

EL DECLIVE SAUDÍ
Ricardo Veisaga
El príncipe Mohammed bin Salman
Hace un año sostuve en un artículo que el mundo islámico ya no tenía como referente a una potencia árabe, esos nuevos actores en Medio Oriente eran Irán, ex Persia, Turquía y Egipto. Hay que decir que los egipcios no son árabes como comúnmente se cree, genéticamente los egipcios son el 68% son del norte de África, cristianos coptos que fueron paulatinamente arabizados. 17% de árabes, el 3%, de Asia menor, 3% sur de Europa y 3% del este de África.
Entre el 2013 y 2015 llegaron al poder, en sus respectivos países, tres príncipes que querían conquistar el mundo árabe, estos eran Mohammed bin Salman (MBS) en Arabia Saudita, alguien, según conocidos, propenso a disparar primero y luego preguntar.
Mohammed bin Zayed (MBZ) en los Emiratos Árabes Unidos y Tamim al Thani (TAT) en Qatar. Los tres pertenecen a tribus pobres que se fueron conformando y lograron el poder de manera gradual entre los siglos XVIII, XIX y XX.
Alcanzaron mucha riqueza en 1973 con la primera crisis del petróleo. Estos tres príncipes constituyen el primer cambio generacional, son arrogantes y gozan ostentando su riqueza. Tanto es así que la Copa del Mundo del 2022 es motivo de competencia para ellos, como una cuestión de Estado.
Qatar invierte mucho dinero en los deportes, son dueños del club francés, el Paris Saint Germain, dueños de Bein Sports, la cadena mundial de emisiones deportivas. Es tal la rivalidad que los otros se plagiaron una cadena de deportes llamada BeOutQ, que retrasmiten todos los contenidos 30 segundos después de la emisión original, sin pagar nada, los plagiaros ya fueron demandados.
Los príncipes llegaron al poder inmediatamente a la Primavera Árabe, Tamim al Thani en 2013, Mohammed bin Zayed en 2014 y Mohammed bin Salman en 2015. Los tres enfrentaron la Primavera Árabe desde sus feudos, mientras Salman y Zayed se vieron amenazados, Tamin al Thani, no.
No fue contra la ola, se subió a la cresta de la ola. Qatar es pequeño en población y no existe una oposición organizada. Qatar es el país más rico de los tres y con el PIB más alto del mundo, la amenaza a la familia real es prácticamente inexistente. Qatar supo entender los nuevos tiempos, diversifico su economía, y creó la cadena de noticias más vista del mundo árabe, Aljazeera.
La Primavera árabe pudo difundirse más fácilmente a través de ella. Por Aljazeera pasan todas las voces extremistas, ya sean sunitas o chiítas. Qaradawi, el mayor ideólogo de la Hermandad Musulmana, hizo un fuerte llamado al asesinato del líder Muamar Gadafi desde Aljazeera. Qaradawi era entonces un refugiado político en Qatar.
Qatar dio dinero y armas a los terroristas islámicos en Siria y Libia, en Túnez y Egipto su ayuda económica contribuyó a los triunfos electorales de los Hermanos Musulmanes. Los saudíes y emiratíes vieron estos triunfos como una seria amenaza y hacen todo lo posible para combatirlos, equiparan el islamismo con el terrorismo.
El islamismo político es enemigo de los regímenes autocráticos que surgieron en los setenta. Por tanto, el objetivo de Salman y Zayed es controlar el islam. Ambos príncipes recurrieron a los militares egipcios y apoyaron al general al-Sisi, para sacar del poder a los Hermanos Musulmanes. Le garantizaron al general al-Sisi el apoyo financiero.
Una vez en el poder, al-Sisi condenó a un equipo de Aljazeera a tres años de prisión. Salman y Zayed odian a los Hermanos Musulmanes y por lo mismo a Qatar. Cuando Zayed llegó al poder, lo primero que hizo fue crear un Ejército fuerte y creíble y proteger su capa cortical.
Mohammed bin Zayed estudió en una academia militar británica, tiene un carácter y una personalidad marcial. Fascinado por la tecnología militar de avanzada, cada año organiza la feria de armamentos más importante del mundo. Zayed, fue piloto militar de helicópteros, y los Emiratos es el país más militarizado per cápita del mundo. Según datos, tiene un tanque de guerra por cada 2100 personas, en Francia hay un tanque cada 250.000 personas.
Emiratos Árabes Unidos se muestra como un aliado de Occidente en la lucha contra el terrorismo islámico. Salman y Zayed comparten la teoría de la modernización autocrática, Zayed es el maestro y Salman el discípulo. Pretenden llevar a Arabia Saudita de la Edad Media al siglo XXI, tomando al Emirato como modelo, es en este sentido como se deben entender las reformas en el reino saudí, pequeñas concesiones a las mujeres, etc.
Arabia Saudita con más de 20 millones de habitantes depende exclusivamente del petróleo, un recurso que se agota año tras año. Pero también depende de la Fe, de eso hablaremos después, y necesita diversificar su economía. Salman dijo en 2014, que «si en los próximos cinco años la economía crece, el próximo Renacimiento vendrá desde Medio Oriente, esta es mi lucha personal, quiero, mientras yo viva, que el Medio Oriente gobierne el mundo».
Su optimismo sobra decir se fue a la basura. Salman con 29 años fue ministro de Defensa, y una vez en el poder su mirada se enfocó en el enemigo de siempre, en Irán. Ambos países se creían las potencias del Golfo. Mohammed bin Salman no tolera el expansionismo de un chiísmo revolucionario, de un Irán muy presente en Irak, Siria, Líbano y en Yemen.
En 215 una milicia chiíta pro iraní, los hutíes, tomaron la capital yemení al grito de: «Allah Akbar ¡La familia real saudita es el gran Satán!». Salman se apoyó en Zayed y su muy bien armado Ejército. El Ejército emiratí invadió Yemen y su ingreso fue espectacular. Pero…terminó provocando un desastre, enfermedades, más pobreza, crisis humanitarias, como un Afganistán de la URSS, la lucha está estancada.
Qatar e Irán son vecinos, Golfo de por medio, y comparten un yacimiento submarino. Esto y su rivalidad con los saudíes y emiratíes, hace que Qatar se incline hacia Irán. Arabia Saudita no puede enfrentarse a Irán, hacerlo pondría en peligro su economía. Lo saudíes y emiratíes tienen gran influencia en Estados unidos, es lógico que así sea.
En un mundo islámico enfrentado entre suníes y chiíes, Estados Unidos toma partido por los primeros. Cuando bin Zayed visitó la Casa Blanca, Trump dijo: (Zayed) «…ama a su país y a Estados Unidos, y eso para nosotros es lo más importante». Trump al iniciar su mandato rompió con la tradición del primer viaje del mandatario. Viajó a Arabia Saudita, con lo que estaba mandando un claro mensaje en su giro político internacional.
Los príncipes de Arabia Saudita y Emiratos, interpretaron las palabras de Trump en su viaje a Riad como una luz verde para actuar contra Qatar. El discurso en general fue, Qatar es un problema financia el terrorismo. Salman habló de las «amenazas que enfrentan nuestros países y el mundo entero».
El 5 de junio de 2017, ambos reinos rompen relaciones con Qatar, prohíben el paso a las aeronaves de Qatar por el espacio aéreo y cierran las fronteras. La Casa Blanca reacciona llama a las partes y les dice que no es momento para iniciar una guerra. Los embargos continúan y Qatar se reamó militarmente de manera excesiva, el número de aviones disponibles supera al número de sus pilotos.
El mundo islámico y su eje angular.
Ante el COVID-19, a fines del mes de febrero, Arabia Saudita suspendió todos los visados para el umrah, la peregrinación durante todo el año a la Meca, la ciudad más sagrada del islam. La umrah es menos importante que el Hajj. El Hajj, el quinto pilar del islam, es una peregrinación que tiene lugar en el último mes del año lunar y que se exige a todos los musulmanes sanos al menos una vez en la vida, pero aun así atrae a casi ocho millones de visitantes anuales.
Las dos ciudades santas del reino, Meca y Medina, que dan al rey saudí su título real de Custodio de las Dos Mezquitas Sagradas, estos meses están totalmente cerradas. La prohibición para visitarlas como peregrinos incluye a los mismos ciudadanos del reino. Es posible que las autoridades cancelen el hajj, que está previsto para finales de julio de este año, sería la primera vez en más de dos siglos.
El ministro saudí del hajj está instando a la gente a posponer la reserva de viajes, sugiriendo que es inminente un anuncio oficial de cancelación. El Ministerio de Hajj y Umrah no comentó aun cuándo hará la llamada final. Arabia Saudita respondió a la pandemia con mayor rapidez que otros Estados de mayoría musulmana e instituciones religiosas.
Hay que tener en cuenta que la famosa Universidad Al-Azhar de Egipto tardó hasta finales de marzo en sugerir que las oraciones del viernes, que tienden a convocar grandes multitudes en lugares cercanos, deberían ser opcionales. Otros países de mayoría musulmana como Malasia y Marruecos sólo recientemente han comenzado a cerrar sus mezquitas.
Los peregrinos aportan miles de millones de dólares a Arabia Saudita cada año, si bien es cierto que esta medida es beneficiosa para la salud de la población al suspender la umrah y la hajj, la economía saudí sufrirá un alto costo mientras dure la crisis. Pero la otra pérdida que sufre el reino, que es muy importante como cuestión angular, es que la peregrinación es uno de los instrumentos de poder blando más importantes del reino.
La interrupción del flujo trasnacional acostumbrado, el COVID-19, disminuye mucho más el peso de Arabia Saudita en el mundo musulmán. El virus chino está acelerando las tendencias históricas en todos lados, pero en Medio Oriente, pone en duda el liderazgo panislámico del reino de Arabia Saudita y la aparición de un mundo musulmán multipolar.
Arabia Saudita, desde 1960, ha tratado de moldear el mundo musulmán a su imagen y semejanza. El rey Faisal, de mentalidad global, que gobernó de 1964 a 1975, emprendió una política exterior impulsada por al-tadamun al-islami, o solidaridad islámica, una apuesta audaz para un Estado-nación que no nació hasta 1932. Esta política seguiría siendo ejercida por distintos actores del reino saudí, ministerios dedicados a los asuntos religiosos.
También organizaciones benéficas mundiales como la Liga Musulmana Mundial, o la realeza individual y los hombres de negocios, que destinaron muchos recursos a la Dawa, o llamada al islam, en todo el mundo musulmán. Su llamamiento fue a la marca patrocinada por el estado saudí del conservador islam wahabí.
Da’wah, dawa o dawwa hace referencia a la acción de predicar el islam. Dawah significa literalmente «la emisión de una citación» o «hacer una invitación»; es el participio activo del verbo con diversos significados «para convocar, invitar». El trabajador religioso o voluntario que practica la Dawa es llamado Da’i, es decir, es como un misionero que invita a la gente a la fe.
Da’wah o llamada de Alá, es el medio por el cual el Profeta Mahoma difundió el mensaje del Corán a la humanidad. El Profeta y sus seguidores o Ummah asumieron la responsabilidad de la Da’wah para la gente de su época.
El wahabismo es una rama del salafismo yihadista que aparece en el siglo XVIII de la mano del reformador religioso Mohamed Ibn Abd al-Wahab (1703-1792), nacido en la península arábiga, que era adepto a la escuela jurídico-doctrinal hanbalita y a los escritos de Ibn Taymiyya (1263-1328).
Este reformador y predicador vivió durante la decadencia del imperio turco y el inició del proceso colonizador de las tierras del Islám por parte de las potencias occidentales. Abd al-Wahab estableció una corriente islámica dentro del salafismo yihadista que predica una vuelta al purismo religioso poniendo énfasis en el cumplimiento de la Sharia.
Pretende limpiar el Islám de las prácticas que, en su mentalidad, fueron contaminando a esta religión. Utiliza como fuente la escuela de interpretación religiosa Hanbali, fundada por el imán Ahmad Ibn Hanbal (780-855), la más radical y puritana del Islám, rigorista y dogmática.
El fundamentalista Al-Wahab pronto encontró refugio en Mohamed Ibn Saud, jefe de una de las más importantes tribus de la región, con quién firmó el Pacto del Nejd (1744). Con este pacto se sentaron las bases para gobernar gran parte de la península arábiga. Ibn Saud se comprometió a apoyar a Al-Wahab política y militarmente, y Al-Wahab le daría legitimidad religiosa a Ibn Saud.
Entre 1902 y 1932 Saud emprendió campañas militares y se apoderó de gran parte de la península arábiga, incluyendo las ciudades santas de Medina y La Meca, para finalmente establecer el reino wahabita con capital en Riad. Los Saud se apoyaban en el wahabismo para obtener el poder y usando la religión como excusa de sus abusos, algo muy común en la historia. Es decir, el uso político de la religión, del eje circular sobre el eje angular.
Tanto Arabia Saudita como Qatar, desde los 70 del siglo pasado, aprovechando la riqueza petrolera exportaron esta doctrina más allá del mundo musulmán, construyendo mezquitas, escuelas coránicas, es decir, madrasas y centros culturales por todo el mundo. Arabia Saudita se encarga de la formación del clero islámico, en Arabia Saudí o en los países donde se hallan los clérigos.
El contenido de estos libros de texto saudíes es tan radical que en 2014 el Estado Islámico los adoptó como libros oficiales para las escuelas del califato. El wahabismo fue la fuente de inspiración para grupos salafistas yihadista, entre ellos el Estado Islámico. El wahabismo es una tradición suní literalista que desaprueba la idolatría, los santuarios y las prácticas populares y se opone virulentamente a los grupos minoritarios como las sectas chiítas y ahmadiyya.
El proyecto mundial saudita alcanzó su apogeo durante la Guerra Fría, cuando los Estados Unidos consideraron que los saudíes eran útiles en su guerra con la Unión Soviética. Los creyentes en contra de los ateos soviéticos. Con la ayuda saudí, Estados Unidos apoyó a la guerrilla afgana muyahidín en la guerra soviética-afgana de los 80, atrayendo a combatientes extranjeros de todo el mundo.
El 11 de septiembre, quince de los diecinueve terroristas eran de Arabia Saudita, la Dawa saudita apareció como una fuerza peligrosa y una fuente del terrorismo. En la época de la «dawa máxima», de 1973 a 1990, se avanzó en más de dos docenas de países, a través de centros educativos, organizaciones benéficas de ayuda en tiempos de guerra en países como Bosnia y Kosovo.
Pero luego fueron gradualmente perdiendo influencia, los receptores de la dawa saudita en Indonesia, Kosovo y Nigeria tuvieron una disminución de fondos después de 2001. Luego de la disminución de los ingresos del petróleo en la segunda década de este siglo, las ambiciones globales saudíes se enfrentaron a otras naciones musulmanas que promovieron sus propias marcas nacionales del islam.
Turquía y su política neo-otomana y sus lazos históricos con los antiguos territorios otomanos en los Balcanes, y en escenarios más distantes como el Asia central y el África subsahariana, es un ejemplo de lo dicho, del uso del poder blando. Lo mismo hace Irán, centradas en la cultura persa en docenas de países, entre ellos Indonesia y Bosnia, junto a su conocido apoyo a ciertos grupos armados en el Oriente Medio.
Aunque el Hajj, la fuerza de su llamada ha disminuido en los últimos años, 1.800 millones de personas siguen rezando en dirección a Arabia Saudita cada día. La peregrinación obligatoria siguió siendo una baza en el bolsillo de Arabia Saudita, incluso cuando su poder blando disminuyó constantemente. Arabia Saudita es la encargada de otorgar las asignaciones.
Arabia Saudita le da a Indonesia la mayor asignación anual de hajj del mundo, de unas 230.000 personas al año. La asignación de esa cifra es una cuestión de máxima importancia para los indonesios en las relaciones bilaterales con los saudíes. Los indonesios no quieren poner en peligro su cuota de hajj, hay que tener en cuenta, que algunos indonesios tienen que esperar hasta 20 años para poder realizar la peregrinación.
Pero últimamente las disputas políticas no han sido ajenas al hajj, los imanes de Libia y Túnez pidieron que se boicotee la peregrinación debido a la intervención saudita en la guerra del Yemen. El líder espiritual de la Hermandad Musulmana, Yusuf al-Qaradawi, que tiene su sede en Qatar, llegó a emitir una fatwa en 2019 prohibiendo el hajj por motivos de derechos humanos, citando los abusos de los derechos humanos saudíes en Yemen.
Si se acude a la historia o a los registros, sólo una vez en 1798 se cerró el hajj completamente, y fue por la invasión de Napoleón a la región. Pero jamás hasta entonces y después obedeció a guerras o a pandemias, desde el siglo VIII a la actualidad, salvo la mencionada excepción. Pero este año, potencialmente, su cierre se debería no sólo a la pandemia sino también a las controversias.
Según algunos expertos, si lo reducimos sólo a los efectos de la pandemia, es posible que afecte a su reanudación en los años venideros. Ya de por si el hajj es famoso por la cantidad de enfermedades que contraen los peregrinos cuando regresan a casa. Entre ellas la popularmente conocida «la tos del hajj» una enfermedad respiratoria.
Las peregrinaciones y las relaciones entre personas son muy importantes para el proselitismo saudí, la cancelación de la hajj interrumpe los viajes desde y hacia Arabia Saudita y diluye una de las bazas de la política exterior del reino. El padre fundador indonesio, Mohammad Natsir, fue un visitante frecuente de Arabia Saudita, se ganó el favor del rey Faisal y en 1967 creó el Consejo de Propagación Islámica de Indonesia.
El Consejo no sólo tuvo fines propagandísticos sino que se convirtió en un conducto para los fondos saudíes. El consejo dotó a un internado en Java Central, donde estudiaron varios de los autores de los atentados de Bali de 2002. En 1965 se encomendó a un joven erudito nigeriano llamado Abubakar Gumi, que trabajaba en Yeddah como oficial de hajj, la tarea de canalizar los fondos del Rey Faisal a Nigeria, donde rápidamente emprendió una vigorosa campaña antisufi.
Gumi peregrinó a La Meca todos los años entre 1955 y 1965, y fue allí donde reclutó a colaboradores nigerianos como Khulod, a quien recurrió personalmente para dirigir la (MWL) en Abuja. El cierre también afectará a los intercambios estudiantiles, un brazo importante de la Dawa saudí. La Universidad Islámica de Medina (IUM), que se inauguró en 1961 con el objetivo de convertir a los estudiantes extranjeros en misioneros de Salafi, depende de los viajes.
Los alumnos egresados de la (IUM) llegaron a ser influyentes en el Kosovo de la posguerra, donde crearon una nueva clase de becarios de Salafi en dos décadas, y en Nigeria. Jafar Adam, el nigeriano Salafi más carismático de este siglo, estudió en el (IUM), y su discípulo más famoso fue Mohammed Yusuf, el fundador del grupo ahora conocido como Boko Haram. El cierre de las fronteras saudíes congela estos vectores de proselitismo religioso e ideológico.
De cualquier manera, Arabia Saudita está en condiciones de afrontar las perdidas inevitables por la cancelación del peregrinaje y otros viajes turísticos religiosos. Pero, y esto es importante, el reino saudí está tratando de alejarse del proyecto religioso global de finales del siglo XX. El programa de modernización del Príncipe Heredero Mohammed bin Salman, Visión 2030, no tiene como prioridad la religión.
Es curioso que sólo uno de los trece «programas de realización» de Visión 2030 menciona la religión. Los funcionarios del Ministerio de Asuntos Islámicos, Dawa y Orientación indicaron en 2019 que el ministerio había recibido menos recursos desde que el príncipe heredero llegó al poder. Por algo los países musulmanes afirman sus programas religiosos mientras los saudíes retroceden.
Los países del Golfo como Kuwait, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos, todos realizan un proselitismo propio. Los (EAU) financian grupos e instituciones sufíes en el extranjero, mientras que Qatar ha estado apoyando a los islamistas de la Hermandad Musulmana, en especial desde la Primavera Árabe. Qatar apoya a diversos sectores islamistas en la región, entre ellos el Ejército Libre de Siria y Hamás.
Hamás es el movimiento de resistencia islámico que pretende acabar con Israel, buscan la destrucción del Estado de Israel, por tanto, cualquier negociación de paz es imposible. La ideología de la organización Hamás, provienen de la Hermandad Musulmana de Egipto. Organización creada en 1928 por el egipcio Hassan al-Banna con un objetivo de defender el «verdadero islam», es decir, inculcar el Corán y la Sunna para dirigir, orientar y ordenar la vida pública y privada.
Hamás se encuentra constituida en tres partes, lo que le permiten actuar in situ mediante diversas acciones, como, por ejemplo, el terrorismo, presentarse a las elecciones del país como partido político y financiarse libremente o con menos impedimentos en diversos países del mundo como en la Unión Europea (UE), Países Árabes, China, entre otros.
Una de sus ramas está dedicada al Dawa, otra dedicada a la lucha contra el hipotético enemigo (los judíos), la planificación y ejecución de acciones terroristas, secuestros de israelíes, la busca, captura y ejecución de palestinos sospechosos de colaborar con Israel.
Otra rama dedicada a la política, con el objetivo de legitimizar y darse a conocer como un movimiento legal y democrático. Eso sucedió en las elecciones de 2006 en Palestina, los enfrentamientos entre Hamás y la (AP) que derivaron en una escisión del territorio Palestino ya que Hamás gobierna la Franja de Gaza mientras Mahmud Abbas (Al-Fatah) gobierna Cisjordania.
Hamás ha creado una serie de organizaciones pantalla u ONGs que recaudan dinero para Palestina con el fin de ayudar a su desarrollo y crecimiento. Estas le permiten recaudar diferentes tipos de ingresos en países del mundo musulmán, entre ellos el más importante, de Qatar, como en occidente, los países asiáticos, etc.
La Asociación Internacional de Estudiosos Musulmanes, con sede en Doha, Qatar, fundada en 2004, es un grupo de más de 90.000 estudiosos que promueven la jurisprudencia y las fatwas islámicas en consonancia con los principios de la Hermandad Musulmana.
Los Emiratos Árabes Unidos (EUA) organizan conferencias internacionales en torno a clérigos sufíes populares como el jeque mauritano Abdallah bin Bayyah. En los Balcanes, la Dirección de Asuntos Religiosos de Turquía, conocida como Diyanet, apoya la restauración de los lugares religiosos y organiza peregrinaciones a la Meca para casi todos los musulmanes de la región.
Ninguna de estas iniciativas respaldadas por el gobierno tendrá un impacto tan transformador como el proyecto saudita del siglo XX, que cimentó el lugar del salafismo, generalizó los sentimientos antichiítas y antisufíes, y sembró las semillas de la yihad de Salafi en muchos países.
El periodo post-virus será muy difícil para cualquier país de mayoría musulmana, tratar de alcanzar los intercambios internacionales que facilitó el éxito saudita en el siglo XX. El virus chino lo que hace, entre otras cosas, es poner en evidencia el declive de Arabia Saudita en el mundo musulmán. Muchos países musulmanes no se alinean con Arabia Saudita. En Indonesia, el regreso a casa para la fiesta de Eid al-Fitr, que podría mover 20 millones de personas, sigue programado para mayo.
Es evidente la fractura en el mundo islámico, un mundo que se mostraba como monolítico y en la que todos los creyentes se inclinaban hacia la Meca. Lo seguirán haciendo, pero sólo a la Meca, ya no a Arabia Saudita. ¿El reino saudí podrá modernizarse? Es posible, pero tendrá que hacer concesiones en detrimento de la fe. Algo que no será bien visto por los islámicos. La pandemia sólo acelerará la historia no la va a reformar.
21 de abril de 2020.