

EL BATALLÓN LINCOLN
LA MEMORIA IZQUIERDISTA
Ricardo Veisaga
El presidente Barack Obama, realizó el viaje a España como tenía previsto, pero su agenda tuvo que alterarse por el tiroteo en Dallas del pasado 8 de julio. Obama, sólo pudo concederles tres minutos a los líderes de la oposición, en la base aérea de Torrejón.
Pedro Sánchez del (PSOE), Albert Rivera del partido Ciudadanos y Pablo Iglesias de Unidos Podemos (una unión de izquierdistas), quienes tuvieron que esperar más de una hora para sus tres minutos. Además de la foto, el «coletas» Iglesias le hizo llegar por los canales correspondientes, un libro sobre la Brigada Lincoln –una organización de voluntarios estadounidenses que integraron unidades de las Brigadas Internacionales en apoyo de la República durante la Guerra Civil.
En el libro, Iglesias escribía –en inglés– la siguiente dedicatoria:
“Los primeros americanos que vinieron a Europa a luchar contra el fascismo fueron los hombres y mujeres de la Brigada Lincoln. Por favor, transmita al pueblo americano la gratitud de los demócratas españoles por el ejemplo antifascista sentado por estos héroes. Entre ellos estuvo Oliver Law, el primer afroamericano que comandó tropas
americanas. En memoria de estos héroes. Un abrazo, presidente Obama. Pablo Iglesias”.
En el texto, como muestra en su Twitter, Cayetana Álvarez de Toledo, Pablo Iglesias cometió dos faltas de ortografía: escribió «Brigate» en lugar de «Brigade» y «transmite» en vez de «transmit». Este incidente, se fue propalando por los medios, algunos aprovecharon para mofarse como Alfonso Ussía en La Razón quien dijo: «cuando el Air Force One despegó de Torrejón, a la altura de Guadalajara, – Obama- comentó a uno de sus ayudantes: ‘Me he dejado el coñazo de libro que me ha regalado el de los pelos raros en el aeropuerto’».
¿Qué pasó realmente con The Lincoln Brigade? ¿A picture History, que Iglesias dice que entregó a Obama? Iglesias se quedó con las ganas de entregar personalmente el libro, la comitiva presidencial frenó las pretensiones y advirtió al líder de Podemos que debía dar el presente a uno de los responsables de protocolo de la Casa Blanca. Así, Iglesias no mostró ni el libro ni la dedicatoria al presidente estadounidense.
Las mismas fuentes indican que ahora el libro se encuentra en el Departamento de Estado de Estados Unidos, donde se catalogan y guardan los regalos que recibe el presidente. Más allá de estas tonterías, existen varios errores, no hubo tal «brigada» fue un «batallón». Y la siguiente pregunta: ¿Qué entiende Iglesias, por democracia y por fascismo?
El Frente Popular que gobernaba en España ¿Era una democracia? ¿En qué sentido? China se considera una democracia, la Alemania Oriental (comunista) se llamaba «República Democrática Alemana», actualmente los comunistas norcoreanos se denominan «República Popular Democrática de Corea». Lo mismo los de Laos.
El mayor éxito que logró el izquierdismo fue llamar fascistas a sus enemigos. Sin embargo, todo fascismo fue Socialista, Benito Mussolini fue un importante líder socialista. Y en Alemania el «Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán» (en alemán: «Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei», abreviado como NSDAP), pero conocido como Partido Nazi, y estuvo activo en Alemania entre 1920 y 1945.
Su predecesor fue el «Partido Obrero Alemán» (DAP), que existió entre 1919 y 1920. El partido surgió entre nacionalistas y las unidades paramilitares que combatieron los levantamientos comunistas que se produjeron al término de la Primera Guerra Mundial. La defensa de una forma de socialismo era común en sectores derechistas desde la época de Bismarck y hasta años después de la Primera Guerra Mundial. El nazismo exigía al ciudadano la más absoluta sumisión al Estado, eso no es conservadorismo o liberalismo que minimizan el Estado en favor del Mercado.
El alzamiento militar del bando nacional en España, lo que se creía que sería un golpe de Estado de pocos días, se transformó en un cruento conflicto bélico. «El verano es el momento de los ‘paseos’, con el mayor número de asesinatos en la zona republicana». dice el periodista José Mañas. Para el estallido de una guerra civil, deben existir numerosas causas. Pero siempre hay una especial que enciende la mecha.
Dice Fernández Barbadillo:
«En un país donde los terroristas de izquierdas habían asesinado entre 1897 y 1921 a tres presidentes de Gobierno y realizado en 1934 la mayor sublevación revolucionaria de Europa occidental desde la revolución bolchevique (con unos 1.400 muertos). En el que entre mediados de febrero de 1936 y mediados de julio de ese año murieron en torno a 330 personas por motivos políticos (en Alemania, mucho más poblada, en las peleas entre los rojos y los pardos murieron en 1930, 17 nazis y 44 comunistas, en 1931, 42 nazis y 52 comunistas y en 1932, 84 nazis y 75 comunistas), el asesinato del diputado monárquico José Calvo Sotelo por un comando terrorista de policías y militantes del PSOE puede parecer un suceso menor. Y así trata de presentarlo el mismo sector de la historiografía que se niega a reconocer la situación pre-revolucionaria que sufría España por obra del Frente Popular. Éste fue el efecto que causó en las gentes el asesinato de Calvo Sotelo, tal como describe Stanley Payne (La primera democracia española):
«En cuanto se conocieron los hechos, toda la derecha y muchos elementos moderados quedaron convencidos de que constituía la prueba más decisiva y alucinante de todas las acusaciones hechas sobre el partidismo político de la administración del orden público. En toda la historia de los regímenes parlamentarios no se había dado jamás el caso de que un jefe de la oposición parlamentaria hubiese sido asesinado por un destacamento de la policía nacional».
La madrugada del 13 de julio el comando irrumpió en el domicilio de Calvo Sotelo (Velázquez, nº 89), que tenía cuatro hijos. Las credenciales de Condés se impusieron a la escolta del diputado. En la furgoneta, el pistolero socialista Luis Cuenca, escolta de Indalecio Prieto y ‘delegado’ de Gobernación en las elecciones repetidas en la provincia de Cuenca, le disparó por la espalda.
En las derechas, la reacción fue de asombro y, también, de determinación: la conspiración militar organizada por el general Emilio Mola, hasta entonces vacilante, se reforzó. Tanto los carlistas como el general Francisco Franco olvidaron los primeros sus exigencias y el segundo sus precauciones, y se implicaron de lleno en la sublevación.
El cuerpo de Calvo Sotelo, asesinado por los socialistas
La XV Brigada Internacional, conocida también como Brigada Abraham Lincoln, fue una de las que combatieron del lado del gobierno republicano contra los sublevados de los días 17 y 18 de julio de 1936, en la Guerra Civil Española. Estaba integrada por voluntarios izquierdistas procedente de diferentes países, y participaron en batallas como la de Jarama, Brunete, Belchite, Fuentes de Ebro, Teruel, Aragón y El Ebro. Esta brigada también incluyó a hispanos, pero por problemas ideológicos y culturales entre anglosajones e hispanos, la mayoría se retiraron de esta brigada y se unieron a otras como la Brigada de «Choque de El Campesino».
La 10ª Brigada Mixta, denominada originalmente como 1ª Brigada Móvil de Choque, fue una unidad del Ejército Popular de la República, durante toda la guerra civil española estuvo integrada en la 46.ª División. La 10ª Brigada Mixta fue constituida el 21 de diciembre de 1936, formada sobre la base de las fuerzas de la columna comandada por Valentín González González, «El Campesino». Muchos de ellos provenían del Quinto Regimiento y el comunismo fue la ideología dominante, fue llamada Inicialmente Brigada Mixta E, luego 1ª Brigada Móvil de Choque.
El Campesino fue un comunista español, nacido en Malcocinado (Badajoz). A los 8 años trabajó en las minas de Peñarroya, luego fue arriero y se enroló en la Legión, de la que acabó desertando. Durante la República era viajante y comenzó a militar en el Partido Comunista Español. Luego participó en las batallas de Guadalajara, Brunete y Belchite, en las que fue herido. Se convirtió en una leyenda, unos lo acusaban de ser brutal con sus subordinados y prisioneros. Sus superiores como Enrique Lister o Modesto, lo calificaron de cobarde y fanfarrón. En los últimos momentos de la batalla de Teruel, próxima a su caída, desertó en la noche dejándola sin resistencia.
Valentín González acusó a Modesto y a Lister de abandonarlo a su suerte en Teruel, pero Lister lo acusó de desertor del campo de batalla y abandono de sus hombres (Lister combatió durante la Segunda Guerra Mundial del lado de los soviéticos). Estaba prevista su participación como teniente coronel al mando de la 46ª División en la batalla del Ebro, pero fue destituido el 26 de julio, justo después de que el Ejército del Ebro cruzara el río por doce puntos diferentes.
Aunque argumentó que estaba enfermo, su superior Lister lo visitó en su puesto de mando y después diría que al Campesino solo le había entrado un ataque de pánico ante la idea de cruzar el río. Fue relevado del mando y Domiciano Leal lo sustituyó en el mando de la división. La destitución, acabó su actividad militar durante la República. Al finalizar la guerra escapó en un barco a la URSS en 1939 e ingresó en la Escuela Superior de Guerra como сombrig (comandante de brigada).
Mantuvo problemas con las autoridades soviéticas, e intentó huir de la Unión Soviética a Irán, pero fue devuelto a la URSS por SMERSH, y fue internado en el campo de trabajo de Vorkutá. Escapó de la Unión Soviética en 1949 por la frontera iraní y se exilió en Francia. Regresó a España en 1977, se declaró como socialista y dio su apoyo al PSOE de Felipe González. Murió en Madrid en 1983.
La Brigada Internacional, fue formada en Albacete, España, en enero de 1937, con voluntarios angloparlantes (que se dividían en un grupo de británicos y otro de norteamericanos). También dos batallones compuestos por no-anglosajones: el balcánico «Batallón Dimitrov» y el franco-belga «Batallón Seis de Febrero». En ese entonces la Brigada estaba compuesta por voluntarios de 26 países, el mando lo ejercía el Coronel Janos Galicz (general Gal), austrohúngaro naturalizado soviético, la jefatura de Estado Mayor a cargo del capitán inglés George Nathan y el de Comisario un francés, Jean Chaintron (Barthel).
La Batalla del Jarama. -Las fuerzas nacionales atacaron el sur de Madrid y la brigada fue enviada al combate, ese fue el bautismo de fuego. El comandante de las fuerzas nacionales, García Escámez avanzó rápidamente hasta Ciempozuelos, aplastando la vanguardia de los internacionales de la XV Brigada. George Nathan salvó la incompetencia inicial de Janos Galicz, una compañía del Batallón Británico fue hecha prisionera después de dejar llegar a sus trincheras, engañados por un grupo de regulares marroquíes que iban cantando La Internacional.
La Brigada fue retirada por un tiempo a retaguardia. Los Republicanos izquierdistas lanzaron un contraataque (26-27 de febrero), participando por vez primera el batallón Lincoln, con Robert Hale Merriman a la cabeza, el contraataque fracasó con un alto número de bajas. Los británicos perdieron entre 225 y 600 efectivos, mientras que para los norteamericanos del Lincoln las bajas fueron de entre 120 y 500 efectivos.
Batalla de Brunete. -En marzo el batallón español «Voluntario 24» se unió a la Brigada bajo la supervisión de Janos Galicz, la brigada fue reorganizada en dos agrupaciones de unos 1.200 hombres cada uno: La primera al mando de Jock Cunningham (voluntarios angloparlantes), y la segunda por el Mayor Chapaiev (Miklos Szalway) compuesta por los Batallones Dimitrov, Seis de Febrero y Voluntario 24. Esta era la composición en julio de 1937, antes del inicio de la Ofensiva de Brunete. Para entonces estaba integrada a la XIII Brigada Internacional. La brigada, al mando de Copic, fue empleada como fuerza de choque.
Para el día 7 de julio los brigadistas ingleses ya habían tomado Villanueva de la Cañada, a las que luego les siguió Villanueva del Pardillo, y hasta allí llegaron. El 18 de julio las fuerzas nacionales les provocaron numerosas bajas. El Comisario George Nathan murió en los bombardeos, la Brigada se redujo de 6 a 4 batallones. Los norteamericanos, que perdieron entre 400 y 800 efectivos se vieron obligados a unirse en uno solo denominado «Batallón Lincoln-Washington». El «Batallón Seis de Febrero», fue transferido a otra brigada después de Brunete. De los 2.500 hombres de la XV Brigada que fueron a la batalla, sólo 1.000 soldados sobrevivieron.
Frente de Aragón. -La Brigada se trasladó al Frente de Aragón para intervenir en la Ofensiva de Zaragoza, y especialmente en la Batalla de Belchite. Las bajas fueron elevadas durante estos combates. Los comandantes de los batallones Lincoln y británico murieron en los combates. Después de Belchite, el Batallón Maclenzie- Papineau se unió a la Brigada al tiempo que el Dimitrov era trasladado a la XIII Brigada. El veterano comandante estadounidense Robert Hale Merriman, jefe de Estado Mayor de la Brigada, murió en la retirada. A primeros de abril la unidad entró en Cataluña, donde quedaría aislada de la zona republicana cuando las tropas franquistas llegaron al mar por Vinaroz (Castellón) y cortaron la zona en dos.
Batalla del Ebro. -A partir del 25 de julio participó en la Ofensiva del Ebro, cruzando el río y dirigiéndose hacia el interior a Gandesa. El 1 de agosto la XV Brigada Internacional lanzó su ataque contra la Cota 481. La lista de bajas fue muy elevada, entre los muertos se hallaban Lewis Clive, concejal socialista en Londres, y David Haden Guest, joven filósofo comunista. A estas alturas de la guerra ya se estaba debatiendo la retirada de los voluntarios internacionales. Fue uno de los últimos intentos desesperados de la República para obtener un alto al fuego. El 22 de septiembre, la XV Brigada libró su último combate.
El batallón inglés sufrió numerosas bajas, como ya había ocurrido en los combates de agosto. Tras esto vino su reorganización como una unidad española, que poco pudo hacer para frenar la derrota republicana. Después de cruzar el río en noviembre, durante la Campaña de Cataluña fue incapaz de ofrecer una resistencia firme y se retiró a la frontera francesa, donde entró en Francia a principios de febrero y desapareció.
La Brigada Internacional estuvo integrada por el Batallón Británico, el Batallón Lincoln, Batallón Dimitrov, el Batallón Seis de Febrero, el Batallón Voluntario 24, el Batallón Mackenzie-Papineau, el Batallón Washington, unificado con el Lincoln.
El Batallón Lincoln.
El batallón Lincoln. -La mayoría de sus miembros pertenecían al Partido Comunista de Estados Unidos o afiliados a organizaciones obreras de ideología anarquista o socialista. Su cuartel general no se estableció en Albacete sino en Figueras (Gerona), recibieron instrucción en Albacete y acuartelados en Tarazona de la Mancha y Villanueva de la Jara. Sus comandantes fueron Robert Hale Merriman y Oliver Law, quienes adolecieron de liderazgo militar competente hasta que Steve Nelson se hizo cargo de la unidad. Al final de la contienda tuvieron unos 2.500 combatientes. A su regreso a Estados Unidos fueron considerados, con toda razón, elementos peligrosos para la seguridad nacional.
Bill Bailey en 1935 tenía entonces 26 años, hijo de inmigrantes irlandeses, marino mercante y comunista heterodoxo. Se alistó en las Brigadas Internacionales, integró durante dieciocho meses en el cada vez más diezmado batallón que, por una lógica más propagandística que militar acabaría llamándose la Brigada Abraham Lincoln. Bill Bailey murió en 1995 en California, en sus últimos años vivió como un homeless, en un cobertizo que las autoridades construyeron para las víctimas de los terremotos. Permaneció pobre, vigilado por el FBI. Bailey se dio de baja del Partido Comunista estadounidense en 1956, cuando se hizo público las atrocidades de Stalin.
La brigada estadounidense se nutrió sobre todo de hijos de inmigrantes castigados por la dureza de la Gran Depresión, obreros rasos, gente del pueblo bajo. Muchos no habían viajado nunca al extranjero hasta que se embarcaron para la guerra. Los archivos revelan que uno de ellos envió a casa fotos de una «fabulosa piscina» que no era otra cosa que la fuente de la plaza de España de Barcelona.
En realidad, ninguno de ellos se reconocía en Robert Jordan, el héroe del escritor comunista Hemingway, que interpreta Gary Cooper en la película «Por quién doblan las campanas», y que es un profesor universitario de buena familia republicana, un rebelde bien educado.
Hubo excepciones como Alvah Bessie, formado en la Universidad de Columbia, traductor al inglés de poesía de vanguardia francesa, novelista, periodista y guionista. Su comunismo era una construcción mental, que trató de convertir en acción alistándose en las Brigadas Internacionales. De aquella experiencia quedó un testimonio autobiográfico «Men in Battle», una obra que muestra el contraste entre la ideología y la realidad que lo rodea, se le hace imposible explicar las deserciones, las cobardías, trata de justificarlas desde lo ideológico antes que desde lo humano.
El tan mentado Oliver Law, nació en Texas el 23 de octubre de 1900, y murió el 9 de julio de 1937, fue un afroamericano comunista, sindicalista y activista social. Llegó a comandante del Batallón Lincoln. Después de participar en la Primera Guerra Mundial se trasladó a Chicago, en esa ciudad se afilió al Partido Comunista. Es gratuita la afirmación que sostiene que «fue el primer afroamericano en mandar una unidad de tropas norteamericanas blancas». El batallón Lincoln, no fue un batallón regular de los Estados Unidos, en todo caso como dijo Ronald Reagan, que los brigadistas americanos eran hombres buenos y valientes pero que tenían un solo defecto: se equivocaron de bando.
Oliver Law, murió cuando lideraba a sus hombres en un ataque en el Cerro del Mosquito (Villaviciosa de Odón), William Herrick, declaró que Oliver Law había sido asesinado por su tropa que no aceptaban ser liderados por un hombre negro. El médico David Smith, que intentó curar la herida con un coagulante, confirmó que Law había sido víctima del fuego enemigo. El puertorriqueño Antonio Pacheco, en su libro «Vengo del Jarama» relata que casi llega a las manos con «el camarada Royce», un norteamericano que sin más le había requisado la máquina de escribir, subraya que ese suceso «fue el primero de una serie de incidentes entre latinos y yanquis».
Antonio Pacheco cuenta que un día «en el cafetín que estaba más cerca del cuartel, un camarada de Chicago le dio una bofetada a un cubano, abusando de su estatura y de que el cubano tenía unas cuantas copas en la cabeza». Afluyeron otros brigadistas en tropel y se originó «una tempestad de bofetadas entre cubanos y norteamericanos», durante la pelea «los chilenos, los mexicanos y los puertorriqueños nos alineamos con los muchachos de Cuba y el encuentro estuvo a punto de convertirse en un motín». «Si no es por la intervención mediacionista de los canadienses, la cosa hubiera terminado mal».
Después de muchas tiranteces, reforzadas porque todas las posiciones de mando de la brigada recaen en los yanquis y no en los hispanos, estos acabarán desgajados de la Lincoln y adscritos a la 46 División de Valentín González, «El Campesino». Según Fernández, los brigadistas hispanos eran en su mayoría cubana y puertorriqueña, muy politizados por la lucha en sus propios países. «Algunos estaban en Nueva York exiliados, otros fueron reclutados activamente en Puerto Rico, donde se dio el caso de tres hermanos Carbonell que perecieron todos en combate, peor que el soldado Ryan de la película». También había algunos españoles e hijos de españoles inmigrados: «Los padres emigran a América en 1910 o 1912, se casan, su hijo tiene 20 años en 1937…».
El cuerpo de voluntarios «Benito Juárez García» fue un contingente mexicano, creado como una unidad de voluntarios para combatir en favor de la República Española. Compuesta por criollos, ex revolucionarios, socialistas, comunistas, algunos soldados y ex cristeros. No fue un grupo numeroso, dirigido por Felipe Garrido Llovera, hijo del renombrado comunista mexicano y fundador de las Camisas Rojas, Tomas Garrido Canabal.
El Benito Juárez García, integrado en la XV Brigada Internacional y fue cesada en 1938, con la retirada y la disolución de las Brigadas en el mes de octubre. El gobierno mexicano colaboró con la República, aportando alrededor de 20.000 rifles, unos 28.000.000 de cartuchos, 8 baterías, algunos aviones, alimentos y recibiendo exiliados y los célebres «Niños de Morelia».
Los exiliados españoles de ideología izquierdista influirían ideológicamente en las reformas educativas y culturales del presidente Lázaro Cárdenas del Rio, con la contratación de maestros y artistas como el cineasta Luis Buñuel, que daría como resultado el «Colegio de México». Entre los voluntarios estaba el pintor y muralista, David Alfaro Siqueiros, un comunista confeso. Néstor Sánchez Hernández (1919- 2001), militar que participó en la Guerra Cristera. Nació en Xia (Oaxaca), de ascendencia zapoteca. A la edad de 14 años ingresó en el Ejército mexicano.
Posteriormente, Sánchez Hernández, se fue a la ciudad de México hasta 1937, con 17 años viajó a España para unirse a las brigadas internacionales. El viaje fue financiado secretamente por Lázaro Cárdenas del Rio, vía Veracruz, La Habana, New York, Cherburgo y París. Se integró al Batallón Rakosi de la XIII Brigada Dombrowski. Desmovilizados, luego de ser derrotados, Néstor Hernández desfiló en Barcelona portando la bandera mexicana. Cuando llegaron a México los sobrevivientes del derrotado contingente Benito Juárez, fueron recibidos por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) como héroes.
Néstor Sánchez Hernández, junto a las banderas de México y de la República Española.
El Archivo Estatal Ruso de Historia Político-Social (RGASPI, siglas en ruso), en el mes de noviembre presentará la colección digitalizada de documentos históricos que fueron llevados clandestinamente de España a Moscú en camiones y barcos. «La digitalización del archivo de las Brigadas Internacionales prácticamente ha terminado y estamos listos para presentarlo al público. Se puede decir, que es un regalo que hemos preparado a nuestros colegas de España y otros países europeos», comenta el director del RGASPI, Andréi Sorokin.
Se conservaron documentos militares del ejército republicano que llevan el sello «secreto» y revelan las posiciones de las tropas republicanas y las del enemigo. El archivo contiene también los decretos firmados por Stalin, los telegramas secretos que se enviaban a Moscú desde el extranjero y una gran colección de cartas, periódicos, dibujos, caricaturas, álbumes y diarios personales de los voluntarios de más de 50 países que lucharon en España junto a las tropas republicanas. Entre los documentos firmados por Stalin, está el decreto de agosto de 1936 sobre el suministro de petróleo a España.
Otro documento que llama la atención es un telegrama enviado desde México el 31 de diciembre de 1936, en el que se le comunica al dirigente soviético que el Embajador de España en México tiene la intención de condecorar al presidente Lázaro Cárdenas del Río y a otros ciudadanos mexicanos con la Orden de la República Española. Dice el telegrama, el Embajador de España «considera incómodo galardonar a los mexicanos ignorando la URSS» y, por lo tanto, pide la opinión de Stalin al respecto. La respuesta del líder soviético fue breve y rotunda: «Estoy en contra de que los españoles condecoren a la gente de la URSS», es decir que Stalin, consideraba a Lázaro Cárdenas y compañía como su propia «tropa».
En las memorias del brigadista Harry Fisher, publicadas en 1997, figura la historia de Jack Shirai, un japonés en la Guerra Civil española. Shirai, nació en Hakodate hacia el año 1900 y se sabe que era huérfano, fue criado en el orfanato del Monasterio Cisterciense de Tobetsu. Se embarcó en un buque mercante, llegando al puerto de Ellis Island en 1929 como inmigrante ilegal y empezó a trabajar de cocinero, tomando contacto con grupos obreros y llegando a militar en el Partido Comunista. El 26 de diciembre de 1936 partió con el Batallón Abraham Lincoln desde New York.
La población civil argentina fue la que envió mayores aportes materiales de iberoamérica. Muchos españoles residentes en Argentina viajaron a enrolarse en ambos bandos. Los que ingresaron en el bando republicano fueron alrededor de 600 personas, el segundo detrás de Cuba. Conformados básicamente por comunistas, anarquistas, y fueron parte del batallón Lincoln, pero también, como milicias del frente de Aragón. Como Bernardo Llampart, Luis Alberto Quesada o Fanny Edelman, miembro del Socorro Rojo, militante del Partido Comunista Argentino.
También grupos de lituanos-argentinos que se sumaron a batallones como la XII Dombrowski, o en las brigadas francesa e italiana. Fueron repatriados unos 300 voluntarios. Uruguay aportó unos 22 combatientes. Las brigadas internacionales tuvieron una indiscutible presencia de la Komintern, en la Tercera Internacional Comunista, y tuvo figuras típicas del marxismo como la del «comisario político». Ese fue el caso de Harry Haywood.
El coletas, Pablo Iglesias, el neo marxista populista jefe del Partido Podemos, eligió como regalo a Barack Obama un libro de fotografías de una unidad militar mediocre de los años 30, que fueron vencidos en distintos campos de combate. La izquierda española como todas las izquierdas del orbe, siguen tratando de lograr por medio de la propaganda, la victoria que no pudieron alcanzar con las armas.
Lo que hacen es desvirtuar la historia. Su manipulación de la historia es pura agit- prop, anclado en el pasado, un pasado lleno de mentiras. A eso le llaman «Memoria histórica», pero no tienen suerte.
En el único lugar del mundo donde tuvieron éxito fue en la Argentina, donde llegaron al poder de la mano de la socialdemocracia y el peronismo kirchnerista. Los guerrilleros marxistas leninistas, hoy son considerados unos héroes y cobran una pensión, por no haber conseguido por las armas la toma del poder.
El primer presidente de los Estados Unidos que visitó España, fue el general Dwight Eisenhower, en 1959. Éste había sido el generalísimo de los Aliados en África y Europa occidental y había recibido la rendición del III Reich en Reims. En Madrid se abrazó con el general vencedor de la Brigada Lincoln, las brigadas izquierdistas internacionales y de la república española.
Más de 500 periodistas extranjeros y españoles, 10 autobuses, 15 cabinas de locución, 110 aparatos telefónicos, siete líneas para fototelegrafiar, decenas de cámaras de cine y televisión y un millón y medio de personas dieron fe, el 21 de diciembre de 1959.
Ese encuentro con el «Caudillo» invicto, fue el momento de la consolidación del régimen del generalísimo Francisco Franco y la prueba definitiva de que el dictador había conseguido salir del aislamiento que sufría tras la derrota del Eje en la Segunda Guerra Mundial.
Dwight Eisenhower y el general Francisco Franco, un abrazo histórico.
Aquella apertura dio paso a un desarrollo sin precedentes durante la década de los sesenta –«El milagro económico español»–, que se había iniciado con la firma del pacto de 1953 con Estados Unidos, continuado dos años después con el ingreso de España en la ONU –que había condenado poco antes al régimen de Franco– y consolidado, por último, con esta visita de Eisenhower, el líder «del mundo libre».
Fue el punto de inflexión en la historia de la dictadura: España pasó de ser uno de los países más pobres de Europa, con una renta per cápita inferior a la de algunos países hispanoamericanos, a crecer, durante toda la década de los sesenta, a un ritmo medio del 7%, solamente superado por Japón. Todo ello provocó un cambió en la economía agrícola por una economía industrial. El encuentro entre el demócrata y el dictador fue también el establecimiento de nuevas bases militares estadounidenses en suelo español.
Así lo subrayó francisco Franco tras el aterrizaje de Eisenhower: «Esta base de Torrejón, construida con el formidable apoyo de los Estados Unidos y albergando en estrecha camaradería las alas españolas y norteamericanas, es un símbolo de nuestra amistad y está erigida bajo un lema que os es, sin duda, muy querido: “Paz es nuestra profesión”».
La imagen de Madrid clamando al presidente de Estados Unidos fue resaltada en las tapas del The New York Times. «La mayor recepción desde la que le otorgaron a Eisenhower en la India», dijo el Washington News.
El viaje de Obama, fue para consolidar las relaciones entre ambos países, además de ser socios en la OTAN. Las bases militares en suelo español son claves en la lucha por el poder mundial. Los izquierdistas son mucho corazón y poco cerebro, creían ingenuamente que la potencia mundial enfrentada al comunismo iba a permitir la instauración de un satélite soviético en Europa.
El bando nacional, logró derrotar militarmente a los izquierdistas, comunistas, anarquistas, socialistas, tanto de España, como los internacionales. A una República que perseguía y fusilaba a los curas, monjas y seminaristas, por el sólo hecho de usar hábitos. Las izquierdas de esa España agrícola y analfabeta, de esa que Lenin pontificaba:
«Yo afirmo, y la historia me dará la razón, que el segundo país con dictadura proletaria en Europa será, ciertamente, España».
La República izquierdista española fue derrotada, pero aún los nostálgicos de la «dictadura del proletariado» la siguen idealizando. A estos, como dijo Ronald Reagan, «estuvieron en el bando equivocado», y lo peor es que aún no se enteraron.
21 de julio de 2016.