

EL NEGOCIO PALESTINO
EL TERRORISMO VICTIMISTA
Ricardo Veisaga
La administración Trump anunció el cierre de la oficina de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), en Washington DC, que ejerce las funciones de Embajada de los palestinos en el país, y de paso advirtió a la Corte Penal Internacional que tomará represalias contra sus jueces tanto si inicia una investigación de los posibles crímenes israelíes denunciados por Palestina como si lo hace con ciudadanos estadounidenses en Afganistán.
Es decir, matar dos pajarotes de un tiro. Tanto John Bolton, el asesor de Seguridad Nacional, como el comunicado de la portavoz Heather Nauert, es que la OLP «no ha dado los pasos para avanzar en el comienzo de unas negociaciones directas y serias con Israel». Además, añade que los líderes de la OLP «han condenado el plan de paz de Estados Unidos sin todavía haberlo visto».
Ya en el mes de agosto, Estados Unidos había anunciado que dejaría de financiar a la UNRWA, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina, de la que eran los principales aportantes. Nauert como John Bolton, aseguraron que Estados Unidos sigue comprometido con un proceso de paz negociado. Bolton, poniendo blanco sobre negro, dijo: «Estados Unidos apoyará siempre a nuestro amigo y aliado, Israel».
Hace varias semanas atrás la revista Foreign Policy publicó correos electrónicos enviados por Jared Kushner a Jason Greenblatt, ambos asesores de Donald Trump sobre Medio Oriente. En estos correos se dejaba en claro el fuerte cuestionamiento por parte de Kushner a la existencia misma y al desempeño de la UNRWA como uno de los actores del conflicto israelí-palestino. Las especulaciones sobre la UNRWA, terminaron el pasado 31 de agosto, cuando Trump hizo pública su decisión de eliminar el aporte de los fondos que su país había comprometido a la mencionada agencia.
Para el gobierno estadounidense como para muchos analistas, la UNWRA, en lugar de constituirse como una solución para la situación de los refugiados palestinos, ayudó a perpetuar su estatus y su precaria condición. La UNRWA fue creada a finales de 1949 con el objeto de ayudar a los 800.000 refugiados que dejó el conflicto armado entre Israel y los estados árabes vecinos: Líbano, Siria, Jordania, Arabia Saudita, Irak y Egipto.
Guerras iniciadas por los árabes. Su objetivo fue el de dar alivio temporal a los refugiados. Temporal, repito, sin embargo, la Asamblea General de la ONU, fue prolongando en el tiempo su mandato ya que consideraron que las necesidades de los refugiados no se habían resuelto. El próximo mandato terminará el 30 de junio del 2020. Los mecanismos legales de la UNRWA para convertir las necesidades temporales en permanentes, son básicamente dos.
El primero consiste en la definición de refugiado palestino como «toda persona cuyo lugar habitual de residencia haya sido Palestina durante el período del 1 de junio de 1946 hasta el 15 de mayo de 1948 y que hubiere perdido su hogar y medios de sustento como resultado de la guerra de 1948». Es decir, que cualquier habitante permanente o temporal de esos territorios calificaba para recibir ayuda por parte de la UNRWA.
Pero, en la práctica, únicamente los refugiados árabes fueron quienes recurrieron a esa ayuda puesto que el Estado de Israel debió hacerse cargo de todos los refugiados judíos víctimas de ese conflicto, incluyendo a 800.000 ciudadanos judíos que residían en países árabes y que fueron expulsados por los gobiernos de esos países en represalia por el establecimiento del Estado Judío. Para estos refugiados no se estableció ningún Fondo Especial ni una Agencia de las Naciones Unidas.
Segundo, y el más importante para perpetuar el estatus de refugiado, es la segunda parte de la definición de refugiado palestino según la UNRWA: «Refugiados palestinos son personas que cumplen la definición anterior y descendientes de padres que cumplan la definición».
Contrariando a la legislación internacional sobre refugiados y a los organismos internacionales que asisten a estos grupos humanos, que buscan procurar que los refugiados, con la asistencia de los países de acogida, dejen de ser tales y se integren legal, económica y socialmente a los Estados refugio. La legislación con la cual se creó la UNRWA perpetúa el estatus de refugiado palestino en desmedro de su condición y sus derechos. En sus inicios la UNRWA, empezó atendiendo a 860.000 refugiados y actualmente atiende a más de 5.000.000 según sus propios registros.
Si hiciéramos una evaluación del desempeño de la UNRWA de acuerdo a los parámetros, principios y objetivos de la ACNUR y organizaciones internacionales que se ocupan de los refugiados. La UNRWA, lejos de constituirse como la solución definitiva para los refugiados, lo que hizo es perpetuar y preservar su situación por casi 68 años. Esta cuestión de los refugiados palestinos fue uno de los obstáculos en las negociaciones de paz que han mantenido israelíes y palestinos.
Los palestinos dicen que como parte de los acuerdos se debería incluir el derecho al retorno de todos los refugiados, considerados como tales por la UNRWA, a los territorios que actualmente es del Estado de Israel. Para decirlo de otra manera, cinco millones de refugiados palestinos deberían tener el derecho a ser ciudadanos israelíes. Lo que, en términos demográficos, significa la extinción de Israel como estado judío.
No hay que olvidar que existen en la actualidad, un millón y medio de ciudadanos israelíes la mayoría de los cuales se autodefinen como árabes palestinos. Para los árabes, la repatriación de los refugiados palestinos, significa convertir a Israel en un estado árabe. Algo que, por supervivencia, los ciudadanos israelíes y su gobierno, no están dispuestos ni deberían aceptar.
El 24 de este mes, Trump, dará a conocer mayores detalles del Plan de Paz para el conflicto israelí-palestino que tiene preparada la administración. El sentido común nos dice que la redefinición de refugiado palestino, se defina bajo los parámetros del derecho internacional y no según la definición utilizada por la UNRWA. Con ese nuevo criterio de medición, los verdaderos refugiados palestinos no superarían a algunas decenas de miles, que varios expertos señalan estarían entre 20 a 50.000.
Los cuestionamientos hacia la UNRWA, son cada vez más fuertes, incluidos de varios países árabes. A principios de este año, Estados Unidos, redujo su contribución a la mitad, lo que estaba indicando su descontento creciente con la agencia. Estados Unidos aporta unos 350 millones de dólares anuales a UNRWA, que tiene un presupuesto de 1.200 millones de dólares.
El retiro total de esos fondos, es una clara señal en décadas, que Washington está dispuesto a tocar el tema central del conflicto: la cuestión de la existencia de Israel dentro de cualquier frontera. Estados Unidos, junto con otras potencias de Occidente, estuvo apoyando a UNRWA todos estos años como un medio para apaciguar al mundo árabe. Algo que fue perturbador y dañino para la paz, y que mantiene a los palestinos encerrados en la trampa de la dependencia, poniendo en peligro la seguridad de Israel.
UNRWA es una reliquia de la Guerra Fría. El mundo occidental por décadas ha tratado el conflicto árabe-israelí como una disputa territorial. Desde la guerra de junio de 1967, el lema era «tierra por paz», es decir, que, a cambio de territorio, Israel recibiría la paz de sus vecinos. La decisión de retirarse de UNRWA significa que Estados Unidos, considera que la disputa no es territorial sino existencial.
Al oponerse al ethos y al dictum central de los palestinos (que toda la tierra es suya, y por lo tanto todos los «refugiados registrados» deberían tener derecho al «retorno»). La Administración Donald Trump, está enfrentando directamente a la weltanschauung radical e intransigente de los palestinos, encarnado en los «refugiados» y en el «derecho de retorno», extorsión para que la paz sea posible en el futuro.
La cancelación de la ayuda económica, es el precio que deben pagar los palestinos por su intransigencia. Hasta ahora les funcionaba el chantaje de rechazar y endurecer su posición, cada vez que Israel les ofrecía un acuerdo de paz lo rechazan. Eso sucedió cuando dijeron no a la propuesta de paz de Ehud Barak, en Camp David en julio del 2000, unos pocos meses después recibieron una mejor oferta de Bill Clinton, lo mismo.
Al ser rechazada esa oferta, Ehud Olmert les ofreció otra propuesta aún mejor en 2007-2008. Nuevamente rechazaron esa oferta, mientras tanto el dinero del exterior seguía fluyendo a raudales, el cuento y el negocio de nunca acabar. La lógica interna del proceso de paz, hasta ahora, indicaba que los palestinos sistemáticamente podrían seguir diciendo que no, y que eso traía mejores ofertas y seguir viviendo de la ayuda occidental.
Donald Trump al retirar todos los fondos de Estados Unidos, de UNRWA, está rompiendo esa retorcida lógica. El mensaje ha cambiado, si rechazan las propuestas de paz, no esperen mejores ofertas como en el pasado. La intransigencia nunca ha sido buena para la negociación, por ahora, como diría Trump: «Estás despedido». Lo más inteligente políticamente hablando, fue retirar de la mesa de negociación la cuestión de los refugiados.
Existe un gran consenso en Israel de no permitir que los «refugiados registrados» palestinos «regresen» a Israel, ya que esa demanda palestina al «derecho de retorno» (eufemismo que significa la destrucción de Israel mediante la subversión demográfica) es un intento de desmantelar completamente al Estado de Israel, y bloqueaba todos los intentos de negociaciones de paz en el pasado.
Dando un paso más en esa dirección Estados Unidos decidió congelar todas las cuentas bancarias de la Organización para la Liberación Palestina (OLP) en el país. Es decir, que la Casa Blanca aumenta la presión sobre los palestinos para que entren a conversar de paz con Israel. La Administración Trump, ya había ordenado cerrar la misión de la OLP en Washington.
La OLP en un comunicado lamentó la decisión: «La Administración de Estados Unidos revocó las visas de la esposa y de los dos hijos del embajador Husam Zomlot, a pesar de ser válidas hasta el año 2020». El enviado palestino de la OLP en Estados Unidos, se quejó de que las autoridades locales le cancelaron los permisos de estadía, le cerraron las cuentas bancarias de su familia y le pidieron a él y a su familia que se vayan inmediatamente del país.
Bueno, a ver si lo entienden de una vez, la tolerancia tiene un límite y en política tolera quien puede y no quien quiere. La Administración Trump, también avanzó en el recorte de la financiación del programa que organizaba encuentros entre niños israelíes y palestinos. Tim Reiser, asistente de política exterior del senador, Patrick Leahy, les dijo a los congresistas y a sus secretarios que los programas que benefician a palestinos e israelíes no recibirán más fondos, según el informe de funcionarios de la «Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional» (USAID).
Mientras que los programas que facilitan encuentros entre judíos y árabes israelíes continuarán, al igual que los programas que otorgaron becas por varios años. USAID «no puede actualmente alcanzar a los palestinos en Cisjordania y Gaza como resultado de la reciente decisión de la administración sobre la asistencia a los palestinos».
Sin embargo, continuará brindando «apoyo a la sociedad civil que trabaja en estos asuntos dentro de Israel». El recorte, que asciende a diez millones de dólares, implica que las organizaciones no gubernamentales (ONG) de la Autoridad Palestina no recibirán fondos. «Sigo creyendo en la importancia de construir vínculos entre israelíes y palestinos, particularmente entre los niños», afirmó el enviado especial de Estados Unidos para Oriente Medio, Jason Greenblatt.
«Pero los niños palestinos e israelíes perderán, y estos programas carecerán de sentido, si la Autoridad Palestina continúa condenando un plan [de paz] que no han visto y se niega a participar en él. Ojalá que la AP conduzca… veremos…».
El gobierno de los Estados Unidos advirtió a la Corte Penal Internacional (CPI), sobre su intención de juzgar a Israel. Bolton durante su comparecencia se refirió no sólo a la defensa de Israel sino de los propios Estados Unidos, sobre una posible apertura de una investigación sobre Afganistán que afectaría a sus militares.
John Bolton dijo: «Prohibiremos la entrada al país de sus jueces y fiscales, sancionaremos sus fondos en el sistema financiero de los Estados Unidos y los enjuiciaremos en nuestro sistema penal». Hace ya mucho tiempo que el gobierno de Donald Trump, ha sido claro y rotundo, no va a permitir que quieran determinar la política estadounidense desde organismos internacionales.
Según el periódico izquierdista «Rebelión», la amenaza estadounidense ya fue advertida por la (CPI) y respondieron a las amenazas, y están tomando nota y son inmunes a las amenazas. Pregunta. ¿Cuántas divisiones tiene la Corte Penal Internacional? Respuesta: Ninguna, sólo izquierdistas y ladrones como el ex fiscal argentino Luis María Ocampo. John R. Bolton, declaró a la Corte «ineficaz, exenta de rendición de cuentas y, de hecho, directamente peligrosa», y amenazó con sanciones contra fiscales y jueces que emprendan casos contra estadounidenses.
La Corte Penal Internacional (CPI), inaugurada en 2002, fue «imaginada» como el organismo judicial permanente del mundo para casos de crímenes de guerra, genocidio y otros delitos de lesa humanidad. Los gobiernos progres consideran a la Corte un símbolo del orden internacional.
Por lo visto se lo creyeron así, pero no era nada más que una de las tantas payasadas que orquestan los que detentan el poder real en el mundo. Alguien pudo creer que, Rusia, China o Estados Unidos, ¿alguna vez iban a entregar a sus soldados a cuatro pelagatos? Burócratas que tienen menos poder de fuego que la pandilla del barrio donde vivo.
El presidente Bill Clinton firmó el Tratado de Roma en 1998 que establece la Corte, pero señalando sus «defectos significativos». El Congreso de Estados Unidos nunca ratificó el tratado, pero los ex presidentes George W. Bush y Barack Obama en ocasiones le brindaron apoyo a la Corte (como parte del circo). China e India nunca la apoyaron.
Rusia dejó de aparentar que la respaldaba, y hace un año dio inicio a su retiro formal. Algunas naciones europeas, idealistas, ven a organizaciones como la «Corte Penal Internacional» como un control importante para los dictadores. Pero nunca se atrevieron a enjuiciar a la dictadura cubana, ni a Corea del Norte.
Pero apelando a lo establecido en el artículo 5 del estatuto de Roma, que clasifican en cuatro grupos los delitos internacionales como de su competencia: a) El crimen de genocidio, b) Los crímenes de lesa humanidad, c) Los crímenes de guerra, d) El crimen de agresión. Respondiendo a la ideología imperante en el CPI, califican a Israel de genocida. Y condenan a los Estados Unidos por limpiar Afganistán de terroristas. Es obvio, que los estadounidenses lo vean como una afrenta. ¿Por qué expondría Estados Unidos a sus ciudadanos a supervisión?
Los Estados tienen derechos políticos y no humanos. Eso llamado «humano» excede lo estatal por metafísico, y si desean imponer sus sanciones deben poseer fuerza de obligar. Si la Corte Penal Internacional (CPI) piensa imponer su justicia ideologizada al orden imperial, es decir, Estados Unidos, Rusia, China o la India, tienen que tener algo más que un policía custodiando el edificio donde tienen sus oficinas.
Y si no poseen fuerza de obligar, sus sentencias no valen nada, son puro humo y el CPI es una simple entelequia. Y para la dialéctica de imperios vale un pepino, a ver si la Historia se va a detener por unos trasnochados. ¡Hay, qué horror! Lo que usted diga. Así es la vida realmente existente y el poder político, por trágico que parezca.
Como dijo el poeta Manrique: «Avive el seso y despierte». Y para más escándalo (no mío, por supuesto), Bolton dijo que los fiscales de la Corte representaban una amenaza para la soberanía estadounidense. También dijo que, para muchos en África, la Corte se ha convertido en una herramienta del colonialismo europeo en la era moderna.
«Viniendo del país sede de la ONU, es muy peligroso para un orden legal internacional», dijo William Pace, director de la Coalición por la Corte Penal Internacional, un organismo establecido para apoyar al tribunal. «Socava los pilares fundamentales de un orden internacional diseñado tras la Segunda Guerra Mundial para evitar la Tercera».
Por mí, podrían dejar New York y mudarse a La Habana o Caracas, y este señor William Pace, no se ha enterado que el orden internacional diseñado (por los triunfadores, no por los perdedores) tras la Segunda Guerra Mundial, ya es «perro muerto». Ese orden se agotó. La Administración Trump, está enfrentado a la globalización y a las organizaciones globales que la sustentan, reivindicando el valor de los Estados nacionales. Y no está dispuesto a permitir que desde organismos internacionales decidan el destino estadounidense.
Tiene razón el embajador estadounidense en Israel, David Friedman, cuando dijo «Desde 1994, Estados Unidos ha tirado más de diez mil millones de dólares en ayuda humanitaria a los palestinos», continuó diciendo, «Sin minimizar la importancia de la atención médica y la calidad de la educación para los niños (y no lo minimizamos, ni siquiera por un milímetro); no hemos visto que esos gastos acercaran la región a la paz o la estabilidad, ni siquiera un milímetro».
Friedman lamentó que los fondos de los contribuyentes estadounidenses, en lugar de ser utilizado de manera positiva, fueron gastados parcialmente en solventar los estipendios de la Autoridad Palestina a los terroristas, a financiar la educación que insta al odio, y a una agencia como UNRWA que, mediante la extensión del estatus de refugiado a los descendientes de los refugiados palestinos, está perpetuando la cuestión de los refugiados, en vez de resolverlo.
«Para gastar los dólares que los contribuyentes que han ganado con mucho esfuerzo y para financiar libros de texto llenos de odio, les pregunto, ¿cómo eso le suministra valor a Estados Unidos o a la región?» Friedman agregó que Estados Unidos continuará buscando otras formas de apoyar a los palestinos. «De hecho, seguimos proporcionando fondos, proveemos el 40% de los fondos para el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. ACNUR, en oposición a UNRWA, que busca terminar con la situación de apátridas, no desplegarlos como arma política».
Según un reporte del canal de televisión israelí «Arutz 20», la Autoridad Nacional Palestina habría realizado ya un primer pago a la familia del terrorista Jalil Jabarin que asesinó hace una semana al civil israelí Ari Fuld. En eso gasta el dinero la Autoridad Palestina. La transferencia de dinero fue realizada pocas horas después del atentado, mientras el israelí Ari Fuld era sepultado.
La familia de Jabarin, originario de la localidad palestina de Yatta, habría recibido un pago inicial de 12.000 shekels (cerca de 3.300 dólares) como parte de la política del gobierno palestino de recompensar los atentados terroristas contra israelíes.
La acción de la Autoridad Palestina demuestra que las intenciones de Mahmoud Abbas no están dirigidas a la paz o a un acuerdo con Israel sino a continuar la lucha armada. Recientemente el presidente palestino, Mahmoud Abbas, declaró que mientras él esté en el gobierno e «incluso si le quedara un solo centavo», seguiría pagando recompensas a las familias de los «shahids» (mártires) palestinos, en sus propias palabras.
Sólo el año pasado, la Autoridad Palestina, pagó cerca de 350 millones de dólares en recompensas para terroristas palestinos y sus familiares. Según la regla establecida, mientras mayor sea la gravedad del atentado y la condena recibida por la justicia israelí, mayor sería el pago por el ataque terrorista. Estas actitudes árabes son normales, lo que no es normal, que después de un siglo sigan negando los derechos de los judíos sobre esa tierra.
Los que nacieron en los países árabes después de 1948 y que pretenden hoy «volver» a un lugar en el que jamás estuvieron, es una tomadura de pelo. La condición de refugiado es un estatus jurídico reconocido por terceros a consecuencia de los sucesos acaecidos en la vida del individuo, solamente en la suya y no es transferible a las generaciones posteriores que engendra el individuo (y estos árabes se reproducen como conejos).
La condición requerida para ser refugiado palestino era haber residido durante dos años en el mandato británico de palestina. Por ejemplo, si un obrero de Damasco (actual Siria) había trabajado dos años en Haifa y después regresó a Siria a partir de 1949, podía declararse refugiado palestino. Otra cuestión, los autodenominados palestinos, no tienen nada que ver con los filisteos. Estos eran un pueblo indoeuropeo originario de Creta que llegó a la región con las llamadas invasiones de los pueblos del mar.
Y en todo caso se helenizaron ya antes de la época romana y estos (los romanos) dieron el nombre de «palestina» después de la derrota de la última rebelión judía. Eso de buscarse antepasados se ha puesto de moda entre los «nacionalismos fragmentarios», catalanes, vascos, etc.
En cuanto a aquellos supuestos palestinos, llegados de Creta, no tienen nada con la tradición árabe e islámica, que basa su legitimidad en el derecho de conquista de tierras infieles. En el caso de estos «palestinos» que hoy son como 12 millones de personas que asi se declaran, debatir, quien llegó primero o si estaba desierta no tiene ningún valor.
Si nos atenemos al Antiguo Testamento, está claro quien estuvo siempre. Eso del primer habitante vale poco en la vida política internacional, lo cierto es que las fronteras actuales se remontan a la década del 20 del siglo XX. Esa región durante cuatro siglos estuvo bajo el dominio del Imperio Otomano y también bajo otros imperios anteriores. Lo que ahora es Israel, Siria, Jordania, Líbano, Irak, era un espacio sin fronteras con gente moviéndose libremente.
Los estudios actuales de la genética demostraron que las poblaciones de esta región tienen antepasados comunes. Incluyendo a los antiguos fenicios, babilonios, asirios, nabateos y arameos hasta los modernos árabes y hebreos. Y desde luego los cananeos ya que el hebreo procede del cananeo. Las poblaciones de judíos y árabes, descienden directamente de los mismos ancestros desde la misma prehistoria.
El cromosoma lo comparten el 71% de los judíos y el 82% de los palestinos, y si no bastara la genética, la lingüística dice que tanto el hebreo como el árabe, son lenguas semitas, como antes lo eran el cananeo, el fenicio o el arameo.
Por tanto, es ridículo hablar del primer ocupante. Además de ridículo es ignorante, ya que confunden la «nación étnica» con la «nación política». Los palestinos como tales son un pueblo inventado, como consecuencia de la división de este espacio llamado palestina, en estados separados en el siglo pasado, por la decisión y la real gana de los que derrotaron a los otomanos, dibujando artificialmente un nuevo mapa, tan artificial como todo mapa.
Y a diferencia de sus hermanos libaneses y jordanos, ellos no obtuvieron la independencia. Ellos fueron puestos bajo mandato británico y la finalidad de ese mandato era convertir la región palestina en un hogar nacional judío. Un estado judío que, en 1920, apenas representaban el 8% de la población, mientras que los palestinos árabes se consideraban los legítimos propietarios del territorio.
Por lo tanto, era inevitable que se opusieran al sionismo, es decir, al movimiento que oponiéndose a las profecías judaicas querían establecerse en la tierra de sus ancestros, «hic et nunc», aquí y ahora, de donde habían sido expulsados y se encontraban peregrinando y sufriendo todo tipo de abusos y discriminación por el mundo, sin esperar el cumplimiento de tales profecías.
Esto ya lo había advertido Zeev Jabotinsky padre de la derecha israelí en su libro: «La muralla de hierro». La identidad nacional palestina se forjó como consecuencia del conflicto con los judíos por un lado y por otro, por el rechazo y hasta el odio que los mismos estados árabes «hermanos» que nunca los quisieron, sentían hacia ellos.
El rechazo de los mismos árabes (además de usarlos como carne de cañón en el conflicto con Israel) sencillamente no los consideran de la tribu, el Líbano es buen ejemplo de esto. Jabotinsky creía, que el estado judío sólo podía establecerse por la guerra, dada las circunstancias, y que solamente sería aceptado por los árabes cuando estos comprendieran que no podrían destruirlo. No estaba equivocado.
Sostener que los llamados palestinos descienden de los filisteos, es algo que, a Hamas y a los integristas islámicos, la teoría «filistea» les importa un cuerno, ya que para ellos el mundo empezó con el islam y su profeta. Para ellos el mito fundador es la conquista islámica de tierras de los infieles.
Cuando Kemal «Atatürk» derrocó al sultanato otomano, la Turquía kemalista adoptó los principios de la historiografía occidental, proclamando como doctrina oficial que Anatolia jamás había sido conquistado por los turcos, si no que constituía la patria original de los turcos ya que estos eran los descendientes de los antiguos hititas. Teoría que no tiene ninguna base científica.
Muy pocos saben, al parecer, que hasta los años 20 del siglo pasado los árabes de palestina se definían como «sirios del sur», porque no existía ninguna palestina, ni siquiera como provincia del Imperio Otomano. Palestina dejó de existir como unidad administrativa del imperio bizantino, que a su vez lo había heredado de Roma.
Con la conquista árabe del siglo VII, el nombre de palestina sólo se usaba en los textos del occidente cristiano, es decir, como «Tierra Santa». Fueron los ingleses quienes resucitaron palestina con su mandato, con unas fronteras y unas instituciones administrativas. Todo ello creado de la nada, por ejemplo, si la ciudad de Tiro en el Líbano en vez de ser atribuida al mandato francés del Líbano, hubiera sido atribuida al mandato británico de palestina, hoy los habitantes de Tiro y del sur del Líbano ya no serían libaneses si no que ellos mismos se definirían como palestinos.
De hecho, el mandato británico, crearon a efectos administrativos la nacionalidad palestina, a la que pertenecían todos los habitantes del territorio del mandato. Y aunque hoy parezca mentira los mismos judíos se definían entonces como «judíos palestinos», aunque sólo a efecto de declarar que procedían de palestina.
A partir de 1948, los judíos pasaron a denominarse israelíes y los árabes continuaron llamándose palestinos y, si por acaso lo habían olvidado sus hermanos árabes, se lo recordaron encerrándoles en campos de refugiados. Para afirmar los derechos del pueblo judío sobre eretz Israel, no necesitan negar los derechos de los palestinos para defender lo que les pertenece, no necesitan recurrir a falsedades.
En 1920 los árabes cristianos y musulmanes representaban el 92% de la población y era natural que vieran a los judíos como unos invasores extranjeros y que se opusieran al sionismo, esto lo reconoció el propio Jabotinsky. Pero al día de hoy más allá del reconocimiento de algunos países, palestina no es un Estado, quien actúa legalmente en nombre de la nación étnica palestina es Jordania.
Esto del refugiado permanente e interminable, para trazar una analogía, recuerda el (TPS) de los centroamericanos, otorgados a raíz de los desastres naturales, sucedidos in illo tempore, desastres que ha quedado en el olvido salvo para sacar ventaja. Terminar con el negocio o el chiringuito montado con los «refugiados» es muy importante.
Si quieren dinero que trabajen, la región palestina dominada por la Autoridad Palestina y la Franja de Gaza, en términos económicos son los más improductivos del mundo, lo único que producen son terroristas con dinero occidental. Basta de entregar dinero a aquellos que muerden la mano del que les da de comer, que los mantengan los europeos u otros tontos, que en el mundo abundan.
22 de septiembre de 2018.