

DRONES PARA GROENLANDIA
La Base Espacial Pituffik, antes Base Aérea Thule, base de la Fuerza Espacial de los Estados Unidos ubicada en la costa noroeste de Groenlandia.
El vicepresidente, J. D. Vance, su esposa, Usha Vance, junto al secretario de Energía Chris Wright y al asesor de seguridad nacional Mike Waltz, aterrizaron en Groenlandia y visitaron la base militar estadounidense. La visita de Vance fue muy polémica por varios motivos, ya que anunció su visita de manera inesperada que en un principio solo iba a realizar el viaje su esposa Usha junto a uno de sus hijos. Se suponía que ese viaje iba a estar limitado a la capital de Groenlandia, Nuuk, y Sisimiut, donde se celebra una popular carrera de trineos tirados por perros y que este año está patrocinado por el Consulado estadounidense.
El vicepresidente J. D. Vance visitó la base espacial de Pituffik, una rama del Ejército dedicado al espacio, rama creada por Donald Trump en su primer mandato. Esta instalación hasta hace dos años se llamaba Thule, que significa en groenlandés «el lugar donde atamos a nuestros perros». La estratégica base militar se encuentra ubicada sobre el paralelo 76 en la costa noroeste de Groenlandia, a unos 1.200 kilómetros del Polo Norte y es una de las instalaciones militares más remotas de la Tierra. La falta de una invitación oficial, y, además, Groenlandia seguía sin contar con un Gobierno, generó críticas de las autoridades groenlandesas y danesas, por lo que el viaje se limitó únicamente a Pituffik.
El político liberal Jens-Frederik Nielsen, dijo al respecto: «Vance aterriza en unas instalaciones que son de Estados Unidos. Pero toda esta situación de venir de visita cuando no hay un Gobierno, mantenemos que no es una muestra de respeto a un aliado. Es una lástima. Ahora tenemos un Gobierno que se va a poner el mono de trabajo». Según Donald Trump, el viaje de Vance fue para «convencer a los groenlandeses de anexionarse a Estados Unidos», pero según Vance, «para ser informado de cuestiones vinculadas a la seguridad del Ártico» y reunirse con las tropas estacionadas en la base, como lo indicó su oficina.
J. D. Vance habló ante las tropas estadounidenses estacionadas en la base, y dijo que la administración está «realmente interesada en la seguridad del Ártico» y predijo que la cuestión aumentará en los próximos años. Dijo J. D. Vance:
«Sabemos que Rusia y China y otras naciones están mostrando un interés extraordinario en los pasajes árticos y las rutas navales del Ártico, y de hecho en los minerales de los territorios árticos, necesitamos asegurarnos de que Estados Unidos este liderando en el Ártico, porque sabemos que si Estados Unidos no lo hace, otras naciones llenaran el vacío donde nos quedemos atrás, así que lo que ustedes hacen es de suma importancia, ciertamente que muchos estadounidenses…, yo no lo comprendía completamente, hasta que el presidente Trump comenzó a hablar sobre la importancia de nuestra misión sobre el Ártico, sobre desarrollarla y asegurarse de que Estados Unidos puede liderar en el Ártico para la próxima generación».
También dijo que cree que Dinamarca no ha «dedicado los recursos necesarios para mantener esta base, para mantener a nuestras tropas y, en mi opinión, para mantener a la población de Groenlandia a salvo de muchas incursiones muy agresivas de Rusia, China y otras naciones» que tienen un «interés extraordinario» en los pasadizos árticos, las rutas navales y los minerales de la región. Concretamente ante una pregunta periodística, sostuvo:
—¿Tienen algún plan para expandir la presencia militar de Estados Unidos y más allá de esta base?
—Bueno ¿hay planes inmediatos para expandir nuestra presencia militar? No. Pero hay objetivos generales que queremos lograr que ciertamente requerirán que invirtamos mas recursos. ¿Invertir en más ejército, invertir en barcos navales adicionales que tendrán una mayor presencia en Groenlandia? Absolutamente, y sabemos que eso es más necesario porque sabemos como Mike (Waltz) mencionó y yo mencioné, ha habido una expansión de la presencia de seguridad y de interés de seguridad de Rusia y China. Ellos están haciendo lo que creen es su interés y Estados Unidos debe hacer lo que se, es en nuestro interés, que es asegurarse de que Groenlandia esté segura, y si Groenlandia no tiene autodeterminación, si el pueblo de Groenlandia tiene su futuro controlado por el Partido Comunista chino, no va a mejorar sus vidas, y lo más importante va a debilitar mucho, mucho más la seguridad de Estados Unidos y del mundo, la seguridad mundial».
En esto, J. D. Vance, ha sido muy claro, para Estados Unidos inmerso en una dialéctica de imperios necesita asegurar su territorio, necesita marcar la cancha, y eso no lo van impedir 57.000 habitantes. Se puede cuestionar esa forma patoteril que tiene el dúo gobernante de Estados Unidos. Y en este viaje, Vance, arremetió contra Dinamarca por no hacer «un bien trabajo» en el territorio autónomo y a criticado por descuidar su seguridad y a la población durante años.
«Nuestro mensaje es muy simple. Sí, la gente de Groenlandia va a tener autodeterminación. Pero esperamos que elijan a Estados Unidos como socio, porque somos la única nación en el planeta que respetara su soberanía y respetará su seguridad, porque su seguridad es también en gran medida la nuestra», afirmó.
«La misión (de la base) es realmente importante, la Administración Trump está realmente interesada en la seguridad ártica». Un interés que, de acuerdo con Vance, «va a ir a más en los próximos años». Vance, ha tratado de quitar hierro al asunto sobre las polémicas declaraciones de Donald Trump que aseguran querer «tener a Groenlandia», ya que, de acuerdo con Vance, lo que realmente quiere Trump es que se tome «en serio» la seguridad de la isla. Y desechó la posibilidad de una intervención militar. Eso no se lo cree ni él.
«No creemos que vaya a ser necesaria nunca la fuerza militar. Pensamos que esto tiene sentido, y como la gente de Groenlandia es racional y buena, creemos que será posible hacer un acuerdo al estilo de Trump para garantizar la seguridad de este territorio y también la de Estados Unidos», dijo. Sostuvo, además, que la seguridad de Dinamarca debería ser una cuestión que tendrían que dejársela «a los valientes soldados estadounidenses y esperar que paguemos la cuenta. ¿Cuál es la alternativa entonces? ¿Dejar el Ártico a China y a Rusia? No tenemos otra opción», declaró.
El presidente Donald Trump reiteró hace unas semanas la intención de adquirir la isla ártica, un territorio semiautónomo dentro del Reino de Dinamarca. «Necesitamos Groenlandia para la seguridad nacional e internacional. Así que, creo, llegaremos tan lejos como tengamos que llegar», dijo Trump a los periodistas en la Casa Blanca. «El mundo necesita que tengamos Groenlandia, incluida Dinamarca. Dinamarca tiene que tenernos a nosotros en Groenlandia. Y, ya sabes, ya veremos qué pasa».
Estamos viviendo un tiempo político distinto y miles de millones de personas se habían acostumbrado a un lenguaje alejado de la realidad, este es el nuevo mundo que vamos a vivir, conflictos, guerras, desastres naturales de dimensiones no imaginadas. «Pero si no tenemos Groenlandia, no podemos tener una gran seguridad internacional». Dos meses antes, Trump dijo que una de las razones por las que Estados Unidos debería adquirir Groenlandia es porque «hay barcos rusos por todas partes, hay barcos chinos por todas partes, barcos de guerra, y ellos (Dinamarca) no pueden mantenerlo».
La incoherencia con estas declaraciones es que no solo es Groenlandia, el Canal de Panama, sino Ucrania, y sin embargo se puso de parte de Putin y compró su narrativa, pero la realidad de las ambiciones y los deseos de Vladimir Putin han descarrilado las negociaciones.
Antes de la visita de J. D. Vance, varios partidos políticos importantes de Groenlandia formaron un gobierno de coalición, una medida que fue aplaudida por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en un posteo que hizo público en las redes sociales: «Felicidades al nuevo gobierno de Groenlandia y al primer ministro electo Jens-Frederik Nielsen», escribió. «Se merecen socios que los respeten y los traten como iguales. Y la Unión Europea se enorgullece de ser ese socio para ustedes».
Algunas horas antes de que el vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, llegara a Groenlandia, un grupo de cuatro partidos políticos anunció que formó una coalición para gobernar el territorio insular semiautónomo danés. Esta nueva coalición de gobierno incluye a cuatro de los cinco partidos que obtuvieron escaños en las elecciones parlamentarias de Groenlandia del 11 de marzo, lo que representa 23 de los 31 escaños legislativos del país. Los representantes de los partidos Demokraatit, Inuit Ataqatigiit, Siumut y Atassut, el 28 de marzo, promulgaron el nuevo acuerdo de gobierno.
Nielsen será el presidente de la Unión de Groenlandeses. El acuerdo asigna a otros miembros del partido Demokraatit los cargos de ministros de educación, cultura, deportes e iglesia, así como de pesca, caza, agricultura y autosostenibilidad. Otro miembro del partido Demokraatit será representante en asuntos relacionados con la salud y la discapacidad. Los miembros del partido Inuit Ataqatigiit serán los representantes de finanzas e impuestos, empresas y materias primas, vivienda, infraestructuras y distritos periféricos y niños, jóvenes y familias.
Un miembro del partido Siumut será ministro de asuntos exteriores e investigación y un miembro del Atassut será ministro de asuntos sociales, mercado laboral y asuntos de interior. Jens-Frederik Nielsen, líder del partido Demokraatit, el más votado en las elecciones, dijo que quería formar la coalición de gobierno más amplia para transmitir estabilidad interna y unidad de cara a la visita de Vance. Está muy bien estas declaraciones para consumo interno, pero la verdad de la milanesa es otra, si no acuerdan con Estados Unidos se la verán duras. Ahí lo tienen a Rusia invadiendo Ucrania sin respetar ningún acuerdo previo. Ya lo dijo Donald Trump, que Estados Unidos podría tomar el control del territorio insular «de una manera u otra».
Antes de que J. D. Vance viajara a Groenlandia, el presidente autonómico de Groenlandia, Múte B. Egede, había solicitado «un apoyo internacional» para condenar «de manera rotunda cómo Estados Unidos trata a Groenlandia» ante lo que consideran una injerencia de Washington. Y según Múte B. Egede «la agresión estadounidense aumentará». Bien, ¿con cuantas divisiones cuenta ese apoyo internacional?
Groenlandia posee notables y valiosos yacimientos minerales y se encuentra a caballo entre rutas aéreas y marítimas estratégicas a lo largo del Ártico, donde Estados Unidos lucha cada vez más por obtener una ventaja frente a competidores como Rusia y China. Las potencias mundiales están en una lucha feroz por obtener minerales críticos y las declaraciones de los buenos groenlandeses es irrelevante.
La presencia militar estadounidense en Groenlandia comenzó durante la Segunda Guerra Mundial, cuando la enorme isla cubierta de hielo era una colonia danesa. Tras la ocupación de Dinamarca por la Alemania nazi en 1940, Estados Unidos realizó un acuerdo secreto con el embajador danés en Washington, sin injerencia del gobierno danés en Copenhague, que estaba controlado por los nazis, para que las tropas estadounidenses construyeran aeródromos y estaciones meteorológicas.
Para 1941, Estados Unidos había establecido defensas y rastreaba el Atlántico Norte en busca de submarinos alemanes. Diez años después, Estados Unidos y Dinamarca formalizaron un tratado de defensa que otorgaba a Estados Unidos amplios derechos para operar instalaciones militares en la isla. Groenlandia es ahora un territorio semiautónomo de Dinamarca, que, al igual que Estados Unidos, es un país miembro de la OTAN. Durante la Guerra Fría, Thule, como se llamaba entonces, fue un puesto avanzado clave en el Ártico.
Desde Thule, los bombarderos estadounidenses de largo alcance podían alcanzar la Unión Soviética, y contaban con sistemas de radar para detectar misiles que cruzaban la ruta polar, la ruta más corta entre las dos superpotencias. De acuerdo a una reseña del The New York Times, en Camp Century, una base nuclear construida bajo el hielo a finales de la década de 1950, fue un experimento de la época como parte de un proyecto secreto llamado «Iceworm». Lo que intentaban probar era la factibilidad de ocultar misiles nucleares y lanzarlos desde el subsuelo.
El intento fracasó ya que el hielo resultó demasiado inestable y la base tuvo que ser abandonada. El problema es que los residuos, incluidos material radiactivo y diésel, siguen enterrados y los científicos advierten que el aumento de las temperaturas podría eventualmente exponerlos. En 1953 la población indígena de la zona de Thule, unos 130 inuit fueron trasladados aun asentamiento mas al norte, posteriormente fueron indemnizados. En estos días, Pituffik es parte de una red global de la infraestructura de defensa estadounidense y es una estación de gran importancia.
Ante las nuevas amenazas de los misiles hipersónicos, los sistemas de alerta temprana de esa base son indispensables. Los misiles de crucero hipersónicos no se lanzan al espacio, sino que vuelan a baja altura, maniobran, y no existe forma de interceptarlos una vez lanzados. En un hipotético caso, si se lanzara uno de esos misiles desde Rusia o China hacia el norte de Estados Unidos, lo mas probable es que pase es que pase sobre el Ártico, y los sensores terrestres de Pituffik son cruciales en ese caso, porque los satélites no funcionan bien en latitudes altas.
Los láseres tampoco funcionan en el Ártico, ya que las columnas de aire están llenas de cristales de hielo (básicamente, pequeños espejos) y los láseres y los espejos no se llevan bien. También Pituffik podría servir como base de operaciones avanzada o como línea de comunicación clave, ya que cuanto más avanzadas sean estas ubicaciones, más útiles serán. Ya a finales de la década de 1940, las temperaturas del Ártico estaban aumentando, y no tuvo nada que ver con la ideología progre.
Los militares estadounidenses se preguntaban en las consecuencias en caso de que la nieve empapada y hielo desapareciera y eso frenara a los hombres y máquinas estadounidenses y debilitaran estas defensas del norte. Como respuesta el Ejército creó el «Snow, Ice and Permafrost Research Establishment», un centro de investigación dedicado a la ciencia y la ingeniería de todo lo congelado, pistas de aterrizaje de glaciares, el comportamiento del hielo, la física de la nieve y los climas del pasado. Así empezó la preocupación del Ejército de que el cambio climático no podía ignorarse.
En algunos artículos y en un podcast recientemente grabado, exponía la necesidad de crear una nueva disciplina dedicada a analizar el impacto de los cambios climáticos que necesariamente se suceden en nuestro mundo, sin injerencia de la mano del hombre, y que se suceden independientemente a la presencia humana. Según mi apreciación, son más importantes que la geopolítica. Vemos como la ciencia del clima y el Ejército de los Estados Unidos, en las décadas de 1950 y 1960 ya tuvieron en cuenta estos sucesos en las regiones frías para impulsar la defensa nacional.
El Ejército de los Estados Unidos veía en el cambio climático una amenaza en sí misma y un multiplicador de amenazas para la seguridad nacional. La ingeniería de nieve y hielo del Ejército en la década de 1950 hizo posible que convoyes de vehículos de oruga cruzaran la capa de hielo de Groenlandia, mientras que los aviones aterrizaban y despegaban de pistas de aterrizaje de nieva y hielo.
En 1953, el Ejército incluso construyó un par de sitios de vigilancia secretos dentro de la capa de hielo, ambos equipados con unidades de radar de la Fuerza Aérea que buscaban misiles y aviones soviéticos las 24 horas del día, pero también con estaciones meteorológicas para comprender el sistema climático del Ártico. También se perforó el primer núcleo de hielo profundo del mundo desde la base de Camp Century, que construyó dentro de la capa de hielo de Groenlandia. Su objetivo fue comprender cómo había cambiado el clima en el pasado para saber cómo podría cambiar en el futuro.
En la década de 1970, el minucioso trabajo de laboratorio en el núcleo de hielo de Camp Century extrajo cantidades minúsculas de aire antiguo atrapado en pequeñas burbujas en el hielo. Los análisis de ese gas revelaron que los niveles de dióxido de carbono en la atmosfera eran más bajos durante decenas de miles de años antes de la revolución industrial. Después de 1850, los niveles de dióxido de carbono aumentaron lentamente al principio y luego se aceleraron rápidamente, lo que mostraba que las acciones de las personas, como la quema de carbón y petróleo, estaban cambiando la composición de la atmósfera.
El cambio climático ahora está afectando a toda la Tierra, pero especialmente al Ártico, que se esta calentando varias veces más rápido que el resto del planeta. Líderes militares han estado discutiendo el cambio climático como una amenaza y un multiplicador de las mismas que podría empeorar la inestabilidad y provocar una migración masiva en regiones, ya de por sí, frágiles del mundo. Este cambio climático puede alimentar tormentas, incendios forestales y el aumento del nivel del mar que amenacen ciudades y bases militares importantes.
También puede contribuir a la escasez de agua y alimentos, y desencadenar una creciente competencia por los recursos, tensiones internas y transfronterizas, o migraciones masivas. El hecho de que el Ejército de los Estados Unidos con su base en Groenlandia, entre otras cosas, se adapte al cambio climático y de esa manera evite el destino de otra famosa potencia marina, los nórdicos, que se vieron obligados a dejar sus asentamientos en Groenlandia, cuando el nivel del mar allí aumentó hace unos 600 años.
A medida que el hielo marino se derrita y las temperaturas aumenten, la región polar se ha convertido nuevamente en una prioridad estratégica. Rusia y China están expandiendo las rutas de navegación del Ártico y observando depósitos de minerales críticos a medida que se vuelven accesibles. Por años estuve denunciando el plan chino de la Ruta de la Seda como una estrategia político-económico militar. Ahora, no tengo necesidad de convencer a ningún necio. El gobierno de los Estados Unidos sabe que el cambio climático afecta la seguridad nacional, por lo que necesita continuar abordando las amenazas que presenta un clima cambiante.
La isla de Groenlandia con sus abundantes recursos naturales, y su posición se ha convertido en un objetivo estratégico. En 2019, cuando Donald Trump, entonces en su primer mandato como presidente de Estados Unidos, planteó la posibilidad de comprar Groenlandia, la idea fue tomada como una broma. Sin embargo, ahora la cosa ha cambiado. La actual política exterior estadounidense, más allá de la mentirosa política aislacionista, ve en el territorio autónomo parte de una estrategia de política exterior más agresiva, que también incluye exigencias a Ucrania sobre sus recursos minerales, amenazas sobre el Canal de Panamá y sugerencias de anexar Canadá como el estado número 51 de la Unión.
Groenlandia, con su ubicación estratégica y sus recursos naturales, tiene una especial importancia a nivel internacional, ya que está situada entre América del Norte, Europa y Asia y cada vez tendrá mayor importancia estratégica, y todas las potencias, grandes y pequeñas, intentarán cortejarla. Estados Unidos está dispuesto a ir un paso más allá, y allí no caben o están de sobra los discursos éticos o morales. Estados Unidos mantiene la presencia militar en la isla, operando la Base Espacial Pituffik (antes Base Aérea Thule), una instalación crucial para la defensa contra los misiles y la vigilancia espacial. Además, Groenlandia forma parte de la brecha conocida como GIUK (Groenlandia, Islandia y Reino Unido), una zona estratégica para el monitoreo de movimientos navales rusos en el Atlántico Norte.
A medida que el hielo retrocede, se están abriendo nuevas vías de navegación que podrían reducir significativamente los tiempos de tránsito entre el Atlántico Norte y el Pacífico, sin necesidad de utilizar los canales de Suez o Panamá. De ahí aquella trampa de la Ruta de la Seda polar ártica de China y Rusia. China y Rusia buscan expandir su influencia en el Ártico y al mismo tiempo, el acceso a minerales estratégicos de Groenlandia que refuerza su importancia en la economía global y en la transición energética.
El interés de China en el Ártico fue creciente en los últimos años. En 2018, China se declaró un «Estado cercano al Ártico» y anunció planes para construir una «Ruta de la Seda Polar», con el objetivo de ampliar su influencia en la región. Como parte de esta estrategia, intentó invertir en proyectos mineros en Groenlandia, especialmente en la extracción de tierras raras. El entonces secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, rechazó la medida de China y dijo: «¿Queremos que el océano Ártico se transforme en un nuevo mar de China Meridional, plagado de militarización y reclamos territoriales en pugna?». En 2021, el gobierno groenlandés bloqueó un proyecto respaldado por China por preocupaciones ambientales y a la prohibición de la extracción de uranio.
En 2023, Mads Petersen, fundador de la startup Arctic Unmanned, se encontraba dentro de un automóvil en Groenlandia, soportando un frío extremo mientras probaba un pequeño dron en temperaturas de -43 °C. La prueba no duró mucho. «La batería solo aguantó tres minutos», recordó Petersen. El desafío al que se enfrentó Mads Petersen no es solo un problema técnico, sino una estratégica a gran escala. Mientras Rusia y China aumentan su actividad militar en el círculo polar ártico, los países miembros de la OTAN en la zona enfrentan un incremento en ataques de sabotaje a infraestructuras clave de energía y comunicaciones.
El presidente Donald Trump ha renovado las aspiraciones de Estados Unidos sobre Groenlandia, dejando claro que la región es ahora una pieza central en el tablero político mundial. Y el problema principal ya no solo proviene del hielo, sino del campo de batalla. La guerra en Ucrania ha demostrado que los drones pueden marcar la diferencia en la guerra moderna, ya sea proporcionando inteligencia en tiempo real o ejecutando ataques de precisión, a bajo costo.
Ver: https://revistaeutaxia.com/los-drones-de-ucrania/ durante mi estadía en Ucrania pude ver personalmente la importancia de los drones en la guerra actual, aparcando la guerra nuclear. Estados Unidos, no quiere quedarse atrás, y en un documento estratégico publicado en julio de 2023, el Pentágono dejó claro que su prioridad en el Ártico será el desarrollo de tecnología no tripulada para contrarrestar la creciente cooperación entre Rusia y China en la región. El pasado año, bombarderos chinos y rusos sobrevolaron juntos la costa de Alaska, y en octubre, sus guardacostas navegaron en formación a través del estrecho de Bering.
En este sentido la necesidad de drones que puedan superar la falta de suficiencia en la prevención de hielo, niebla, lluvia o nieve, que no lo tienen los aviones convencionales, y que podrían provocar fallos catastróficos, pero la urgencia es notable. Entre catorce empresas de tecnología y seis ministerios de defensa de Europa y Estados Unidos, una encuesta refleja la prioridad de una carrera acelerada por desarrollar drones capaces de operar en condiciones polares.
El arsenal ruso ya incluye los drones de Zala Aero, una división del grupo Kalashnikov, diseñados específicamente para resistir temperaturas extremas. También han confirmado que el S-70 Okhotnik, un dron de combate de largo alcance que puede operar a -12 °C y será desplegado en la región. Por el momento, la OTAN parece ir un paso atrás, sin embargo, Estados Unidos ha invertido fuertemente en drones de largo alcance para monitorear el Ártico, una región donde la cobertura satelital y por radar es limitada. Estos drones enfrentan el mismo obstáculo que sus versiones más pequeñas: el hielo.
Según expertos en aviación no tripulada, el rango de temperaturas más peligroso para estos vehículos se encuentra entre los -10 °C y los 8 °C, cuando se forma una fina capa de hielo en las hélices y alas, destruyendo su aerodinámica. Estados Unidos tiene que dar la respuesta no solo a cómo operar en estas condiciones, sino en desarrollar esta tecnología antes de que Rusia y China puedan asegurar su dominio en la región. El Ártico es un nuevo frente de batalla en la lucha por el control global, y en esta guerra silenciosa, los drones podrían definir el futuro.
Por tanto, Estados Unidos, uno de los tres imperios del mundo realmente existente, y que, frente a la opinión de cincuenta y tantos miles de groenlandeses, resulta irrelevante, y lo mismo para esa supuesta comunidad internacional. Una vez más ¿Con cuántas divisiones cuentan esa ofendida comunidad internacional? Así es la vida política internacional, aquí no caben los discursos éticos ni morales.
28 de marzo de 2025.