

El MARISCAL TITO
EL HOMBRE MISTERIO
Ricardo Veisaga
No intento escribir una biografía de Josip Broz (Tito), no es importante para mis propósitos. Pero es necesaria una cronología para comparar fechas para el fin de este artículo. Josip Broz, el futuro Mariscal Tito nació el 7 de mayo de 1892 en la aldea de Kumrovec cerca de Zagreb, Croacia-Eslavonia (actual Croacia), en aquel entonces parte del Imperio austrohúngaro, en un área llamada Zagorje.
Otros historiadores sostienen que su nacimiento fue entre el 18 y el 25 de mayo; hijo de padre croata y madre eslovena. Fue el séptimo hijo de Franjo Brozovic y Marija Javeršek. Su padre era croata, mientras que su madre era eslovena. Su familia era campesina, pobre, pero no la más pobre del lugar.
Vive los primeros años con su abuela materna en Podsreda (actual Eslovenia), en Kumrovec ingresó a la escuela primaria y la abandonó en 1905. Su educación formal fue muy escasa. Tenía 13 años cuando abandona la escuela elemental, también a sus padres y hermanos para trabajar como obrero agrícola y también en un restaurante.
A los 17 años ingresa en un taller mecánico en la Isla de Susak (Croacia) en donde aprende el oficio de cerrajero. En Susak se acercó al movimiento obrero, en 1910, se hizo miembro de la Unión de Trabajadores de la Metalurgia y el Partido Socialdemócrata de Croacia y Eslovenia.
Entre 1911 y 1913, Josip Broz trabajó brevemente en Kamnik (Eslovenia), Cenkovo y Bohemia, luego en Alemania (Münich y Mannheim) en la fábrica Mercedes Benz. Después partiría a Viena (Austria), en todos los trabajos se involucró con el mundo sindical. En 1913, ingresa al ejército austriaco y es enviado a la escuela de suboficiales en Zagreb.
Es condecorado por su participación en la batalla contra los rusos en Galitzia. Desde 1913, todos los ciudadanos son reclutados forzosamente, lo que significa que no lo hizo de manera voluntaria. Tito alcanzó el grado de sargento mayor. En 1915, es hecho prisionero por los rusos y liberado tres años después.
Se queda en Rusia y se casa con la hija de un jefe de la fábrica en la que trabaja, se cree que a los 20 años se casó con Marusa Novakova, con quien tuvo un hijo, Leopard Novakov, pero no está plenamente comprobado. Josip, no participa en la Revolución bolchevique que se desarrolla en esos años. En 1919 ingresó en el Partido Socialdemócrata Ruso, que luego se transformaría en el Partido Comunista de la Unión Soviética. Vuelve a Croacia en 1920, casado con una ciudadana rusa.
Durante los cuatro años siguientes trabajó como gerente en una fábrica de harinas en Croacia y se afilió al partido comunista yugoslavo. Se casará con una croata y tendrá numerosos hijos. Broz fue elegido para un cargo del Partido Comunista Yugoslavo, ilegalizado desde 1921. Parte a Rusia y permanecerá hasta 1925. En los siguientes años Tito tendría una participación política importante, estuvo en la cárcel desde 1928 a 1934 denunciado por un informante de la Policía.
Tras ser liberado en 1934, infringió de inmediato la orden de permanecer recluido en su localidad natal y se convierte en prófugo. Tito participó en el congreso del partido en Viena en 1934. Exiliado en Austria, trabajó como enlace entre el comité central del partido y sus camaradas en Yugoslavia, cruzando la frontera de manera ilegal. Viajó a Moscú para informar sobre el partido al Komintern y por Europa occidental.
En 1936, colaboró con la oficina de reclutamiento para las Brigadas Internacionales de apoyo de la Segunda República española. Ese mismo año en un informe a la Policía Secreta rusa NKVD, acusó al Secretario General del Partido Comunista de Yugoslavia, Milan Gorkic, de traidor y trotskista, quien fue ejecutado un año después.
En 1940 fue nombrado Secretario General del Partido Comunista yugoslavo y regresa a Zagreb, para apoyar la política del Komintern de Stalin. Al producirse la invasión de Yugoslavia por el Eje en abril de 1941, los comunistas fueron de los primeros en organizar un movimiento de resistencia. Tito se hallaba en Zagreb y se trasladó a Belgrado con documentación falsa.
El 4 de diciembre de 1943, Tito proclamó un Gobierno democrático provisional. El 29 de septiembre de 1944, firmó un acuerdo con los soviéticos, y los planes para coordinar el ataque sobre la capital, que comenzaría el 1 de octubre de 1944, mientras él se encontraba en Moscú. La capital fue tomada el 20 de octubre y Tito participó en el desfile de la victoria una semana después.
El 5 de abril, firmó un acuerdo con la Unión Soviética permitiendo la «entrada temporal de tropas soviéticas en el territorio yugoslavo». Ayudado por el Ejército Rojo, los partisanos ganaron la guerra contra el ejército nazi en 1945.
Sobre la verdadera identidad de Josip Broz, existen numerosas dudas, mucha tinta ha corrido sobre el papel. Hay quienes (muchísimos) creen que durante 50 años se engañó a todo el mundo. Se dijo que Tito, no tenía un acento claro. No tenía acento croata, ni serbio, ni esloveno, ni de otro idioma o dialecto de Yugoslavia, se notaba un acento extraño.
Nosotros no lo podemos corroborar, simplemente porque ya no vive, pero miles de testimonios lo aseguraron en su momento. En favor de esa teoría, consideramos que una persona que deambule unos veinte años por el «mundo», hablando distintas lenguas, no pude perder su acento original, eso me sucedió a mí, y así me lo recuerdan las personas que me oyen hablar.
Tito era croata de nacimiento y el que gobernó Yugoslavia lo hablaba con acento ruso, su idioma materno, el croata, lo hablaba pésimamente. Milovan Djilas dijo: «Tito fue medio extranjero en Yugoslavia. Lo cual no se debe a que abandonase su patria y se alistase en el Ejército del Imperio austrohúngaro al estallar la Primera Guerra Mundial».
«Tampoco se debe a que estuviese siete años en la Rusia soviética: primero, como prisionero de guerra en los momentos críticos de este país durante la revolución; luego, en el periodo de las expurgaciones, detenciones y ejecuciones. Según su origen y el cauce de su vida, es medio extranjero incluso en Croacia en donde nació.»
Tito, Biografía crítica. 1982.
Tito gobernante, atacó a los croatas arrinconando su lengua e intentando colonizar las principales ciudades croatas con serbios. Solo es posible explicar esa actitud por «resentimiento» o «vergüenza», un ejemplo es lo que sucede con muchos chicanos En los Estados Unidos, que no hablan o no quieren hablar español o castellano (chicanos, son los hijos de mexicanos nacidos en Estados Unidos).
¿Puede haber otra explicación para no hablar perfectamente su propia lengua materna y sí un idioma de un país en el cual él no vivió muchos años? Muchos dudan por las inconsistencias que hay en su biografía oficial, en especial en el periodo que va desde 1912 a 1926.
Las dudas son sobre su permanencia en la escuela de suboficiales de Zagreb o, bien en una escuela de contra espionaje en Hungría, lugar donde habría aprendido a tocar piano, esgrima, el gusto del lujo y los excelentes modales, raros en un campesino de Kumrovec. Entre 1921 y 1925, ¿Tito estuvo en Croacia o en Rusia?
En 1920, Tito se casa dos veces: con una rusa y con una croata. Su biografía oficial indica que su primera mujer era croata. ¿Por qué se ocultaba a la mujer rusa? Se duda si Tito era croata, húngaro, checo, húngaro germano o judío. Hay quienes sospechan que era francmasón desde 1920. Y explican el matrimonio de Tito con Herta Haas (antes de la Segunda Guerra mundial), que era la hija de un banquero alemán nazi perteneciente a la francmasonería.
Josip Broz tuvo muchos seudónimos, uno fue Walter (germánico) antes de la guerra y Tito después de 1941. Durante su prisión en tiempos del rey Alejandro, adoptó el de Frederic Georgijevic (nombre alemán y apellido ruso), algo extraño para un croata que vivía en Croacia.
Respecto a «Tito», no era original ya lo utilizó V. Bosanac, un agente del Komintern de 1932 a 1938. Ciertos escritos de V. Bosanac-Tito fueron atribuidos a José Broz Tito en su biografía oficial. Los testigos contemporáneos (sus antiguos camaradas de partido) que conocían sus «secretos», murieron en las Brigadas Internacionales en España o en los campos de concentración nazi.
Lo que llama la atención es por qué Tito no visitó a su madre en Kumrovec durante 33 años. Recién la visita en 1945, ella ¡no reconoce a su hijo! Ella dijo «Esto no es mi Joza» (apodo de Tito). Y tres meses después, fallece. Se sospecha que Tito murió en la guerra de España y que fue sustituido por un ruso de la URSS. Las manos tampoco se escapan al momento de reforzar tal teoría.
Al verdadero Tito le faltaba un dedo y el falso los tenía todos. El verdadero era hijo de un granjero alcohólico y el falso se comportaba con modales aristocráticos. Una anécdota cuenta que cuando fue a visitar una ciudad croata, una mujer de entre la multitud empezó a gritar desaforadamente «¡usted no es el verdadero Tito!».
Guerra Civil española.
Liberado en 1933, viaja a Moscú y luego aparece en 1936 en París antes de partir a enrolarse en las Brigadas Internacionales en España. En 1952, en una entrevista que concedió a la revista norteamericana Life, negó su participación en la Guerra Civil española. La televisión yugoslava publicó en su día una serie biográfica presentada por él mismo en la que afirma lo mismo.
Muchos combatientes y brigadistas, aseguraron que Tito combatió con ellos. Y no sólo en retaguardia, en el mismo Frente de Aragón, donde se libraron algunas de las más cruentas batallas de la Guerra civil. Sólo quedan testimonios de gente que afirma haberle visto.
Existe una foto muy interesante, pero que también suscita muchas controversias. La pregunta es porque un ex combatiente a favor del comunismo internacional niegue ese hecho ¿Qué razón habría para ocultarlo? Los partidarios de la teoría conspirativa dirán que, quizá, Josip Broz no sobrevivió a la Guerra. Y que no murió «honorablemente» en batalla, sino ejecutado por camaradas suyos, por la espalda.
No habría sido el primero, ni el último. El Partido Comunista Soviético (PCUS) y el Partido Comunista Español (PCE) ejecutaron a muchísimos combatientes por no acatar las órdenes de Stalin. Estos mismos sostienen que Josip Broz fue ejecutado y reemplazado por un agente ruso.
Brigadistas internacionales en la Guerra Civil española. Oliver Law (Estados Unidos), Fort (Francia), Fred Copeman (U. K.), Johnson (Estados Unidos) y Tito.
En un reportaje del diario madrileño ABC, publicado en 1980. Dos ex combatientes republicanos contaron su experiencia con el mariscal Tito. El primero Jesús Juárez Jaén (25 de junio de 1908), quien tuvo su destino en Balcázar en Córdoba, y luego responsable de intendencia en Barcelona, en una fábrica de tejidos en el barrio de Clot. Era el encargado de suministrar la comida a las Brigadas Internacionales.
Cinco días antes que finalizara la guerra, lo llamaron:
«para hacer un envío de café, unas latas de conservas y algunas otras cosas más que ahora no recuerdo, a una persona muy importante, dice Jesús. Salimos del cuartel en un camión, únicamente el chofer y yo, y al llegar a destino entregué el paquete a un señor que se encontraba en un chalet solitario, situado a unos siete kilómetros de Barcelona. Al entregarle el paquete me tendió la mano y no cruzamos una sola palabra. Recuerdo que a pocos metros de él se encontraba una señora de unos treinta o treinta y cinco años, de un metro sesenta de estatura aproximadamente, un poco llenita y pelo castaño. Ambos iban de paisano. Luego, al bajar otra vez al cuartel, un compañero me dijo que el paquete se lo había entregado a una gran figura de Yugoslavia.»
-¿Quién cree que podría ser aquella persona tan importante? –
-Al principio yo no le di gran importancia, por eso no pensé en nadie determinado, hasta que al finalizar la Guerra Mundial me enseñaron en Francia, unas fotografías del Mariscal Tito y fue entonces cuando lo reconocí.
-Entonces ¿Cree usted realmente que Tito participó en la Guerra Civil española?-
-Sí, el mariscal Tito estuvo en España. Y es más, creo que yo fui la última persona que le entregó comida antes de abandonar nuestro país.-
Francisco Guerrero Santollo, (15 de febrero de 1905), natural de Yeste (Albacete), estudió medicina en Valencia, estaba de vacaciones cuando estalló la guerra. Ofreció sus servicios al Hospital de Sangre de Hellín, que estaba patrocinado por Socorro Rojo Internacional.
«Recuerdo que fue durante mi estancia en el Hospital de Hellín, allá por 1937. Entonces era jefe médico el doctor Francisco Gaspar Huelbes, cuando en una madrugada fui a recoger una expedición de heridos a la estación ferroviaria de Hellín. Eran una veintena de combatientes internacionales procedentes de distintos frentes.»
Después de los primeros auxilios, anotaba las filiaciones de los heridos, uno de ellos con herida de metralla, dio su identidad en francés, como no sabía escribir anotó Santollo, Josiph Broz. Nacionalitat Croata. Dice que el trato de Broz era afable y correcto. Unos años después el doctor Francisco G. Huelbes, le va a confirmar que el papel escrito de puño y letra, es decir la firma de Josip Broz, era Tito, elegido presidente de Yugoslavia. Santollo le pide la ficha médica, y Huelbes le promete una copia, pero lamentablemente unos días después muere en un accidente.
La leyenda de Tito llega hasta el propio general Francisco Franco. El mariscal Tito muchas veces manifestó que quería conocer España. El Caudillo decía: «Me gustaría recibirle, con gusto le enseñaré la tumba de Josip Broz».
El libro de Miroslav Todorovic: Hohstapler, sostiene que el líder balcánico no era Josip Broz, sino su medio hermano Franz. Aleksandar Matutinovic, el médico personal de Tito, escribió en los 90’ que él siempre dudó de la identidad de su paciente; las razones eran muy concretas.
¿Cómo era posible que una persona que aseguraba ser solamente un herrero se desenvolviera tan bien en todo? ¿Cómo era posible que un hombre criado en una minúscula aldea de principios del siglo XX interpretara a Chopin de un modo tan perfecto? ¿Cómo conocía tan bien la literatura universal y hablaba varios idiomas?
Franz Broz, nacido en Viena en 1892, miembro de una familia judía llamada Ambrossi, que vivía en la región de Medjumurje en Croacia al norte de Zagreb, cerca de la frontera húngara, ¿no sería él, el verdadero Tito? «La verdad sobre Josip Broz seguramente está oculta en una bolsa de cuero negro que desapareció después de su muerte», dijo Matutinovic en su libro.
El escritor Dobrica Cosic también habló del secreto encerrado en la bolsa que siempre permaneció herméticamente cerrada. Miroslav Todorovic cuenta que Tito jamás se separó de ella y cuando sucedió, volvió para recobrarla, como pasó en ocasión de una gira por Africa.
Se sospecha que contenía la partida de defunción de Davorjanka Paunovic (una de las dieciséis mujeres con las cuales tuvo hijos), la partida de casamiento con su viuda Jovanka, y -esto es lo importante- la partida de defunción de Josip Broz con fecha de 1914.
Esta bolsa desapareció después de la muerte de Tito y ahora se sabe que está en Eslovenia, todos esperan que los eslovenos quieran encontrar su paradero y revelar el contenido. Si Josip Broz murió en 1914 en el frente ruso como soldado del ejército austrohúngaro, como dice la partida, ¿quién fue el hombre que se posesionó de su identidad?
Si creemos a Todorovic, fue su medio hermano Franz quien se apropió de ella. Franz Broz nació en Viena en 1892 como hijo natural de una sirvienta, María (la madre verdadera de Josip Broz) y su patrón, el acaudalado Samuel Mayer. Al nacer, el bebé habría sido llevado a la aldea natal de la madre donde pasó su primera infancia. El mariscal Tito siempre manifestó que los mejores recuerdos estaban relacionados con su niñez y su abuelo.
Según los apuntes del libro, cuando Franz creció se fue a Viena con su verdadero padre y allí aprendió todo eso que siempre había sorprendido a Matutinovic y que no condecía con el aldeano que era Josip.
Allí Franz tuvo una educación esmerada, que incluyó el aprendizaje de la música y la esgrima, con lo que obtuvo el segundo lugar en el torneo europeo de 1913. Además jugaba al brigde y cabalgaba como lo había aprendido en la tradicional escuela de Viena. Para reafirmar la tesis de su educación en Viena, el sacerdote Walter von Climer había testimoniado en 1961 que estudió teología junto a Franz Broz. Y mostró una fotografía de esa época, en la que se ve a Franz Broz, con el mismo aspecto del que después fuera Tito.
Es el mismo jovencito mimado y sin compromisos que pasó una temporada junto a Miroslav Krleza, Adolfo Hitler y José Ambroz en Pecs (Hungría). Si esto es verdad ¿Por qué Franz buscó tener esa personalidad ocultando la suya propia? ¿Fue su condición de hijo ilegítimo de un padre judío o había algún otro motivo?
Este libro dice que entró en la masonería y que el Vaticano lo proyectó como futuro gobernante de Yugoslavia. Y ésa habría sido la verdadera razón por la cual Stalin no pudo doblegarlo jamás. Todorovic cita que el verdadero padre de Tito, Samuel Mayer, estuvo confinado en Jasenovac (Jasenovac fue el campo de concentración que tuvo como uno de los responsables a Dinko Sakic, extraditado de la Argentina y juzgado en Croacia).
Fue ésta la razón, según Todorovic, por la que Tito jamás permitió que ese campo se liberara. ¡Temía que su padre lo fuera a reconocer! Josip Broz, según la versión oficial, murió el 4 de mayo de 1980. En los 90’ en una reunión en Buenos Aires, compartí mesa con un hombre mayor, muy elegante, que luego supe se trataba de Dinko Sakic, un hombre de negocios vinculado en ese entonces al Deutsche Bank, quien aseguró tajantemente que el mariscal Tito era un impostor.
El Mariscal Tito en Argentina
La presencia de Josip Broz en la Argentina, también son embelecos o mentiras fraguadas en ese país. Las usinas de rumores propalaron muchas versiones, entre otras, que Tito realmente vivió en la Argentina y habría participado del asalto a un banco (no dicen cual) para conseguir fondos para la causa anarquista.
Un delirio total, Tito no era anarquista. A principios del siglo pasado, llegaron a Argentina cientos de miles de inmigrantes europeos. Es conocida la inmigración croata que llegó a Argentina, que formaron parte de la masa trabajadora de un país en ese entonces ávido de mano de obra.
Carmen Verlichak, escritora argentina de origen croata, estudiosa de su comunidad, relata que muchos de sus compatriotas se asentaron en Berisso «Capital del Inmigrante», empleándose en los dos frigoríficos de la ciudad. Otros tantos, fueron al norte argentino a trabajar en el ferrocarril Socompa.
Se especulaba que Josip Broz estuvo alguna vez en la Argentina, infiltrado entre los trabajadores para difundir las ideas marxistas. Esta teoría no tiene pies ni cabeza, la lucha por el poder mundial se libraba en Europa no en Argentina, en nada influía adoctrinar obreros en la periferia, en el fin del mundo. Se habla que hubo dos Josip Broz que ingresaron a la Argentina. Pero olvidan que en las aldeas croatas muchos tienen el mismo apellido.
Por otra parte, Tito poseía muchas identidades, ocho por lo menos (según Verlichak), y lo increíble es que hubiese entrado al país con su nombre real. Y esa supuesta documentación no se encuentra en la Dirección Nacional de Migraciones. Una de estas versiones cuenta que Josip Broz o Brozovic, conocido como Tito. Se radicó en Berisso (provincia de Buenos Aires), y que se hospedaba en la pensión de «El Turco» en la calle Nueva York.
Eran épocas de un gran movimiento económico, que atrajo a inmigrantes que llegaron a superar en número a la población local. La calle Nueva York dicen que fue en esas décadas el camino obligado de más de 12 mil personas que la circulaban en el día. Por esa arteria pasearon sus sueños futuros personajes como Aristóteles Onassis, el futuro nobel de literatura Eugene O’Neill.
Se afirma que nuestro personaje trabajó en el frigorífico Swift, y que comía regularmente en el desaparecido restaurant «El Águila», según su compatriota Tonka Baric. Un forista de apellido Broz (argentino), dice lo siguiente:
«Creo que tengo algo de su historia. Como verán mi segundo apellido es Broz, tengo 61 años y vivo en Argentina. El padre de Josip Broz nació en la provincia de Trento, cuando todavía era de Austria, en la calle I Brozi, de Obra de Vallarsa. Mi bisabuelo era hermano del padre de Josip. Por lo tanto Josip era primo de mi abuela, a su vez mi abuela tenía un hermano que se llamaba Josip Broz o sea que ya teníamos dos en la familia. Estoy casi segura que lo confunden con el mariscal porque vino a Argentina, primero a Buenos Aires. Y luego escapando por varias provincias porque militaba como anarquista y lo perseguían, vivió acá 7 años, en l947 se volvió a Trento pero a Rovereto cuando ya pertenecía a Italia. Él hoy ya no vive, pero tiene descendientes Liliana y Albino Broz, que a su vez tienen hijos músicos bastante reconocidos en el mundo. Forman un grupo tocando violines y violonchelos, llamados I Brozi por el apellido que tienen. Este tío abuelo lo conocí en una segunda visita que hizo a la Argentina cuando yo ya tenía 25 años, de este Broz yo conservo un placard y un sillón hermosos que fabricó acá en 1945 ya que era albañil y carpintero. Luego tuve la oportunidad de vivir allá desde 1989 hasta 1999, el ya no vivía, pero la mujer sí y terminé de recabar la información con respecto al mariscal Tito. Me confirmaron que si eran primos pero con distintos destinos uno se fue a Yugoslavia a militar en sus ideas y el otro se vino a Argentina a hacer lo mismo. Uno llegó a gobernar un país y el otro solo construyó un hotel en Riva de Vallarsa. Así es la vida. Espero haber aportado algo en este foro y me resulta muy raro que todo haya quedado tan confuso ya que yo pude averiguar bastante simplemente como fue la cosa.»
¡El futbol, cuándo no, el futbol!
¿El mariscal era hincha de Estudiantes de La Plata? El diario «Hoy» de La Plata, en su edición del 25 de mayo de 1999, se puede leer:
«Cuentan que en la sala del frigorífico Swift, trabajaba un hombre enigmático. Desde las 8 de la mañana, y durante 12 horas intensas, el mecánico peleaba en el más absoluto de los silencios, con las viejas máquinas averiadas. Si bien se hacía llamar Walter, todos presentían que el hombre, de unos 38 años, escondía tras sus lentes una misteriosa realidad».
«Josip Broz –el verdadero nombre del mariscal autoproclamado Tito- llegó al puerto de Buenos Aires el 20 de octubre de 1930. El enorme barco de carga de bandera italiana Princesa María lo trajo desde Génova».
El artículo del diario «Hoy» da crédito a la historia oral de aquellos que dicen haber conocido de manera directa o a través de familiares y amigos, a ese trabajador croata que se hacía llamar Walter. Y uno de esos relatos dice:
«Además de cargar con el idioma, fotos y recuerdos, Josip Broz desembarcó en la Argentina con el club de sus amores, el Crvena Zvezda de Belgrado. Lo cierto es que los colores de la institución Yugoslava eran iguales a los del Pincha. Los escudos y la camiseta de ambas instituciones eran rojo y blanco, a rayas, por lo que el mariscal no dudó un instante en adherir sus emociones al Club Estudiantes de La Plata».
Tonka Baric, la compatriota de Tito radicada en Berisso, le cuenta a Hoy «que en una oportunidad el plantel pincharrata viajó a la capital yugoslava en donde fue recibido por el presidente Tito. Cuando el primer mandatario saludaba al equipo, se paró frente al centroforward, de apellido Laferrara y le dijo en perfecto castellano la formación entera del equipo que en la década del 40 deslumbraba a sus simpatizantes: Ogando, Rodríguez y Palma, Bloto, Ongaro y Sande, Gagliardo, Negri, Laferrara, Cirico y Pelegrino. Recordó Tito.
Una pregunta muy simple ¿Por qué no se les preguntó a los jugadores de Estudiantes de La Plata? Me imagino que muchos de ellos estaban vivos en los 70 y 80. Esto es poco serio. Otra leyenda urbana dice que vivía en un barrio del Dock Sud, Avellaneda, donde reside una importante colectividad eslava.
Cuando era adolescente había escuchado una versión sobre Tito, y en esa edad lo daba como cierto. La historia decía que un grupo numeroso de inmigrantes croatas (o yugoslavos) trabajaron en el Ferrocarril Socompa, en realidad se trata del Ramal C-14 (Provincia de Salta, Argentina), que comenzaron en el año 1921 y finalizaron en 1932, los trabajadores realizaban un duro trabajo de excavaciones, terraplenes, colocación de durmientes y rieles, construcción de puentes, etc.
La obra maestra se debe al Ingeniero Richard Fontaine Maury (que salva con un tren sin cremalleras considerables desniveles), trepando hasta los cuatro mil metros de altura, sorteando por medio de bucles, zig zags y alcanzando las nubes, por lo que recibió el nombre de «Tren de las Nubes». En aquellos tiempos me dijeron que había una placa de bronce, en alguna parte del Ramal, que aludía a la presencia como trabajador el futuro mariscal Tito, dato que no pude corroborar.
También se afirma que Tito habría residido en San Juan (Argentina) durante los gobiernos de los hermanos Cantoni, y se lo menciona trabajando en la construcción del camino a Calingasta, ubicado en la quebrada de Zonda. Tampoco existe prueba documental que fundamente esta creencia. Recordemos que Tito en 1928 fue condenado a cinco años de prisión que cumplió en las cárceles de Leplogava y de Maribor, hasta marzo de 1934.
Federico Cantoni se impuso por segunda vez en elecciones, y gobernó desde el 12 de mayo de 1932 al 21 de febrero de 1934. Y la obra del parque de la quebrada de Zonda, fue inaugurado el 11 de septiembre de 1932. Tito no pudo asistir, hacía varios años que purgaba su pena de prisión en las cárceles de Yugoslavia.
El mariscal Tito y los Kennedy
Otro cuento más, esta vez desde Rosario (Argentina), para asegurar que los Broz eran dos hermanos, y que durante la persecución alemana intercambiaron identidades, huyendo el menor de ellos a Sudamérica, más precisamente a Rosario, y (según esta leyenda) extrañando su nombre volvió a recuperar su identidad, pero argentinizado, José Broz:
«y se dedicó a entrenar caballos de carreras, datos comprobables en los archivos del Jockey Club local, administrador del Hipódromo por esos tiempos. Por tanto el verdadero JOSIP BROZ falleció alrededor de 1976 en las instalaciones de la Sociedad Rural de Rosario donde habitaba en extrema pobreza y mucha suciedad. Tuve la suerte de charlar con él (dice el fabulador y continúa). Quien quedó en Yugoslavia, con sus documentos y llegó a ser el Mariscal Tito, fue su hermano».
Una persona sin estudios, sin cultura, sin clase social, que proviene de un medio lleno de carencias, puede desarrollarse socio-culturalmente, y adquirir destrezas ajenas a su cuna, con dedicación y medios. Pero Josip Broz, carecía de medios económicos, sobrevivía por los oficios que desempeñaba que no daban para mucho.
Su tiempo no estaba disponible para aprender a tocar el piano o esgrima. Si fue un falso o un auténtico Josip es algo que no se develará. La lucha por el poder político está llena de cadáveres, muertes, sustituciones, impostores y una variedad de crímenes, eso lo sabe la Arcana Imperii.
Pero de lo que no tengo dudas es sobre su buen gusto. El mariscal era un hombre de mundo, era, como dirían los franceses un bon vivant. Dijo Enzo Bettiza:
«Él era el verdadero Dandy del comunismo. Tenía el porte de un noble de Europa Central, más que el de un comunista balcánico. Incluso porque se daba poco con el proletariado. Luego de la caída de Yugoslavia, un día que almorzaba en el club de escritores de Zagreb me lo explicaron: ¿Se ha preguntado alguna vez por qué Tito hablaba tan bien el alemán, practicaba esgrima, tocaba el piano, andaba a caballo, amaba la opereta, el champagne y los yates? Porque, en realidad, y esto en Zagreb siempre se ha murmurado, era el hijo natural de un noble croata».
Tito era un esteta, un adelantado para su época, el inventor del hedonismo de izquierdas. No era un hedonista en estado puro, no buscaba el placer por el placer mismo. Sus míticas comidas eran el sueño de políticos, Reyes, actrices de Hollywood y muchas prostitutas.
La grande bouffe (La gran comilona, en castellano) es una película franco-italiana (1973), dirigida por Marco Ferreri. Los personajes de la película tienen los mismos nombres que los actores. Un piloto, Marcello (Marcello Mastroianni), un ejecutivo de televisión, Michel (Michel Piccoli), un cocinero, Ugo Tognazzi, y un juez, Philippe (Philippe Noiret) organizan una fiesta en la villa de Philippe en el campo.
Estos hombres de poder y éxito, contratan a unas prostitutas para la diversión. La idea de reunirse es para comer hasta morir. Se trata de un suicidio colectivo en medio de una orgía de comida y sexo. Para estos personajes, el mayor placer en la vida es comer como cerdos, desfogarse con prostitutas en medio de la lujuria para después morir.
Nuestro mariscal pudo actuar perfectamente en esa película «anti Biafra». El libro de cocina de Tito, fue un verdadero éxito editorial sus 255 páginas, fueron bellamente ilustradas con los personajes más importantes de mediados del siglo XX. Salvo Adenauer y De Gaulle, Tito se encontró con todos los gobernantes, reyes y Papas.
El libro contiene los menús de los encuentros y las instrucciones para cocinarlos, pero también es una receta para imaginar las intrigas palaciegas con tantos personajes. El camarada Deng Xiaoping, entonces mandamás de China, había organizado un suntuoso banquete oficial una noche de septiembre de 1977, en el inmenso salón del Palacio del Congreso en Pekín (ahora Beijing).
Las dieciséis cocinas estuvieron encendidas desde hacía dos días, ochocientos comensales, mil camareros. Los chinos no se andaban con pequeñeces, sin importar la miseria del comunismo de entonces. Si hay hambre, que no se note.
En medio de la gran comilona Deng Xiaoping le dijo al invitado: «¿Un muslito de gorrión, presidente Tito? ¿O prefiere la pechuga?». El mariscal Tito detestaba comer aves, no se trataba sólo de la pechuga o el muslo. Eran las putas aves en general. Pero…China es China (verdad de Perogrullo), y no buscaba el suicidio político o gastronómico.
Pensó como buen sibarita, nada mejor que un rechazo cortés salpicado de ideología. Mirando al camarada Deng y sonriéndole al atento camarero dijo: «Lo lamento, pero en mi país se dice que los gorriones son los proletarios del cielo. Y yo no puedo comer a un proletario».
Tito (verdadero o falso) se permitía el lujo de hospedar a la familia real británica en la campiña de Leskovac y encender el carbón para el asado. Su Majestad la reina Isabel en 1972, comentaría que fue « una experiencia única». Mientras el cerrajero Josip Broz mandaba a sus enemigos o competidores a las fosas sin sazonarlos, invitaba a Sofía Loren a Brioni (1974) para que le cocinase spaguetis al tomate (spaguetti con pomodoro).
La revolución político-gastronómica servía el pollo con panceta de Nikita Kruschev (un maleducado, según el maestro de ceremonias de la corte, Branco Trbovic) y el cordero con hongos para el Shá de Persia, actual Irán (el más carismático), para Willy Brandt la salchicha; el carnero a la cebolla con Saddam Hussein.
El post proletario Tito, incluía arrollados al queso con Josephine Baker ¿y orgias? La mismísima Josephine Baker, que en alguno de sus tres viajes a Argentina, esta diosa había paseado sus altas piernas de ébano por Berisso.
Por ese arrabal, que según Peicovich, en sus frigoríficos se mataban entonces 5.000 novillos y 16.000 corderos diariamente. Y el paseo para temerarios lo ofrecía la calle Nueva York, puteríl y viciosa, repleta de marinos ingleses y matarifes eslavos.
Esa misma calle que alude el mito de Tito en Argentina. Y para una estrella como Gina Lollobrigida (sopa de pescado), Liz Taylor (tartas) y Jackie Kennedy Onassis (mariscos). Pero Tito, post comunista o no, había aprendido a desconfiar incluso de los amigos y en especial de los kamaradas, si aceptaba el cocktail Hemingway (otro comunista) que le preparaba Fidel Castro, prefería llevar los limones y el agua para el hielo de su casa.
Tampoco se escandalizaba cuando el estimado camarada rumano Nicolae Ceaucescu, exigía exclusivamente botellas hechas en Rumania. A pesar de la dolce vita del no alineado Tito o, justamente por ello, era muy cauteloso, y en su palacio presidencial funcionaba un centro contra intoxicaciones que etiquetaba todos los alimentos con dos palabras: «analizado», «utilizable».
Una precaución estimulada por la fama de las comidas de Stalin. «Eran siempre, sin embargo, regímenes relacionados con crímenes, aunque Tito, no tenía con su pueblo la crueldad de un Ceaucescu o de un Castro» según Bettiza.
Micunovic, embajador yugoslavo en la Rusia soviética de Kruschev, cuenta que, a la muerte de Stalin, llevaron un escritorio al museo. Parecía vacío, pero de un cajón apareció un papel estrujado, probablemente por una mano cargada de odio y rabia. Se trataba de un mensaje de Josip Broz, Tito, al correligionario Stalin:
«Usted me ha mandado a muchos para que atentaran contra mí, pero todos fueron arrestados. Si nosotros le mandáramos uno a Moscú, estoy seguro de que volvería a casa vivo».
Tito no se ruborizaba ni se avergonzaba del lujo burgués y, dentro de los límites de un país como ése, concedía algunas migajas incluso a sus yugoslavos. ¡Ah, qué tiempos aquellos, proletarios del mundo uníos! Que la mesa está servida, para una clase, para la clase de los que mandan. ¡Bon appetit!
23 de septiembre de 2016.