bueno Martínez, y la séptima, la actual, según mi opinión. Gustavo Bueno Martínez, hace una distinción entre los géneros porfirianos y los géneros plotinianos, y me voy a atener a lo desarrollado por el maestro, y tomados del Diccionario del Materialismo Filosófico:
Géneros: Porfirianos / Plotinianos / Generadores / Modulantes / Analogía (atribución y proporcionalidad) históricas
Las Ideas o Conceptos porfiriano-linneanos son aquellos que definió Porfirio (232-304), tales como “poliedro regular” o “vertebrado”, que se caracterizan porque el acervo connotativo que constituye su definición se distribuye en cada una de sus subclases o elementos con independencia los unos de los otros (los cubos o los dodecaedros son poliedros regulares independientemente los unos de los otros). Los géneros porfirianos designan aquel tipo de conceptos universales de carácter unívoco que se dividen en especies, consideradas como independientes unas de otras. Linneo, que en su clasificación de las plantas y de los animales utilizó los conceptos de género y especie (distinguiendo, a su vez, órdenes, clases, tipos, reinos, etc.), llevó hasta el extremo la condición de independencia de cada una de las especies respecto de las otras, que afirmó que Dios había creado a cada una de las especies, y “que las especies que existen son tantas cuantas Dios creó en el principio”.
Los géneros plotiniano-darwinianos designan a los conceptos universales que se dividen en especies tales que no son propiamente independientes las unas de las otras, puesto que media un orden entre ellas, e incluso este orden es de naturaleza genética. Las Ideas o Conceptos plotinianos determinan (a diferencia de los porfirianos) clases definidas por conjuntos de notas o acervos connotativos que se aplican a cada subclase o elemento en cuanto derivan o proceden de otras subclases o elementos de la clase general. Y los llamamos plotinianos en atención a un texto de Plotino (205-270) que dice: “La raza de los heráclidas forma un género, no porque tengan un carácter común, sino por proceder del mismo tronco”. Esta acepción de género fue utilizada por el evolucionismo darwinista al mantener que las especies animales o vegetales no están dadas independientemente unas de otras, sino que descienden las unas de las otras. El género superior (tipo) de los vertebrados se despliega en los géneros subalternos (clases) de los peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos. Desde el punto de vista evolucionista (darwinista), la unidad del género superior “Vertebrado” no es una unidad unívoca derivada de la consideración de unos componentes abstractos comunes a estos vivientes (como pensaba Linneo), como si estos componentes se distribuyeran directamente (creados por Dios) en los géneros o especies consabidas. La unidad del género “Vertebrado” es la unidad de la concatenación atributiva de las clases que, comenzando por los peces (como primer analogado), van desarrollándose, de modo lineal o ramificado, por las diferentes clases o géneros generadores.
Género generador , designa aquellos géneros cuyo alcance trasciende la esfera meramente lógica (propia de los géneros linneanos), arrastrando la connotación de “generación” de las especies por el género, en el sentido darwiniano. La sociedad natural humana, por ejemplo, es el género generador de la sociedad política, lo que implica decir que la sociedad política no surge directamente de una sociedad prehumana, sino que se organiza a partir de una sociedad humana natural y dada en un estado muy avanzado de su evolución. Pero la sociedad natural no la entendemos como género porfiriano, que pueda ser tomado en su acabada estructura a fin de sobreañadirle una diferencia específica. A la sociedad natural le atribuimos el papel de un género radical, de una raíz genérica, lo que es tanto como decir que será preciso que este género, una vez alcanzado un determinado grado de desarrollo, se descomponga, se desintegre o de-genere para (en el supuesto de que la desintegración no conduzca a una regresión a estadios anteriores o simplemente a la desaparición de la sociedad) poder asistir a una re-generación o re-estructuración en una forma más compleja y diferenciada que es justamente la que llamamos sociedad política.
La distinción entre géneros porfirianos y plotinianos es pertinente en una teoría política de la izquierda. En efecto, es muy distinto tratar a “la izquierda” como si fuese un género que se divide en especies independientes, o bien como un género cuyas especies mantienen relaciones internas e incluso derivan las unas de las otras. La unidad de los seis géneros de “izquierdas definidas” la concebimos como enteramente similar a la unidad de concatenación de los géneros de vertebrados de nuestro ejemplo; entre ellas median relaciones de unidad propias de los géneros plotinianos (o darwinianos). La izquierda radical (la izquierda revolucionaria que tomó el nombre de su situación topográfica en la Asamblea francesa de 1789) es un género generador de otras corrientes de la izquierda (por ejemplo, de la izquierda liberal y de la izquierda comunista). Por su parte, la Idea objetiva de Derecha es una idea que definimos como género plotiniano (por tanto, como una idea histórica), que dice referencia esencial al Antiguo Régimen, en cuanto éste resultó ser atacado por las izquierdas revolucionarias. Es una Idea que se nos presenta, en principio, como una idea positiva, y más simple que la Idea general de Izquierda, cuya unidad comienza siendo negativa (del Antiguo Régimen) y, por tanto, amorfa, como es el concepto de in-vertebrado. La derecha tradicional o alineada (las variedades o modulaciones de la derecha herederas de las respuestas que el Antiguo régimen y sus herederos pudieron dar a las embestidas de las izquierdas: la derecha primaria, derecha liberal y derecha socialista) tiene una inequívoca unidad directa de estirpe, a diferencia de la unidad que corresponde a las izquierdas. Para atender a estas diferencias llamamos modulaciones a las variedades o géneros de unidad genealógica de la derecha tradicional, reservando el término generaciones, en cuanto independientes las unas de las otras, para conceptuar a las distintas variedades o géneros de la izquierda. […]
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Es importante señalar, como dice Gustavo Bueno Martínez, al hablar de los géneros o generaciones de izquierda definida, «se nos darán sucesivamente, históricamente. Circunstancia obligada si se tiene en cuenta que “las izquierdas” son también conceptos históricos», y más adelante dirá: «Por lo demás, la sucesividad de los géneros o generaciones de la izquierda no significa que cada generación haya eliminado a las precedentes. Como ocurre con la evolución, lineal o ramificada, de los géneros, órdenes o clases zoológicas, tampoco los géneros, órdenes o clases políticas quedan necesariamente aniquiladas por sus sucesoras. Las distintas generaciones de izquierda que van sobreviviendo, o bien se mantendrán en la forma de corrientes más o menos puras, o bien se mesclarán con las otras como corrientes híbridas o eclécticas».
El kirchnerismo, la última generación del peronismo no aniquila, ni puede eliminar a sus antecesores, al contrario, lo único que hace es mezclarse con otras corrientes y en estos tiempos históricos, lo que hace es agiornarse, pero no en la derecha, ya que el peronismo madre siempre fue de izquierdas, de una izquierda nacional o socialismo nacional, porque el peronismo siempre fue fascista, corporativista, comunidad organizada, hubo viejas y nuevas generaciones que trataron de llevar al peronismo a una izquierda internacionalista, es decir, marxista, pero fracasaron.
Pero estamos viviendo una época en que la izquierda desde la cuarta, quinta y sexta generación de izquierdas, es decir, la socialdemócrata, la comunista y el maoísmo o comunismo chino, según la clasificación de Gustavo Bueno Martínez, esas generaciones ya están muertos, están fuera de la Historia, fueron derrotados por el imperio estadounidense y su economía de libre mercado. El kirchnerismo adoptó la nueva generación de izquierdas, la séptima, la cultural marcusiana. No la del intelectual orgánico de Antonio Gramsci, sino la del intelectual radical de Marcuse, abandonando la lucha de clases por la lucha entre sexos, y todo lo que implica la izquierda cultural actual, que ya está sufriendo duros golpes en Occidente.
La madre del borrego, le guste o no, a Carlos Ruckauf, o a cualquier otro peronista, el género generador es el «Peronismo», así que eso de «esto no es peronismo» sale sobrando. ¿Qué es el peronismo? En un artículo publicado en la Revista Eutaxia, bajo el título de: La izquierda y la derecha peronista. La serpiente con dos cabezas, de 2024, cuyo link va a continuación: https://revistaeutaxia.com/15863-2/. En ella hemos expuestos, básicamente, que es el peronismo y el porqué de su implantación histórica, en un contexto previo a la Segunda Guerra Mundial, y en pleno auge de la quinta generación de izquierda, el comunismo, y su realización concreta la Unión Soviética, la madre del socialismo realmente existente.
Otro aporte que hicimos, fue sostener que, tanto el Fascismo italiano de Benito Mussolini y el Nacional Socialismo alemán de Hitler, fueron movimientos o partidos de izquierda, fueron socialistas, eso está demostrado en su concepción del Estado o Gobierno, que pretendía abarcarlo todo, ambos estatistas, por tanto, no voy a discutir con necios que no lo quieran aceptar. El identificarlos con la «derecha» fue una tarea de la izquierda, hecha con toda la mala leche, para cargarle la miseria a otros.
La gran diferencia entre el fascismo y el nazismo, con el marxismo o comunismo internacional, estaba centrada en el alcance de las mismas, para Hitler como para Mussolini, esas izquierdas eran y debían ser nacionales, en cambio la Unión Soviética era internacionalista, el proletariado era internacional, o al menos, ese mito del proletariado internacional, y entre ellos se peleaban por la representación genuina de la izquierda. Juan Domingo Perón, admirador y plagiador del Fascismo italiano, Carta del Lavoro incluida, era una izquierda nacional, por eso Juan Perón hablaba de socialismo nacional.
El «Ni yankis ni marxistas», que cantaban los peronistas, significaba eso, obviamente los yankis eran los capitalistas y los marxistas eran internacionalistas, y el peronismo fascista, como todo fascismo era nacional. En tiempos de la Guerra Fría todo partido o movimiento, que se declaraba nacionalista, era sencillamente eso, un nacionalismo de izquierda. Y todos, todos absolutamente eran estatistas. Por eso en el peronismo, cabían todas las expresiones de izquierda, el mismo Perón lo dijo en Conducción Política, que por sobre esa bolsa de gatos, él hacía la función del Padre eterno. Así le fue, cuando se desataron los infiernos.
Hubo de todo en el peronismo original, incluso algunos pocos nacionalistas en función de intelectuales, ellos fueron quienes le dieron letra sobre la Doctrina Social de la Iglesia, que nadie entendió, pero igual la repetían. El peronismo de mediados de la década de 1940, fue un movimiento, como cabe a todo fascismo, en torno a la figura de un líder, a quien rendir culto, de un Führer, del entonces coronel Juan Domingo Perón, y a sus políticas laborales y previsionales que este llevó adelante desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, durante la Revolución del 43.
En su discurrir diacrónico fue metamorfoseándose de distintas maneras y nombres, se organizó primero como partido para participar de eso que llamaban los peronistas «la democracia liberal» como Partido Laborista, que luego de las movilizaciones obreras del 17 de octubre de 1945, un grupo de militantes sindicales convocados por Luis Gay y Cipriano Reyes, habían formaron un Comité Provisional del Partido Laborista, que estaba integrado también por los ferroviarios Monzalvo y Tejada, Manuel García (espectáculos), Vicente Garófalo (sindicato del vidrio) y Leandro Reynes (periodistas), entre otros. El Partido Laborista quedó oficialmente fundado el 24 de octubre de 1945.
Luego sería «Partido Peronista», rebautizado luego como «Partido Justicialista». En 1949, dos años después de ser sancionada la ley de voto femenino, se organizó como el «Partido Peronista Femenino», que sería disuelto por el gobierno cívico-militar en 1955. El movimiento peronista se estructuraba sobre tres ramas, la política, sindical y femenina, y en la década de 1970 se agregó otra, la Juventud Peronista. La denominación de «justicialismo» proviene de la «Justicia Social». En 1952 el art. 3° de la ley 14.184 definió «como ‘doctrina nacional’, adoptada por el Pueblo Argentino, la doctrina peronista o justicialismo».
En el movimiento peronista, en su seno interno, convivieron diversas corrientes diversas muchas veces enfrentadas, no solo electoralmente, sino armadas, en esa «dialéctica de los puños y las pistolas». Sin intención de entrar en un recuento minucioso, podemos citar al peronismo ortodoxo, ¿ortodoxo? ¿Puede haber algo ortodoxo en esa bolsa de gatos? Si cada uno interpretaba a Perón y al peronismo como se le daba su subjetiva gana. También estaba el neoperonismo, el peronismo revolucionario, es decir, el peronismo internacional marxista. El peronismo sindical, mayoritariamente de la izquierda nacional, aunque ellos creyeran o sigan creyendo que solo era nacional y no de izquierda.
La derecha nacionalista, que no es otra cosa que nazismo y fascismo duro y puro, el camporismo izquierdista internacionalista, el menemismo, la renovación peronista, el peronismo socialdemócrata, el kirchnerismo que es la vieja y la nueva izquierda. Todos ellos parten del primer género generador, el peronismo fascista, entre ellos se debe incluir, les guste o no, al «Peronismo sin Perón», como lo dice sin medias tintas la misma pretensión, peronismo, al fin y al cabo, aunque sin Perón. Así que ponerse a patalear y decir que eso no es peronismo, es no haber entendido nada.
Pero hay algo que es común a todas esas corrientes históricas dentro del peronismo, y es la corrupción, en esta cuestión nadie puede decir, esto no es peronismo, este artículo lo podría haber reducido con toda justicia, diciendo que el peronismo es una asociación ilícita y un crimen de lesa humanidad. El llamado peronismo surge en el contexto de la Revolución del 43, Juan Perón era un miembro importante del GOU una logia militar, en la que, según dichos del propio coronel Juan Perón, unos eran seguidores del fascismo italiano y otros del nacionalsocialismo hitleriano. Perón dijo que él seguía al Duce.
Luego del golpe militar, en la cual participó Juan Domingo Perón, un grupo de dirigentes sindicales como los socialistas Ángel Borlenghi, Juan Atilio Bramuglia y Luis Gay el revolucionario, se reunieron con Juan Perón y el coronel Mercante, y forman una alianza sindical-militar para influir en el gobierno. Ellos le propusieron crear la Secretaría de Trabajo, fortalecer la Confederación General del Trabajo (CGT) y sancionar una serie de leyes laborales favorables al movimiento obrero.
Ángel Borlenghi fue ministro del Interior de los dos primeros gobiernos peronistas y Atilio Bramuglia fue ministro de Relaciones Exteriores del primer gobierno peronista, además de ser autor de ese menjunje o doctrina izquierdista llamada «Tercera posición» un mamarracho izquierdista. El entonces coronel Juan Perón organizó una alianza con grupos sindicales de diversas tendencias que se organizó como corriente laborista influyendo notablemente en el curso de la Revolución del 43. El objetivo de la alianza era hacerse cargo de la política laboral, Juan Perón había sido testigo de ese manejo por parte Benito Mussolini.
Juan Perón logró del gobierno militar golpista que le dieran un cargo menor, de tomar la estratégica política laboral del gobierno militar, como jefe del Departamento de Trabajo. Desde ese lugar y con el apoyo activo de una cantidad creciente de dirigentes sindicales, Juan Perón inició una reforma profunda en materia de derechos laborales, convenios colectivos y de previsión social, que lo hizo fuerte en el seno del gobierno militar. Luego Perón, logró darle jerarquía a su departamento Nacional de Trabajo al rango de secretaría ministerial, acumulando luego los cargos de ministro de Guerra y vicepresidente.
Héctor Cámpora fue presidente de Argentina por 45 días, durante su gobierno, la izquierda peronista internacional, marxista, estuvo muy cerca de lograr su objetivo, de un socialismo internacional. Héctor Cámpora fue un idiota útil de los Montoneros, para los montos su lucha era la lucha de clases. Pero primero tenían que traer a juan Perón del exilio, y eso mediante la guerrilla, superando al Cordobazo, separando a los combatientes de las luchas de la clase obrera. Juan Perón los va a concebir como las «formaciones especiales» que le permitirían inclinar la balanza y negociar los términos del Gran Acuerdo Nacional que proponía el general Alejandro Lanusse.
En 1972, Montoneros se suma con todo a la campaña electoral del peronismo e impone su hegemonía al conjunto de la Juventud Peronista y a la Tendencia Revolucionaria. La guerrilla peronista se pone al servicio de Héctor Cámpora, y con Héctor Cámpora se impusieron sobre el aparato, lo que ellos llamaban la burocracia sindical. No nos vamos a ocupar ahora de esto, ya que lo estamos haciendo en la sección llamada: Cuadernos de Eutaxia.
El camporismo y el montonerismo terminaran mal, ya que el general Perón, viendo lo que estaba sucediendo y sobre todo que ese monstruo que él mismo había creado se le escapaba de las manos, los enfrentó. Este último Juan Perón regresaba a la Argentina, no a hacer realidad el socialismo nacional del pasado, sino como él lo dijo por orden de los Estados Unidos, si quieren discutir, ahí lo tienen al Tata, Juan Bautista Yofre, que documentos en mano los puede desasnar.
El menemismo fue otro momento o generación del peronismo, un ex montonero recauchutado, un caudillo popular, que llegó al gobierno, metafóricamente, bajando de un caballo y lanza en mano, pero que pronto daría una voltereta, muy propio del peronismo y siempre caer parado, lo hizo el jefe Juan Domingo Perón ¿no? Ponerse al servicio de Estados Unidos, era lo lógico, muy astuto se dio cuenta que el socialismo caía en picada, luego de dos ministros de economía que fracasaron tomó a mano a Domingo Cavallo. Por más que quieran pintar a un Menem distinto al que vivimos, y a lo que diga Javier Gerardo Milei, y otros muchachitos que no vivieron ese gobierno.
El gobierno de Carlos Menem fue tan corrupto como el mejor. No se puede negar, a pesar que uno deteste al doble agente, al marxista Horacio Verbitsky, su libro: «Robo para la corona: Los frutos prohibidos del árbol de la corrupción», que se convirtió en un bestseller, dice la verdad. ¿O se olvidaron de José Luis Manzano, de Dromi?
El kirchnerismo, es otra cara del peronismo, esta vez nada de lucha de clases, ni plusvalía, sino asumiendo la nueva izquierda cultural, la séptima generación de izquierdas, con todo lo que esa basura implica, y en el campo internacional, su unión a las potencias y países autoritarios, ex comunistas.
En otro programa periodístico, el muy limitado Alejandro Fantino, dijo que Cristina Fernández de Kirchner había acabado con el peronismo. Bueno, Alejandro Fantino, es un tipo intelectualmente limitado y aunque dicen que estudió filosofía o está estudiando, la verdad, no lo parece, si tuviera un razonamiento filosófico no diría las tonteras intelectuales que sostiene. Para mandarse la parte, a uno de sus programas lo llamó «La cosa en sí», niego que este fulano pueda explicar, filosóficamente, y no doxográficamente, que es el kantismo.
Entre 1946 y 2019, el justicialismo ganó diez elecciones presidenciales: 1946 y 1951, y 1951 (Juan Perón), dos en 1973 (Cámpora y Perón), en 1988 y 1995 (Carlos Menem), en 2003 (Néstor Kirchner), 2007 y 2011 (Cristina Fernández de Kirchner), y en 2019 (Alberto Fernández). Perdieron las elecciones de 1983 (Ítalo Luder), 1999 (Eduardo Duhalde), 2015 (Daniel Scioli) y en 2023 (Sergio Massa). Y fueron derrocados del poder por golpes militares en 1955 (Perón) y en 1976 (María Estela Martínez de Perón).
Su fundador, el luego general, Juan Domingo Perón, en sus inicios fue conservador golpista, luego de su experiencia italiana, admirador confeso de Benito Mussolini y del fascismo italiano. Después de la caída del fascismo en la Segunda Guerra Mundial, empezó a hablar del socialismo nacional o izquierda nacional. Durante su gobierno, mantuvo relaciones con menores de edad, una de ellas, no todo era política también había lugar para sus vicios sexuales, esa referencia está escrito en este artículo: y en el siguiente link: https://revistaeutaxia.com/juan-domingo-peron-y-las-menores/
Durante su primer mandato, jugó a ser el líder internacional enarbolando un panhispanismo, hasta que se le acabó el dinero con tanto derroche populista. Luego de ser derrocado, estuvo a punto de dirigirse a Cuba, un camino que no hubiese tenido retorno. fue muy elogioso con la figura y la política del comunista chino Mao. Durante su estadía en Madrid, en pleno régimen franquista, su ideología fue variando. Si bien es cierto, que Perón usó y les dio cuerda a las izquierdas internacionalistas, como Montoneros, lo hizo porque los necesitaba para generar el caos en Argentina y forzar a los gobiernos militares para que le permitieran regresar al país, para entonces él ya no era socialista nacional ni internacionalista.
Su regreso definitivo al país estuvo marcado, aunque sus seguidores no lo acepten, por la necesidad de combatir al marxismo internacional. Juan Domingo Perón, al final de su vida entendió como funcionaba la política internacional real, y no regresaba porque el pueblo argentino lo quería, sino porque los Estados Unidos lo necesitaba, Juan Bautista Yofre, conoce esta situación de primera mano. Por eso, como prueba, está la carta de ayuda al general Augusto Pinochet, en su lucha contra el marxismo, luego de derrocar al socialista de Salvador Allende.
Poco tiempo antes de regresar a la Argentina, el general Juan Perón, recibió en la quinta «17 de Octubre» en Madrid, al periodista Armando Puentes. Este comentó lo que Perón le dijo: «…Además, me expresó, entre guiños y medias frases, que las cosas no andaban bien en la Argentina y “que estaba preocupado porque estos aventureros marxistas están entrando en el gobierno (gobierno de Cámpora) … este es un gobierno de putos y de aventureros”».
Ricardo Veisaga
29 de noviembre de 2024.